Día 8

DÍA 8

MISIÓN 2-3: Acércate con tus nuevas herramientas y evalúa

Abordaje 1: “Hola, muy rápidamente, ¿tú crees que los celos tienen fecha de vencimiento / expiración / caducidad?”

“No”

“¿Por qué?

Entramos al Transmilenio. J72 es el que me lleva todos los días hasta la clase de obligaciones, tarde, pero llega.

Paula Peña, un gusto conocerte. Ahora sé que estás en primer semestre de Jurisprudencia en el Rosario, que es de San Andrés, que no va los lunes a clase, que le dejan muchas lecturas, que le dejan muchas lecturas que le toca leer para mantener la nota necesaria para la beca del 50%, es Tauriana, quiere ser Congresista de la República cuando grande y le gusta el dinero (una mezcla peligrosa en estos días de corrupción).

Paula y yo íbamos hablando de frente. Inmediatamente entramos, ella se ubicó con su espalda apoyada en una baranda y dirigiendo su cuerpo hacia mí. Nuestros rostros estaban a 60 cms de distancia. Ella tenía la posición más cómoda pero realmente no me importó, porque la conversación estuvo tan amena que no me di cuenta que en “Transmilenio todos bailamos reggaetón con todos”.

Ella es algo morenita, tiene los ojos grandes y juguetones y es una Carismática y una soñadora.

Paula me mandaba IOI’s: me dijo que me había visto antes en el Transmilenio a lo que yo le respondí, “Se ve que me has estado observando no?; me miraba fijamente a los ojos, me sonreía con la mirada y con los labios, rió dos veces de mi humor incipiente, se dejaba tocar el hombro y tocar los brazos y cuando yo paraba la conversación, me ponía interesantes temas de conversación:

“¿Si pudieras conocer a alguien muerto a quién querrías conocer?”

Le respondí que en un comienzo quería conocer a Hitler para saber por qué lo hizo, a Napoleón, a Marlon Brando por su carácter de libertino y su encanto. Al final escojí a Oscar Wilde por su carácter de Dandy y porque no le hacía venias a nadie.

“¿Si pudieras meterte en un libro, en cuál te meterías?”

Primero le dije a Paula que me encantaría entrar en el mundo mágico de “Cien Años de Soledad” pero que prefería cumplir mi sueño de viajar libremente por los mares en “El Viejo y el Mar.

Paula Peña, la costeñita carismática, soñadora, lectora y que quiere ser congresista me dijo que había ganado puntos con ella porque ese libro es uno de sus libros preferidos.

Pronto llegamos a su parada. Me había perdido el paisaje de la ciudad, sus calles por estar mirando a sus ojos y a su boca y estar respondiendo sus profundas preguntas. Le dije: “¿Sabes cuántas personas hay en tu Universidad y en la mía”.

“Muchas”

“Entonces ¿cuál es la probabilidad de que nos volvamos a ver?”

“Pocas”

“Por eso debes darme tu teléfono porque te voy a llamar”. Mientras tomo mi cel Paula me dice que no se sabe su teléfono y saca un papel y un esfero para anotar mi número mientras las puertas del transmilenio están abiertas para que ella se baje en su destino. Nos despedimos a mi manera,

Stomp y yo comentábamos mis errores. El primero, cuando ella me preguntó si yo soy perro le respondí inmediatamente que no y le dije por qué. Eso fue como si me estuviera excusando con ella por ser como soy lo que muestra inseguridad, la cualidad antiseductora por excelencia.

Mi segundo error era haberle dado el control de la interacción. El reencuentro depende de ella porque ella tiene mi celular y yo no tengo el suyo.

No esperaba volver a escuchar nada de la niña que quiere ser congresista.

“Hola Niño del Transmilenio! Como tas? Llegaste a tiempo a clase? Jajaja! Este es mi cel, si algo nos estamos hablando! Mi correo es ….” à Si ella se atreve, nos veremos el miércoles.

Abordaje 2: Me despedí de Stomp. Él había ido a clases luego de una larga charla que tuvimos en Juan Valdés sobre la Seducción (nuestro tema preferido después de las mujeres), sobre el arquetipo del Dandy, sobre el Coqueto de Playboy y sobre persuasión.

No quise ir a clase de francés y preferí echar un coup d’oeil a los libros de la Librería Lerner. Cogí un libro de Caricaturas de Vladdo sobre una mujer que con sus comentarios ácidos exalta a las mujeres y enfurece a los hombres; Soluciones PNL: Modelos Empresariales. Modelos Personales de Sue Knight; y el Lenguaje de la Seducción de David Givens. No pude echar un coup d’oeil a ninguno pero sí a una pelada que se sentó en el sofá de cuero negro de mi derecha. Tenía un libro que yo no tocaría jamás en su regazo: la “Vida y obra de Jana Montana”.

Inmediatamente después llega una señora con un gran libro: “Los Maestros”, un libro de cocina. “Dime qué lees y te diré quién eres”. No me acuerdo del nombre de la señora aunque le prometí que no se me olvidaría jamás. La señora dice ser “Chef” y profesora de cocina quien le enseña a las mujeres de la zona minera boyacense a cocinar.

A la niña del libro de “Miley” le digo: “Uhmmm Miley Cyrus, qué interesante”. No sé si eso es un nega pero me sirvió porque la niña se excusó conmigo al responderme que no sabía por qué estaba leyendo ese libro (cuando uno lanza un nega, eso le baja los humos a la otra persona y la hace más asequible a un acercamiento).

Continué mi charla con la señora. Ella hablaba con entusiasmo y con pasión por su artística y deliciosa profesión, comentaba recetas del libro que tenía entre manos y me permitía demostrar mis carentes conocimientos de historia, de política y de arte frente a ella y frente a mi objetivo.

Un rato pasó. Nos presentamos entre nosotros. La niña del libro superficial y vacío, digo, la pelada que leía el libro de Jana Montana (si sacaran uno de Tony Montana, yo lo leería de una) se llama Laura … estudia primer semestre de Derecho en la Universidad Nacional (por qué todo el mundo estudia Derecho), es de Sincelejo (odio sentirme atraído por mujeres costeñas y/o morenas ¿Por qué “la atracción no es una elección”? ¿Por qué?).

Dizque me tenía que ir a clase (mi False Time Constraint). Me paré pero me senté un par de veces envuelto en la interesante conversación de la chef obstáculo. Pero me sentaba esperando también que llegara el momento de que Laura Librería se parara para irse cuando de repente se escucha el llamado de su padre. Aprovecho rápido el momento, le digo mientras tomo su mano acariciándola suavemente, “Debemos volver a vernos pronto, ¿tú siempre te la pasas por aquí?”.

Nos ponemos de pie y antes de salir por la puerta el nombre de “Laura Librería” ya estaba anotado en mi celular.

Abordaje 3: Subí a mi Universidad. Ya había perdido mucho tiempo de la clase de Francés. Como lo mejor pasa a esa hora, creo que no volveré a ir al salón a hablar en la lengua del amor.

Al frente del edificio Aulas hay una aglomeración de estudiantes esperando para reencontrarse unos con otros para hacer planes de “Viernes Cultural” (sí, como no).

En mi universidad hay muchas niñas muy lindas y de todos los gustos. Podía mirar en todos los ángulos y veía que en cada set había al menos una mujer esperando ser seducida. Esta vez no iba a ser así. No se decepcionen, esperen un poco.

Yo dejé pasar mucho tiempo sin hacer el approach. Había tantos sets y yo seguía siendo el set solitario. Me dio un poco de ansiedad no hablar con nadie. Saqué mi destartalado celular que me ha acompañado en tantos momentos. Fingí hablar con él mientras caminaba hiperactivamente en círculos por el aglomerado lugar.

“Oye, muy rápidamente, necesito una opinión femenina en algo. ¿Tú crees que los celos tienen fecha de caducidad?”

Sostenía mi teléfono nerviosamente en frente de una paisa (con eso digo todo lo demás). Un verdadero 9. Recité mi opener cortesía de Night Cowboy y la historia estaba inventadísima por mí: “Fabián es novio de Diana desde hace mucho tiempo, pero Diana viajó a USA… [interrumpí la historia para cortar la falsa llamada] ya te llamo”

Pronto esta paisita de cabello castaño con una pañoleta (o foulard) sobre su pelo y con pestañas con pestañina me estaba respondiendo mi pregunta.

“Me sorprende la forma en que te me acercaste”. Sí, fui muy frontal y un tanto extraño, además estaba muy nervioso, no sé por qué, parece que las mujeres que me parecen super atractivas me abruman y hasta ahora lo descubro (o es un nuevo síntoma).

El valor se me bajó frente a ella por mis nervios y porque le dije que yo no era bueno para dar concejos. Eso me sonó tan: “Te pido disculpas por estar hablando contigo”.

Mi nerviosismo se pasó a ella quien fue abordada por su amiga. Otra paisita 9 (nada más que decir!!!). Ella saludó a su amiga tomando sus antebrazos y no la soltó por más tiempo del normal. Mudamente le decía “Sálvame”. Mudamente yo entendía su mensaje, incluí a su amiga en mi opener comentándole de lo que estábamos hablando y despidiéndome luego de agradecerle su concejo para mi “amigo”. Mientras me iba fingí una última vez que llamaba con mi amigo para comentarle lo que me habían dicho dos 9’s pero iba orgulloso de que lo había hecho.

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