El Caso en contra de la Autoestima Femenina por @realmattforney

Nota de El Traductor: Esta es la traducción del artículo The Case Against Female Self-Esteem por Ferdinand Bardamu aka Matt Forney. Un artículo que, al igual que El Eterno Solipsismo de la Mente Femenina , le hizo perder la cabeza a feministas y gordas, a gordas feministas y a muchos manginas eunucos, hasta el punto que su autor todavía sigue recibiendo amenazas de muerte por parte de sus “pacíficxs y racionalxs detractorxs”. ¡Feministas, feministas everywhere!

Esta traducción está dedicada a Macho Cabrón.

–TM

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Lo confesaré de una vez por todas. Amo las mujeres inseguras.

Siempre que una mina con la que estoy hablando se vanagloria de cuan “confiada” y “fuerte” es,  yo puedo inmediatamente sentir cómo mi polla se desinfla como un neumático pinchado. Por supuesto que yo todavía le daría; una personalidad repelente no niega el hecho de que ella tiene un cuerpecito que aguanta. Pero una parte crucial de la atracción por ella muere. Estaría menos ofendido si ella se pedorreara en mi cara.

La idea de que las mujeres deberían o necesitan tener autoestima, más allá de una línea de base para asegurar que no se suiciden o se conviertan en stalkers psicópatas, es uno de los experimentos de la ingeniería social de los más desastrosos de la edad moderna. Una mujer con confianza excesiva en sí misma es lo mismo que un hombre con una vagina. Es un atributo que a lo mejor  es superfluo y, en el peor de los casos, previene que las mujeres lleven a cabo sus naturales funciones biológicas y sociales.

Para que el mundo occidental se corrija, es necesario que haya una masiva y concertada guerra en contra del autoestima de la mujer.

Desde el momento en que son los suficientemente grandecitas para hablar, las niñas son bombardeadas con propaganda que artificialmente les infla el autoestima. Se le dice que son únicas e irrepetibles simplemente por el hecho de tener un cromosoma X de más. Se les dice que son inteligentes, que pueden hacerlo todo, que son dignas de respeto apenas por el mero hecho de existir. Se les incentiva a que deriven su autoestima no de su inherente naturaleza femenina, sino de su título universitario, su trabajo o de otros tramposos símbolos ilusorios de logro en el mundo de un hombre.

Combinado esto con las tendencias propias de caballeros blancos de sus padres y la atención sexual que las chicas atractivas que las niñas reciben desde su pubertad en adelante y se tiene como resultado un potencial colapso social en proceso.

He aquí mis razones de por qué las niñas deberían ser desalentadas en tener demasiada autoestima o confianza en sí mismas.

1. La mayoría de las niñas han hecho nada para merecer autoestima.

En el mundo de los hombres, el respeto –y por extensión, el autoestima— se basa en lograr algo  de verdadero valor o en tener algún tipo de habilidad o talento. ¿Eres fuerte y musculoso? Las mujeres te respetarán por el esfuerzo que has dedicado para moldear tu cuerpo ha tomado también una enorme cantidad de trabajo y dedicación. ¿Eres un músico talentoso? ¿Un experimentado trotamundos? ¿Un exitoso empresario? Estos logros y más generan respeto del prójimo y con ello viene el autoestima. Nadie respeta a un niño gordo que se la pasa jugando videojuegos en la casa de sus padres, y ¿por qué deberían respetarlo?

No hay ninguna habilidad ni esfuerzo envueltos en gastarte la vida comiendo chucherías y haciéndote la paja en un calcetín.

Las mujeres afirman querer iguales derechos que los hombres, pero ellas no quieren las mismas responsabilidades. Como tales, exigen respeto no basadas en su mérito como personas, sino apenas por respirar. La mayoría de los “logros” de las niñas, de los que ellas se enorgullecen, no son más que chistes completos. Wow, ¿tienes una maestría en teatro con títeres? En un mundo donde las madres de todo el mundo tienen un título universitario –y donde los currículos universitarios han sido rebajados hasta el punto de la inanidad— ser capaz de pasar de agache a través de una institución de educación superior no es un gran logro.

En todo caso, tener un título universitario es un golpe en contra de una niña –a menos que sea un título verdadero como una disciplina STEM— ya que demuestra que ella no es más que una conformista que piensa que las credenciales son un substituto del conocimiento y de la experiencia verdaderos.

Lo mismo se puede decir de los trabajos de las niñas. La mayoría de las chicas trabajan en empleos inútiles de relleno: burócratas del gobierno, recursos humanos y otras posiciones que  no sirven para otra cosa que darles a ellas la ilusión de independencia. Los trabajos que mantienen al país funcionando –empresarios, mineros, campesinos, policías, militares— siguen siendo abrumadoramente ejercidos por hombres. Si todas las mujeres fueran despedidas de su trabajo mañana, los colegios tendrían que cerrar sus puertas por un par de días, pero por lo demás la vida continuaría como siempre.

Si todos y cada uno de los hombres perdieran su trabajo mañana, el país colapsaría.

Feministas pueden berrinchar tan alto como quieran, pero nunca cambiarán esta verdad fundamental: los hombres recibimos respeto basados en el mérito, y si las mujeres quieren jugar en nuestro mundo, tendrán que jugar con nuestras reglas. De otro modo, ya conocen el camino de regreso a la cocina. Tengo más respeto por la hambrienta pareja de artistas que viven cerca de donde vivo, que hacia todas las mujeres fuertes e independientes™ y sus carreras de relleno. Ser capaces de cantar y tocar bien la guitarra no es un logro insignificante, y los músicos callejeros en realidad están dándole un valioso servicio al mundo.

2. La inseguridad es integral a la feminidad.

Recordaba un par de mis relaciones pasadas cuando tuve esta epifanía: las chicas que más he amado han sido ellas quienes eran las más inseguras, las más vulnerables emocionalmente. La primera vez que salí en una cita con la única chica con quien sí me habría casado, sus manos temblaban de nerviosismo. Ella más tarde me admitió que se encontraba abiertamente intimidada por mí y por la idea de que yo pensara que ella era atractiva. Ella fue un patito feo durante toda su secundaria, con veinte kilos de sobrepeso solía ser ignorada y/o humillada. La conocí poco después de ella haber perdido todo ese sobrepeso. Cuando ella todavía veía el mundo a través de los ojos de una gordita.

La inseguridad es el estado natural de una mujer. ¿Cómo podría ser de otro modo? Dada su falta de fuerza física, una mujer por sí sola debería estar completamente aterrorizada sin hombres que la protejan. Si la sociedad colapsara hoy, todas las Mujeres Fuertes e Independientes™ que leen Jezebel y XoJane durarían cinco minutos a menos que encontraran un hombre al cual colgarse para que las protegiera de ser violadas y masacradas. En el bellum omnium contra omnes  que es la existencia por defecto de nuestra humanidad, una mujer solitaria es una mujer que está muerta de antemano.

Uno de los estereotipos más repetidos de las femenistas y manginas dice así:

“Deberías estar feliz de que las mujeres sean independientes, porque significa que están contigo porque QUIEREN estar contigo, no porque dependen de ti”.

Esta es una violación a los fundamentos de las relaciones entre hombres y mujeres. Parte de nuestra identidad como hombres se basa en que las mujeres nos necesitan. No necesariamente en un sentido material, sino en un sentido emocional; aunque la vulnerabilidad material y la vulnerabilidad emocional a menudo van de la mano. Esa inseguridad femenina es un ingrediente crucial para desbloquear nuestros instintos masculinos más propios. Si una mina me necesita, siente que su vida llegaría a su fin en caso de perderme, estoy doblemente inspirado en estar ahí para ella, para protegerla de la crueldad del mundo. Francamente, es muy excitante. Si ella apenas me quiere, si puede tomarme o dejarme, mi respuesta instintiva es una de apatía: “Ok, lo que digas querida”.

La confianza no le da erecciones a los hombres; la vulnerabilidad sí.

Si quieres poder amar a alguien, debes ser capaz de ser emocionalmente vulnerable. Aún más si eres mujer (ya que las mujeres se sienten atraídas ha los hombres seguros de sí mismos). Debes estar dispuesta a darte, a arriesgarte a su juicio, a arriesgarte a ser herida y rechazada. Sin esta apertura emocional, cualquier relación que pretendas nunca irá más allá de la etapa de la atracción. Sin embargo, a las niñas de hoy se les dice que erijan gigantescos muros alrededor de sus corazones. Las aíslan de una parte crucial de su humanidad. La disonancia emocional de esta ingeniería social feminista es el por qué las enfermedades mentales y el consumo de antidepresivos entre las mujeres jóvenes ha aumentado como un volador de pólvora en navidad. Ordinariamente, una mujer depresiva o insegura buscaría refugio en el abrazo amoroso de un hombre, pero dosis diarias de su buen amiguito San Xanax cortan los circuitos de sus instintos femeninos.

Acallando su inseguridad innata con mantras como “You go girl” (Tu puedes chica!!!) y drogas, la mujer moderna se ha vuelto una discapacitada emocional. Como una pelota de cebo comiendo Big Macs en lugar de un jugoso filete, ella sustituye tener un hombre dominante y seguro en su vida por tener un carrusel de muchos penes en los que ella se considera a sí misma una “igual”. Ella ve a los hombres como un soporte vivo para un pene, un accoutrement, nada diferente a sus zapatos nuevos o a su nuevo iPhone10. Cuando ella se aburra de su consolador, ella lo bota a la caneca y se consigue un modelo nuevo en la tienda. Si ella puede conseguir plata y premios mientras cambia su nuevo modelo, eso es solo un plus, la cereza en su pastel.

En esencia, las mujeres “confiadas y seguras de sí mismas” son incapaces de ver a los hombres como seres humanos.

Cuando los manginas y las feministas dicen que deberías ser feliz de que las mujeres hoy en día son “independientes”, lo que dicen en realidad es que están felices de vivir en un mundo en que las relaciones son imposibles. Un mundo donde los hombres son solo adornos, accesorios que sirven a las mujeres mostrarse cuán sofisticadas son. Lo siento, pero ya no juego ese juego. Si no estoy en el centro del mundo de una mina, no estaré siquiera en su mundo. Y punto.

Ya puedo ver a los feministas darle con fuerza a los tecados de sus Macbooks: “¡Tu no puedes con una Mujer Fuerte e Independiente como yo!”. Nosotros los hombres podemos con mujeres tal y como tú. El problema, tu problema, es que simplemente no queremos. Las autodenominadas mujeres seguras de sí mismas son tan amenazantes como una pila de mierda de perro. Claro, tu puedes quitártelas de la bota cuando llegas a casa, pero es mejor no pisar el mojón desde un comienzo.

3. Las mujeres no quieren tener autoestima.

Este es el quid del asunto. En sus adentros, las niñas  saben que su tóxica ideología que les dice que son fuertes e independientes, es una mentira. ¿Por qué piensas que la promiscua maquinal y urbana promedio se está metiendo más que el suficiente Prozac para envenenar el suministro de agua? La asistencia farmacológica es la única manera que le permite pasar su día sin cortarse las muñecas o, como alternativa, sin darse cuenta que su vida es una completa mentira. Todos y cada uno de los días, las mujeres muestran a través de sus actitudes que ellas desprecian sus fuertes e independientes vidas.

Ellas no quieren más que tener a un hombre que las ponga de rodillas, que rompa el Muro de Berlín que rodea sus corazones y que exponga a la tímida niña enamorada que yace adentro.

El game, al menos como fue concebido en la “comunidad de seducción”, se trataba de esto. Todas las locas histéricas que berrinchaban como “los negas” y similares estaban diseñados para bajarle el autoestima a las pobres estaban precisamente en lo correcto: las mujeres imploran por tener un hombre que les hiera el autoestima. Las mujeres “confiadas” siguen siendo mujeres. Ellas se sienten atraídas por hombres que las dominen, incluso si ellas no pueden admitirlo a sí mismas. Porque su autoestima ha sido inflada artificialmente por la sociedad, las chicas de hoy necesitan dosis extra concentradas de dominancia –i.e. game, seducción— para poder sentirse como mujeres de verdad. Son como adictas yendo detrás del dragón.

Recientemente, Noisey escribió acerca de la explosión del estilo retro de los sesenta entre los girl groups y en las solistas femeninas de la escena rock indie, como las Dum Dum Girls, las Vivian Girls y Lana Del Rey. El feminismo supuestamente liberó a las mujeres para que hicieran lo que sea que quisieran, pero aún así las artistas de la escena indie de hoy –aquellas que empezaron como bandas de garaje y que escriben sus propias canciones— solo quieren llevar su cabello recogido en trenzas y pretender que todavía tienen dieciséis años.

Noisey, como otros escritores de los medios masivos, tratan de torcer esta deprimente realidad al hacer énfasis en que al menos las chicas están escogiendo cantar sobre chicos. Nada diferente a como los borrachos siguen escogiendo acabar sus hígados con Wild Irish Rose. “¡YO PUEDO DEJARLO CUANDO SE ME DE LA GAAAAAANAAAAA!!!!!11” Todas las canciones que Best Coach ha sacado tratan de chicos, novios y fumar hierba en la playa. Vivian Girls tienen una canción acerca de esperar a que tu novio te llame, un cliché más viejo que el que Dennis Moldy mordiera el polvo. Demonios. La bajista de las Vivian Girls, Katy Goodman hizo un álbum completo con su grupo alternativo La Sera, un álbum dedicado completamente a un rompimiento amoroso.

La vida real no pasa el test de Bechdel.

Los feministas pueden seguir diciendo que las mujeres no necesitan a los hombres, pero sus acciones hacen clara la gran mentira de sus palabras. Ellas nos necesitan a nosotros mucho más de lo que nosotros las necesitamos a ellas. Las chicas morirían sin atención masculina. Carajo, hasta estoy empezando a pensar que el agita feminista acerca de la “cultura de la violación” es también parte de esto. Repetir como si fueran verdades mentiras como la que dice que una en tres mujeres serán violadas en sus vidas y su definición de la violación en constante expansión, son formas para los feministas de satisfacer su deseo de vulnerabilidad en un modo que no contradiga su visión de sí mismas como “fuertes” y “empoderadas”.

Al final del día, no existen las mujeres Fuertes e Independientes™. Solo están las pequeñas berrinchosas esperando ser domadas. Todas las poses, la ingesta de pastillas, las incesantes quejas y las demandas por “igualdad” –son un grito de ayuda. Las mujeres no quieren el trabajo de las seis cifras en un cubículo, el título de maestría, la liberación sexual, nada de eso. Quieren ser llevadas masivamente de regreso a la cocina, quieren que se les mande a hacer un sándwich de atún con mayonesa y lechuga y una palmada en la cola mientras salimos por la puerta.

Démosles lo que quieren.

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3 Comments

Filed under Rosetta

3 responses to “El Caso en contra de la Autoestima Femenina por @realmattforney

  1. Pingback: Los Efectos de la Emasculación (Subtitulados en Español) | Transmillennium

  2. Excelente traducción del artículo en inglés que ya traducía. Inseguridad y femeneidad han ido hasta ahora de la mano, a ver si entre todos conseguimos desligar ambos términos.

    Un saludo.

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