El destape político de María Isabel

[1]Sin ponerse un poco de pudor, María Isabel Rueda resolvió “destacarse políticamente”. Desde el comienzo hasta el final de su artículo, El destape político de los obispos[2], donde le dice, más bien le presenta “formalmente una protesta” al monseñor Pedro Rubiano para abajo, pasando por el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Rubén Salazar, que se limite a “cumplir su papel pastoral” y que no entren en “terrenos movedizos” o “delicado(s)” al conceptuar sobre los sucesos actuales de la política nacional lo cual según María Isabel Rueda, “(n)o es conveniente” que “la Iglesia se esté tomando la atribución de hacerlo desde los medios con la disculpa de estar defendiendo el bien común”.

Con la libertad que me da la Constitución –específicamente el Artículo 20- de expresarme libremente y que por lo tanto, me permite presentar formalmente una “voz de protesta” contra el artículo de María Isabel Rueda porque en él, ella está descalificando la opinión válida de la Iglesia Católica y de sus miembros respecto del contexto político actual, más específicamente, respecto de la reelección y de las “conveniencias políticas del país”.

Así como no me gustan las columnistas que presentan “formalmente una protesta” en contra de las opiniones de una congregación que tiene el derecho de “expresarse libremente”, solo por el hecho de serlo, descalificándola y quebrantando ese derecho fundamental que es también propio e indispensable de las democracias, que todos los colombianos poseemos por igual, basados en el principio de igualdad consagrado en el Artículo 13 de la Carta Política, seamos, o no, curas o políticos; tampoco me gusta, ni me ha gustado ni me gustará leer a una que otra columnista que en un párrafo dice ser una “colombiana antirreelecionista” y que más abajo dice que lo único que falta es “que los obispos pongan ahora a Dios en contra de la reelección”. Lo que me queda es preguntarle a esa misma columnista si en verdad está en contra de la reelección como dice o no,  porque descalifica las opiniones claramente “antirreeleccionistas” -como las que ella misma dice defender- del monseñor Pedro Rubiano y del presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Rubén Salazar quienes “le han dicho al presidente Uribe que no se haga reelegir porque al país no le conviene”.  “Es como” –como usted mejor diría- “ser al mismo tiempo de Santa Fe y de Millonarios. O estar con los Montescos y con los Capuletos. O ser capitalista y comunista. O laureanista y ospinista. O nacionalista e histórico. O ir por el torero y por el toro. O ser estalinista y trotskista. O admirar a Mozart tanto como a Salieri. O ser bogotano y querer a los paisas. O ser moro y cristiano. O keynesiano y monetarista. O creer que María Callas era tan talentosa como Renata Tebaldi. O ser antirreeleccionista y reeleccionista[3].

Aunque la Iglesia y el Estado colombiano se hayan separado después de casi dos siglos, esto no significa que el Estado pueda desconocer, sin más argumento que “los curas no se pueden meter en la política”, las opiniones de los miembros de la Iglesia Católica o de cualquier otra, a razón de ser hoy Colombia, según el Artículo 1 de la Constitución, un “Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general”. También porque la Iglesia, es una institución que ha influido muy profundamente en la sociedad colombiana por medio de la fijación de parámetros morales que todavía siguen muy vigentes, la Iglesia está compuesta también de notables personas como el Monseñor Pedro Rubiano Sáenz quienes para poder alcanzar los méritos que implica llevar la “sotana” y poder profesar la religión han tenido que instruirse mucho, por lo tanto sus opiniones,  -como la de los demás obispos, presbíteros, diáconos, sacerdotes, monseñores y curas, e incluso del Papa- respecto de la política [nacional como internacional] no pueden ser ignoradas sin más, sino que deben ser puestas a consideración por un “Estado social de derecho organizado en forma de República unitaria” que dice ser “democrática, participativa y pluralista”.

También hay que tener en cuenta que miembros de la Iglesia Católica han tenido un papel muy importante dentro de nuestra política como es el caso del Monseñor Pedro Pubiano Sáenz, quien con su “famosa parábola del elefante” dio, según usted, un “categórico concepto moral sobre el ingreso de dineros del narcotráfico a la campaña samperista”. Éste concepto fue muy importante en el contexto nacional, porque a partir de él, se pudo extender la noticia que algo estaba mal con el gobierno y que algo debía ser hecho por los colombianos para evitar que siguiera siendo así. Cosa que nunca pasó, pero que sembró un precedente muy valioso acerca del poder que tiene la Iglesia para instruir a los colombianos a darse cuenta de las cosas que pasan en el gobierno. Precedente que debe ser retomado en el contexto político actual de la reelección.

Cuando usted escribe que los prelados colombianos deben “quitarse sus sotanas” antes de “destaparse políticamente” usted estaría diciendo algo parecido a que el Presidente debe renunciar -o “quitarse la investidura” presidencial- antes de poder orar o invocar a Dios en sus consejos comunitarios, porque como él no tiene estudios de Teología o de Filosofía y como no pertenece a ninguna orden religiosa como es el caso de un monseñor o de un cura, no puede manifestar su credo. Imagínese usted que el Presidente de la República tenga que presentar una Acción de Tutela porque no se le deja ejercer su libertad de culto ni el libre desarrollo de su personalidad, violando los Artículos 19 y 16 de la Constitución: ese sería el “colmo de los colmos”.

Cuando usted dice eso [“quitarse sus sotanas”] quiere decir que los prelados colombianos no pueden abordar ningún tema político a menos de que estén desvinculados de la congregación, porque mientras no sea así, son inhábiles de hacerlo, pero eso significaría que ellos estarían en una desventaja para poder expresar su opinión política, como todo “Zoon Politikon”, frente a la comunidad porque mientras unos pueden opinar libremente y elegir algún partido político, ellos no tienen este derecho, lo que viola los Artículos 13 y 20 de la Carta Política al ser una especie de discriminación y una especie de censura.

No es conveniente que haya columnistas que se estén tomando la atribución de presentar “formalmente una protesta” en contra de la opinión válida que tiene una institución como la Iglesia sólo porque ésta debe estar separada del Estado, y por consiguiente, de la política. No es conveniente que haya columnistas que, con la disculpa de estar defendiendo el bien común, estén afectando el derecho fundamental que tienen los miembros de una congregación de expresarse libremente acerca de la política del país, como bien pueden hacerlo otros grupos como los sindicatos, las fundaciones, las ONG’s, las comunidades indígenas, entre otros grupos; ya que estamos en un Estado Social de Derecho, cuya Constitución dice, que es democrático, participativo y pluralista.

SE ME OLVIDA: Si no le permitiéramos a la Iglesia o a sus miembros, conceptuar sobre la política, sería lo mismo que no permitirle a los líderes de las comunidades indígenas -quienes muchas veces son sumo sacerdotes de sus propios cultos y por tanto representan también una religión- expresarse libremente o, peor aún, no permitirles que sean partícipes del derecho a “elegir y ser elegidos” presente en el Artículo 40 de nuestra Carta. Entonces, con base en el principio de Igualdad presente en el Artículo 13 de la Constitución: si a los miembros de la Iglesia Católica no se les permite expresarse libremente sobre la política, tampoco se les puede permitir a los líderes de las comunidades indígenas, quienes profesan una religión (diferente de la católica, claro), opinar respecto de la política y mucho menos, tener la posibilidad de representar a sus comunidades en el poder. Esto sería finalmente, ir en contra de los principios de la Democracia.

ARGUMENTOS UTILIZADOS EN EL ARTÍCULO ANTERIOR:

  • Argumento por Regla de Justicia
  • Argumento del Ridículo (contradicción)
  • Argumento Pragmático


[1] Nota: En éste ensayo me expreso de manera sarcástica y un poco irónica. También llega un momento en el que cambiaré la tercera persona a la segunda persona para referirme a María Isabel Rueda. No se incomode, solo disfrute el artículo.

[2] Rueda, M. I. (2009, abril). El destape político de los obispos. Recuperado el 21 de abril de 2009, del sitio Web de El Tiempo: http://www.eltiempo.com/

[3] Rueda, M. I. (2009, febrero). Llegó la hora de partir cobijas. Recuperado el 21 de abril de 2009, del sitio Web de El Tiempo: http://www.eltiempo.com/

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