Acabo de terminar de cagar como un conejo: puras pelotas. Después de casi una hora sentado en esa taza intentando sacar algo más sólido que un pedo ahora estoy escribiendo sobre ello.
Hay alcohólicos, drogadictos, adictos al porno, a las pastillas para dormir, al fútbol, al trabajo. Hay expertos para todo. Yo soy adicto a pensar, a distraerme, a soñar despierto, a dejar mis pensamientos y metas, a comerme las uñas y los mocos (Que porquería!).
Antes creía saber más o menos lo que quería: quería ser un muy buen abogado. Un hombre encantador, carismático, coqueto, sofisticado, hedonista y muy seductor. Quería ser un líder natural: respetado y seguido. Quería ser amado por las mujeres y envidiado admirado por los hombres. Quería tener una vida cómoda: no tan rico como para solo pensar en cómo cuidar mi dinero 24/7, ni tan pobre como para no poder disfrutar de placeres tan pequeños como indispensables: vino de calidad, comida placer para el paladar y una hermosa amante/cada día.