Hace 24 horas estaba sentado, como estoy ahora, en mi escritorio cuando recibí una llamada. No lo esperaba, pero igual la contesté pensando que podía ser importante y también con curiosidad ya que hace bastante que no hablo (conversación) con algún amigo.
Era la sanandresana que conocí hace seis meses en el Transmilenio. Ella me llamó porque quería hablar conmigo por última vez antes de partir hoy a las 6 para Boston, donde va a estudiar inglés y vivir los próximos 6 meses.
Como en los viejos tiempos, hablamos mucho por Teléfono que a ella se le gastaron los minutos y a mi también. Ella fue cálida y yo frío, pero creo que ella debe ser consciente que en el fondo yo también creo apreciarla. Le deseo las mejores experiencias!
(escribo esto 24 horas después porque Paula me trasnochó y parece que escribir sobre ella me está trasnochando ahora)
Hoy fui a un Sex Shop. Siempre que pasaba en buseta veía esos Maniquíes con ropa fetichista, vestidos de colegiala y de otros temas expuestos en una vitrina en la 19.
Entré, compré unos condones sin muchos pelos en la lengua, creo que soy muy natural y no pienso que el sexo sea algo penoso y/o malo, sino más bien algo divertido y de lo que estoy orgulloso y curioso. Quien me atendió parecía estar sorprendida porque yo fuera más natural que ella, ya que ella tenía una risa penosa penosa y pícara mientras me mostraba los productos de esa tienda tan interesante y colorida. Ella dudó, pero la convencí de darme una prueba en mi muñeca de un perfume con “Ferormonas”, al cual me volví adicto y estoy oliendo a cada momento (me lo voy a comprar).