Día 3

DÍA 3

MISIÓN 1: Adopta el método cavernícola de higiene.

REFLEXIÓN: Este reto no lo hice de la misma manera como me lo pide que lo haga el libro. Lo he hecho en otras ocasiones y me he dado cuenta muchas veces que el hecho de no bañarme o de no afeitarme afecta realmente mi estado de ánimo al hacerme sentir inactivo y a veces deprimido por lo que no me da ni siquiera ganas de salir de casa.

Digo que no lo hice hoy completamente porque sí, me bañé pero no me eché mucho jabón ni shampoo. Esto último lo notó mi papá quien me sugirió que me bañara mejor. (si, mi papá me sugiere en lugar de regañarme). También utilicé el mismo jean que he utilizado ayer y antier. Lo especial con este jean aparte de repetirlo es que lo tuve hace dos noches, la misma en la que la ex secretaria de la oficina y yo tuvimos sexo en el sofá de la sala de la oficina. Fue muy prohibido. Si nos hubiesen cogido me hubiesen despedido como a mi “ex secretaria”. Tener un pantalón que huele a sudor y a sexo de comienzo de semana, hoy jueves cuando ya está terminando pues no sé, pero es mi impresión, que me ha ayudado en mis approaches. Desde ese día las mujeres me miran más a los ojos a veces reteniendo la mirada por algunos segundos y me ha servido para hablar con algunas niñas muy lindas recibiendo IOI’s interesantes. Incluso, mi hermana me dijo —justo después de llegar a casa de de haber estado con la “ex asistente”— que “¿qué me había hecho?” que me veía muy bien.

 

MISIÓN 2: Habla con seguridad.

Problema: Voz muy suave o baja.

 Este problema no lo tengo realmente pero igualmente realicé el ejercicio de decir en inglés “I can say this without shouting and still be Heard” sin gritar en ningún momento y lograr que mi voz fuese captada por el celular de mi hermana que tiene la grabadora de este ejercicio (Sonny Ericsson Walkman).

Complementé el ejercicio propuesto por The StyleLife Challenge al grabar mis conversaciones de la “Misión 3: Encuentra al señor Moviefone” y una charla con mi madre y mi hermana par finalmente escuchar que realmente tengo el volumen de mi voz es muy audible a una distancia de 10 metros sin gritar. A veces creo que es demasiado alta porque me he visto en situaciones en las cuales hablo demasiado duro.

Problema: Discurso rápido.

Durante el ejercicio de la Misión 3 me daba cuenta de estar hablando demasiado rápido como un intento infructuoso de evitar que la otra persona al teléfono me cortara. Eso solo telegrafiaba inseguridad lo que podría haber hecho pensar a las personas que me contestaron (gracias a ellas por haberlo hecho) que estaba mintiendo o que era una broma.

Úna vez ví un video de un debate mío para una clase de la Universidad. Lo que yo creía era mi punto fuerte terminó siendo que no era tan fuerte: en el video me veía a mí mismo hablar muy rápido pero con fluidez (otras veces me trababa pero cogía de nuevo el ritmo acelerado) casi como haciendo un concurso de trabalenguas. Eso solo me mostraba nervioso.

Primero leí la siguiente frase con solo inhalar una vez profundamente y sin frenar: “I will no longer speak too quickly (…)”. ¡Qué diablos!, esta frase es demasiado larga hasta para escribirla. Conforme uno la lee uno se va quedando sin aire y como uno no puede frenar un tiende a acelerar la frase y mi voz se vuelve un poco menos grave.

Cada vez que repito el ejercicio, pronuncio mejor cada palabra y aprovecho mejor el aire de mis pulmones. Estoy ahorrando aire, luego entonces estoy salvando al planeta, voten por mí.

Problema: “Pedos Cerebrales” / “Muletillas”

Odio las canciones que tienen en sus coros el desgradable: “Uooouoo”, “Aaaahh” o cualquier otra de sus variantes. Eso me dí cuenta me pasa a mí al escucharme en el video del debate de la clase y al escucharme hablando con mi propia madre. Escuchándome parecía estarle mintiendo sobre lo que pasó hoy (no le mentí, de verdad).

Al menos he cambiado mis muletillas. Antes decía mucho “¿Sí?” al final de cada frase en debates y exposiciones. El “uhmm” y el “ehh” se mantienen pero solo en el contexto de tener que explicarle algo a alguien de lo que no tengo idea. O cuando miento (me he vuelto un mal mentiroso, ahora me la pasan cogiendo que prefiero no mentir).

Para quitarnos estas muletillas, como Style y mi ex profesor de expresión oral dicen, debemos estar consientes al momento de decirlas en una conversación o en cualquier interacción y pausar y corregir cuando cometamos el error de decirlas.

Problema: Afirmaciones que suenan como preguntas.

Como escribí anteriormente, a veces termino frases con “¿Sí?” en una forma que parece estar pidiendo aprobación por lo anteriormente dicho quitando la seriedad y credibilidad de lo que quiero decir. Al final un discurso así no logra convencer lo suficiente.

Yo voy a ser cínico y le voy a echar la culpa a los demás de esto antes de echármela a mí. La sociedad nos enseña a que en todo momento debemos estar consientes de lo que los demás piensan y quieren lo que como individuos nos pone en una posición de que todas las cosas que decimos y hacemos deben ser confirmadas por los demás como válidas para sentirnos que hemos actuado o dicho correctamente. Esta consideración en el discurso y en el acto se ve fortalecida por los “Principios Democráticos” y con los valores como la empatía que se nos pretende enseñar desde pequeños para ser mejores ciudadanos.

Es bueno pensar en los otros antes de actuar. Yo creo realmente este principio jurídico que dice que nuestra libertad se acaba donde empieza la libertad del otro y acaba también donde lo diga la ley (hecha supuestamente por “todos”).

Intentando convencer a mi amiguita la grabadora del celular de Perla me doy cuenta que al comienzo lo que yo quería era saber por medio de interrogaciones para saber si entre sus gustos gastronómicos cabe el pescado crudo. Inmediatamente me dí cuenta de esto paré la grabación y recomencé.

La segunda vez no utilicé ninguna pregunta como “¿Qué te parece el sushi?”, “Quieres comer sushi esta noche”. No. En esta ocasión dije “debemos ir a comer sushi esta noche”, “quiero saber qué te parece el sushi” (es una pregunta indirecta), “dime la hora”, “vas a disfrutar el sushi, estoy seguro de ello”. Parecía estar imponiendo el plan (o vendiéndolo), pero sonaba muchísimo más convincente y seguro que antes.

 

MISIÓN 3: Encuentra al señor “Moviefone”.

Marcar al azar un teléfono y pedir recomendación de una película a al menos tres desconocidos.

Recomendación 1: Llamé a un teléfono al azar que empieza por 285, me contestó una señora y dije (estaba un poco nervioso y un poco cansado pero me fue bien): “Buenas Noches, estoy marcando números al azar en el teléfono con la sola razón de conseguir una recomendación para una película. ¿Usted puede recomendarme una?”. La señora le preguntó a otra persona e hizo “humm” como pensando. Al final su respuesta fue: “El Árbol de Lima”

Recomendación 2: Luego de intentar inútilmente con: “Hola, está Katy (otras veces lo cambiaba por Laura). Voy a ir al cine ahorita. ¿Usted podría recomendarme alguna película para ver? (variaba esta parte porque no me acordaba bien de la del libro). Preferí utilizar la frase de la recomendación anterior que Camilo me recomendó. Una vez me contestaron con poca cortesía en una panadería y otra me contestó la voz de un adolescente que me recomendó: “2012”, “Avatar” y me dijo que “Paranormal Activity” era mala.

REFLEXIÓN MISIÓN 3: Yo pensé que esta misión iba a ser fácil. Nunca en mi vida me ha sido difícil hablar por teléfono con extraños. Nunca he tenido miedo a hacer “pegas” por teléfono. Pero esta vez, en la que no iba a hablar de ningún negocio ni de algún interés mayor que saber qué película me recomiendan.

Las primeras veces ajusté el script dado por Style al español, pero no me dio mucho resultado. Y no porque fuera una mala traducción sino por mi mala interpretación. Cuando llamaba, creo que preguntar por alguien ficticio genera automáticamente una respuesta como “Está equivocado” o “¿A qué número marcó?, otras veces no me cortaron inmediatamente.

 Esas respuestas inmediatamente cortaron mi “marco”. No le daba mucha importancia porque pensaba en términos de sets, pero no me explicaba por qué pasaba esto. ¿Cómo era que no conseguía una buena respuesta?

Para responderme esta pregunta pensé: es que la gente es muy desconfiada en este país, que no lo estaba haciendo bien y que debía posponerlo. Estos pensamientos son basura porque me están autolimitando y son una excusa para dejar de hacer el reto. Solo estaba muy tenso porque venía cansado del trabajo y sin comer prácticamente nada en el día. De hecho, decir que estoy cansado es otra excusa que solo surge por mi pereza de hacer el reto. No puedo dejarlo ahora que estoy empezando.

Mi hermana también intentó el reto. Marcó a tres partes y en ninguna consiguió respuesta aunque ella lo hacía de forma muy fluida y menos presionada que yo porque ella no tiene esto como una tarea con un límite de tiempo. En una ocasión le contestó una niña pequeña que le quería responder pero por su tierna edad de los por qué’s acudió a mami y papi para preguntarles una película buena. Su mamá tomó el teléfono y le cortó luego de regañarla diciendo: “¡Coja oficio!”.

Intranquilo luego de unos intentos llamé a Stomp. Y él me hablo de la vez en la que él hizo este reto con Leo y con otros amigos suyos. Me dio el consejo que sería definitivo para conseguir las dos recomendaciones que recibí hoy: ser honesto.

Camilo me contó que en la ocasión en la que hizo el reto a él le sirvió mucho decir: “Buenas Noches, estoy marcando números al azar en el teléfono con la sola razón de conseguir una recomendación para una película. ¿Usted puede recomendarme una?”. Con este nuevo “opener” pude recibir dos buenas respuestas cuando los usé. Lo usé tres (3) veces y en dos (2) me dieron una recomendación mientras que en el otro lo intenté como 20 veces y ninguna me sirvió (no es por el “script “dado que lo he visto poner en práctica y tener resultados en Youtube pero en Inglés)

El poder de este script es que siento que no estoy forzando una interacción que es rechazada de plano luego del “Usted está equivocado” o del “Aquí no vive”. Por otro lado, lo que me aconseja Stomp me permite tener la actitud de un vendedor quien no se toma personal ninguna interacción porque él no se está vendiendo, sino lo que está vendiendo es un producto. También cuando lo pido una recomendación de una película con un tono algo así como “le voy a preguntar esto, usted no está obligado a responderme”, lo digo de forma más natural que decir algo como “me equivoqué al teléfono, perdóneme, yo no debería estar hablando con usted pero usted tiene que responderme rápidamente”. Hay una gran diferencia.

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