Archivo mensual: octubre 2012

Manifiesto Antifeminista

El feminismo en su forma leve es un severo trastorno narcisista y egocéntrico de la personalidad. Es vaginismo mental, generocentrismo, agresión, genocidio, histerismo, odio a la raza humana y a la naturaleza. Una mezcla malsana, pervertida y malévola de psicopatía y de manifiesta conducta antisocial. El feminismo es sociopatía. En su forma más grave y no recuperable es consecuencia de la incapacidad para la lógica y para la adaptación a la realidad producida por el deterioro y la mutación biológica que produce un defecto físico que limita la inteligencia y las capacidades cognitivas a parámetros no humanos. Este defecto es la homosexualidad y sus consecuencias y expresiones ideológicas son el homosexualismo y el feminismo, su tapadera. El feminismo es una agresión y violación flagrante de la realidad y de la historia. Este revisionismo histórico es una acusación sin precedentes contra la humanidad, nuestros antepasados y nuestros conciudadanos. El feminismo es vaginocentrismo, generopatía, sexocentrismo, ombligocentrismo y megalomanía. El feminismo es un virus que amenaza a la humanidad. La revolución antifeminista es al antivirus. El Feminismo es un intento de usurpación lésbica de la feminidad, de la soberanía individual de las mujeres y de adueñarse por la fuerza de sus mentes y de su voluntad.

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Don’t Marry

The intent of this website is to help educate men about

the realities of today’s modern marriage. Please pass the word.

Why Modern, Western Marriage Has Become A Bad Business Decision For Men

This writing seeks to educate men about the realities of what they may be getting into when they marry a Western Woman. An informed decision is less likely to be one that may be regretted later in the marriage. The intent is not to dissuade men from marrying, but to encourage them to communicate frankly their concerns and expectations regarding marriage with their potential spouses. The secondary aim of this essay is to enlighten women to a few of the reasons why increasingly larger numbers of successful, eligible, unmarried men, who would otherwise prefer monogamous long-term relationships, are turning their backs on marriage.

Society typically paints a negative stereotype of men who hesitate, delay, or elect not to marry.

They are labeled as either:

A) Womanisers who are unable to participate in a long term relationship, or

B) Selfish, childish or irresponsible men who can not take care of themselves or another person.

No other explanation is ever explored.

via Don’t Marry.

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Quote: Mark Dyal, «Mussolini’s New Fascist Man» | Counter-Currents Publishing

Indeed the “Ten Commandments of the Ardito” provide much fuel for the legend of the arditi (they remain central to the heroic ideology of contemporary Italian Fascism). Commandment Two is a case in point: “To win, numbers and weapons do not count: above all discipline and boldness are the sole values. Discipline is the most beautiful and the highest moral force; boldness is the cold, firm will to demonstrate to the enemy your superiority, whenever and wherever”.[14] The other commandments are of the same spirit, and are peppered with such words as courage, loyalty, strength, beauty, violence, cleverness, attack, and terror. “You are the best example of the genius of our people,” the ardito is told.[15]

via Mark Dyal, «Mussolini’s New Fascist Man» | Counter-Currents Publishing.

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Karl Jaspers: El Problema de la Culpa (Reseña)

A simple vista, “El Problema de la Culpa”, escrito por el filósofo y psiquiatra alemán Karl Jaspers (1883-1969), nos hace pensar en algo meramente interno, propio del individuo en los mas interno de su ser: su conciencia, evocando personajes llevados por la culpa como Raskolnikov o el corazón delator. Sin embargo, de eso no se trata, enteramente el texto de Karl Jaspers.

Al leer el título completo, “El Problema de la Culpa: Sobre la Responsabilidad Política de Alemania”, ya nos ubicamos en un entorno más amplio que el de la propia psiquis del individuo, comenzamos a pensar en el entorno histórico y más específicamente en la Alemania de la posguerra que estaba agobiada por una culpa insondable por haber dejado que todo pasara y que les sería restregada en la cara cada vez que se quisiera poner un ejemplo de las atrocidades más inhumanas.

Creo que el llamado de Jaspers en el Prólogo para “restablecer la disposición para la reflexión” (pág. 44) para “aprender a hablar unos con otros” sin “ceder siempre a la menor resistencia” es lo que me inspiró a seguir leyendo. Con estas primeras palabras, el autor, nos llama la atención y evita que, o nos sumamos en el debate irascible e irracional; o por otro lado, en una discusión pasiva e inconcluyente, llena de muy buenas intenciones.

Este llamado a pensar es inspirador porque nos hace tomar responsabilidad por nuestra posición política en una sociedad en la que, como seres que a través del diálogo en el que todos “son al mismo tiempo acusado y juez”, seamos responsables individual y colectivamente por las consecuencias a las que como cómplices, colaboradores o espectadores hemos dado lugar. Igualmente, este llamado nos invita a tener la conciencia histórica de la famosa y vieja consigna: “Quien olvida su historia, está olvidado a repetirla”.

Jaspers distingue cuatro tipos de Culpa: criminal, política, moral y metafísica. Y de cada uno de este tipo de culpa se implicaría la responsabilidad individual o colectiva y evita que se trivialicen las discusiones y se generalice peligrosamente, o inculpando a los inocentes o exculpando a los culpables. De este modo, a un individuo se le imputaría la culpa criminal luego de demostrarse en juicio que cometió un delito, como la culpa imputable a Garavito que conllevaría un castigo o pena.

Los pueblos serían culpables políticamente cuando por medio de sus acciones o de sus omisiones dieron lugar a la comisión de los más grandes crímenes de forma directa o a través de sus líderes, conllevando su responsabilidad. Como los alemanes de la segunda posguerra, serían igual de condenables los argentinos de la “Historia Oficial” y las masivas desapariciones llevadas a cabo por la Junta; serían condenables los ciudadanos que se hicieron de la vista gorda ante los crímenes del régimen de Pinochet mientras vivían en la abundancia económica; serían condenables las personas de uno y otro partido durante la “Violencia”; serían condenables… Seríamos responsables política y moralmente, como ciudadanos, no actuar cuando se cometían crímenes que habríamos podido evitar como sociedad y por olvidar tan fácilmente lo que pasó.

De la misma manera sería ese sentimiento de haber hecho algo malo, y que conlleva el arrepentimiento y la renovación. Ese sentimiento de culpa moral que carcomía al protagonista de Crimen y Castigo, pero que estaba ausente de la mente de los alemanes de la posguerra quienes actuaron dentro de lo legal y todo lo que sucedió fue a sus espaldas.

Más allá de la culpa moral, se encuentra la culpa metafísica que conlleva una transformación de la conciencia de sí humana ante Dios, y que según la extraña y confusa definición de Jaspers, muy confundible con el tipo anterior de culpa (moral), implica una transformación y renovación del alma.

Sin embargo, Jaspers hace una excepción que en la época actual tendemos a olvidar y que creo implica el verdadero problema de la culpa: “Es absurdo inculpar por un crimen a un pueblo entero. Solo es criminal el individuo”. Como fue absurdo inculpar a los Judíos de todos los males del mundo y por ello condenarlos al Holocausto, es absurdo condenar a todas las personas blancas por la esclavitud de los negros como es más condenable condenar, válgase la redundancia, a todos los hombres por un “patriarcado” imaginado y “opresor” sobre las mujeres.

La Culpa más allá de un sentimiento, que sentido por un individuo o una colectividad e imputado desde sus adentros o desde fura, es un yerro que conlleva una responsabilidad individual o colectiva. La culpa no es buena ni mala, sino que cumple una función junto con la ley y la ética: regular el comportamiento humano.

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Quote: Women are depreciating assets

Your offer, from the prospective of a guy like me, is plain and simple a crappy business deal. Here’s why. Cutting through all the B.S., what you suggest is a simple trade: you bring your looks to the party and I bring my money. Fine, simple. But here’s the rub, your looks will fade and my money will likely continue into perpetuity…in fact, it is very likely that my income increases but it is an absolute certainty that you won’t be getting any more beautiful!

So, in economic terms you are a depreciating asset and I am an earning asset. Not only are you a depreciating asset, your depreciation accelerates! Let me explain, you’re 25 now and will likely stay pretty hot for the next 5 years, but less so each year. Then the fade begins in earnest. By 35 stick a fork in you!

So in Wall Street terms, we would call you a trading position, not a buy and hold…hence the rub…marriage. It doesn’t make good business sense to «buy you» (which is what you’re asking) so I’d rather lease. In case you think I’m being cruel, I would say the following. If my money were to go away, so would you, so when your beauty fades I need an out. It’s as simple as that. So a deal that makes sense is dating, not marriage.

via best of craigslist: To the gentleman who called me a depreciating asset. H/T to Heartiste

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«You wanna be a man, I’m’a treat you like a man.» Uppercut Hero.

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