El servicio no tan secreto al Servicio Secreto

En la pasada Cumbre de las Américas, llevada a cabo en Cartagena del 14-15 de Abril del presente año, no se llegó a ningún acuerdo respecto de la política antidrogas, no se firmó el TLC ni siquiera se concretó el precio de la puta acompañante que le alegró la estadía a los agentes del Servicio Secreto que protegía a Obama. De lo que se habrían salvado si le hubieran pagado con sus míseros salarios (habrían podido hacer una ‘Vaca’) la exhorbitante suma de sus vagina usada servicios de prostituta carera dama de compañía.

Lo único que quedó de la pasada Cumbre de las Américas fue el gasto de la Nación en unas “Guayaberas” (por algo Fidel la llamó despectivamente “La Cumbre de las Guayaberas”) y el escándalo del personal de seguridad de la comitiva de los Estados Unidos.

Este “escándalo”, según el lenguaje alarmista de los periodistas, no se dio porque los Agentes hayan podido de esta manera descuidar la seguridad y causar un riesgo para el Presidente de los Estados Unidos. Este escándalo va más allá que la “National Security”.

El verdadero escándalo yace en tres aspectos ocultos, o no tan claros: la imagen de Cartagena como destino de turismo sexual , el “tráfico sexual” y la culpabilidad de los hombres.

En primer lugar, creo que Cartagena tiene la imagen que tiene porque es la realidad. No podemos ocultar con un dedo el hecho de que en Cartagena (gran parte de Colombia es en verdad una “Zona de Tolerancia”) haya prostitución y mucha debido a las condiciones de desigualdad que afectan no solo a “La Heroica” sino a la Nación entera.

Pero, en segundo lugar, creo que hay mucha alarma que intenta desviar todo esto y causar polémica exagerando los hechos y haciendo ver como que en Cartagena, las prostitutas son “víctimas” y los turistas “victimarios” de un “tráfico sexual”. Lo han hecho ver de esta manera tan exagerada como si las Prostitutas fueran pobres víctimas forzadas y oprimidas por el hombre “malo” a venderse y peor aún, un hombre “malo” que obliga a “niñas” a vender su cuerpo.

¿Se ve ella muy oprimida, muy forzada a vender su cuerpo?

En entrevista ella dice: “Yo no soy prostituta, soy dama de compañia”… jajaja Y lo peor es que los periodistas le siguen el juego.

“A mi me gusta la buena vida. Tú tienes que entenderme”, le dijo Dania a su madre al confesarle a qué se dedicaba (El Tiempo.com). Ya lo creo: Aquí se le ve disfrutando en las playas de Dubai con el fruto de su “trabajo”, así que dejémonos de vainas que ella no es una “pobre víctima”.

En tercer lugar, la culpabilización de los hombres por todos, si no, la mayoría de los problemas que aquejan a la sociedad. Este escándalo se da porque evidencia lo que muchos ya sabíamos: “Hombres compran mujeres en Cartagena”. Sí, es verdad ¿y qué? No es la mejor imagen que se puede dar del país, pero no se puede ocultar y, menos aún, echarle la culpa a los hombres, a todos los hombres, por la prostitución de Cartagena (y del mundo).

Esta culpabilización de los hombres se hace más clara cuando se han escuchado afirmaciones de que esto “no habría sucedido si hubiera más agentes mujeres en el Servicio Secreto”. Esta intención que busca dar más cuotas a las mujeres por medio de una acción afirmativa premiando de esta manera a quien tiene vagina en lugar de quien tiene capacidades, claramente generaliza y nos dice que las mujeres son más capacitadas y que los hombres son unos desesperados por sexo, cuando en realidad los hombres por su calidad de ser hombres tienen mayor capacidad debido a su mayor fuerza física y a su disposición para sacrificar su vida, tristemente por un Presidente como Obama.

También hay una misandrista (Microsoft Word me subraya como incorrecta la palabra anterior) culpabilización de los hombres en la irresponsable afirmación de la Ministra de Relaciones Exteriores o Canciller (yo que sé!), María Ángela Holguín: “Culpable es el Servicio Secreto y déjenme decirles de manera cruda, la prostitución existe en todas partes, donde hay un hombre hay prostitución“. De la misma manera podríamos responderle a esta pendeja que “Donde hay mujeres hay prostitución”.

Es verdad, los agentes violaron sus funciones pudiendo generar un riesgo para la seguridad de Obama, pero no hay que generalizar, como han pretendido hacerlo, y hacer ver a los hombres como pervertidos que por estar comprando putas no pueden desempeñar su trabajo y mucho menos, hacer ver a los hombres como los responsables del “Tráfico Sexual” que, dicen, aqueja Cartagena.

Es más, yo creo que si la Ley fuera justa, los agentes que tienen el deber de proteger al Presidente (y a cualquier otra “VIP”), al nivel de poner su pecho frente a las balas, tienen el derecho de que les paguen mejor para irse de putas la noche anterior al día en que puede que un francotirador le dispare al Presidente y ellos estén en la línea de tiro. Ellos están en su derecho, siempre y cuando esto no genere un riesgo que se perfeccione en un perjuicio irremediable ni interfiera con su protección al Protegido.

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2 responses to “El servicio no tan secreto al Servicio Secreto

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