¿Es el derecho a la resistencia legítimo en Colombia?

Introducción.

Las Sociedades modernas están organizadas en Estados, producto de revoluciones y cambios graduales, en forma soberana con base en principios que se convirtieron en Constituciones y Leyes.

Las Constituciones representan la esencia de éstos Estados que definen y regulan las relaciones que se presentan entre el individuo, la colectividad y el Estado buscando siempre el bienestar común por medio de la defensa de los derechos sociales e individuales. Estas Constituciones se construyen a partir de la Cultura de sus pueblos: Cada pueblo tiene el Estado que se merece.

Muchas veces, las Leyes o las Constituciones no representan realmente el sentir de su pueblo sino solamente el sentir y los intereses de una clase, de una raza o de una minoría, en lugar de consensuar los intereses de las diversas colectividades[1]. Esto, según Roberto Gargarella[2], es la Alienación[3] Legal.

Efectivamente, a ella se llega cuando el Derecho deja de servir para lo que fue creado y empieza a ser causa del malestar de los ciudadanos, es decir, cuando el marco jurídico de un Estado traiciona sus principios y valores culturales, los deseos y aspiraciones de sus gentes, e igualmente, su misión y visión de estado. Entonces esto es como dar “luz verde” a los individuos y a la colectividad para exigir sus derechos y desobedecer las leyes que son injustas: hacer uso de su derecho de Resistir.

¿Por qué resistir en Colombia?

Colombia es un país multicultural donde coexisten y se procura que convivan con respeto diversos etnias, razas, culturas y subculturas, religiones, ideologías y partidos políticos, instituciones, empresas y corporaciones, grupos sociales y de presión, sindicatos, guerrillas, grupos de autodefensas y otros grupos de intereses, que -en palabras de Ferdinand Lasalle- son los “Factores Reales de Poder”, lo que hace más difícil la creación de un marco legal que se adapte a tantas ideologías, intereses y poderes. No se puede tener contento a todo el mundo.

Otras veces, en nuestro país, la miseria y el hambre son la almohada y el techo de millones de colombianos que sienten que el olvido del Estado les produce una gran incertidumbre y sus vidas se limitas a pocas opciones al extremo que algunos puedan encontrarse en situaciones de Morir de hambre o matar para no morir.

Esas condiciones objetivas y subjetivas en las que viven, llevan a que algunos a decidan resistirse y alzar una voz en contra de lo que los está sometiendo -Un tirano, un Derecho tiránico, una pobreza tiránica- y les está negando sus derechos. Lo que prometía garantizar un orden político, económico y social justo los está traicionando: el Estado.

La resistencia a la Resistencia.

En nuestros tiempos, oponerse al orden legal y al Estado vigente es, diferente de difícil, una posibilidad menos observada como una posible fuerza motora de cambio y acción democrática a pesar que en nuestro marco Jurídico se regulen y se muestren como derechos sociales, económicos y culturales (DESC[4]).

El Derecho de Huelga, la libertad de reunión[5] y el Artículo 37 de la Constitución[6], no son explícitos en cuanto al Derecho de Resistir, pero su espíritu es esencia de tales. Su regulación en la ley supone una traba necesaria de este derecho inalienable en razón de prevenir y controlar sus posibles excesos y costos.

La pluriculturalidad Colombiana, al igual, es causa promotora de Resistencia, como también, causa de la resistencia a la Resistencia porque es difícil realizar un consenso entre tantos grupos de presión y tantas colectividades. Por ejemplo, los indígenas se resisten al orden jurídico regente con base en su propio derecho basado en la Pacha Mama porque sienten que su territorio ha sido usurpado y han sido obligados a seguir unas leyes que les son ajenas. Se sienten extranjeros en su propia tierra.

Los grupos armados ilegales y la “extrema izquierda”, le han dado mala fama a la Resistencia. Es prejuicio conocido que el que se opone al gobierno o que sigue ideologías “de izquierda” es mal llamado “Guerrillero” o subversivo, dos apelativos muy peligrosos en un mundo donde ser Guerrillero es lo mismo que ser terrorista y por lo tanto, debe ser “objetivo número 1” del Plan Colombia y de la “Seguridad Democrática”. Pero este desprestigio del derecho a resistir no significa que ser guerrillero o subversivo sea ilegítimo porque existen instituciones jurídicas como: el indulto, la amnistía, el juicio político, el asilo político; instituciones que demuestran que es legítimo resistir y más, cuando quien resiste llega al poder porque no va a castigar al triunfo de su resistencia.

Otros tropiezos para el ejercicio del Derecho de Resistencia en nuestro país son: la ignorancia, la falta de una adecuada educación y la desinformación; ya que han dado origen a una relación de desventaja del ciudadano frente a la colectividad y al Estado porque hay un desconocimiento muy grave de los derechos y deberes, lo que ha traído como consecuencia, una participación muy superficial y pasiva del individuo frente al Pueblo de Colombia y a los intereses de la Nación. Ésta falta de participación hace que el poder público y el marco jurídico estén regentados por y en pro de los intereses de unos pocos que sí se atreven a participar activamente. En Pueblo de Ciegos…

La Resistencia al Estado y al orden legal puede verse apagada también por el hecho de que éstos no son los únicos que pueden ser causantes o los culpables del daño al orden político, económico y social. Muchas veces se sataniza al Gobierno de turno o al régimen legal, pero no se ve más allá. Hay otros muchos elementos que son causantes de injusticias y malestares.

Get up, stand up: stand up for your rights![7]

La Resistencia, es un medio viable y justo de hacer justicia y velar por los derechos cuando son violados, es una herramienta que si se ejecuta bajo principios e intereses sinceros sirve para mantener el equilibrio en una democracia y evitar así el monopolio del poder por parte de una minoría.

El Derecho a Resistir a la opresión, a pesar de ser consagrado en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano como un derecho natural e imprescriptible, tiende a desaparecer. ¿Por qué tiende a desaparecer?

El surgimiento de grupos de izquierda durante el siglo XX se basaba en principios de Justicia y Bienestar para el pueblo por medio de la “Democracia de Hecho”. Estos grupos que en algún momento pretendieron defender la justicia y los derechos se transformaron después en grupos que se encargaban de violar sus propios principios -se alienaron a sí mismos- y empezaron a ser los “protagonistas” de la violencia y del terror entre el pueblo que prometieron defender contra una “oligarquía injusta”.

Esto ha dejado un gran “estigma” entre los colombianos, empezando a desconfiar de las vías de hecho y con ello, en la Resistencia a la opresión. Los ciudadanos, pensaron que era mejor ser sumisos y olvidarse de las injusticias, quedándose en silencio: dejando que todo pasara.

El “Estigma” debe ser vencido y la Resistencia debe ser pensada con seriedad para ser un medio de expresión de la voluntad popular y no solo como expresión de la voluntad de unos partidos en temporada electoral. La Resistencia es una canción que debemos aprender a cantar cuando lo que sea  rítmico sea oponerse al injusto.

Fuentes Consultadas


[1]LOCKE, John. Ensayos sobre el gobierno civil. Barcelona: Ediciones Orbis S.A, 1983.

[2]GARGARELLA, Roberto. El Derecho de resistencia en situaciones de carencia extrema. En: Astrolabio. No. 4 (2007). [Documento www]. [Consultada en Noviembre de 2008]. Disponible en <www.ub.edu/astrolabio/Articulos4/ARTICULOgargarella.pdf>.

[3]Término muy utilizado por Karl Marx para referirse a la condición de una clase que empieza a pertenecer a otra y que comienza a ir en contra de sus propios intereses y existencia. Según el DRAE, Alienación es: “Proceso mediante el cual el individuo o una colectividad transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que debía esperarse de su condición”.

[4] Capítulo 2 del Título II de la Constitución Política de Colombia.

[5] Declaración Universal de los Derechos Humanos. Artículo 2: “Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.”; y el Artículo 21 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos: “Se reconoce el derecho de reunión pacífica. El ejercicio de tal derecho sólo podrá estar sujeto a las restricciones previstas por la ley que sean necesarias en una sociedad democrática, en interés de la seguridad nacional, de la seguridad pública o del orden público, o para proteger la salud o la moral públicas o los derechos y libertades de los demás.

[6] Constitución Política de Colombia. Artículo 37: “Toda parte del pueblo puede reunirse y manifestarse pública y pacíficamente. Sólo la ley podrá establecer de manera expresa los casos en los cuales se podrá limitar el ejercicio de este derecho”.

[7] Título de una Canción de Bob Marley cuyo estribillo es: “Get up, stand up: stand up for your rights!”.

1 Comment

Filed under Lex, Próxima Parada, Verba

One response to “¿Es el derecho a la resistencia legítimo en Colombia?

  1. Vía jurisprudencial ya se ha avanzado: • Derecho constitucional connatural al ser humano sustentado en el poder constituyente que ostenta el individuo “La resistencia, en su significado actual, entendida en sentido estricto, puede ser entendida como aquella garantía, por virtud de la cual los ciudadanos pueden tomar medidas, de presión, en sí mismas no violentas, que tiendan a restaurar la plenitud del ejercicio de los Derechos Humanos, cuando las garantías institucionales resultan insuficientes o inaplicadas.” (Sentencia de Tutela nº 571 de 2008)

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