El Eterno Solipsismo de la Mente Femenina

Nota de El Traductor: Esta es una traducción no autorizada del célebre artículo The Eternal Solipsism of the Female Mind escrito por el difunto Ferdinand Bardamu y publicado en el difunto blog In Mala Fide originalmente en Octubre 6 de 2009. The Eternal Solipsism of the Female Mind.

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El Solipsismo se trata de mí

El Solipsismo se trata de mí

Originalmente publicado el 6 de Octubre de 2009. Este post contiene contenido actualizado del libro por publicar de Ferdinand Bardamu: El Eterno Solipsismo de la Mente Femenina y otros ensayos.

Si me tocara escoger una palabra al azar para describir a las mujeres, una de las pocas que escogería es “solipsista”. El Solipsismo, de acuerdo con el Merriam-Webster Online Dictionary, es “una teoría que sostiene que el yo no puede conocer nada más que sus propias modificaciones y que el yo es lo único existente”[1] o “egocentrismo extremo”. La hembra de las especies es una experta en absorberse a sí misma en sus propios pensamientos y neurosis, y proyectarlos hacia los hombres.

Se da por sentado que no todas las mujeres son igual de solipsistas. Es como con las tetas. Algunas mujeres tienen exquisitas y delicadas copas A; algunas chicas muy afortunadas tienen abultadas y deliciosas copas doble DD; unas chicas muy desafortunadas tienen unas picaduras de abeja apenas perceptibles. Es lo mismo en cuanto a la auto-absorción: algunas mujeres son más egocéntricas (self-centered) y despistadas (clueless) que otras. El solipsismo inherente en una mujer está también afectado por el ambiente que la rodea. En una escala de 1 a 10, donde 1 representa cani ninguna tendencia solipsista y 10 representa niveles casi fatales de solipsismo, las mujeres estadounidenses tendrían su reloj en un 9. Para efectos de comparación[2], las canadienses estarían en un 8, las británicas en un 10, las chinas en un 5 y las rusas en un 3. Estos estimados que no tienen ninguna base científica basados en una combinación de experiencias personales y crudos estereotipos, estimaciones que aún así mantengo.

No es ningún accidente que las mujeres estadounidenses y otras mujeres de países feministas occidentales estén completamente absortas en sí mismas y sean tan ignorantes. Casi como muchas de las políticas de la FDA que alientan a los estadounidenses a tragar (wolf down) comida chatarra hasta que están lo suficientemente gordos para triturar asteroides en sus límites Roche. La cultura pop occidental, en general ;y la cultura pop estadounidense, en general; imputan todo tipo de idiotas y derrotistas ideas en las mentes de las mujeres. El solipsismo de la mujer norteamericana está tan profundo y generalizado que ya nadie lo nota; es como el aire.

El arrasador solipsismo de la mente de la mujer americana es más obvio cuando se trata de la esfera de la atracción sexual. Virtualmente todas las mujeres en los Estados Unidos sufren del delirio de que los hombres encuentran en ellas atractivas las mismas características que ellas encuentran atractivas en los hombres. Desde mujeres profesionales que lamentan que sus logros no les provocan erecciones a los hombres hasta bolas de grasa vivientes que claman que los hombres no están haciendo fila para invitarlas a salir por culpa de presión de pares en contra de las chicas de “talla grande”; las mujeres no tienen quien quién se les compare cuando se trata de asignar sus prejuicios y deseos al varón. Incluso en asuntos en los cuales hombres y mujeres son visiblemente diferentes, como es el efecto de la edad en el atractivo sexual, las mujeres no pueden dejar de cavar su propio hoyo de proyección, como lo evidencia el mito de la “andropausia” (menopausia masculina) y la ridícula reciente afirmación de que los hombres tienen un reloj biológico. La popularidad de Comer, Rezar, Amar, una memoria (y una película) sobre una mujer que se divorcia de su esposo para viajar por el mundo chupando y fornicando polla exótica y tragando montones de comida italiana que engorda, es solo un ejemplo de cómo la sociedad moderna promueve que las mujeres sean egoístas y solipsistas.

Nada de esto insinúa que los hombres sean incapaces del solipsismo y de la proyección. Parafraseando a Mark Twain, todo lo que me importa saber de un hombre es que sea un ser humano: eso es suficiente para mí; él no puede ser peor. Los hombres ciertamente son capases de proyectar sus deseos a las mujeres, pero la diferencia crítica es que el solipsismo masculino no es promovido por la sociedad y la cultura pop, los hombres que son solipsistas son objeto de burla por todo el mundo y algunas veces son procesados (prosecuted). Basta ver el caso del congresista de Nueva York, Anthony Wiener, quien se convirtió en la burla de la nación en 2011 cuando él fue atrapado enviando fotos de su verga a mujeres que se estaba charlando (chatting up) en internet. Los Hombres, al ser antes de todo criaturas visuales, pueden y se sentirán excitados por las serpenteantes muestras de cualquier chica atractiva sobre la cual pongan sus ojos; las mujeres típicamente no se ponen calientes al mirar a las partes privadas de hombres extraños. Cuando una chica que un hombre no conoce le muestra las tetas, él piensa “¡Genial!” (Awesome!); cuando un hombre que una chica no conoce le muestra su pene a ella, ella piensa “¡Ugh, que asco!” (Eww, gross!).

El solipsismo sexual y la proyección femeninas son las primeras razones por las cuales los consejos de citas de las mujeres (women’s dating advice) son inútiles. Echémosle un vistazo a la biblia moderna de los consejos de citas para mujeres, The Rules: Time-Tested Secrets for Capturing the Heart of Mr. Right (Las Reglas del Juego). El equivalente femenino, de lo que es The Mystery Method (El Método Mystery) para los hombres, ha vendido millones de copias desde que fue publicado en 1995, ha aparecido en el show de Oprah, sus autoras Ellen Fein y Sherrie Schneider han escrito numerosas secuelas y las dos incluso tienen una firma de consejos de citas para ayudarles a las mujeres sin suerte en el amor. ¿Qué tipo de actitudes pretende inculcar el libro The Rules en las mujeres? No las mejores (versión en español de Las Reglas tomada de aquí):

Regla 1: Sé una criatura como ninguna otra (véase los consejos previos)

Regla 2: No seas la primera en hablar a un hombre. Las mujeres no hacen que las cosas sucedan y es mejor que en esto, sigas el orden natural de las cosas, o al menos el orden natural que ellos tienen en mente (aunque las cosas hayan cambiado pero ellos no se hayan enterado, ayssss)

Regla 3: No mires fijamente a los hombres y no hables demasiado. Una mujer debe dejar que él la mire, si no lo hace es que ella no le interesa, en cuyo caso no hay que perder el tiempo. Conseguido el contacto, no parlotees. Eso déjalo para cuando estés con tus amigas. No seas un lorito parlante (esto no les gusta nada).

Regla 4: No quedes con nadie a mitad de camino ni pagues nada a medias. Un hombre de verdad te pasa a buscar donde tú quieras y nada de escotar. Para escotes, el del vestido que lleves y para de contar.

Regla 5: No le llames por teléfono y devuelve raramente sus llamadas. No es necesario sufrir, haz que sufra él llamando una y otra vez. Si le gustas de verdad lo hará. Si no, no perder tiempo y a otra cosa. Te ahorraras sufrimientos inútiles. (Regla de oro)

Regla 6: Da siempre tú por terminada la conversación telefónica. No hables nunca con un hombre más de 10 minutos aunque quieras hacerlo durante horas. Discúlpate con dulzura (tengo que dejarte, estoy ocupada. Ha sido estupendo hablar contigo pero ahora debo irme). Y cuelga con decisión (le dejará pasmado)

Regla 7: No quedes el sábado si te dice de quedar después del miércoles. Si llama a última hora, es porque eres su último recurso.

Regla 8: Llena tu tiempo antes de quedar con él. Ve al gimnasio, píntate las uñas, date un baño con burbujas, cómprate algo, échate una cabezadita o lee un libro.

Regla 9: En la primera, segunda y tercera cita, solo tienes que relajarte, exhibirte y pretender ser una actriz consagrada. Se dulce, simpática, ligera y natural, ríe sus chistes sin pasarte y deja que él haga todo el trabajo. Es decir, se encantadora, dile adios y vete a tu casa.

Regla 10: A partir de la cuarta cita, ya se puede ser algo más natural, pero no demasiado. No hables de futuro ni de planes juntos (jamás. Tendrás que esperar hasta que él diga las palabras mágicas: “te quiero”).

Regla 11: Da siempre tú por terminada la cita. Hay que estar tan mona como para dejarle con ganas de volver a llamar, de conocer más.

Regla 12: Deja de verle si no te compra un regalo romántico por tu cumpleaños o el día de San Valentín. Si un hombre está interesado en ti, te hace regalos aunque no sean especialmente caros (quieres estar con un tacaño??)

Regla 13: No le veas más de una o dos veces por semana. El hombre que se enamora deprisa, se desenamora más deprisa todavía, así que durante los dos primeros meses, hay que evitar que consiga mucho en poco tiempo.

Regla 14: Solo besos superficiales durante la primera cita. Las teorías del amor libre se han quedado anticuadas. Un beso en la mejilla es bastante para empezar.

Regla 15: Reglas para la intimidad: La mujer es quien marca el momento del sexo y no es conveniente precipitarse. Mantente fría, sin importar lo caliente que se ponga la situación. No seas un sargento de caballería. Relájate y deja que explore tu cuerpo, te divertirás y quedarás satisfecha. Estar contigo en la cama no debe ser difícil ni exigente. No hables de planes futuros ni comiences largos seminarios sobre tus necesidades sexuales o vitales (no seas pelma). No intentes retenerlo cuando se vaya ni insistas en que se quede a desayunar. Sigue tu rutina como si fuera un día cualquiera.”

La política sexual, como todas las demás políticas, consiste en quién tiene la delantera. Estas reglas pretenden ayudar a las mujeres a extraer tanto de los hombres como sea posible con el menor esfuerzo, lo que es bastante justo. Pero no funcionan porque no tienen en cuenta los diferentes criterios por los cuales hombres y mujeres evalúan sus posibles parejas.

Las mujeres verifican la deseabilidad sexual de un hombre principalmente teniendo en cuenta su dominancia social. Este es un criterio polifacético, que incorpora no solo la apariencia; la aptitud física (physical fitness); el poder que él tiene en sociedad (ej. Cuánto dinero tiene); su confianza personal y otros factores. A causa de esta peculiaridad de las psiques de las mujeres, un hombre que no es naturalmente atractivo puede hacerse más deseable al ser exitoso en su carrera, yendo al gimnasio y/o alterando su comportamiento (lo que típicamente es referido como “game” o juego).

Los hombres miden la deseabilidad sexual de una mujer teniendo en cuenta su apariencia. Todas las otras métricas son terciarias, a lo mejor. Si ella hace que su pene se ponga duro, ella es una conquista digna. Esto asegura que mujeres que no son bestias salvajes tengan un interminable río de tipos queriendo con sus arietes penetrar sus puertas de hierro de la vida. Pero esto trae una desventaja, las opciones de una mujer para mejorar su valor en el mercado sexual son limitadas. La razón por la que una joven de 20 pueda hacerse la coqueta mientras que una madurita de 35 años tenga que echársele a los hombres es que la primera tiene cualidades que los hombres desean (juventud y belleza) que la segunda no tiene y que nunca podrá recuperar. Excepcionalmente, chicas atractivas cuentan con un buen margen de maniobra en cuanto a su comportamiento, pero una mujer poco atractiva quien se las da de ser una chica 10, como The Rules dice que debería comportarse, no va hacer que los hombres piensen de repente que es un 10. Ellos solo la evitarán y pasarán por encima de ella a favor de chicas que siguen en el mismo plano de realidad. Los hombres instintivamente saben la diferencia entre el oro golfi y el oro de verdad. Ningún juego de las niñas podrán convencerlos de lo contrario.

Es por ello que The Rules no funciona porque las autoras están proyectando sus propios deseos sexuales a los hombres. De hecho, muchas de Las Reglas existen en la literatura del game. Escritores como Roosh, Heartiste y Mystery alientan a que los hombres sean distantes, que eviten pagar por citas/invitar a las mujeres a una copa, y a cuidadosamente racionar la cantidad de tiempo que pasan en el teléfono con su chica, entre otras recomendaciones.  En su manual de levante (pick up) Bang, Roosh incluso entra en detalles de cuántos días debe esperar un chico antes de llamar a una chica que conoció en el bar. En su solipsismo, teniendo embebidas varias décadas de pura propaganda feminista que dice que hombres y mujeres son iguales, las autoras y las mujeres asumen que los hombres quieren las mismas cosas que ellas quieren, solo para terminar siendo rechazadas una y otra y otra vez, cuando la realidad no se conforma con sus fantasías.

Otro ejemplo de solipsismo femenino puede ser encontrado descrito en este post de el blog Gucci Little Piggy, “Directo de las bocas de las chicas” (From the Mouths of Babes):

Ver a una chica enseñarle a otra cómo conquistar a un hombre es como ver a dos niños retrasados hablar entre sí acerca de Termodinámica Avanzada. La semana pasada, fui testigo de los fútiles intentos de una amiga intentarlo darle a otra amiga mutua, indicaciones de cómo conquistar un amigo que tenemos en común. Los consejos de mi amiga eran similares a las cosas que les funcionan a los tipos cuando se están levantando mujeres. Ella le decía: hazte la difícil de conseguir, no te pares tan cerca de él y alejarse cada vez que él se le acercara. Mi consejo era: “Pásale las tetas por la nariz”. Simple. Sencillo.

Incluso cuando no estamos hablando de sexo, las mujeres siguen siendo profundamente solipsistas. El Feminismo, la ideología occidental que dice pretender empoderar a las mujeres, es de hecho una masiva proyección de las actitudes y creencias femeninas hacia sobre (onto) los hombres. Tomemos la a menudo repetida afirmación feminista de que existe un patriarcado, “un viejo club de chicos” que existe para darle a los hombres tratamiento especial y mantener a las mujeres subyugadas. Como el escritor anti-feminista, Rob Fedders indica en su ensayo “Cuando la mierda se vende como jabón…” (“When Shit Gets Sold as Soap…), no solo es el “club de los chicos” un mito, sino que de hecho existe un “viejo club de las chicas” (old girl’s glub) en lugares de trabajo dominados por mujeres que promueve a las mujeres a  expensas de los hombres:

Nunca he trabajado en ninguna parte donde los hombres hayan conspirado secretamente para darse ventajas entre sí por sobre sus colegas femeninas… pero sí he tenido la experiencia de trabajar donde yo mismo y mis compañeros de trabajo hombres hemos pillado a varias mujeres conspirando en secreto para asegurarse de que las mujeres superaran a sus colegas varones. Sucedió cuando yo estaba trabajando en un demandante ambiente en ventas por comisión. Era un personal de buen tamaño, 12 en ventas (11 hombres, 1 mujer), 3 en gerencia (2 hombres, 1 mujer) y 3 recepcionistas (todas mujeres). Ahora, no piense que era discriminatorio que hubiera 11 hombres y tan solo una mujer en el personal de ventas. El Gerente General intentó e intentó incrementar la tasa de mujeres en su personal y contrató a muchas mujeres cuando yo estaba allí, pero las mujeres que él contrataba seguían lléndose, algunas llorando, porque no podían con el ambiente demandante y de mucha presión de las ventas por comisión.

Lo que fue descubierto por mí y por mis compañeros, sin embargo, fue que las tres recepcionistas estaban enviando el doble de la cantidad de clientes nuevos y de primeras llamadas a la única vendedora y que la gerente estaba le estaba facturándole más del doble de la cantidad de clientes a la vendedora que a los demás vendedores.

Cuando 11 empleados enfadados le pusieron de presente esta situación al Gerente General, él llamo a las únicas 5 mujeres que trabajaban en la oficina a una reunión, y después de una intensa discusión, las mujeres finalmente admitieron que ellas estaban enviándole a propósito más negocios y clientes a la mujer que a los hombres porque ellas querían asegurarse de que fuera una mujer la que fuera la mejor vendedora. Y no solo eso, ¡pero ellas habían discutido, en secreto, cómo iban a hacerlo! Y pongamos esto bien claro, cada una de las mujeres que trabajaban en esa oficina estaban metidas en esta conspiración. Ja… suena muy parecido a esa descabellada noción del patriarcado del cual las mujeres siguen acusando a las mujeres… excepto que el club de chicos del patriarcado era del sexo equivocado, porque lo que en realidad estaba sucediendo allí era un matriarcal club de chicas, que se diseñó a sí mismo para discriminar basado en el género.

Es por lo anterior que sostengo que las mujeres creen en muchas de estas nociones alejadas de realidad acerca de los hombres, porque las mujeres saben que son ellas mismas quienes hacen este tipo de cosas y por lo tanto ellas racionalizan que si ellas fueran hombres, ellas discriminarían en contra de las mujeres de la misma manera que ellas lo hacen contra ellos en la realidad.

No existe ningún patriarcado. Pero sí que existe un secreto matriarcado.

Fedders continúa y nombra otros ejemplos de proyección feminista, tales como la forma en que las mujeres ven a los hombres como ganado de su propiedad “para ofrecer comida, vestido, refugio y lujos para ella y sus hijos”, mientras que simultáneamente acusa a los hombres de ver a las mujeres como “objetos” y como ganado de su propiedad.

¿De dónde viene el solipsismo sexual extremo y sin precedente de las mujeres modernas? Aunque yo diría que las mujeres están naturalmente más inclinadas al solipsismo que los hombres, la personalidad humana es muy maleable, con la cultura y el medio ambiente circundante como escultores. La profunda y duradera ignorancia del Homo americanus mujeres (Homo americanus womanus) es un producto de la crianza, no de la naturaleza.

Personalmente la completa desconexión de la realidad de la mujer comedio es en parte culpa de dos realidades del sexo y de la biología. Las mujeres son las guardianas del sexo (gatekeeper of sex[3]). Exceptuando la violación, el sexo nunca ocurre a menos que la mujer quiera que ocurra. La cultura matrimonial y de las citas (dating) está organizada alrededor de esta realidad; en la mayoría de los casos, son los hombres quienes invitan a las mujeres a salir y son quienes les proponen matrimonio. Adicionalmente, el poder sexual de las mujeres alcanza el pico mucho antes que los hombres. Es por ello que los hombres encuentran atractivas la juventud y la belleza. Desde su adolescencia, una jovencita razonablemente atractiva y sociable puede simplemente sentarse y ver cómo los caballeros hacen fila para besarle los pies. No es hasta sus tardíos veintes y comienzos de los treinta (quitando o poniendo unos pocos años dependiendo de su raza y/o nacionalidad) que su poder sexual empieza a desvanecerse. En contraste, ninguna mujer a diferencia de las pedófilas como Debra Lafave consideran a los chicos jovencitos deseables por sobre otros grupos de edad. La mayoría de los hombres no llegan a la cima de su atractivo o poder sexual hasta la mitad de sus veinte y comienzos de los treinta, desde cuando se han establecido en sus carreras y madurado un poco. Es por esta razón, a pesar de la propaganda feminista, que la mayoría de las relaciones y matrimonios intergeneracionales consisten de un hombre mayor y una mujer más joven, no del otro modo. Debido a estos factores, las mujeres occidentales pueden pasar una buena porción de sus vidas viviendo en una nube de fantasía.

No solo eso, también lo que Roissy/Heartiste llama las “Cuatro Sirenas del Apocalipsis Sexual” (“Four Sirens of the Sexual Apocalypse”), los cuatro grandes cambios tecnológicos y sociales que han permitido la desenfrenada hipergamia femenina (el deseo por hombres en la sima de la cadena socioeconómica excluyendo a todos los demás), permiten el solipsismo femenino. Estas Sirenas son:

1. Métodos anticonceptivos baratos, disponibles y efectivos (condones, la píldora anticonceptiva, el aborto)

2. El Divorcio sin Imputación de culpa (No-fault divorce).

3. La emancipación económica para la mujer (dejar que vayan a la universidad y se unan a la fuerza de trabajo)

4. Leyes de origen feminista como VAWA (Violence Against Women Act) y leyes de cuidado, manutención y alimentos de los niños que animan a las mujeres a divorciarse de sus esposos.

Las Sirenas le dan vía libre al solipsismo femenino al escudar a las mujeres de las consecuencias de sus propios comportamientos. La anticoncepción barata y disponible, por ejemplo, remueve la mayoría de los efectos negativos de ser puta[4]. En un pasado no muy distante, la promiscuidad sexual era una receta para la censura social y enfermedades que ponían en peligro la vida. El Divorcio sin Justa Causa hace que salirse de un matrimonio sea tan fácil como casarse para las esposas, con la pensión de alimentos y de manutención endulzando la salida. En el pasado, las mujeres eran advertidas por sus madres y abuelas y precavidas en contra de estas acciones; estos conocimientos fueron botados a la basura durante la revolución sexual, a favor de el mantra  del liberalismo, “si se siente bien, hazlo”. Piense en una niña mimada que tiene todo lo que el mundo le da sin queja (a menos que ella haga un berrinche) y que es rescatada por papi en el momento en que se mete en problemas. En nuestro mundo moderno, las mujeres son básicamente niñas mimadas, constantemente corriendo llorosas donde Papi Gobierno cada vez que sus estúpidas elecciones les revientan en la cara.

Como dije anteriormente, los hombres no son inmunes a ser solipsistas, pero en promedio, ellos están menos auto-absorbidos que las mujeres por las razones más arriba mencionadas. Nosotros los hombres somos forzados a confrontar la realidad desde el inicio porque somos el sexo dominante, se espera que abordemos a las chicas y dirijamos nuestras relaciones con ellas. La gran mayoría de los chicos han sido cacheteados con rechazos de chicas desde el primer día en que controlaron los nervios de acercársele a la primera. Esto les forzó tener que analizar sus comportamientos con el propósito, ya sea de adaptarse al mercado sexual o salirse completamente de él en un mundo de videojuegos y porno. Los únicos hombres que pueden darse el lujo de incurrir en el mismo tipo de solipsismo de la mujer sin volverse chistes de shows de comedia o son famosos, o ricos o son seductores naturales –todos los demás, tenemos que estar alerta en todo momento.

Otro factor en el solipsismo sexual de las mujeres es cómo la promiscuidad sexual afecta sus mentes. Un comentario de un hoy difunto[5] blog dice lo siguiente:

Esto puede como puede no ser cierto: la mayoría de las mujeres promiscuas y calientes que conozco podrían estar con equipos de fútbol enteros sin darse cuenta de la naturaleza de la sexualidad masculina. Ellas están tan auto-absortas en sus pedazos de carne. Las mojigatas lo notan más, probablemente porque tuvieron padres que fueron hombres decentes.

El doble estándar sexual surge de la realidad de que tener sexo es fácil para las mujeres pero difícil para los hombres. El que las mujeres sean las guardianas del sexo, el que los sementales sean respetados y las putas menospreciadas es debido a que ser un semental o un seductor requiere de habilidad, mientras que ser una puta promiscua meramente requiere de respirar y de una falta de autocontrol. Como el dicho popular reza, una llave que abre muchas cerraduras es una llave maestra; una cerradura que se abre con cualquier llave, no sirve para nada.

El lado olvidado del doble estándar, sin embargo, es que las mujeres vírgenes son apreciadas mientras que los hombres vírgenes son ridiculizados. Un hombre que no puede echar un polvo le señala al mundo que es un perdedor que repele a las chicas, mientras que una mujer que resiste las piernas a cualquier cabrón que le guiña muestra que ella es una persona sobria y selectiva. Es debido a esto que las mujeres pueden conseguir echar un polvo fácilmente pero pasan momentos difíciles intentando obtener el compromiso de un hombre en la forma de matrimonio o de una relación estable a largo plazo. Las mujeres que no pueden o que no quieren estar en una relación son fuentes pobres de información acerca de los hombres. El hombre virgen y la mujer promiscua son reflejos el uno del otro en términos de atractivo y de conocimiento del sexo opuesto.

El solipsismo del sexo débil en últimas será su ruina. Las condiciones sociales que han empoderado a la mujer están al borde del colapso. El artículo La Burbuja de la Misandria (The Misandry Bubble) del blog de The Futurist nombra los “Cuatro caballos de la Emancipación Masculina” (Four Horsemen of Male Emancipation), cuatro factores que asegurarán la destrucción del feminismo al final de esta década:

1. El game, el arte de la seducción, enseñarle a los hombres cómo manipular la psicología femenina a su favor en la danza del apareamiento.

2. Las tecnologías del entretenimiento para adultos como simuladores de sexo en realidad virtual y androides sexuales que le permitirán a algunos hombres tener sexo sin la molestia (para ellos) de tener que seducir a una mujer.

3.La globalización, la cual abarca tanto la expatriación de hombres occidentales hacia países no feministas fuera de occidente, como también la inmigración desde esos mismos países a países occidentales, debilitando el apoyo popular al feminismo.

4. La retirada económica de los hombres debida a la pobre economía y a la progresiva fiscalización que beneficia a las mujeres a expensas de los hombres. Incluso con nuestra actual “mancession” (recesión masculina), los hombres siguen dominando en campos de laborales necesarios para mantener la economía corriendo, tales como la construcción, la manufactura, la minería y la fuerza pública. Las mujeres dominan sectores terciarios tales como la educación, la salud y el servicio civil. Las últimas necesitan que los primeros funcionen, pero los primeros no necesitan de las últimas para mantener la economía funcionando.

Todo esto, además de la manera en cuán típicamente las mujeres desean el matrimonio que los hombres junto a sus hipergámas preferencias, dará lugar a un masivo desplazamiento del poder en el mercado sexual y reproductivo que pasará de estar en cabeza de las mujeres y que recaerá en los hombres. The Futurist denomina ese momento en que una mujer finalmente se da cuenta de que su poder sexual ha caído de un risco, el “Wile E. Coyote Moment”[6]:

En el pasado, la mano firme de la madre y de la abuela de la joven sabían que su belleza era temporal, y que el hombre más seductor no era el mejor esposo, y ellas se aseguraron que la chica estuviera asada con un muchacho con durabilidad a largo plazo. Ahora que esta guía ha sido removida de las vidas de las mujeres jóvenes, gracias al ‘feminismo’, estas mujeres demuestran ser las malas pilotos de sus ‘vidas de apareamiento’ (mating lives) que persiguen a los machos alfa hasta la edad de 34-36, cuando su deseabilidad cae estrepitosamente y ni siquiera los machos beta que ella rechazó se interesan más en ella. Esta contundente caída en sus oportunidades con los hombres se conoce como el Momento Wile E. Coyote, y las mujeres de ayer tenían redes de seguridad que las protegían de este destino.

(…)

La gran ironía es que el ‘feminismo’, en lugar de mejorar las vidas de las mujeres, les ha arrebatado las redes de seguridad de la guía de la madre/abuela que habría protegido a la mujer de haber tenido que enfrentar alguna vez su Momento Wile E. Coyote. El ‘Feminismo’ ha puesto a la mujer en riesgo en otra área.

Con la crisis económica que viene y el final de la “sheconomy” (ellaeconomía), muchas de esas Mujeres Fuertes e Independientes™ se encontrarán a sí mismas metidas hasta el cuello en un mar de mierda sin un flotador. Mientras que en el pasado el matrimonio cumplía la función de mantener a mujeres buenas fuera de la pobreza total, la actual generación de hombres estará tan quemada por el feminismo que esta vez no van a ser sus príncipes azules (Captain Save-a-Ho) que las salven esta vez. En la guerra de los sexos, las verdaderas y últimas perdedoras serán las mujeres, no los hombres.


[1] Nota de El Traductor: solipsismo. (Del lat. solus ipse, uno mismo solo). m. Fil. Forma radical de subjetivismo según la cual solo existe o solo puede ser conocido el propio yo. Microsoft® Encarta® 2009. © 1993-2008 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[2] Nota de El Traductor: Para efectos de comparación, las colombianas estarían entre un 5 y un 9, dependiendo de su estatus social, de su región de origen, de su ambiente y de su apariencia.

[4] Nota de El Traductor: Estoy utilizando la misma palabra con la cual las putas de la marcha de las putas quisieron autodenominarse, cuando deberían haber utilizado mejor la palabra promiscuas o fáciles. Esto es porque ¿quién en sus cabales estaría dispuesto a pagarles a ellas por sexo?

[5] Nota de El Traductor: que irónico.

[6] Nota del Traductor: En referencia a El Coyote y El Correcaminos.

3 Comments

Filed under Próxima Parada, Proverbia, Rosetta

3 responses to “El Eterno Solipsismo de la Mente Femenina

  1. Pingback: El Caso en contra de la Autoestima Femenina por @realmattforney | Transmillennium

  2. Pingback: Los Efectos de la Emasculación (Subtitulados en Español) | Transmillennium

  3. Reblogged this on Armando Calderón and commented:
    Buen articulo sobre femenismo.

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