Animal Instincts

Las reacciones de los seres humanos frente a las dificultades que nos presenta nuestro medio ambiente y social no son siempre pacíficas, amorosas o protectoras. Estas reacciones o instintos ayudan al hombre a  “mantener y vivir una existencia de verdad humana en una época inhumana”.

Corre por las praderas a la persecución de un animal más grande y fuerte que él, su semblante duro y frágil al tiempo se acompaña de rugidos, gruñidos y gestos chimpancescos. No va solo, se acompaña de sus semejantes, que hacen rugidos, gruñidos y gestos igual de chimpancescos. Su naturaleza no es mayor que la de seres roñosos, carnívoros y carroñeros provenientes de épocas anteriores.

La persecución se detiene. La gran bestia perseguida es ahora rodeada por seres muy insignificantes en tamaño pero no en inteligencia. Su creatividad se muestra en su estrategia y en sus largos báculos con cuchillas en uno de los extremos. Báculos o lanzas que sin dudar encuentran la carne de la bestia y la atraviesan. Un montón de carne fresca termina tendida sobre el suelo que en poco tiempo terminará en las bocas de sus cazadores. Los Instintos Asesinos de estos Homo Sapiens[1] han funcionado una vez más.

Pareciera que lo anterior se tratara de un documental de la National Geografic, Discovery Channel o Animal Planet, pero se trata más de lo que fue una realidad hace miles de años, antes de la historia, para muchos seres que son hoy seres humanos. Esta realidad, no concluida se encuentra y se exprime desde lo más recóndito de la psique, aún en nuestra vida diaria, cuando afrontamos desesperadamente los problemas que nos pone el medio en el que vivimos.

Por ello, para hablar de lo humano hay que comenzar a hablar de lo animal, y para hablar de lo animal hay que hablar de lo instintivo. Hay que retomar los estudios de Pavlov sobre el acondicionamiento animal, de Tinbergen sobre los patrones sociales de los animales, de Lorenz acerca del desarrollo y herencia de los instintos animales y de Frisch sobre los cuatro estímulos clave que desencadenan los instintos[2]. Por esto, “El Ello, El Yo y El Superyo”[3]: las tres instancias de la mente humana definidas por Freud, no son solo parte del ser humano; vienen conformadas también de un principio en los animales.

Por ello, cuando la selección natural de Darwin se activa en la mente de cada quien, es difícil que el individuo se rinda ante las dificultades del medio. Tales reacciones no son siempre pacíficas, amorosas o protectoras. La violencia innata de cada uno nos hace actuar de tal forma que nos ayuda a sobrevivir para luego evolucionar. Darwin dijo: “Un organismo compite no sólo con otros individuos de la misma especie, sino también con individuos de otras especies, lo cual convertirá a sus descendientes en competidores más fuertes”[4].

Esta supervivencia o estos instintos no son siempre fundamentados en matar para alimentarnos ni en escapar de los depredadores, sino de “mantener y vivir una existencia de verdad humana en una época inhumana[5]. Por ello discutimos o peleamos cuando hay diferencias entre nosotros, solo para defender nuestros argumentos y principios. También, cuando nos defendemos aguerridamente frente a un grupo de “jueces” quienes están en contra de nosotros. En fin, en la búsqueda de soluciones que sirvan de una u otra forma a defender todo lo que hace parte de nosotros: nuestra familia, nuestra casa, nuestro trabajo, nuestra vida, nuestra salud, nuestras ideas, nuestra libertad: Nuestra Existencia.

Por ello es razonable hablar de la violencia innata del ser humano, una violencia instintiva y existente en el propio ser, que desde sus principios ha mantenido una relación de conflicto con el medio social mostrada en la violencia y en las guerras que han transcurrido y que han dibujado nuestra historia como nuestro propio ser.

Este tema, tan profundo como tan amplio, y que tanto se ha escrito sobre él, aún se torna inagotable para desencadenar tanto la inspiración como la investigación y seguirá dando pie a la creación artística, como a la creación filosófica y científica.


[1] Término latino usado para designar a la especie humana.

[2] GISPERT, Carlos y otros. Autodidáctica Océano Color. “Las Investigaciones de Pavlov”. Tomo 2. Pág. 502. Océano Grupo Editorial. Barcelona, España. 1997.

[3] GISPERT, Carlos y otros. Autodidáctica Océano Color. “El Psicoanálisis Clásico: Freud”. Tomo 2. Pág 510. Océano Grupo Editorial. Barcelona, España. 1997

[4] BEJARANO MONTERO, Cesar Augusto y otros. Portal de la Ciencia 9. “Darwin y el origen de las especies”. Pág 131. Grupo Editorial Norma. 2006.

[5] Cita tomada del la reseña de sobre Gibran Khalil Gibran en su libro El Profeta y El Loco. Solapa posterior. Editorial Pomaire. 1976.

Advertisements

Leave a comment

Filed under Lex, Próxima Parada, Verba

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s