Querido Reo

Querido Reo:

A decir verdad no sé tan siquiera cómo empezar esta carta para ti, hoy me encuentro tumbada en tu cama, llena de tus recuerdos y moribunda por dentro. Son tantas cosas las que quisiera decirte, pero ya veremos cómo poco a poco se va ordenando todo acá dentro, como acá fuera.

Son varios los meses ya que han pasado desde que te conocí y si me lo preguntas, SI… Me arrepiento de conocerte, no porque seas malo sino al contrario, fuiste muy bueno para mí y es eso de lo cual me arrepiento, me devolviste pues las ganas de sonreír, de luchar y de vivir por alguien más allá de mi misma,  no porque sienta que valga poco mi existir. Es más, si somos francos soy mucho para ti, pero eso no te hace menos y tampoco logra disimular lo mucho que te amo mi querido.

Tú. Tú eres, quizás, el mayor de mis conflictos, puesto que siempre he sido una mujer fría, imponente y voluntariosa, pero tú has transformado esta mujer en tus caprichos y eso es malo para ambos, pues en esta relación solo puede existir un vencedor.

Jamás podre descifrar esa mirada que diriges hacia mí y eso me asusta de ti, pues no soy presa de nadie y menos de un hombre al que siento y no se bien si me ama o si al menos me quiere tanto como lo anhelan mis más bajos instintos…

No pretendo que con este escrito caiga usted entre mis brazos ¡jah! Igual apuesto que esta noche también lo hará. Es más, apuesto mi vida a que ya lo hizo mientras yo, en mi oscura mente, re-leo esto    que usted está leyendo ahora y el sabor de mis labios enjugados con los suyos más el roce de sus dedos bajos mis otros labios le habrán venido a su memoria mientras recuerda que este día me dejó a plena libertad con su computador y mi mente libre para deleitarme entre nuestros recuerdos con sabor a placer, lágrimas y desorden… Ese desorden que nos condena y nos mantiene juntos, distintamente juntos.

La principal razón de este escrito es muy sencilla: es para agradecerle el cuidar de mi estos días y no permitir qué nuestra amada muerte, que tanto anhelas para mí, me arrebate de tus brazos y me lleve al dulce infierno que me espera para recalcar lo mal que me porté en la tierra…

La verdad creí en cierto punto   que me abandonarías com0 sueles hacerlo cuándo te necesito, pero ya ves cómo esta vez me has sorprendido, querido, y has estado a mi pendiente sanando mis heridas físicas, pero dejando abierta con un toque de tu fría y despiadada sal lo más bajo de tu naturaleza, esa naturaleza que me tiene hoy en la zozobra más asquerosa que pueda brindarse a una bella dama como ésta que te dedica sus palabras.

Después de tus distractoras palabras pasando por mi mente recuerdo bien todo aquello que susurras a mi oído, todo aquello que pronuncias cuando tus manos me tocan y cuando me penetras, esa es mi parte favorita, creo… en medio de nuestra inconciencia también tus labios han sido de gran ayuda para curarme y para salir de la inmundicia que rodea el acto que cometimos para librearnos de ese destino tan fatídico… Acá es donde quiero asegurarte lo siguiente:

  • NO LO HICE POR TI, LO HICE POR MI!!!

No quiero que me odies, pero si quiero dejarte claro para que luego no mal entiendas, la verdad me aterró la idea de lidiar con dos bebés al mismo tiempo, por más que tus intensiones fueran las mejores al querer quedarte conmigo y nuestro hijo, siendo honestos tu a mi lado por ahora solo serias un niño más al que debería cuidar y proteger de sus miedos en vez de ayudarme con nuestro bebé ayudarías más a matarme por dentro y a acabar con lo mucho que siento por ti, culpándote por mis desgracias y el truncar de mis sueños. ¡Sí! Me hiciste feliz por llevar dentro mío, aunque por cortos días, un hijo tuyo. Llegué a sentir felicidad y plenitud al visualizar un futuro a tu lado…  Pero ese sueño se derrumbó entre tu olvido, los días esperando por ti junto a sus noches sólo me dijeron algo y fue el terrible eco llamado NO TE QUIERE, NO TE AMA, NO TE EXTRAÑA… ¡ESTAS SOLA!

Por eso aceleré mi regreso a la capital… Quería encararte y gritarte lo inmundo de tu existencia, decirte viéndote a los ojos lo cobarde y miserable que eras por abandonarme a mi suerte sin importarte siquiera que estaba embarazada y de ti!… Pero bueno, ya ves cómo me desarmaste con un beso, una promesa y un me quedo a su lado.

Ahora, cuando todo parecía bien enviaste a tu hermana a tu rescate y ¡TOUCHÉ! Muy bien jugado. Apelaste a mis emociones y te salió muy bien; igual, ya quería librarme de ti. Tal como te dije con anterioridad,  estar contigo era estar con otro bebé a cargo y no. ¡Gracias, paso!…

Después de todo lo que pasamos, no quiero irme de usted y tampoco quiero dejarlo, ahora que hemos recuperado nuestras vidas te hago una invitación a que te quedes a mi lado… no me respondas a cuotas ni a mensajes… respóndeme a besos… ¿QUIERES?

La Juez

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