Fearless / Sin miedo (traducción)

Agosto 5 de 2011

Nota. Este es un artículo traducido de los extintos archivos de Delusion Damage, pero es su preferido, como dijo en sus Last Words (últimas palabras).

Yo solía tener mucho miedo. Muchos de mis recuerdos de la infancia consisten enteramente de días que pasé en un estado perpetuo de preocupación sobre una cosa o la otra. Temía ir al dentista y le temía a las vacunas. No e hablaría a la chica de la clase que me gustaba porque temía que los otros niños descubrieran que ella me gustaba y empezaran a molestarme. Llegaría a casa del colegio y buscaría intrusos dentro de la casa, asustado y gritando en la voz más intimidante que un niño de 10 años pudiera hacer. De adolescente, tenía miedo de que en la clase de educación física se rieran de mí porque no me veía tan macho (manly) como algunos de los chicos mayores. Cada vez que había una posibilidad de que algo incómodo sucediera, yo estaba ahí, preocupándome acerca de ello –usualmente varios días por adelantado.

Me sentía culpable. Si había alguna posibilidad de que yo hubiera herido a alguien o de haber malinterpretado las cosas, incluso en algo que yo habría dicho, ello me comería vivo. No cruzaría la calle sino solamente en una cebra, incluso si todos mis amigos lo hacían, porque mis padres me habían dicho que no lo hiciera y yo sabía cuán mal me sentiría si fuera en contra de sus deseos.

Nunca falté a clases. Ni una sola vez hasta mi último año en la secundaria. Era como si la posibilidad ni  siquiera existiera en mi cabeza. Yo no fumé ni bebí en secreto. Yo tenía que conseguir buenas notas. Tenía que entrar en la escuela correcta. Tenía que… porque si no, entonces ¿luego qué? Ni siquiera me atreví a pensar en ello, pero seguramente algo infinitamente horrible pasaría y todo sería completamente miserable por siempre.

Después de la graduación, me dediqué a los negocios por mi cuenta. Consumió mi vida entera. Tenía que hacer dinero porque sin grandes cantidades de dinero, yo estaba seguro de que nunca tendría el tipo de vida que quería. No era feliz y, en lo que a mí respecta, nunca sería feliz hasta que fuera rico. Odiaba el trabajo al que me obligué a hacer, pero el miedo al tipo de vida que tendría que enfrentar si no hacía dinero me incentivaba como el señor que azota al esclavo. En ese tiempo pensaba que eso era “determinación”, pero era miedo. Yo no estaba corriendo hacia donde quería llegar, sino que me estaba alejando de donde estaba.

No estaba solo.

Fear is the primary motivator of human action. Of all the choices made and all the behaviors exhibited by all the people in the world, most come about because of fear. Most people live in some degree of fear all the time, and most of the rest live in fear some of the time. Fear becomes such a natural part of your existence that you don’t even reflect over it. You call it “stress” or “work pressure” or maybe you don’t call it anything at all. You just “feel tense” all the time. You might not even think about it consciously, but it is always there, putting a dampener on your experience of the world. If you’re lucky, you have a moment now and then when you’re lying on the beach or playing with your kids or having sex and you forget about the fear for a few seconds and really feel alive. The stars shine a little brighter, the grass looks a little greener, the birds sing a little louder and you just feel good for no explicable reason. The fear has loosened its grip for a moment, and you wish you could stay this way forever.

El miedo es el primer motivador de la acción humana. De todas las decisiones hechas y de todos los comportamientos exhibidos por todas las personas del mundo, la mayoría son consecuencia del miedo. La mayoría de las personas viven en un grado de miedo todo el tiempo, y muchos del resto viven en el miedo parte del tiempo. El miedo se vuelve de tal forma en parte de tu existencia que tú ni siquiera te das cuenta de ello. Lo llaman “estrés” o “presión laboral” o tal vez no le dan siquiera un nombre. Solo te “sientes tenso” todo el tiempo. Puede que no pienses en él de forma consciente, pero siempre está ahí poniéndote un peso encima de tu experiencia del mundo. Si tienes suerte, tienes un momento de vez en cuando en el que te encuentras recostado en la playa, jugando con tus hijos o teniendo sexo y olvidas el miedo por unos segundos y en realidad te sientes vivo. Las estrellas brillan un poco más, el pasto se ve un poco más verde, los pajaritos cantan un poco más alto, y tu simplemente te sientes bien sin razón alguna. El miedo ha aflojado sus garras por un momento y tu deseas estar así por siempre.

Pero el miedo regresa. Tienes cuentas que pagar, un horario que seguir y tal vez una familia por mantener (o al menos, solo a ti mismo). Si no pagas los recibos o no llegas a la cita, te quitarán la electricidad y perderás tu trabajo. Y eventualmente, morirás. El miedo te mantiene en pie, te hace creer que pasar todos los días de tu vida haciendo cosas que no te gustan es un sacrificio que hay que hacer para no caer en algo peor. Tienes que comprar tu seguro de vida, ¿qué tal que algo te ocurra? Tienes que seguir yendo a los chequeos médicos y no olvidarte de ir regularmente porque ¿qué tal que haya un cáncer creciendo en tu interior? Tienes que desconfiar de las personas que te cruzas en la calle  porque ¿y si quisieran hacerte daño? ¿Y si…? ¿Y si…? ¿Y si…? ¿Y si nunca lograras lo que quieres? ¿Y si algo malo te pasara? ¿Y si murieras antes de que pudieras hacer todo lo que querías hacer? ¿Y si el futuro fuera peor que el presente?

¿Entonces qué? Pues habrías haber querido pasar todo este tiempo estando justo donde estás y disfrutando justo lo que tienes en lugar de pasarte pensando en el futuro, preocupándote de algo que ni existe todavía, dejando de experimentar lo que está pasando en este momento. El miedo te aleja del presente, te aleja de la experiencia. Tienes una capacidad limitada para lo que puedes experimentar al mismo tiempo. Entre más te la pases experimentando miedo y sus variantes –preocupación, estrés, incertidumbre sobre el futuro, sentimientos de inseguridad—menos serás capaz de experimentar la vida. Personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte  a menudo se sienten increíblemente felices poco tiempo después de su vivencia. Hasta que te des cuenta de cuán inmensamente afortunado eres de no haber muerto, el miedo se habrá ido.

Tú no te estás preocupando por las cuentas. No le tienes miedo a tu jefe. No te sientes inseguro de que tal vez sí o tal vez no le gustes a esa chica. No estás pensando sobre lo que podría ir mal, solo estas pensando sobre las cosas que no están yendo mal. Pensaste que ibas a morir, pensaste que no habrían más cuentas por pagar, pensaste que no habría más jefe, ni chica ni un futuro para ti. No te importó nada de eso, tu único miedo fue el miedo a una muerte inminente y, ahora que evitaste ese destino y que el miedo se fue, quedó un vacío en tu mente.

No hay miedo.

Es por eso que te sientes tan vivo. Es por eso que sientes todo de una calidad maravillosa que nunca habías percibido. Las luces de la ciudad son hermosas, la lluvia huele increíble y te sientes lleno de amor por cada extraño en la calle. Es como si todo en el mundo fuera tuviera una nueva dimensión. Una profundidad donde solo había antes superficie. Nada ha cambiado sino que tu mente estaba tan ocupada con el miedo que simplemente no había espacio para lo que perciben tus sentidos. Mirabas la ciudad, pero en realidad no la viste. Sabías que tu cuerpo se movía al andar, pero en realidad no lo sentías. Oías el mundo allá afuera, pero no lo escuchabas. Es como si hubieras estado viendo tu vida en un viejo Betamax en un viejo televisor durante toda tu vida y te hubieras acostumbrado a esa pobre definición como “normal” y de repente estás ahora mirando un DVD de alta definición o un Blu-Ray con un teatro en casa sonido surround y no puedes creer cuán increíble todo se ve y se escucha.

A medida que el miedo regresa, los colores se desvanecen y la calidad de tu experiencia baja de nuevo. Las señales que llegarán por tus sentidos se volverán confusas e intermitentes por la interferencia del miedo que viene de dentro de tu cabeza. Desearías que no sucediera de esta manera. Desearías seguir así, incluso por un rato más. Darías todo lo que pudieras por mantenerte así. Morirías por mantenerte así. Un día así vale al menos 10 días normales.

Y esa es la clave. Estás acostumbrado a necesitar el miedo para seguir viviendo, pero ahora te das cuenta de que un día sin miedo vale más que muchos viviendo en él. El miedo quede que te mantenga viviendo un poco más, pero esa vida será de una menor calidad. Si dejas ir todo el miedo hoy, puede que mueras más pronto, pero habrás disfrutado mucho más ese poco tiempo, probablemente mucho más que una vida vivida en el miedo.

De todas formas, ¿cuán útil es el miedo? ¿Cuán importante es para seguir sobreviviendo? ¿Cuánto crees que tu riesgo de morir se incrementaría si dejaras de preocuparte? No estarías tan nervioso y alerta en situaciones en las cuales podrían ocurrir accidentes; no serías tan cuidadoso de no enfurecer a las personas; y puede que no llegaras a cada reunión a tiempo. Pero, sobre todo, el riesgo de muerte no se incrementaría tanto. Ciertamente no tanto como disfrutar tu vida lo incrementaría.

Así como lo pienso, es muy difícil de imaginar mi riesgo de morir o de sufrir otras consecuencias perjudiciales incrementarse al doble de sus posibilidades como resultado de dejar de preocuparse. Incluso ese me parece una estimación muy alta. Es un hecho que el disfrute de mi vida crece por un factor más grande que ese –diría que es un factor de cinco o diez, tal vez más. Es realmente difícil cuantificar la diferencia entre “todo es maravilloso” y “nada es maravilloso”. Tal vez solo un día sin miedo vale más que una vida de tener miedo.

Me pasaron cosas malas, y lo más seguro es que me vuelvan a pasar, algún día moriré. Ocurren situaciones de vez en cuando que hacen que mi cuerpo produzca esa respuesta física de emergencia para luchar o huir, pero no la llevo (la respuesta) conmigo una vez que el momento ha pasado. Si me preguntas cuál es el miedo más grande, tendré dificultades en encontrar una respuesta. Quisiera decir que no le tengo miedo a nada. Tal vez si me encuentro en una situación que ponga en peligro mi vida, sentiría el miedo, pero haría un esfuerzo consciente para no traerlo conmigo. No soy perfecto en ello, pero cada día soy un poco mejor. No sé si realmente tengo el mismo sentimiento acerca de lo que las personas usualmente considerarían suficientemente intenso para decir que “están asustadas”. Recordando el tipo de miedos que solía llevar conmigo cuando niño, tampoco estoy seguro de que podría. Podría decir que me siento “un poco preocupado” respecto de un par de cosas en las cuales estoy haciendo que desaparezcan.

Entre más me doy cuenta de los sentimientos basados en el miedo cuando puedan surgir y entre más hago el esfuerzo consciente para deshacerme de ellos, mi mundo gana más color y profundidad. Ya no siento que necesite un montón de cosas, lo que me rodea es tan increíble por si mismo que puedo estar feliz con ello. Lo mejor que puedo hacer para mejorar mi vida es evitar sumergirme en la proyección mental de futuros posibles.

Solo estar en el momento presente, experimentando la sensación de estar vivo.

Sin miedo.

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4 Comments

Filed under Próxima Parada, Rosetta

4 responses to “Fearless / Sin miedo (traducción)

  1. Que carajo cosa!!Cuando estaba en escuala,ten`ia mucho miedo de jugar y participar con los otros estudiantes.Lo tenia miedo de jugar basketball,fubol o otra cosas,solo poruqe me sentia que se me van a reirse de mi si me equivoco.

    Aun tengo un toque de miedo de jugar en frente de la gente,especialmente las chicas.

  2. Jaja pues,gracias a la communidad de PUA/seduccion por ensenandome como ponerme bien bravo y comodo cerca de mujeres.

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