Archivo mensual: agosto 2024

Book Club Like No Other – Epistulae XXXVI – XL – Ad Lucilium Epistulae

Me parece curioso y coincidente que justo en esta octava semana del  Book Club Like No Other acerca de las Epístolas Morales a Lucilius (Epistulae morales ad Lucilium o Cartas a Lucilio Versión en audio con voz real: https://www.youtube.com/watch?v=xLXe6sBG3oA ) se trate en varias Epístulas los temas del carácter y la palabra, los cuales me han rondado la cabeza desde hace un tiempo, no solo por las lecturas de las Epístolas, sino también por mi interés de participar en el concurso de cuento.

Pasamos también por un período astrológico de Mercurio retrógrado en el que se han visto interrumpidas las comunicaciones. Puede que suene muy bobo y supersticioso, pero he visto recurrentemente cómo han fallado sistemas de comunicaciones en mi trabajo, continuos malentendidos, alejamientos y, ante todo, en la censura o la limitación al acceso libre de información mediante el acallamiento de voces disidentes de lo imperante.

No solo a través de banear cuentas por violar TOS, o encarcelar en virtud de talmúdicas leyes de discurso de odio lo que ha ocurrido durante todo este tránsito de mercurio en la astrología; sino también a través de ponerle un precio inflacionario a la educación. La educación es, en primer lugar, acceso a la información.

Cuando esta se limita tanto por la fuerza de una autoridad censuradora, como también por las barreras a su acceso a través de paywalls, suscripciones, los altos costos de servidores de páginas web y de la publicidad. Me sorprende cada vez más lo difícil que se ha ido volviendo encontrar en línea libros libres de derechos de autor, tutoriales en video o artículos científicos de revistas indexadas, las cuales son cada vez más caras.

Otra forma de supresión es la inundación del ruido causado por la masiva generación de “contenido” en el vestigio de internet que monopolizan las redes sociales, las cuales concentran nuestra atención en lo frívolo hasta que no podemos concentrarnos detenidamente en nada, mucho menos aprender habilidades y conocimientos. Para aprender, por ejemplo un idioma, se necesita tiempo y atención, pero si hay una IA que me puede traducir simultáneamente, ¿qué sentido tiene para mí aprender, por ejemplo, árabe o griego?

Más de miles de trillones de teras de información para nuestro consumo se generan en forma de fotos, videos, publicidad… “contenido” que nos tomaría igual número de millones de años filtrar y analizar para extraer lo que sirve de lo que no. Podríamos sentarnos eternamente a “scrollear” hasta el fin (doom scrolling) en Tik Tok, Twitter o Instagram y no acabaríamos de ver todo lo que el omnisapiente algoritmo sabe que nos va a gustar o, al menos, ocupar nuestra atención a través del like, de la indignación o del impulso consumista de comprar. “If you see it it’s meant for you”.

Es apenas el comienzo, ya que los contenidos generados por los usuarios no son lo único que apabulla nuestra atención. Las IA’s generadoras de contenido, amenazan con reemplazar miles de millones de trabajos intelectuales, pero también de que les deleguemos a ella nuestro intelecto y nuestra creatividad al preferir generar imágenes y textos con ellas, amenazando que hasta el arte y la literatura se acaben por nuestra conveniencia en dejar que piensen y creen por nosotros. 

Ya les hemos delegado la automatización de procesos de manufactura a muchas máquinas que han dejado a personas sin trabajo; ahora consideramos que la gente se esterilice y viva encerrada gracias a un ingreso básico universal (Universal basic income – UBI), consumiendo insectos y aceptando la eutanasia como tratamiento médico y solución última a la sobrepoblación. «El hombre es un problema sin solución humana» – NGD

Las IAs saben lo que es mejor para nosotros, por lo que no solo les consultamos, les pedimos consejos, hablamos con ella de tú a tú; sino que ya las usamos para que guíen nuestras decisiones judiciales, económicas y gubernamentales. 

Mientras tanto, debilitamos nuestro carácter y nos aislamos. Ya no hablamos por escrito ni frente a frente, sino que le pedimos a chatgpt que nos genere automáticamente un correo electrónico; no elegimos qué película ver, sino que nos vamos con las sugerencias del omnisapiente algoritmo; hasta les pedimos a las IAs que nos sugieran qué libros leer, pero ya no tenemos la atención suficiente para poder terminar ninguno, que preferimos descargar un resumen generado automáticamente. 

Nos estamos volviendo dependientes de las Inteligencias en detrimento de la nuestra. No pensamos porque algo lo puede hacer por nosotros; no vemos el valor de crear, porque automáticamente ya tenemos a disposición miles de millones de alternativas compiladas en “la nube” de la propiedad intelectual de personas que no leyeron los términos de servicio.

¿Qué carácter y qué palabra podemos generar si ya no pensamos ni actuamos?

Epistula XXXVI – On the value of retirement – Rehuir la prosperidad, aprender el menosprecio de la muerte.

«Chi va col zoppo, impara a zoppicare»

«En estos momentos, lo único que tengo claro es que estoy solo. Solo en una tierra desconocida. Como un explorador solitario que hubiese perdido la brújula y el mapa. ¿Consistirá en esto la libertad? Ni siquiera lo sé» – Haruki Murakami, Kafka en la orilla

Es completamente cierto que las ocupaciones en que nos ocupamos, nos ocupan hasta que nos desocupan de todo lo demás. Así, ¿cómo es posible buscar la sabiduría o la felicidad?

El éxito material nos distrae y nos entrega a los caprichos o envidias de la muchedumbre. Creemos ser más libres por tener más, pero más bien tenemos mal: lo que tenemos nos esclaviza a las cosas y a los demás, ayudándonos por sus peticiones y caprichos, siendo blanco de ambiciones ajenas.

Por eso es mejor ser prósperos sin ostentación, pasando desapercibidos entre los avaros y ambiciosos de lo ajeno como los ladrones, los políticos y los pordioseros que componen la muchedumbre de afuera de casa como de puertas a dentro: a veces nuestros peores enemigos están en nuestra propia familia. Estos “Amigos de lo ajeno” desean lo que no tienen porque lo propio es tan despreciable que vale menos que ellos; menos que nada.

No solo peligra que nos quiten las pocas posesiones a nuestro nombre fruto de nuestro trabajo o herencia, sino también el escaso tiempo de nuestras vidas cuando piden…no, exigen que atendamos sus asuntos como si fueran los nuestros, cuando en realidad no nos conciernen. Ruegan por nuestra solidaridad como si lo poco que tenemos nos obligara con la humanidad, con la patria, con el Estado o con el “prójimo”; en últimas, como si estuviéramos obligados con extraños a proveerles lo que no pueden proveerse a sí mismo de manera “honesta”.

Rehuir de sus clamores exigentes no significa ensimismarse con nuestras posesiones como el dragón que custodia el tesoro en el castillo, sino en saber usar nuestra libertad para construir algo de sabiduría y compartirla con quienes consideramos nuestros amigos de manera voluntaria y no impuesta. Cuando algo se nos impone, nos hace deudores, esto es, esclavos de la voluntad de otros.

Es recurrente de parte de Séneca invitarnos a alcanzar la libertad y la sabiduría por medio del desprecio de la muerte que, por más que nos genere temor, bien es el final de los sufrimientos o el comienzo de algo nuevo, desconocido e inevitable que, no obstante, no supone una destrucción de la vida, sino una transformación de lo que somos en más vida o, al menos, en más espacio para que otros vivan y ocupen el lugar que nosotros ocupamos.

Vivir sabiendo que morimos a cada instante, conscientes de nuestra inevitable mortalidad y de cuán azarosa puede llegarnos la muerte nos prepara para todo, como también nos invita a disfrutar su efimeridad.

Epistula XXXVII – On allegiance to virtue – El compromiso de la sabiduría.

«Como el triunfo de cualquier [virtud] mutila a otros, todo “progreso” acarrea un regreso simétrico» – C1 #14

«Entre adversarios inteligentes existe una secreta simpatía, ya que todos debemos nuestra inteligencia y nuestras virtudes a las virtudes y a la inteligencia de nuestro enemigo» –152

«Alchemy’s first law of equivalence: Humankind cannot gain anything without first giving something in return. To obtain, something of equal value must be lost» – Hiromu Arakawa, Full Metal Alchemist

«Se vis pacem parabellum»

La vida es una constante lucha hasta la muerte en la que si dejamos de pelear es porque ya estamos muertos.

Cualquier bienestar que consigamos exige el sacrificio de algo equivalente para conseguirlo: sangre, sudor, lágrimas, tiempo, seguridad, paz, vida, bienestar, tranquilidad, sueño y sueños. incluso a veces implica tener que sacrificarnos a nosotros mismos, inmolarnos por lo que creemos sabio o noble y de lo cual no obtendremos más ganancia en esta vida que irnos tranquilos a la muerte sabiendo que al menos hicimos algo que le va a servir a alguien que viene después de nosotros. Miserable es sacrificarlo todo por nada. 

Epistula XXXVIII – Los preceptos en pequeñas dosis aprovechan más – On quiet conversation.

«El hombre no se comunica con otro hombre sino cuando el uno escribe en su soledad y el otro lo lee en la suya. Las conversaciones son o diversión, o estafa, o esgrima.» – 2310

A veces pensamos que es necesario pensar para lograr que nos escuchen, pero nos escuchan más claro cuando hablamos en susurros bajo todo el griterío de la muchedumbre que exige grosera e impertinentemente que la escuchemos y la sigamos. 

Cuando hablamos personalmente a quien nos quiera escuchar en su soledad en lugar de a quien se vea obligado a hacerlo por no poderse tapar los oídos por no tener párpados como en los ojos.

Por algo es que las lecciones que más duro nos pegan y que mejor aprendemos no son las que nos gritan en la cara sino las que nos conocen lo suficiente para hablarnos de cerquita, al oído y en pocas palabras, como los escolios de NGD que no necesitan una ampulosa retórica para transmitirnos su sabiduría.

Irónicamente, pretendo desde la semana pasada evitar citar demasiadas fuentes externas para no cansar al lector accidental de estos comentarios y porque “quien cita a un autor muestra que fue incapaz de asimilárselo” – NGD 670

Si NGD dijo que las “frases son piedrecillas que el escritor arroja en el alma del lector (….)” (43), Séneca dice en esta epístola que los principios que nos da la filosofía, la cual es el “buen aconsejar”, se esparcen como “semillas” que en el “suelo idóneo” germinan y prosperan.

Epistula XXXIX –  On noble aspiration – Los grandes filósofos nos enseñan la moderación

«El hombre es más capaz de actos heróicos que de gestos decentes» – NGD

«¿Por qué sufrir de no tener ningún talento, de sentir tan sano nuestro deseo de grandeza, cuando tanta belleza se ofrece a nuestros ojos? ¿Qué importa lo que somos si nuestro orgullo, al fin olvidado, si nuestra humildad, por fin adquirida, nos permite amar el esplendor del mundo» –Notas 57

Una de las mayores tentaciones es la posibilidad de la grandeza cuando creemos que grandes recompensas nos esperan, olvidando el propósito de nuestro trabajo: hacerlo bien.

Cuando empezamos a desear más la victoria que el camino, al parecer terminamos por descuidar los medios para la victoria deseada. Es paradójico que el afán de perseguir lo que queremos nos aleja de aquello que perseguimos.

Soñamos tanto con placeres perfectos, riquezas inmensas y logros definitivos que despreciamos la imperfección de nuestros pequeños pasos que ni empezamos por dar el primero o retrocedemos intimidados ante la inmensidad del camino por recorrer.

Comparado con la lejura de la meta, lo poco que avanzamos parece nada. Es un error desdeñar el gesto decente, la acción mínima, la pequeña cortesía, el primer paso, la sonrisa que invita, el saludo matutino, la caricia reconfortante, el detalle de fina coquetería…

Hay una filosofía japonesa (Kaizen) que, de lo poco que he leído, entiendo habla de que así uno sea la persona con el trabajo de menos “estatus” y remuneración, uno debe hacer lo mejor posible en esa posición.

Fácil es olvidar o descuidar lo que hacemos, así sea poco, por pensar que no hace ninguna diferencia, ni trae ningún magnánimo cambio que nos haga acreedores de riqueza, fama y el amor de quien deseamos nos ame.

«Carácter es destino» – Heráclito

Según su etimología, carácter (χᾰρᾰκτήρ) alude a un instrumento para grabar o estampar. Este carácter arraigado o estampado en nosotros se imprime en nuestra conducta por las influencias que ejerce en nosotros la naturaleza y la crianza (nature and nurture) y que influye con gran fuerza en nuestros patrones de comportamiento, en nuestras decisiones, nuestras emociones ante las situaciones difíciles de la vida, nuestra forma de resolver problemas e interactuar con otros. Un carácter fuerte o débil se forma a través de hábitos, muchos inconscientes. Para cambiarlos se precisa una conciencia y práctica de construir hábitos nuevos y por tanto, un carácter nuevo, más fuerte que resista las situaciones de la vida a las que nos enfrentamos.

Por eso, el mayor indicador de nuestro carácter son nuestras acciones a lo largo del tiempo. A veces pareciera que estamos destinados a repetir los mismos errores una y otra vez, pero lo que confundimos con destino, es en realidad un carácter que no hemos develado y que, por tanto, seguimos repitiendo una y otra vez, ad aeternum, ad nauseam.

La plata de carácter la asocio con la pérdida de otro concepto que menciona Séneca en otras cartas: Euthymia o «Tener confianza en sí mismo y creer que vas por el buen camino, sin dejarse desviar en lo absoluto por las huellas cruzadas de los muchos que corretean por todas partes»; en contraposición a la Dysthymia (δυσθυμία, « mélancolía »). Euthymia me recuerda a Thumos.

El camino o la Euthymia revela quienes somos, revela nuestro carácter; definido también como esa cualidad distintiva o característica propia que nos diferencia de otros, la milésima individualizadora

Carácter, en inglés character, significa “personaje” relacionado con el concepto de persona que en griego significa máscara, o la forma en que nos mostramos frente a otros como nuestro avatar en un videojuego o un personaje en una obra.

Atender el llamado del destino significa seguir nuestro camino con confianza (euthymia) a fin de descubrir y desarrollar nuestro carácter. Atender el llamado del héroe es nuestra epopeya; rechazarlo nuestra tragedia.

La mayor tragedia radica en que con lo poco que tenemos no hacemos todo lo que podemos hoy porque creemos, más bien, damos por sentado, contabilizado y ejecutoriado que mañana seguro nos llegará. Esto es un error.

No podemos contar con el día que no ha llegado. Cualquier eventualidad o imprevisto puede terminar con nuestra vida y sus planes en cualquier momento. Así que sólo nos queda hacer lo máximo posible con cada momento que por obra y gracia de la Fortuna vivimos. 

Necesito que te conviertas en el hombre que siempre estuviste destinado a ser. No el próximo año, ni mañana… Ahora. = I need you to become the man you were always meant to be. Not next year, not tomorrow… now.

No hay mayor deber que hacer lo que podemos rápido, con el sentido de urgencia de quien minuto a minuto, segundo a segundo se acerca más y más al inevitable fin de sus días con la tranquilidad y determinación fruto de saberlo y aceptarlo. Este es el sentido de la moderación de nuestro carácter.

«Hicieron evidente a todos, y al rey no menos que a los demás, que los seres humanos son novedosos, pero los hombres son pocos» –Herodoto, Historias

Epistula XL –  On the proper style for a philosopher’s discourse – La elocuencia deseable en el filósofo

«La mano que no supo acariciar, no supo escribir» – 1745

«El escritor que no ha torturado sus frases tortura al lector» –997

«Sit down at the typewriter and bleed» – David Mamet

«Nunca me avergonzaré de citar a un mal escritor con un buen dicho» – Séneca, Sobre la tranquilidad de la mente 11.8

«La novela es extensa; el cuento es intenso» – Juan Bosch

«It is better to remain silent and be thought a fool, than to open one’s mouth and remove all doubt» –Mark Twain

Todos deberíamos aprender a pensar primero y a hablar después. 

No es suficiente un curso de un semestre de 4 meses de Lógica y Retórica para enseñar a un abogado a pensar y hablar como abogado.

En el imaginario ramplón que tenemos de los tinterillos colombianos está esto de que si queremos ganar un proceso, tenemos que aplicar la famosa frase que dice “confunde y reinarás” como un juego de palabras del divide et impera que usan en nosotros los quintacolumnistas que se pretenden a sí mismos (((le peuple choisi de Dieu))), si saben a quiénes me refiero.

Por eso, me atrae mucho la forma de hablar de los Lacedemonios, provenientes de la región de Laconia: corto y claro. A veces con un filo, precisos tanto al responder como al callarse y callar a sus enemigos que pretendían imponérseles con verborrea.

“Espartano” significa desde disciplinado, frugal y simple a firme, estóico, resoluto y fuerte ante las circunstancias, que lucha hasta la muerte incluso ante la derrota asegurada, como sucedió en las Termópilas frente a los Persas que amenazaban su libertad y su estilo de vida en el que procuraban una vida sin lujos, enfocada en el fortalecimiento de sus hombres desde temprana de edad como la única forma de fortalecer su Polis bajo las leyes de Licurgo.

Tener una existencia “espartana” significa que se abstenían de los placeres excesivos, enfocándose en lo esencial, tanto en la simplicidad de su forma de vestir, de su comida, su forma de pensar, hablar y vivir.

Su forma de pensar y de hablar se recoge en los vestigios que Plutarco recogió de sus dichos (Ἀποφθέγματα Λακωνικά), en los cuales se lee siempre una forma directa y concisa de comunicación, reflejo de su pragmatismo y forma de ver la vida con confianza en su fuerza como ciudadanos, como guerreros y como Polis.

Este discurso lacónico se diferenciaba del discurso ático proveniente de la región del Ática, cuya capital desde la antiguedad clásica es Atenas, los principales rivales de Esparta, no sólo militarmente, sino también en su filosofías de vida.

El estilo discursivo u oratorio ático se caracterizaba, en contraste, por presentar ideas y argumentos haciendo uso de una lógica muy precisa y una retórica florida para convencer a sus interlocutores o conciudadanos, por ejemplo en el areópago.

En Esparta también la expresión de ideas fue muy importante, pero querían ser concisos, no decir todas las premisas ni conclusiones, sino dejar implícitos muchos argumentos para hablar poco y hacer pensar más, siempre con un poco de humor, ironía y sarcasmo propios de guerreros enfrentados constantemente a su propia mortalidad en el campo de batalla.

Los estoicos como Séneca se inspiraron en la disciplina física y discursiva de Laconia. Séneca coincide en que “el discurso empeñado en la verdad debe mostrarse sin adornos y sencillo”. Para no pecar de parresía (παρρησία) y anaideia (Αναιδεια), es mejor decir menos de lo necesario, dejando a nuestro interlocutor pensar y hacer las preguntas correctas, en lugar de apabullarle la mente con palabras expulsadas sin control ni orden.

Se necesita una gran disciplina para hablar poco, pero al mismo tiempo decirlo todo. Saber callar, escuchar y responder corto, lento, preciso, para no hastiar, mas resonar en el interlocutor. Como un hombre piensa y habla es como examina su vida y, por tanto, como mejor puede organizarla. Si tenemos una mente con ideas organizadas (lógica), hablaremos de manera honesta (retórica) y seremos sensatos en nuestro actuar.

Como pensamos, actuamos. El pensamiento es nuestro carácter. Si tenemos pensamientos débiles, tendremos un carácter débil. Por eso tenemos que tomar responsabilidad por nuestros pensamientos; tengo que tomar responsabilidad por mis pensamientos y mis acciones.

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Book Club Like No Other – Epistulae XXXI – XXXV – Ad Lucilium Epistulae

Por poco no logro terminar las Epístolas de esta semana. Retrocedí. Me dejé llevar nuevamente por mis impulsos concupiscentes. Llevaba una lectura juiciosa de una Epístola por día de la semana laboral con más juicio que el que aplico a mi trabajo en la empresa. Después de seis semanas dándomelas de “estoico”, me dejé llevar, me puse a salir y a gastar lo poco ahorrado, a buscar emociones, saciar mi sed, mi lujuria y mi gula.

Se suponía que debería haber trabajado en mi cuento para el concurso, en haber ido al menos tres días a entrenar boxeo, en no gastar como magnate venido a menos con la tarjeta de crédito saliendo con una tetona piernona a la que le compré ropa para que se pusiera, pero que no logré que se quitara.

Todo este anecdotario de retrocesos es para cuestionarme sobre lo que significa, para Séneca, el progreso en la sabiduría. ¿Hay más sabiduría en saber que se yerra o en no errar sin saber? ¿Hay alguna forma de enmendar el error o solo en olvidarlo? ¿Hay avance si descubro la verdad tras mis equivocaciones?

Quisiera pensar que sí. Que el equivocarme y enmendar es mejor que equivocarme y no hacerlo, sino seguir progresando en el retroceso hacia mi error. 

Intento reconfortarme al no condenarme nuevamente por mis errores. Solía sufrir y castigarme hasta que empecé a aceptar que no sirve de nada si sigo repitiendo mis errores, envileciéndome más. ¿Es peor sentir culpa pero seguir errando o no sentir culpa pero parar de errar?

En los comentarios siguientes a las epístolas de esta semana, son preguntas que de fondo me he hecho todos estos días. Pero, intentando mantener el tono impersonal del Book Club Like No Other, he preferido omitir lo más posible escribir en primera persona o hablar de mi para no distraerme de los temas en cuestión.

Epistula XXXI. Menosprecio de los bienes externos, aprecio de la interioridad – On Siren Songs.

«La Sirena

A un hombre suele agobiarle en secreto el papel que debe ejercer: ser siempre responsable, dominante y racional. La sirena es la máxima figura de la fantasía masculina porque brinda una liberación total de las limitaciones de la vida. En su presencia, siempre realzada y sexualmente cargada, el hombre se siente transportado a un reino de absoluto placer. En un mundo en que las mujeres son, con frecuencia, demasiado tímidas para proyectar esa imagen, la sirena aprende a controlar la líbido de los hombres encarnando su fantasía.» – Robert Greene. El Arte de la Seducción. Planeta: Ciudad de México, 2001. p. 39.

Me parece muy curiosa la diferencia entre el subtítulo de las cartas de la versión en inglés y en español  (Epistulae morales ad Lucilium o Cartas a Lucilio Versión en audio con voz real: https://www.youtube.com/watch?v=xLXe6sBG3oA ) para el mismo capítulo. No obstante, pienso que son complementarios, porque el “canto de sirena” es para Séneca la búsqueda incesante del éxito material a través de la servidumbre, de la búsqueda del placer y de la consideración de las opiniones de otros; descuidando con todo esto la búsqueda de la felicidad verdadera fruto exclusivo de la sabiduría, del “conocimiento de la verdad”.

Aconseja a Lucilio, –como a todos nosotros, sus lectores postreros–, rehuir de todo trabajo, rechazando tanto el “trabajo fútil y superfluo” como también el que “se consagra a fines nobles”. 

Séneca antepone un trabajo del alma que yace al interior de todos nosotros, independiente del rango, las posesiones, el renombre, los títulos, etc; antes de estos dos tipos de trabajo que procuran el dinero, los bienes materiales, la satisfacción de los placeres, los viajes, el prestigio.

Suena muy bonito e igualitario todo este noble trabajo del alma, que no se modela “ni con oro ni con plata”, pero no dice mucho acerca de cómo puede uno “plasmarse una imagen” semejante a Dios usando “barro”. Entiendo esto, no obstante, como que cada uno de nosotros somos el escultor y el material que esculpimos, somos el alfarero y el barro que moldeamos.

No estamos hechos de barro, sino de carne, hueso, sangre, errores, genes buenos y malos, traumas, es decir, de mucha mierda difícil de “moldear” a imagen y semejanza de los Dioses.

Está bien querer perfeccionarnos, ¿pero cómo moldeamos nuestra alma? A priori digo que nuestros músculos los esculpimos con peso y resistencia externa; nuestro carácter con fracasos, sufrimiento y persistencia.

Séneca responde “conociendo la realidad”, ¿pero cómo? Si no es viajando, ni teniendo cargos públicos como los que ocupaba Lucilio, ni ejerciendo esfuerzos para lucro de otros en un trabajo que nos explota, ¿cómo damos forma a nuestras almas?

Ya en cartas anteriores, he criticado un poco este idealismo que propugna un ideal de sabiduría que implica un desprendimiento de lo material que nos sumiría en una pobreza. Humildad de despojado, consuelo de abandonado, orgullo de miserable.

Los ruidos de nuestras famélicas tripas no nos dejarían siquiera pensar o buscar una sabiduría más profunda que la necesaria para procurarnos el pan de cada día, el abrigo de la noche y el rato de placer para no enloquecer. Cualquier alimento, abrigo, descanso, salud, amor… son necesidades para las que uno tiene que pagar un precio que cubre el trabajo, o el intercambio de nuestra vida, de nuestro tiempo, de nuestras emociones, de nuestra sangre, sudor y lágrimas.

Es una utopía imaginar una riqueza sostenible que no requiera trabajar o someterse de forma tal que uno viva de subsidios, limosnas o ayudas de personas caritativas o del fisco (de otros que sí contribuyen). ¿Cómo puede uno no trabajar y dedicarse a filosofar? ¿Cómo hacerlo sin ser un parásito, un despojo, un heredero, un burócrata, un delincuente, un tirano o un reo?

Posiblemente el canto de sirena es ese: pensar que hay alguna salida de este sistema que requiere nuestro sometimiento o el sometimiento de otros para funcionar. Pensar que podemos progresar sin trabajar, pensando que hay dinero fácil. No lo hay, como no hay sabiduría fácil.

Muchos predican una pobreza, un desprendimiento, pero no he conocido a nadie que voluntariamente acceda a una desmejora de sus condiciones de vida. Reitero, al menos no voluntariamente. 

Conocer la realidad implica, por tanto, darnos cuenta que somos animales con necesidades y que sólo las podemos suplir ya sea cooperando, compitiendo o explotando a otros o a los recursos de la naturaleza, al mismo tiempo que no debemos dejarnos explotar demasiado para poder conservar algo de los frutos de nuestro trabajo, lo suficiente para medio vivir y medio prosperar.

El mencionado “canto de sirena” nos engaña diciendo que no necesitamos trabajar mucho, ni amasar riquezas; que podemos ser felices como pobres en un mundo en que cada vez más, menos nos pertenece. ¿Qué? ¿Nos resignamos a ser meros usuarios, menos usufructuarios, meros consumidores, meros inquilinos? ¿Nos resignamos a pagar para vivir con nuestra vida, medida en tiempo y desgaste? ¿Cómo podemos ser libres en nuestra esclavitud? ¿Cómo podemos alcanzar la sabiduría liberadora?

Al menos los proletarios eran dueños de su prole, ahora ni de eso, los niños le pertenecen al Estado para que los reeduquen y los hormonen. Hasta tenemos que pagar por vivir en “nuestra propiedad”, por respirar, por morir y por heredar.

«You’ll own nothing and be happy» – (((World Economic Forum – WEF)))

«Cuando se deje de luchar por la posesión de la propiedad privada se luchará por el usufructo de la propiedad colectiva» –NGD 30

«La “mentalidad de propietario”, tan vituperada por el moderno, se ha trocado en mentalidad de usufructuario que explota ávidamente personas, obras, cosas, sin pudor, sin piedad, sin vergüenza» –2482

«Todo lo aceptado es noble; todo lo impuesto es vil» – Notas 317

Sospecho de la repentina popularidad que ha vuelto a ganar el pensamiento estoico promovido en redes sociales por autores que proponen la resignación y el desprendimiento de lo material. Considero que esto coadyuva el progresivo despojo por parte de los mercaderes y los estados, controlados por estos, a través de la concentración de la riqueza, el fisco, la inflación y todas las formas de expropiación directa e indirecta inventadas para someternos, para luego venir a ofrecernos lo que nos pertenece por derecho natural a cambio de una suscripción , de una tarifa, un impuesto o un canon de arrendamiento.

«El imbécil no descubre la radical miseria de nuestra condición sino cuando está enfermo, pobre o viejo» – EI 228a

Se nos impone aceptar no tener nada con una sonrisa en la cara, que también nos exigen que sea sincera, aceptando sin más sus condiciones a cambio de migajas y limosnas; sus enfermedades y sus vacunas como si fuéramos ganado “bobino” y no bovino, ya que nos hacemos los BoBos (bohemios burgueses) en una olla express que se calienta poco a poco, sin darnos cuenta que no nos queda más que aceptar la esterilidad, la miseria, la eutanasia, los transgénicos, la explotación, la devaluación de nuestros esfuerzos, la atomización social, la obsolescencia programada, el consumismo de chucherías de China, el credencialismo…

«Para industrializar un país no basta expropiar al rico, hay que explotar al pobre» –EI 247a / 486

«Para explotar plácidamente al hombre, conviene ante todo reducirlo a abstracciones sociológicas» –269

Epistula XXXII – Consejos para llegar a la vida perfecta – On Progress.

«Has sufrido innumerables problemas, todo por no dejar que tu razón gobernante haga el trabajo para el que fue hecha ¡ya es suficiente!» – Marcus Aurelius, Meditaciones 9.29

«Donde una persona puede vivir, allí también se puede vivir bien; la vida también está en las demandas de la corte, también allí se puede vivir bien» – Meditaciones 5.16

«El silencio es una lección aprendida de los muchos sufrimientos de la vida» – Seneca, Thyestes 309

«Debes dejar de culpar a Dios, y no culpar a nada ni a nadie. Debes controlar completamente tu deseo y cambiar a lo que se encuentra dentro de su elección razonada. ya no debes sentir ira, resentimiento, envidia o arrepentimiento» –Epicteto, Discursos 3.22.13

«En este momento no estás en un viaje, pero vagando, siendo conducido de un lugar a otro, a pesar de que lo que buscas, vivir bien, se encuentra en todos los lugares. ¿Hay algún lugar más lleno de confusión que el foro? Sin embargo, incluso allí puedes vivir en paz, si es necesario = Nunc non peregrinaris sed erras et ageris ac locum ex loco mutas, cum illud quod quaeris, bene vivere, omni loco positum sit. Num quid tam turbidum fieri potest quam forum? ibi quoque licet quiete vivere, si necesse sit.» – Séneca Epistulas Morales 28.5b-6a

«¡Ese pepino es amargo, así que tíralo! ¡Hay espinas en el camino, entonces mantente alejado! Basta de charla. ¿Por qué reflexionar sobre la existencia de molestias? Porque serás ridiculizado por el hombre que estudia la naturaleza, como también lo serías por el carpintero y el zapatero si les condenaras por el hecho de que en sus talleres ves virutas y recortes de los materiales que trabajan. Sin embargo, mientras esos comerciantes tienen contenedores de basura para su eliminación, la Naturaleza no los necesita» – Marco Aurelio, Meditaciones 8.50

«Sociedad aristocrática es aquella donde el anhelo de la perfección personal es el alma de las instituciones sociales» – NGD 657

«Ninguna ciudad revela su belleza mientras su torrente diurno la recorre. La ausencia del hombre es la condición última de la perfección de toda cosa» –EI 79d

«Nadie carece totalmente de cualidades capaces de despertar nuestro respeto, nuestra admiración o nuestra envidia.

Quien parezca incapaz de darnos ejemplo ha sido negligentemente observado» –EI 85f

«Todos nuestros esfuerzos tienen por fin arrancarnos al anonimato de la clase, de la raza, de la especie, o del género, para ascender a la individualidad» –Notas 178

Esta carta vuelve a tratar el tema de no buscar el favor o la aprobación de personas que no están o no han pasado por el camino en búsqueda de la sabiduría y que, en cambio, podrían más bien desviarnos del nuestro o, al menos, estorbarnos, alentando lo que en una corta vida no debe interrumpirse más.

«En el curso de tu vida te toparás continuamente con necios. Son demasiados para evitarlos. Podemos clasificar a la gente como necia de acuerdo con el siguiente razonamiento: en lo tocante a la vida práctica, lo que debe importar es obtener resultados de largo plazo y que el trabajo se haga en la forma más eficiente y creativa posible. Éste debe ser el valor supremo que guíe las acciones de la gente. Pero los necios llevan consigo otra escala de valores. Conceden más importancia a cuestiones de corto plazo: conseguir dinero de inmediato, llamar la atención del público o de los medios y quedar bien. Están gobernados por su ego e inseguridades. Tienden a gustar del drama y la intriga política por sí mismos. Cuando critican, siempre enfatizan cosas irrelevantes para el panorama o argumento general. Les interesa más su carrera y posición que la verdad. Puedes distinguirlos por lo poco que hacen, o por lo mucho que se empeñan en que otros obtengan resultados. Carecen de sentido común, esmerándose en cosas sin importancia, al tiempo que ignoran problemas con graves implicaciones de largo plazo.» –Robert Greene, Maestría. Océano: Ciudad de México, 2018, p. 205

Todos somos vulnerables a la necedad, sea ajena o, principalmente, la propia. Es parte de la vida, según nos invita a aceptar Robert Greene en la cita de más arriba. Séneca, por su parte, insta a Lucilio en esta, como en varias de sus otras Epístolas anteriores (XI, VIII, XXV, V) a no mirar como referente de conducta a las multitudes, sino a un selecto notable que sirva de paragón de conducta, “como si solo yo fuera a enterarme de tus acciones, como si fuera a verlas”. Séneca se ubica a sí mismo como el observador de las acciones de Lucilio.

«Es una tontería esperar que los demás armonicen con nosotros; yo no lo he hecho nunca. Siempre he considerado a cada hombre un individuo independiente, que me empeño en comprender con todas sus peculiaridades, pero de quien no deseo más simpatía. De esta forma he podido conversar con todos, y solo así se produce el conocimiento de los caracteres diversos y la destreza necesaria para la conducción de la vida» – Goethe

Al igual que Goethe, Nicolás Gómez Dávila admite que basta observar bien a los individuos para encontrar en ellos cualidades de las que aprender, admirar o respetar. Las multitudes despersonalizan estos rasgos que tienen todos los individuos, sea cual sea su status, posición, nivel educativo, económico, edad, raza, género, etc. Hay un “igualitarismo” en que todos tenemos virtudes que admirar, como vicios a despreciar.

Epistula XXXIII – Valor de las sentencia filosóficas y del magisterio de los antiguos – On the futility of learning maxims.

«Quien cita a un autor muestra que fue incapaz de asimilárselo» – NGD 670

He sido culpable de confiar mi pensamiento en autores, en memorizar palabras claves para poder googlear rápidamente frases, escolios y sentencia para citarlos, ocasionalmente en conversaciones y en ensayos, en lugar de aplicar su sabiduría en mi vida. Ni siquiera me alcanza la memoria para memorizar muchas de las citas que cito. Tampoco se vaya a pensar que tengo las ínfulas de recitar (citar nuevamente) mis lecturas todo el tiempo y con todo el mundo

Séneca considera innecesario pasársela citando sentencias de otros, toda vez que “son patrimonio de todos”. Para él, en lugar de buscar frases seleccionadas, es mejor que estudiemos a fondo a un autor en el conjunto de su obra. Esto es algo que intento hacer desde la primera vez que descubrí a Nicolás Gómez Dávila gracias a los trinos del policía brasilero Wagner Clemente Soto.

Como NGD escribe en un estilo “corto y elíptico” en contraste a otra manera “lenta y minuciosa” (Notas 56), de modo que su obra consiste ante todo de Escolios y Notas cortas, antes que de la prosa del ensayo filosófico que usa en De Iure, en Textos I y en El Reaccionario Auténtico.

El que la mayoría de su obra sea “Escolios a un texto implícito” nos invita a que la leamos como una “composición pointilliste” (EI Tomo 1 #2) en que sus frases son “piedrecillas” que él arroja en nuestras almas y cuyo impacto depende de cómo la podemos recibir:
«Las frases son piedrecillas que el escritor arroja en el alma del lector. El diámetro de las ondas concéntricas que desplazan depende de las dimensiones del estanque» –43

O de cómo la leemos dependiendo del día:

«Escribir sería fácil si la misma frase no pareciera alternativamente, según el día y la hora, mediocre y excelente» –142

En suma, los escolios y notas encierran en sí, cada uno, la infinita composición pointilliste de un inmenso texto implícito.

En todo caso, siguiendo la lección de Séneca en esta epístola a Lucilio, tenemos que ver todas estas sentencias, escolios, frases, notas, citas, etc como las ruedas de apoyo de cuando uno de niño aprende a montar bicicleta, pero una vez uno la domina, ya no las necesita para mantener el equilibrio por uno mismo. No basta entonces aprender y recitar frases de memoria, sino aplicarlas hasta tener el criterio propio necesario para guiarnos por el camino a la sabiduría.

«Que la filosofía pueda parecer a algunos como una disciplina puramente intelectual, como un conjunto de conocimientos, como un grupo de investigaciones es una singular aberración. La filosofía es una vida. La filosofía es una manera de vivir penetrada íntimamente de inteligencia y de razón, plenamente lúcida y ordenada hacia los objetos propios del espíritu» –Notas, 105

Epístola XXXIV – On a promising pupil – Lucilio en vías de perfección debe perseverar

Séneca se alegra de ver en Lucilio el progreso en la búsqueda de la sabiduría, gracias también a su guía como maestro.

Muchas veces quise encontrar un mentor que, como Séneca respecto de Lucilio, descubriera mi carácter, mi potencial y me impulsara, me guiara, me enseñara… La realidad es que no supe buscar, ni descubrirme, me rendí y desprecié mentores al no verlos dignos de mí como su promisorio pupilo por orgullo, rebeldía, miedo, pereza e impulsividad.

No puedo llorar ya por mi culpa, sino seguir adelante sin perder más tiempo mejorando cada día lo más posible, dejando mis vicios atrás sin distraerme del camino por placeres efímeros e insatisfactorios de mi sed.

Queda entonces dejar de buscar mentores y empezar ya mismo a ser mi propio mentor para por fin aprender de mis éxitos y fracasos.

Ya he dicho que me opongo a profesores que no enseñan desde la experiencia; sino desde la teoría, desde la resignación y el fracaso de no desempeñarse con éxito en lo que enseñan.

El único requisito para ser docente debería ser haber aplicado las lecciones que se pretenden enseñar a otros. Algo que muy pocos hacen, porque en la mayoría de los casos su éxito en su campo consiste máximo en empaquetar las lecciones copiadas de otros en un lenguaje mercadeable lleno de trucos del copywriting, de storytelling, y de marketing para vender cursos, seminarios, conferencias, libros basados en una imagen de “éxito” en medios, como si fuera el resultado de lo que pretenden vendernos. En secreto no aplican lo que predican. Ningún “experto” enseña sus secretos. No quieren que sus estudiantes/clientes los superen.

Contra todo lo anterior, admito que si no hay maestros que me enseñen, tengo que ser yo maestro y enseñar a otros. Un maestro fracasado puede enseñar de su fracaso a sus pupilos para que aprendan de su ejemplo y actúen en contraste, en consecuencia y en congruencia. Hacer mejores a otros, hace mejor al maestro. Me cansé de buscar en otros el mentor que yo debí ser desde un principio.

Epistula XXXV – Séneca quiere la amistad de Lucilio, basada en la sabiduría – On the friendship of kindred 

«Qui amicus est amat; qui amat non utique amicus est; itaque amicitia semper prodest, amor aliquando etiam nocet. Si nihil aliud, ob hoc profice, ut amare discas. = Quien es amigo, ama; quien ama, no siempre es amigo; de ahí que la amistad resulta siempre provechosa; el amor a veces hasta es perjudicial. Si no tienes otro motivo, que tu progreso sea para que aprendas a amar.» –Seneca-Epistula ad Lucilium XXXV (Sen. Ep. Luc. XXXV)

El alma que ama no pospone, no mira su provecho, no duda, ni desierta. La verdadera sabiduría ama.

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Book Club Like No Other – Epistulae XXVI – XXX – Ad Lucilium Epistulae

Seis semanas, treinta epístolas, prácticamente un cuarto de las ciento veinticuatro que componen las Epístolas Morales a Lucilio (Ad Lucilium Epistulae), en las cuales hay algunos temas que son recurrentes como centrales de la sabiduría estoica: el desprecio por la muerte; la amistad; el estudio cotidiano de la filosofía; el desprecio de la riqueza material; el manejo de los impulsos y emociones; la conciencia de nuestra propia mortalidad; la centralidad de la sabiduría sobre todos los demás bienes terrenos; la independencia de la opinión de la multitud; la sabiduría como forma de felicidad…

Ante todo, hasta ahora, el tema más importante es vivir bien y morir bien, que se ve también en las epístolas a Paulino, conocidas como Sobre la brevedad de la vida (De brevitate vitae), pero que también hace parte de varias máximas de su Libro de Oro. A continuación hice una breve selección de algunas que alcancé a anotar de un libro de la biblioteca ayer antes de que se me acabara el tiempo:

Buena es la mujer cuando abiertamente es mala.

Feliz quien desprecia la fortuna.

Buena es la riqueza si la manda la razón.

La virtuosa mujer manda a su marido obedeciéndole.

Es morir bien, morir voluntariamente.

Debe tomarse consejo conforme al día y, si es posible, conforme a la hora.

La poca templanza del enfermo hace al médico ser cruel.

Dos veces muere quien a voluntad de otro muere.

Con facilidad se adquiere lo preciso para la vida.

Doloroso es que comencemos a vivir cuando morimos.

No hay nadie tan humilde que no tenga poder para dañar.

Dañosa es la abundancia que trae mucha codicia.

Para bien obrar, el que da debe olvidar pronto, y el que recibe nunca.

La sencillez y la claridad distinguen al hombre de bien.

Espera que te hagan a tí lo que tú haces a otro.

El beneficio que a todos se hace, a ninguno se hace.

La inconstancia acorta los días de nuestra vida.

Las buenas costumbres se conforman más con otras y por eso duran.

Doble valor tendrá el beneficio que otorgamos sin que nos lo hayan pedido.

El liberal, aún para dar busca ocasión.

Lo que a fondo se aprende, nunca del todo se olvida.

La diversidad de libros distrae el entendimiento.

Consuelo es en las grandes desgracias el que no pueda sobrevenir otra mayor.

Muchos deleites afeminan el espíritu.

Debe esperarse la muerte que la Naturaleza ordena.

Al infelíz sóbranle y fáltanle pensamientos.

No hay manjar caro para el glotón.

La frugalidad es una pobreza voluntaria.

Poco importa carecer de sepultura.

Más seguro está en la virtud el que ya pasó por los vicios.

Tolerable es el infortunio que es común a muchos.

Hasta la desgracia se cansa.

En los ancianos es ocasión de más constancia el estar cerca de su libertad.

El que recibe lo que no puede pagar engaña.

Confiesa el delito el que huye del juicio.

En poco aprecio se tiene lo adquirido de gracia.

LLeva bien pequeño trabajo el que pasó por otros mayores

El peor enemigo es el traidor.

El ánimo inconstante, cuando más procura saber, menos sabe.

Hasta los vicios de quien mucho amamos nos placen.

Soo es loable la ambición por no perder el tiempo.

Honra es la alegre pobreza.

Mejor es hacer a otros herederos que buscar a quien heredar.

Débese guardar con más cuidado lo que no se sabe cuándo ha de faltar.

Justa causa de alegría es ver alegre a un amigo.

El conocimiento del vicio es principio de virtud.

Bien se sufre una sola muerte.

Si a las lágrimas las vence la razón, la suerte las aumenta.

Todo es posible a quien no teme los trabajos.

La mujer no admite medio: ama mucho o aborrece mucho.

El desdichado no cree a la prosperidad cuando viene.

El mayor castigo de la injuria es haberla hecho.

Los afligidos se apartan de lo que aman mucho.

De muchos riesgos nos excusaríamos si tuviésemos siempre testigos.

Mejor es tener bienes que aunque sea para dejarlos, que no tenerlos.

A muchos fue causa de temer poder ser temidos.

Sepultura es de ingenios la sensualidad.

No hay mal que no haga una mujer airada.

No hay cosa, por chica que sea, en que no quepa la virtud.

No hay cosa más fuerte que el verdadero amor.

Nunca te rindas a la fortuna.

El que verdaderamente ama nunca mira su provecho.

No hay cosa tan cara como la que con ruegos se compra..

No se confiesa obligado quien no recibió.

Carecemos de libertad para nacer a nuestro arbitrio.

De ninguna suerte debemos fiarnos menos que de la buena.

La prosperidad que más dura es la que vino despacio.

No hay desgraciado que no halle consuelo con la vista de otro más desgraciado.

Ninguno nace para pasar la vida sin trabajos.

De nuestras cosas, la que perdemos nos parece la mejor.

Lo que más se ama, más veces corre peligro.

Nadie aceptaría la vida si al tiempo de recibirla tuviese entendimiento.

El que sin peligro vence no consigue la gloria.

Felicidad es no necesitar de ella.

No puede el codicioso ser agradecido.

No es beneficio el que nos obliga a recibir.

El sabio no castiga por venganza de lo pasado, sino por remedio de lo venidero.

No hagas juez de la vida a la opicnión popular, sino a tu propia conciencia.

No es deshonor no alcanzar una cosa, sino cesar de poner los medios.

No se debe hablar sino al que con voluntad escucha.

Poco tiene que esperar aquel a quien la vejez hizo vecino de la muerte.

Ningún descubrimiento se haría si nos contentásemos con lo que sabemos.

No hay esclavitud más vergonzosa que la voluntaria.

Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya.

Para el hombre ocupado no hay día largo.

No debes exigir lo que tú habrías de negar.

El verdadero amor no sufre dilaciones.

No sabe ser rey el que teme mucho el odio ajeno.

Natural es de mujeres deleitarse con atavíos.

Todo arte es imitación de la Naturaleza.

Tal y como se puede notar de las máximas anteriores, hay una similitud con varios escolios de Nicolás Gómez Dávila, especialmente en el estilo circular de algunas, en las paradojas de otras, en los juegos de los conceptos con sus antónimos y sinónimos, en esa perspicaz ironía que hace sonreír y en que resuenan en el lector.

Epistula XXVI. El encanto de la vejez y la preparación para la muerte.

«Youth is wasted on the young»

Frente a esto digo que “la juventud se desperdicia en los jóvenes y la vejez se desperdicia en los viejos”.

Con esta contestación al conocido dicho popular en inglés quiero decir que se necesita de la sabiduría propia de la vejez para poder aprovechar de la juventud.

La vejez se desperdicia en los viejos del mismo modo en que la juventud se desperdicia en los jóvenes, porque envejecer no necesariamente implica hacerse más sabio. A menudo, madurar significa dañarse en lugar de crecer y hacerse mejor. 

El encanto que Séneca le atribuye a la vejez solo se puede apreciar y sentir si se cuenta con buena salud mental y física. Si, por el contrario, no se tiene una mente ni un cuerpo saludables, pero se está lleno de achaques “propios de la vejez”, dudo que se elogie tanto esta etapa de la vida más próximo de la muerte natural.

A pesar de esto, es bueno su aprecio de la vejez como una forma de lidiar con el miedo a la muerte, resignados a aceptar lo que no podemos cambiar. No hay vuelta atrás al vientre, como tampoco una segunda inocencia. Toca aceptar lo que se tiene y morir con ello dignamente.

Nada garantiza una vejez digna, ni siquiera la riqueza. Muchos ricos cambiarían sus riquezas por una pizca de salud en su vejez, como si eso significara una entrada al paraíso.

Nada previene que llegue el día en que uno no pueda ya controlar los esfínteres, nada garantiza que uno no huela a guardado, en que uno no se vuelva un estorbo, en que uno olvide todo, hasta quien uno fue.

Se puede invertir en la salud, hacer ejercicio, consumir alimentos sanos, evitar los vicios, etc, pero la vida es cosa seria y por nada puede uno terminar en una cama como un vegetal, excretando en bolsas, cagado, babosiando y gritando hacia adentro ruegos. “¡Mátenme, mátenme, acaben con mi sufrimiento porque yo ya no soy más!”.

«Una vejez tenazmente inclinada sobre las promesas que el adolescente se hizo a sí mismo, es un espectáculo admirable» –Notas 447

«Envejecer es retirarse progresivamente del mundo de las apariencias» – Goethe

Por otro lado, entiendo el sentimiento de alivio que la vejez y la muerte traen a una vida de sufrimiento repetitivo, de una rutina desgastante, del tedio, de la enfermedad, de la adicción a la ambición; la codicia por más de lo que la vida puede procurarnos.

«If you can’t be a poet, then be the poem» – David Carradine

En cualquier caso, es inevitable hasta ahora la disminución de nosotros al llegar a la vejez que solo queda resignarnos a aceptar que la vida se nos desmorona de las manos, que no podemos agarrarle y no dejarle ir.

«La sabiduría consiste en resignarse a lo único posible sin proclamarlo lo único necesario» –88

Por ahora, esa me parece la opción más digna antes que iniciar un procedimiento burocrático para que le apliquen la eutanaia o reemplazar su cuerpo viejo por un artificio que le dé más años de vida o mezclarse con una máquina en búsqued de la inmortalidad. Por el miedo a la muerte, somos capaces de muchas cosas, hasta vender nuestra alma al Estado, al demonio y a la técnica.

«Los tres enemigos del hombre son: el demonio, el estado y la técnica»– Nicolás Gómez Dávila. Escolios Seleccionados, 925

Porque nos toca morirnos, nos toca aceptarlo en lugar de amalayar la inmortalidad. Esta ansiedad nos impide disfrutar lo poco que tenemos de vida, la cual es suficiente para quien sabe apreciarla.

Séneca exhortó a Lucilio, como a todos sus demás lectores, a prepararse para la muerte hablando consigo mismo.

Meditare mortem o “medita sobre la muerte” (Epicuro):

«‘Meditare mortem’: qui hoc dicit meditari libertatem iubet. Qui mori didicit servire dedidicit; supra omnem potentiam est, certe extra omnem. Quid ad illum carcer et custodia et claustra? liberum ostium habet. Una est catena quae nos alligatos tenet, amor vitae = Quien esto dice, nos exhorta a que meditemos sobre la libertad. Quien aprendió a morir, se olvidó de ser esclavo; se sitúa por encima o, al menos, fuera de toda sujeción. ¿Qué le importan la cárcel, la guardia, los cerrojos? tiene abierta la puerta. Una sola es la cadena que nos mantiene sujetos: el amor a la vida (…)»

Epistula XXVI – El esfuerzo por la virtud, bien supremo, es una labor personal

«La claridad es virtud de quien no desconfía de lo que dice» –1974

«Después de ver el trabajo explotar y arrasar el mundo, la pereza parece madre de las virtudes» –2072

«El diablo no puede hacer gran cosa sin la colaboración atolondrada de las virtudes» –2190

«Dudamos de la importancia de muchas virtudes mientras no tropezamos con el vicio contrario» –2244

«Los mecanismos de la sociedad moderna fomentan las virtudes fastidiosas y castigan los vicios simpáticos» –2359

«En todo individuo duerme el germen de los vicios y apenas el eco de las virtudes» –2508

«La envidia difiere de los demás vicios por la facilidad con que se disfraza de virtud» –2837

«Tolerar hasta ideas estúpidas puede ser virtud social; pero es virtud que tarde o temprano recibe su castigo» –2847

«La sociedad premia las virtudes chillonas y los vicios discretos» –77

«Solo tenemos las virtudes y los defectos que no sospechamos» –78

«Entre adversarios inteligentes existe una secreta simpatía, ya que todos debemos nuestra inteligencia y nuestras virtudes a las virtudes y a la inteligencia de nuestro enemigo» –152

«La sociedad industrial es la expresión y el fruto de almas donde las virtudes destinadas a servir usurpan el puesto de las destinadas a mandar» –481

«Individuos o naciones tienen virtudes distintas y defectos idénticos. La vileza es nuestro común patrimonio» –339

«En la sociedad igualitaria no caben ni los magnánimos ni los humildes, solo hay campo para las virtudes cursis» –611

«Razón, Progreso, Justicia, son las tres virtudes teologales del tonto» –1193

Séneca admite que muchas de sus cartas, además de ser consejos a Lucilio, son también reflexiones y consejos para sí mismo mejorar, especialmente abandonar “turbios placeres”, que nos llenan, como a él, de vergüenza, arrepentimiento y culpa, incluso de asco hacia nosotros mismos.

Por tanto, para contrarrestar sus daños y desperdicios, tenemos que cultivar las virtudes, incluso antes de cualquier otro patrimonio, sea económico, académico, experiencial, social, cultural, etc.

Epistula XXVIII- No son los viajes, es la disposición interior la que nos procura la salud.

«He aceptado mi vida con la pasividad de una piedra, porque todo en la vida me seduce igualmente. No pudiendo excluir, no he sabido elegir, y me he contentado con la mediocre existencia concedida» –Notas 173

«No sé si nunca tomo decisiones porque creo en la sabiduría de las decisiones que la vida toma espontáneamente o si creo en la sabiduría de la vida porque soy incapaz de tomar decisiones» –Notas 177

«Viajar por Europa es visitar una casa para que los criados nos muestren las salas vacías donde hubo fiestas maravillosas» –Notas 265

«De nada sirve al mediocre emigrar a donde moran los grandes. Todos llevamos nuestra mediocridad a cuestas» –823

Uno de los los primeros de los doce pasos es aceptar que tenemos un problema, una manía, un mal comportamiento, un vicio, un patrón negativo, un círculo vicioso del que no se sale, etc. No estoy el todo de acuerdo, en cambio, con hacerlo mi identidad: no, no eres alcohólico, tienes un problema con tu consumo de alcohol; no eres adicto a las mujeres, distraes tus problemas con mujeres; no eres un procrastinador, procrastinas… Debatible. ¿En qué medida nuestras acciones nos definen o nuestra identidad define nuestras acciones? Por ejemplo, un asesino es un asesino porque asesina, un criminal es un criminal porque ha cometido crímenes, una persona mala incurre en maldades. 

En todo caso, parte de solucionar el problema es identificarlo,  tal como un médico necesita hacer un diagnóstico correcto para poder recetar la cura, es necesario “vernos a un espejo”, mirar hacia adentro e identificar y decir, “este es mi problema, esto es lo que necesito solucionar”: verbalizar los vicios que he vuelto mis hábitos, las emociones negativas que ya dominan mi carácter, los impulsos a los que cedo, que de tanta repetición empiezo a identificarme con ello y me acompañan donde sea que voy, de modo que no basta escapar a otra geografía para afrontarse, para evadirme, para descubrirme o para cambiarme.

Ayuda cambiar nuestro ambiente, las personas de las que nos rodeamos, los incentivos a nuestros vicios que tenemos cerca; pero no es lo único, ni es suficiente. Va junto a una introspección, a un trabajo diario, cada hora porque siempre tenemos dentro las semillas de nuestros vicios y de nuestras virtudes, un buen ambiente fértil puede ayudar a crecer el árbol que da frutos buenos o ponzoñosos.

No basta el suelo en que se está parado. Se necesita una buena luz que nos guíe a la sabiduría y esa luz hay que buscarla, arrimarse a ella como una planta que busca la ventana, aunque más a menudo esta luz está dentro de uno que en otra geografía.

Pero si está en una geografía, ojalá pueda enriquecer su suelo de los nutrientes necesarios, no perderse, ni quedarse en el viaje, sino llegar a donde pueda sembrar raíces fuertes, crecer, dar frutos, prosperar y ser enterrado.

Además, ¿viajar en esta época? ¿a dónde? Los lugares que valen el gasto están llenos de multitudes de turistas o migrantes de letrinas como la de uno. Masas que ensucian el paisaje con sus presencias, consumen las particularidades locales y hacen parecer todos lados como el mismo del que huyen. Huimos del subdesarrollo, pero el atraso lo traemos en la piel, en la sangre, en nuestro aroma, en las costumbres, en las religiones…¿Para qué salir de un cagadero a ser ciudadano de segunda categoría en otro lugar que se vuelve cada vez más el cagadero del que salí? 

Epistola XXIX. Las amonestaciones deberán hacerse oportunamente.

«Las barreras frecuentes que nos pone la vida no son obstáculos para derribar, son amonestaciones silenciosas que nos desvían hacia la certera vía» –2479

«Las frases son piedrecillas que el escritor arroja en el alma del lector. El diámetro de las ondas concéntricas que desplazan depende de las dimensiones del estanque» –43

«La frase debe tener la dureza de la piedra y el temblor de la rama» –499

«Explicar cuando es posible sugerir supone un excesivo desprecio del lector» –301

«El que menos comprendes el que se obstina en comprender más de lo que se puede comprender» –118

La vida nos da amonestaciones, críticas, resistencias y persistencias. No siempre son oportunas, ni justas, pero dicen algo de nosotros y de nuestras acciones porque no sabemos de dónde puede venir una sabia retroalimentación o quién pueda darnos una lección.

¡Qué difícil es encontrar un mentor como Séneca con Lucilio! Un mentor dispuesto a corregir nuestros errores e impartirnos su sabiduría con un amor de tal magnitud.

«Practice even what you have despaired of mastery» – Marcus Aurelius

¿Quién nos enseña a ser mejores amigos, más honestos, más calmos, más justos, más fuertes, más honorables, más sabios?

Escasean los maestros y abundan los adoctrinadores. Pocos se preocupan por sus pupilos o por compartir generosamente su conocimiento, como si les perteneciera. 

«The mass of men lead lives of quiet desperation. What is called resignation is confirmed desperation. From the desperate city you go into the desperate country, and have to console yourself with the bravery of minks and muskrats. A stereotyped but unconscious despair is concealed even under what are called the games and amusements of mankind. There is no play in them, for this comes after work. But it is a characteristic of wisdom not to do desperate things..» –Thoureau

Nos rendimos, solitarios y sin una guía como Virgilio lo fue para Dante en su paso por el infierno y el purgatorio. Creemos que nunca llegaremos al paraíso, fracasamos al claudicar a medio camino y nos excusamos en nuestra debilidad para resistirnos al cambio, resignándonos a ser miserables, deshonestos, cobardes, débiles, injustos…

Séneca, en cambio, no se resigna a guiar a Marcelino por la recta vía. No se rinde a pesar de la terquedad de él, quien peligra no poder salvarse de sus vicios y arrastrar con él a Séneca, como a todo quien le tienda la mano.

Epistula XXX On conquering the conqueror.

«Depender sólo de la voluntad de Dios es nuestra verdadera autonomía» –NGD

«La vida no cumple sus promesas; quizás la muerte no cumpla sus amenazas» – NGD. Notas

«Sólo es noble lo que dura» – C1 223

«La amenaza de muerte colectiva es el único argumento que desbarata la complacencia de la humanidad actual. La muerte atómica ha suscitado una inquietud que el creciente envilecimiento del hombre no ha logrado despertar» – C1 251

«La poesía es una manera de evocar cualquiera de los aspectos del mundo que aluden a la muerte» – C1 477

«Como la presencia de la muerte, una vida intelectual ardiente y austera nos rapa de las manos, artes, letras, ciencias para reducirnos a la escueta confrontación con nuestra vida» – C1 M, 213

«(…) Que mueran los seres en quienes los valores existen indica que la muerte tiene que ser una buena dimensión del espíritu. No conozco mejor indicio de la dudosa inmortalidad del hombre que la imposibilidad de concebir un valor que no sea eterno, unida a la imposibilidad de disociar el valor del concreto individuo que lo realiza» –Notas 144

«Ser moderno es ver fríamente la muerte ajena y no pensar nunca en la propia» –1217

«Todo rueda hacia la muerte, pero sólo la carente de valor hacia la nada» –1956

Podemos salvarnos de una catástrofe, de un accidente, de un ataque mortal, lo que recupera en nosotros la esperanza de la vida, pero dice Séneca a Lucilio, “ninguna esperanza aguarda a quien la vejez conduce a la muerte”.

Exalta a Basso como un ejemplo a seguir por Lucilio (y todos) en la preparación estoica a la muerte.

En su Ética a Nicómaco, Aristóteles exalta como valiente al hombre que “no tiene miedo ante una muerte noble, y todas las emergencias que involucran la muerte y las emergencias de la guerra están en el más alto grado de este tipo”.

De hecho, la palabra “virtud” o “virtus” en latín significa coraje, en particular, la capacidad de resistir y enfrentar el dolor y la muerte.

Esta virtud de coraje es, –junto a la fuerza, la maestría y el honor–, una de las virtudes tácticas que, para Jack Donovan, definen El Camino del Hombre (The Way of Men).

«Some say that self-preservation is the strongest instinct of all, not only in humans but in all animal life. Fear of death. The imperative to survive. Nature has implanted this in all living creatures.

The Warrior Ethos evolved to counter the instinct of self-preservation. Against this natural impulse to flee from danger (specifically from an armed and organized human enemy), the Warrior Ethos enlists three other equally innate and powerful human impulses:

Shame.

Honor.

And love.» — Steven Pressfield, The Warrior Ethos

Steven Pressfield, autor de Puertas de Fuego (Gates of Fire) y de La Guerra del Arte (The War of Art), dice que “el ethos del guerrero evolucionó para contrarrestar el instinto de auto-preservación”.

A partir de este ethos, se enlista otros tres poderes e innatos impulsos humanos: “la vergüenza, el honor y el amor”.

Similares reflexiones sobre el desprecio de la muerte como un mal o castigo las vemos en varias epístolas previas de las Cartas a Lucilio (Epistulae morales ad Lucilium).

No obstante, estas consideraciones no son exclusivas de la filosofía occidental, comos e ve en el Budismo, el Bushido y la filosofía de los guerreros samurai, musulmanes, los persas, los hunos, los talibanes, los thai y otras culturas guerreras que apenas he conocido de pasada, pero que estas cartas me evocan la curiosidad y la admiración.

«11. Como si ya te fuese posible marcharte de la vida, así es preciso que hagas, digas y pienses cada cosa» – Marco Aurelio. Meditaciones (Selección). Alianza Editorial: Madrid, 1996

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Book Club Like No Other – Días XXI – XXV – Ad Lucilium Epistulae

En este instalamento de mi deuda, —algo que diría Séneca antes de terminar alguna de sus epístolas a Lucilio como una manera de presentar una cita de algún sabio, generalmente de Epicuro– introduzco la quinta semana del Book Club Like No Other acerca de las Epístolas Morales a Lucilius (Epistulae morales ad Lucilium o Cartas a Lucilio Versión en audio con voz real: https://www.youtube.com/watch?v=xLXe6sBG3oA ).

Por hacer esto más breve de leer para quien sea mi lector, en esta entrega dejé de copiar el texto en latín e italiano de http://www.poesialatina.it/ con los títulos de las epístolas en inglés de Wikisource o de la versión de Loebs disponible en Internet Archives, –que es una tremenda versión digitalizada bilingüe, lo único que no me gusta es la forma en que están organizadas las páginas ya que no es posible leer la versión en latín en la página izquierda y en inglés en la derecha, sino que toca pasar la página.

De todos modos, en cada introducción desde la primera semana de este club de lectura “como ningún otro” vengo dejando los links para acceder a la obra que se comenta. Ojalá que el lector (si lo hay) siga también la práctica de escribir en sus propias palabras lo que entiende o lo que le evocan las Epístolas a Lucilio. 

El estilo por el que me he decidido es contrastarlas con la obra de NGD, reconociendo en él un lugar similar al que reconoce Séneca en Epicuro, a quien cita en al finalizar la mayoría de sus cartas a Lucilio, similar a las palabras de este a Meneceo (Carta sobre la felicidad, que parece ser muy corta https://www.youtube.com/watch?v=FktZPzzVDag ), –que no he leído todavía. Hay una tradición epistolar de una relación maestro-pupilo que se repite a lo largo de los milenios, de una lectura que va atrás en el tiempo y trae lecciones al presente.

Nicolás Gómez Dávila, gracias a su dominio del griego antiguo y del latín, condensa en sus escolios una inmensa lectura de clásicos como Epicuro o Séneca, que hoy resuenan en mí como lo hicieron las lecciones de un mentor en su alumno desde el principio de los tiempos.

No pretendo ser maestra de nadie. Tan solo estoy leyendo y anotando sobre lo que leo, en las mejores palabras que tengo cada semana, en instantes de Case Processing, en mis horas de lunch, en las noches después del trabajo o los sábados y domingos, si lo aplacé para el fin de semana, como también esta vez; siempre sin mayor edición que la transcripción de mis libreticas al computador; de mi fuente ilegible a Roboto 13 en Google Docs, que me permiten añadir un escolio más, una nota, otra cita o podar lo que sobra.

Epistula XXI. On the renown which my writings will bring you.

«Yo carezco de opiniones, solo tengo breves ideas, transitorias y fugaces, más parecidas a las posadas destartaladas donde descansamos una noche que a las mansiones espléndidas, donde no sabemos bien si moramos, o si somos prisioneros de su misma magnificencia» –Notas 173

«La vida es un combate cotidiano contra la estupidez propia» –EI 706

«La trascendencia es la región inabordable hacia la cual aspiran innúmeras rectas truncadas» – EI 2123

«El verdadero perfeccionismo es encontrar el equilibrio correcto» –Rita Emmet

«Don’t let the perfect be the enemy of the good»

«Il meglio è il inimico del bene»

«Dit que le mieux est l’ennemi du bien» – Voltaire. La Bégueule

«Le mieux est l’ennemi mortel du bien» –Montesquieu

«Belleza, heroísmo, gloria, se nutren del corazón del hombre como llamas silenciosas» –215

«La verdadera gloria es la resonancia de un nombre en la memoria de los imbéciles» –259

«La gloria, para el artista auténtico no es un nudo de alabanzas, sino el silencio terrible del instante en que creyó acertar» –1370

«La gloria de los escritores verdaderamente grandes es gloria artificialmente impuesta al público, gloria escolar y subvencionales. La gloria auténtica, popular, espontánea, no corona sino a mediocres» –2896

«Sólo una cosa no es vana: la perfección sensual del instante» –89

«Los libros no son herramientas de perfección, sino barricadas contra el tedio» –191

«La sabiduría en este siglo consiste ante todo en saber soportar la vulgaridad sin irritarse» –333

«La resignación al error es el principio de la sabiduría» –352

«El primer paso de la sabiduría está en admitir, con buen humor, que nuestras ideas no tienen por qué interesar a nadie» –428

«La sabiduría se reduce a no olvidar jamás, ni la nada que es el hombre, ni la belleza que nace a veces en sus manos» –1010

«La sabiduría no consiste en resignarse a lo único posible sin proclamarlo lo único necesario» –88

«La sabiduría se reduce a no enseñarle a Dios cómo se deben hacer las cosas» –108

«El arte es una forma de orar = Искусство — это молитва; этим всё сказано» – Andrei Tarkovski

«Madurar no consiste en renunciar a nuestros anhelos, sino en admitir que el mundo no está obligado a colmarlos» – EI 233b

«Pensamiento maduro es el que no olvida que todo se pudre» –EII 216e

Para los estoicos como Séneca la “tranquilidad animis” o la tranquilidad del alma es la forma más alta de sabiduría, alcanzable a través del control de las emociones, de las pasiones, de los impulsos, de los deseos y de las ambiciones antinaturales, o sea de aquellas que no se pueden saciar naturalmente, aprender a aceptar el sufrimiento de la vida y la inevitabilidad de la muerte, con lo poco que conseguimos, en lugar de amalayar gloria, riquezas, fama, inmortalidad, etc.

Séneca cuestiona a Lucilio: “‘Piensas que tienes dificultades con esas personas de que me hablas en tu carta?” –y responde– “el mayor problema lo tienes contigo, tú eres el que te creas las dificultades”.

Cum istis tibi esse negotium iudicas de quibus scripseras? Maximum negotium tecum habes, tu tibi molestus es”.

Hay otra cita ya conocida de Séneca en esta epístola que viene inspirada de Epicuro: “Si quieres ser rico, no desees más, sino reduce su deseo” o algo con “ser rico no es tener más, sino querer menos”. Me gusta cuando dice que estas “sentencias no son de patrimonio de Epicuro, son de dominio público”.

Epistula XXII. On the futility of half-way measures.

«If you’re going to try, go all the way, otherwise don’t even start» –Bukowski

Ya es recurrente la invitación de Séneca a Lucilio a abandonar los cargos y responsabilidades que ostenta, lo que me recuerda el escolio de NGD que dice “llamamos deber a nuestra ambición” (ESCOLIOS A UN TEXTO IMPLÍCITO Selección 425)

Es curioso que el título de esta carta en inglés haga énfasis en medidas definitivas y que en español en la edición de Gredos, traducida por Ismael Roca Meliá, se llame “Precisa abandonar los cargos públicos”, como si fuera requisito de la felicidad y la sabiduría el despojarse de obligaciones o cargos públicos para poder dedicarse a filosofar a tiempo completo, sin otras distracciones cotidianas.

No obstante, “todos tenemos una hipoteca que pagar” (Thank you for smoking).

Veo este tema en las cartas a invitarnos recurrentemente a soltar obligaciones, deberes, cargos y dejar de ambicionar o desear éxito, reconocimiento, gloria, inmortalidad, etc.

Lo de vivir una vida “al natural” es verdaderamente difícil, cuando somos animales vulnerables con necesidades de alimento, hidratación, descanso, caricia y cobijo de la intemperie. Dependemos de otros para que nos suplan todo lo que no podemos procurarnos por nosotros mismos para nuestra supervivencia, reproducción y trascendencia. ¿Cómo se puede dejar atrás todo lo que nos conecta a los otros, para acostumbrarnos a vivir con poco o nada y sin nadie?

Esto también nos hace cuestionar mi encierro y decisión de abandonar todo: mi familia, nuestros gatitos, a Mr David, Dynamic, a mis amigos, cualquier deseo de progresar profesionalmente, a mi mujer, a demás las mujeres.

Esa invitación de Séneca de “considero que has de salir de esa clase de vida o, sin más, de la vida”, suena a inducción al suicidio, más que preparación a la muerte, dejar nuestros asuntos “en orden”, nuestro testamento.

Me parece importante actuar con la convicción de que uno se va a morir, pero no creo entender muy bien estas sugerencias de Séneca. Si usted me lee, agradecería algunas luces.

En lo que coincido es en alejarse de la vida de político, de burócrata, de lamebotas, de secuaz, esclavo, servil a un cargo, caudillo, partido, nación o ideología. No tener esas aspiraciones que le quitan la tranquilidad a uno. Lamentablemente se deja a los peores encargados y vivimos, por definición, en una kakistocracia del Kakas.

Epistula XXIII. On the true joy which comes from philosophy.

Es cierto que la felicidad no ha de ser dejada en el control de terceros como insiste Séneca.

«Ne gaudeas vanis. Fundamentum hoc esse dixi: culmen est. Ad summa pervēnit qui scit quo gaudeat, qui felicitatem suam in aliena potestate non posuit = No gozarte en cosas vanas. He dicho que este es el fundamento; es la cúspide. Ha llegado a la perfección quien sabe de qué gozar, quien no ha dejado su felicidad al arbitrio ajeno» –Seneca-Epistula ad Lucilium XXIII (Sen. Ep. Luc. XXIII)

Frente a los gozos o placeres materiales de que es tan difícil desprenderse porque el dinero que costaron es en realidad sangre y tiempo de vida desperdiciada enriqueciendo a otros a costa nuestra; Séneca sugiere que hay otros gozos superiores e inefímeros: “despreciar la muerte, abrir sus puertas a la pobreza, poner freno a los placeres, ejercitarse en la tolerancia del dolor”.

Sin duda la felicidad y el gozo de Séneca involucran todo de nosotros: nuestra disciplina y nuestra sangre. Moral de guerreros espartanos. Uno es suavecito al leer esto con la vida privilegiada que nos ha tocado. Fortis fortuna adiuvat.

¿Pero qué puede dar placer sin envilecer? Los placeres inmoderados, los excesos. De ahí que Séneca invita a reflexionar sobre cuál es nuestro propósito.

«La disciplina no es tanto una necesidad social como una urgencia estética» –478

«Cualquier regla es preferible al capricho. El alma sin disciplina se disuelve en una fealdad de larva» –576

«El hombre actual oscila entre la estéril rigidez de la ley y el vulgar desorden del instinto. Ignora la disciplina, la cortesía, el buen gusto» –1463

«La sociedad que no disciplina actitudes y gestos renuncia a la estética social» –2140

«Noble es la sociedad que no espera para disciplinarse que la disciplinen las catástrofes» –2378

«Disciplina, orden, jerarquía, son valores estéticos.» –2502

Epistula XXIV. On despising death.

«El antiguo que negaba el dolor, el moderno que niega el pecado, se enredan en sofismas idénticos» –300

«El dolor labra, pero solo el conflicto ético educa» –1394

«Lo “racional” consiste en prolongar la vida, evitar el dolor, satisfacer el hambre y el sexo. solo una definición semejante esclarece el discurso de los últimos siglos» –2184

«A la interpretación fisiológica recurre el que le tiene miedo al alma» –1946

En esta epístola está presente la muy conocida práctica estoica de “espera lo mejor, perepárate para lo peor”, que consiste en alejar el miedo a lo que venga imaginando todo lo que se teme con todas sus posibles consecuencias, por más nefastas que puedan ser, a fin de tener la serenidad mental necesaria ante cualquier dificultad.

«Se vis pacem, parabellum»

«Be polite, be professional, but have a plan to kill everybody you meet» – James Mattis, General US Army and US Secretary of Defence (Trump Presidency 2017-2019)

Es poético como Séneca exalta la muerte de Sócrates, quien pudo seguir los consejos de sus amigos y escapar de su castigo. Séneca siguió la orden de Nerón de suicidarse. Su sobrino, también cordobés, el poeta Lucano, recibió la misma orden del mismo emperador. Ambos murieron en un baño.

La muerte de Séneca, por Rubens (1612-1615).

La muerte de Lucano, por José Garnelo y Alda (1866-1944)

«Por orden de Nerón, –Lucano se suicidó así y murió en el baño leyendo los versos de su Farsalia análogos a su situación»

«Séneca acabó por permitir que su mujer le acompañara en la muerte. Se abrió las venas, pero su vieja sangre no fluía. Su mujer hizo como él, pero se logró cerrar las arterias. Hablando de Nerón, Séneca había dicho: “¿Era posible que el asesino de su madre perdonara a su preceptor?”» — “Baño” en diccionario de la Muerte, p.54

Esta carta defiende el suicidio antes que afrontar la derrota o el deshonor. ¿No es suicidarse una forma de temer la vida y lo que ella traiga, por malo que sea? Parece contradictorio: despreciar la muerte termina más bien por ser una forma de despreciar la vida.

«Il n’y a qu’un problème philosophique vraiment sérieux : c’est le suicide. Juger que la vie vaut ou ne vaut pas la peine d’être vécue, c’est répondre à la question fondamentale de la philosophie.» Camus, A. (1942). Le Mythe de Sisyphe.

Eutanasia. 

Buena muerte. 

Vivir bien para morir bien. 

Hasta la muerte es esperada, algo bueno.

El fin del valle de lágrimas.

Por eso, para Séneca no hay que temer ni siquiera una toortura y los dolores que infringe en un cuerpo sometido al torturador. Por tanto, según él como según otros antes y después de él, debemos contemplar lo posible como seguro de acontecer por más malo y repetitivo que pueda ser. Es necesario tener esto en mente para estar preparados para todo lo peor, sin quejumbres ni pesares, pero con el entendimiento de nuestra fragilidad ante los placeres y castigos de la vida.

Al fin somos nada ya que todos los días,a cada instante, somos menos nosotros. Somos muerte.

Clepsidra de cenizas.

Epistula XXV. On reformation.

«Nada tan difícil de aprender que la fuerza, también puede ser ridícula» –412

«Cada nueva verdad que aprendemos nos enseña a leer de manera distinta» –515

«No hay mayor maestría que la de dominarse a uno mismo» –Leonardo Da Vinci

«Enseñar exime de la obligación de aprender» –1038

«O aprendemos de la tragedia griega a leer la historia humana, o no aprendemos nunca a leerla» –1205

«Aprendamos a acompañar en sus errores a los que amamos, sin convertirnos en sus cómplices» –1422

«Saber leer es lo último que se aprende» –1787

«Aprender a morir es aprender a dejar morir los motivos de esperar sin dejar morir la esperanza» -2337

«Quien no pasa de pupilo, paga mal a su maestro» = Man belohnt seinen Lehrer schlecht, wenn man immer sein Schüler bleibt“ –Nietzsche

«Aprender mediante el ejemplo es someterse a la autoridad. Sigues a tu maestro porque confías en su manera de hacer las cosas, aun si no puedes analizar y explicar en detalle su eficacia. Observando al maestro y emulando sus esfuerzos, […] el aprendiz adquiere inconscientemente las reglas del arte, incluidas las no explícitamente conocidas por el maestro mismo» –Michael Polany, citado por Robert Greene. Maestría. Ed Oceano: Ciudad de Mexico, 2012. p. 160

«El arte de vivir, como todo arte, requiere alguna disposición natural, un largo aprendizaje, e independencia de lo que somete al hombre a la vulgaridad de sus exigencias animales» –Notas p. 104

Séneca advierte que hay maneras diferentes de enseñar que dependen del tipo de aprendiz. Irónicamente, es independiente del aprendiz, porque del aprendiz muchas veces no depende el tener o no las facultades o predisposiciones a mejorar. Depende de una cualidad independiente del aprendiz como su edad que influye en que sea más fácil o más difícil el interrumpir vicios (en la vejez) o inculcar virtudes (en la juventud).

En todo caso, procura de Lucilio, como el pupilo arquetípico que representa a todos los que lo hemos leído, lo leemos y lo leeremos a fin de por fin y finalmente aprender a vivir sabiamente, practicando la filosofía y siguiendo los delineamientos de la “naturaleza”. Esto no significa el abandonarnos a nuestra animalidad, sino actuar por y para la razón.

Sugiere nuevamente otra reformulación del imperativo categórico kantiano (ver Epistula XXI): 

«Realiza todos tus actos como si Epicuro te observase = Sic fac omnia tamquam spectet Epicurus»

Así nos plantea actuar como si un hombre admirable observara y juzgara nuestra conducta, porque “todos los males nos los inspira la soledad”.

Con esto plantea un modelo de conducta que no dé vergüenza que nos presencien practicar; como si todos nuestros actos fueran susceptibles de juicio ante hombres mejores o, en su defecto, inter pares, hasta cuando ganemos el respeto de nosotros mismos y nuestro juicio nos baste.

El respeto proviene del latín “respectus” o “mirar de nuevo”, lo que presupone no solo mirar, sino ver. Uno ve después de una mirada detenida y reflexiva, no de ojeada:

«El respeto presupone una mirada distanciada, un pathos por la distancia» – Byung Chul-Han, En el enjambre.

Por esto, la mirada de ese otro sobre nosotros supone la distancia con la que podemos respetarnos unos a otros como a nosotros mismos. Tal mirada distanciada va ligada a la responsabilidad. Soy responsable frente a quien controla mis actos.

Esto contradice el mandato moderno y en la autoayuda de actuar como me dé la gana, porque no me importa lo que los demás piensen, pero no estamos solos en el mundo así a menudo lo pensemos y nos sintamos. Estamos es solos de referentes, de modelos, de maestros, de preceptores, de ilustres, de mentores, de notables…

«La soledad del hombre moderno en el universo es la soledad del amo entre esclavos silenciosos» –605

No es solo soledad, sino abandono. Y no es en silencio, ojalá. Una Soledad Demasiado Ruidosa. No nos permite pensar en paz. Interrumpe nuestras ideas antes de poderlas formular y nos impide cualquier descanso del tumulto infernal.

Por eso recomienda Séneca, ya recurrentemente, el retiro provechoso con una frase de Epicuro, su mayor referente: «Retírate en ti mismo en el preciso momento en que te veas forzado a estar entre la multitud = Tunc praecipue in te ipse secede cum esse cogeris in turba» (Sen. Ep. Luc. XXV)

para que sea posible este provechoso retiro al interior, es menester tener un interior al cual retirarnos, lo que significa ser necesaria y auténticamente diferente de otros. No puedo adentrarme en mi mismo si no hay un yo mismo donde adentrarme para empezar. Del mismo modo, no puedo adentrarme en otro ajeno por completo a mí: autoconocimiento y empatía.

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