El Positivismo Jurídico y el Juicio a los Jueces en Núremberg

Los Juicios de Núremberg fueron un conjunto de procesos emprendidos por las naciones vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. Estos juicios estaban dirigidos a determinar y sancionar la responsabilidad de personas pertenecientes al régimen nacionalista de Adolf Hitler, sobre crímenes de agresión, de guerra y en contra de la humanidad. A partir de la tipificación de los crímenes y abusos realizada por estos tribunales, se realizó un avance jurídico que sería aprovechado por las Naciones Unidas y para la constitución del Tribunal Penal Internacional.

Dentro de dichos juicios, se realizó el juicio de los Jueces, un proceso contra 16 abogados y jueces que establecieron el aparato jurídico nacional-socialista. Entre los crímenes imputados se encuentra la paliación de leyes de higiene racial, y leyes contra la población judía. Lo relevante en la discusión de estos juicios, y en particular de éste, es si a la luz de Kelsen dichos juicios serían válidos.

Para definir la validez del derecho, Kelsen se remite a una idea abstracta de norma fundante; todo aquello derivado de ésta será válido. Se ha interpretado que dicha norma fundante es la parte orgánica de la Constitución de un país, en tanto ésta es quien da la atribución de quién podrá crear las leyes. Para saber si determinado precepto es ley, se debe tener en cuenta quién lo dijo, si este alguien tenía la autoridad para hacerlo y si en ese momento contaba con la capacidad de hacerlo cumplir. Los jueces sujetos a los juicios fueron juzgados por hacer exactamente su labor, por crear, establecer y hacer cumplir un aparato jurídico nacional socialista, para lo cual tenían el poder, la autoridad y la capacidad de hacer cumplir. De aquí que se deduzca que lo que ellos aplicaron sí eran leyes, derivadas de alguna norma superior que les daba la potestad de crearlas; ellos fueron juzgados por crear derecho, a la luz de Kelsen.

Así las cosas, la validez y eficacia del derecho que aplicaron los jueces del film “Vencedores o vencidos” en el Drittes Reich, sí cumplió con ambas características por las siguientes razones: en primer lugar, el fundamento de los decretos-ley que dictó Hitler surgió gracias a un primer decreto denominado el “Decreto del Incendio del Reichstag”, con el que, gracias al apoyo de sus dos vicecancilleres y la firma del presidente von Hindenburg, le quitó muchas de las libertades fundamentales a los ciudadanos alemanes y además adquirió la facultad para arrestar diputados comunistas en su mayoría, y así tener un control de aproximadamente dos tercios del Parlamento alemán; y en segundo lugar, decretó la Ley Habilitante de 1933, también conocida como la “Ley para aliviar las penurias del pueblo y del Reich”[1], gracias a la cual Hitler como canciller obtuvo el poder para ejercer todas las funciones pertenecientes a la rama legislativa, y hasta dictar leyes que podían contrariar la Constitución. Lo anterior en razón de 441 votos a favor y sólo 94 en contra de un total de 535 votos de los parlamentarios alemanes.

Por consiguiente, por más injusto y poco humanitario que fuera el derecho creado por Hitler en el Drittes Reich, todo ese ordenamiento estático fue reformado legítimamente y de acuerdo con atribuciones adquiridas gracias al Parlamento y al Presidente von Hindenburg, razón por la cual no se ha debido juzgar a los jueces por haber cumplido el deber de aplicar la ley vigente y “conducirse como el contenido de tales normas lo prescribe”[2].

Todo lo anterior en razón de que en ese entonces el mundo venía con una concepción tal que si la ley lo decía entonces era justo; no existía pues, ningún cuestionamiento sobre su moralidad y justicia, ya que estos elementos se presumían. Con las atrocidades cometidas por los nazis, que en su tiempo eran legales, se replanteó tal concepción.  Vale la pena mencionar que para  Kelsen la diferencia entre el derecho y la moral, radica en que el primero es “La técnica social específica de un orden coactivo”[3], mientras que la moral y la religión son  otro tipo de órdenes sociales, que tienen los mismos fines del derecho, pero los persiguen por medios diversos. Así mismo se plantea la eficacia de éstas normas, al mismo nivel de las jurídicas, partiendo del supuesto de la existencia y poder de una autoridad sobrehumana. En contraposición a esto, se introdujeron unos principios superiores a las normas mismas, unos preceptos morales contra los cuales la ley no podía atentar. Se reavivó el iusnaturalismo en el derecho, con el fin de generar una negativa a la obediencia absoluta de los ciudadanos a regímenes totalitarios.

Anteriormente, durante el Régimen Nazi, el concepto de Constitución era muy diferente al de la Posguerra. El término “Constitución”, en palabras de Kelsen, era aplicable a cualquier forma de gobierno, fuera una democracia liberal o un Régimen autocrático, como el Nazi. De tal forma que todo Estado sería un Estado de Derecho y todo Estado sería sinónimo de Derecho, definido como la “suma total de normas que ordenan la coacción”. El Positivismo Jurídico, es característico por observar únicamente la forma del Derecho por sobre su contenido social o moral. Limitarse al estudio del Derecho sin considerar parámetros de justicia o injusticia, intentando liberar a la Teoría Jurídica de toda consideración o cualificación o juicio de valor de naturaleza económica, política o social.

Después del Régimen Nazi, durante los Juicios de Nuremberg, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los Convenios de Ginebra, una especie de iusnaturalismo surgió y dio paso a un nuevo constitucionalismo enfocado no solo en la validez jurídica del ordenamiento sino también en su contenido. Esta nueva corriente jusnaturalista negaba el carácter jurídico de los regímenes despóticos y consideraba que no sería un sistema de Derecho si no le garantizaba a sus ciudadanos y a todos los seres humanos un mínimo de derechos universalmente válidos. Una nueva corriente del Derecho, considerada como la “tercera vía” era el Realismo Jurídico. Para ella no bastaba con que estos derechos se quedaran en que fueran “Universalmente Válidos”, sino que tuvieran efectiva aplicación en la realidad y generaran un cambio sustancial en la sociedad, persiguiendo un sentido de verdadera justicia, para que de esta manera las atrocidades cometidas durante el Régimen Nazi no se repitieran en la historia.


[1] Dtv atlas

[2] KELSEN, Hans,  Teoría General del Derecho y del Estado, Universidad Nacional Autónoma de México, 1988, p.131

[3] KELSEN, Hans,  Teoría General del Derecho y del Estado, Universidad Nacional Autónoma de México, 1988, p.23

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