2 de Agosto

1er día en la Universidad. De nuevo un primíparo, por primera vez un …

Frase cliché: “Me sentí como cuando uno no está en Davivienda, sino en el lugar equivocado”.

Hace tanto que no estoy en un ambiente con tanta gente, la mayoría de mi edad. Hace tanto que no estudio nada, que no leo ningún libro ni que hablo con nadie fura de mis más cercanos.

Llegué 30 minutos antes a esperar la clase de Francés justo enfrente del salón.

Ya en clase de Francés 4, la cual estoy repitiendo por haberla retirado el semestre pasado, me encontré con caras conocidas (me di cuenta de eso después) ya que al comienzo estaba resuelto a no saludar a nadie, no quería reencontrarme con ningún conocido.

Pero alguien entra por la puerta y se sienta junto a mi maleta. Esta joven me llama una o dos veces con un gesto de la mano, pero yo no quiero ni quería hablar. Le miro la cara y reconozco su parecido con una cara ubicada en mi memoria. Era Natalia Clavijo, una excompañera de clase de francés en la Alianza Colombofrancesa.

Una charla corta sobre nuestras vidas en el largo rato en que no he visto su cara. Todavía tiene braquets, yo ahora tengo el pelo largo. Este no sería el único encuentro con ella en mi día.

¡Al menos me encontré solo con ella! (ahh sí, también saludé a Jacobo, antiguo compañero de Congreso Visible o CV)

Acabada la clase de Alemán 1, en la cual sentí que aprendí mucho de pronunciación, me dirigí a escapar del Centro en un Transmilenio, pero la estación improvisada en el Parque de los Periodistas y la E. de Museo del Oro, estaban cerradas. Todo el mundo iba a Jiménez, pero luego de que un abogado gordo costeño con gafas me preguntase dónde quedaba Jiménez, me arrepentí de ir a perder 2 horas esperando un articulado a casa.

Preferí perder mi tiempo acostado solo en el pasto, en ese jardín secreto que queda en el Bloque Ñ. Allí contemplé la decisión de aceptar la soledad como estilo de vida,

Podré estar solo, pero no me voy a retirar de nuevo. Eso solo lo hacen los perdedores.

Luego de contemplar la soledad, contemplé mi compañía de mis viejos amigos los libros en esa cálida biblioteca.

Allí estudié las fotocopias de Francés y un poco de Alemán. Parece que estoy aprendiendo bastante alemán o Deutsche. “Ich sprache Deutsch” (espero que esté bien escrito).

20:00. Perla llama y yo salgo de la Biblio para escapar del centro de una vez por todas.

En un bus pregunté: ¿Cuál es este bus? Y esa cuestión fue la transición para hablarle torpemente sobre una infidelidad imaginaria en una pareja, amiga imaginaria (odio mentir), a una chica llamada Paola.

Paola, ya no se me olvidará tu nombre luego de preguntártelo 3 veces. Tú me dijiste que respondías todas las preguntas, pero yo elegí mejor no saber qué tipo de preguntas. Al menos me respondiste que estudias Derecho en la U. Católica, vas en sexto, pero vas empezando inglés en el Colombo (razón por la cual andabas cerca de los Andes).

Hablaste con mucho interés. Cuando paré adrede la conversación, tu la volvías a empezar. Cuando hablabas me mirabas y te tocabas el cabello.

Y cuando te despediste para abordar el D3 en la Estación de la Av. 39 para ir a acompañar de shopping a tu amiga, me ofreciste sin pedirte tus labios en mis mejillas.

Te fuiste, yo estaba practicando contigo, pero a último momento, muy tarde quise pedirte el teléfono (u otro dato de contacto). Pero te dejé ir.

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Filed under Próxima Parada, Verba

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