Indígenas: Esclavitud y Colonialismo en Roma y en América

Introducción.

A propósito de la proximidad de la celebración del día de la Raza, esa fecha que conmemora el “encuentro” entre dos mundos o el “descubrimiento” de América hace 517 años, como un momento en el que un Imperio se expandió en ultramar con la llegada de España a Tierra Firme en 1492, por iniciativa de Cristóbal Colón, significó no solo el “Descubrimiento” de éstas tierras (llamadas después América en honor a Vespucci) sino también, el comienzo de un proceso de imposición de la Corona frente a los territorios y población del “Nuevo Mundo” que permaneció hasta entrado el siglo XIX, conocido como Colonialismo.

Un momento similar al conmemorado el 12 de octubre sucedió cuando el Mundo Romano, en consagración de su poder se impuso tanto militar como jurídicamente frente a los pueblos Bárbaros conquistados durante su vida republicana e imperial.

Entre el tratamiento que le dio Roma a los pueblos nombrados por ella como “Bárbaros” y el tratamiento que le dio España a los pueblos que ella nombró “indios” y “caníbales” durante la colonia en América hay una similitud que no fue solo en los epítetos utilizados para nombrar a los pueblos que en su momento fueron conquistados y esclavizados sino también en el tratamiento que en el Derecho se les dio.

Hoy en día, Colombia, según el artículo primero de nuestra Constitución Política es un “Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista”. Pero esta situación de pluralismo y participación —aunque sea en el papel de la carta—  tiene tan solo 18 años porque antes de la Asamblea Nacional Constituyente el Estado Colombiano no tenía implementado el pluralismo ni la participación indígena (Sánchez Botero 53) porque de una forma u otra se había continuado con la tradición colonialista que la Corona Española tuvo sobre las poblaciones indígenas.

La situación del indígena en Roma y en América.

El término “Colonia” —definido en términos de Diccionario— es “Territorio fuera de la nación que lo hizo suyo, y ordinariamente regido por leyes especiales. Territorio dominado y administrado por una potencia extranjera”. Esta definición se adapta a Roma y España como las “potencias extranjeras” que dominaron los territorios de la Europa Clásica y de América, respectivamente.

Estos imperios manejaron lo que para Walter Mignolo, Profesor de Literatura y Lenguas Romances y de Antropología Cultural en la Universidad de Duke, es el “Imaginario”[1]: “[…] la construcción simbólica mediante la cual una comunidad (racial, nacional, imperial, sexual, etc) se define a sí misma” (Mignolo 80). A lo largo de la historia Romana y del siglo XIX y comienzos del XX [y tal vez hasta el siglo XXI], se ha manejado una construcción simbólica, que voluntaria o involuntariamente se ha constituido en una especie de “Imaginario Colonial” en tanto que utiliza símbolos y elementos propios de un pasado anterior al progreso pero que paradójicamente se hacen llamar a sí mismos como progresistas o “Modernos”.

La Dominación colonialista sobre los pueblos indígenas tuvo una continuación, en América aún después de las guerras de Independencia, esa continuidad estuvo en la conformación de los estados nacionales durante el siglo XIX ya que la construcción de la nación implicaba si no la destrucción de la raza indígena y africana, la dominación y la unidad racial.

Esta “Dominación” está presente en Huasipungo —una obra muy ilustrativa de la situación del indígena— de Jorge Icaza en la manera en como la “Codificación de las Diferencias entre conquistadores y conquistados en la idea de raza” (Quijano 282) “impuso una sistemática división racial del trabajo” (Quijano 286) y en la forma en que “[L]a clasificación racial de la población y la temprana asociación de las nuevas identidades raciales de los colonizados [los indígenas de Tomachi y de Cuchitambo] con las formas de control no pagado [Gamonalismo], no asalariado del trabajo, desarrolló entre los europeos o blancos [Alfonso Pereira, de las tierras de Cuchitambo][2]  la específica percepción de que el trabajo pagado era privilegio de los blancos […] La “inferioridad racial” de los colonizados implicaba que no eran dignos del pago de salarios” (Quijano 291).

Aún así, en los modelos económicos del Gamonalismo y del Latifundismo[3] —vigentes en América durante el siglo XIX y comienzos del XX, respectivamente— se puede ver una continuación de la institución característica de las colonias españolas en América reglamentada en las Leyes de Burgos [Encomienda] porque esta institución no se abolió con las guerras de Independencia sino que perduró al transformarse en los modelos anteriormente mencionados en cuanto a que el Hacendado, el Gamonal o el Terrateniente continuaban sin pagar salario a los “Indios” por su trabajo, algo muy parecido a la institución de la esclavitud que existió también en los tiempos de Roma.

Otra forma vigente y Moderna de esa construcción simbólica propia del Colonialismo es la Globalización en tanto que la civilización moderna autocomprendida como más desarrollada, superior (Dussel 70) impone sus modelos de pensamiento, económicos y de organización del poder a todos los que son bárbaros[4], obligándolos a “desarrollarse como exigencia moral” (Dussel 70). La imposición de estos modelos por medio de la “fuerza hegemónica del pensamiento neoliberal” así como por medio de “la riqueza y del poderío militar sin rival de las sociedades industriales del norte” ha ido acabando sistemáticamente con las principales oposiciones políticas y ha —en términos de Dussel— “Negado al otro” en tanto que contribuye a “la imagen de la sociedad liberal de mercado como la única opción posible, como el fin de la historia”. (Lander 12).

Los indígenas en el Estado Colombiano.

Hoy en día, Colombia tiene el séptimo lugar en población indígena en los países americanos (Sánchez et al. 23) y desde la Constitución de 1991, se empezó a reconocer a las comunidades indígenas dentro del ordenamiento jurídico colombiano pero para lograr este estatus jurídico —según  S. James Anaya—estas comunidades (o grupos) indígenas se han organizado como “resistencias a la colonización”. “La resistencia armada, la diplomacia y el derecho han sido instrumentos en esta lucha por la supervivencia y han apelado a la comunidad internacional y han puesto sus ojos en el derecho internacional en el apoyo de su causa” (Anaya 26).

Este cambio de estatus en el derecho que tuvieron los indígenas gradualmente y que se consagró en la Constitución de 1991 tiene semejanza con lo que pasó en Roma dando paso al final de la esclavitud.

Las Leyes Petronia y Cornelia, permitieron a los esclavos, a los colonos y a los peregrinos obtener mejores tratamientos dentro del derecho de gentes siendo como la Ley que abolió la esclavitud en 1887 y la Declaración de los Derechos Humanos de 1948 ya que fueron un respiro a la situación de dominio que tenían los indígenas y las comunidades negras en tanto obtuvieron el derecho a existir[5] como comunidades, ahora sin los peligros de gobiernos colonialistas que los mantenían bajo su poder. Antes el derecho era un instrumento de dominación colonialista, parece que[6] ahora es un instrumento de reivindicación (Anaya 26).

OBRAS CITADAS

  • Anderson, Benedict. Comunidades Imaginadas: Reflexiones sobre l origen y la difusión del nacionalismo. México: FCE, 2005.
  • Dussel, Enrique. “Europa, Modernidad y eurocentrismo”. Quijano, Aníbal. “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina” La Colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales, perspectivas latinoamericanas. Ed. Edgardo Lander. UNESCO.
  • Quijano, Aníbal. “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina” La Colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales, perspectivas latinoamericanas. Ed. Edgardo Lander. UNESCO.
  • Mignolo, Walter. “La Colonialidad a lo largo y a lo ancho: el hemisferio occidental en el horizonte colonial de la modernidad. Quijano, Aníbal. “Colonialidad del poder, eurocentrism yAmérica Latina” La Colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales, perspectivas latinoamericanas. Ed. Edgardo Lander. UNESCO.
  • Fals Borda, Orlando. Ciencia propia y colonialismo intelectual: los nuevos rumbos. Bogotá: Orlando Valencia Editores,1987.
  • Serrano Transviña, Jorge. La esclavitud en el derecho Romano. Villahermosa, Tabasco, México: Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y Compañía Impresora y Distribuidora, S.A., 1995.
  • Anaya, S. James. Los pueblos indígenas en el derecho internacional. Madrid : Editorial Trotta, 2005.
  • Sánchez Botero, Esther. Derechos Propios: Ejercicio de la Jurisdicción Especial Indígena en Colombia. Bogotá: Instituto de Estudios del Ministerio Público, 2007.
  • Sánchez, Enrique. Roldán, Roque y Sánchez, Maria Fernanda. Derechos E Identidad: Los Pueblos Indígenas y Negros en la Constitución Política de Colombia de 1991. Bogotá: Disloque, 1993.
  • Petit, Eugene. Derecho Romano. México: Porrúa, 1996.

[1] La definición dada por Mignolo del Imaginario la toma del escritor, poeta y crítico literario francés, Edouard Glissant.

[2] Las negritas son mías.

[3] Recuérdese también que el modelo de la Esclavitud perduró hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando fue abolido por una Ley de 1851. La entrada en vigencia de esta ley hizo que hubiera un levantamiento esclavista de algunas provincias como Antioquia. Este levantamiento esclavista, representa la “mentalidad colonial” que quería seguir ejerciendo un “patrón de poder” (Quijano 281) permitido por la división racial del trabajo entre superiores e inferiores, entre blancos o europeos  e “indios, negros, y mestizos” (Quijano 282)

[4] Este epíteto fue utilizado por el Imperio Romano dentro de su “discurso” para designar a los pueblos ajenos a Roma, especialmente a los extranjeros hostiles. Para Vespucci, los indígenas eran “salvajes” o “bárbaros”, pues “carecían de vestimentas”, no tenían autoridad superior ni ley, eran promiscuas, “no tenían iglesias” y “comían carne humana”.

[5] Con Derecho a Existir me refiero a que en nuestro ordenamiento actual los indígenas han logrado obtener reformas en el derecho que protegen y afirman su identidad, sus costumbres y su sistema jurídico tales como la obtención de su propia jurisdicción especial (art 246 de la Constitución)

[6] Las negritas son mías.

Leave a comment

Filed under Próxima Parada, Verba

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s