Delante de ellas, detrás de todas

Nota: No puedo creer haber escrito el bodrio de reseña que viene a continuación como una reseña de ese libro, que recuerdo leí muy a regañadientes y del que me tocó escribir una reseña a último minuto para saciar el hambre de aprobación del profesor que nos puso a leerlo. Sacrifiqué en ese momento mi autodignidad y le «besé el culo» al profesor y al escritor escribiendo una reseña propia de un femifascista que le echa la culpa de las «fiebres puerperales» y de la prostitución de las mujeres a los hombres, sin siquiera mirar el peso que tienen las propias decisiones. Una reseña más apropiada habría sido: «Mallarino, las comas existen, ¡úsalas!»

En la historia, es común ver momentos en los que  las mujeres han sido juzgadas. Muchas veces, la ira y los prejuicios se han volcado injustamente sobre ellas. Los grandes tiranos han previsto en ellas algo más que madres, han visto en ellas poderosas enemigas por lo que las atacaban sin ellas hacer el primer movimiento. Ataques injustos, prejuicios y tabúes no tan “inocentes” encerrando al género femenino en la cárcel de la Discriminación, del Desprecio.

Gonzalo Mallarino, escritor bogotano, es capaz de describir los sentimientos y acciones de Alicia, un personaje que en Delante de Ellas (la segunda novela de GM) es una mujer que se enmarca en nuestra contemporaneidad, pero que habita en una Bogotá enferma en 1926, mitad del Siglo XX. Una Bogotá enferma no sólo de tabúes, prejuicios, discriminación, atraso; sino también de fiebres puerperales.

<<Aquí llegan las mujeres  después de que los hombres las tiran por el piso como trapos. Muchos de ellos ni saben. Ni se enteran. Ya volverán a esas casas y siempre habrá otras mujeres frescas y nuevas y jóvenes otra vez. Para que ellos se sacien mientras en la parte de atrás del mundo pasa esto. Como en unos sótanos o en unos establos donde se acaban y se consumen las mujeres que ellos han usado. Es así aquí en Bogotá y en todas partes cuando las mujeres se embarazan o se enferman. Cuando se cansan. Cuando se hacen menos jóvenes con tanta noche y tantas manos sobre sus cuerpos. Entonces las botan como basura. Las dejan tiradas a las puertas de los hospitales. >>[1]

Esas reflexiones de Alicia Piñeros, protagonista de Delante de Ellas, hacen pensar al lector sobre la “Doble Moral” que nos mancha. Los vicios, los crímenes y los “verdaderos pecados”, ocultos tras una “máscara” que dice que todo está bien, que no pasa nada. Pero que sigue dejando que todo pase.

Detrás de esos aires de que todo está bien y que no se debe ocultar nada, ya sea en 1926 como en el Siglo XXI, están las estadísticas que revelan tristes verdades acerca de cómo se está mercantilizando el cuerpo femenino: Según un estudio realizado en 1991, en Bogotá existían 1067 locales de prostitución en dónde ejercían la prostitución 14211 mujeres, 1200 de las cuales eran menores de edad; el 15% analfabetas.

La mujer no ha sido valorada como debe ser, hasta ahora se está tomando conciencia de su importancia y aporte a la sociedad, ella ha sido violada, explotada, discriminada, maltratada física y sicológicamente y muchos más sucesos alarmantes. Sólo hasta la Convención de Viena de 1993[2], se reconoció que los Derechos de la Mujer son también Derechos Humanos.

BILIOGRAFÍA


[1] MALLARINO FLÓREZ, Gonzalo. Delante de Ellas. Pág. 117. Editorial Alfaguara 2005

[2] Tomado de ONU. Situación de la Mujer en el Mundo. Tendencias y Estadísticas. Documento [www]. http://books.google.com.co/books?id=xib0hh7XUAIC&printsec=frontcover&dq=la+mujeres+en+el+mundo+estadisticas&source=gbs_summary_s&cad=0

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