Seis semanas, treinta epístolas, prácticamente un cuarto de las ciento veinticuatro que componen las Epístolas Morales a Lucilio (Ad Lucilium Epistulae), en las cuales hay algunos temas que son recurrentes como centrales de la sabiduría estoica: el desprecio por la muerte; la amistad; el estudio cotidiano de la filosofía; el desprecio de la riqueza material; el manejo de los impulsos y emociones; la conciencia de nuestra propia mortalidad; la centralidad de la sabiduría sobre todos los demás bienes terrenos; la independencia de la opinión de la multitud; la sabiduría como forma de felicidad…
Ante todo, hasta ahora, el tema más importante es vivir bien y morir bien, que se ve también en las epístolas a Paulino, conocidas como Sobre la brevedad de la vida (De brevitate vitae), pero que también hace parte de varias máximas de su Libro de Oro. A continuación hice una breve selección de algunas que alcancé a anotar de un libro de la biblioteca ayer antes de que se me acabara el tiempo:
Buena es la mujer cuando abiertamente es mala.
Feliz quien desprecia la fortuna.
Buena es la riqueza si la manda la razón.
La virtuosa mujer manda a su marido obedeciéndole.
Es morir bien, morir voluntariamente.
Debe tomarse consejo conforme al día y, si es posible, conforme a la hora.
La poca templanza del enfermo hace al médico ser cruel.
Dos veces muere quien a voluntad de otro muere.
Con facilidad se adquiere lo preciso para la vida.
Doloroso es que comencemos a vivir cuando morimos.
No hay nadie tan humilde que no tenga poder para dañar.
Dañosa es la abundancia que trae mucha codicia.
Para bien obrar, el que da debe olvidar pronto, y el que recibe nunca.
La sencillez y la claridad distinguen al hombre de bien.
Espera que te hagan a tí lo que tú haces a otro.
El beneficio que a todos se hace, a ninguno se hace.
La inconstancia acorta los días de nuestra vida.
Las buenas costumbres se conforman más con otras y por eso duran.
Doble valor tendrá el beneficio que otorgamos sin que nos lo hayan pedido.
El liberal, aún para dar busca ocasión.
Lo que a fondo se aprende, nunca del todo se olvida.
La diversidad de libros distrae el entendimiento.
Consuelo es en las grandes desgracias el que no pueda sobrevenir otra mayor.
Muchos deleites afeminan el espíritu.
Debe esperarse la muerte que la Naturaleza ordena.
Al infelíz sóbranle y fáltanle pensamientos.
No hay manjar caro para el glotón.
La frugalidad es una pobreza voluntaria.
Poco importa carecer de sepultura.
Más seguro está en la virtud el que ya pasó por los vicios.
Tolerable es el infortunio que es común a muchos.
Hasta la desgracia se cansa.
En los ancianos es ocasión de más constancia el estar cerca de su libertad.
El que recibe lo que no puede pagar engaña.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
En poco aprecio se tiene lo adquirido de gracia.
LLeva bien pequeño trabajo el que pasó por otros mayores
El peor enemigo es el traidor.
El ánimo inconstante, cuando más procura saber, menos sabe.
Hasta los vicios de quien mucho amamos nos placen.
Soo es loable la ambición por no perder el tiempo.
Honra es la alegre pobreza.
Mejor es hacer a otros herederos que buscar a quien heredar.
Débese guardar con más cuidado lo que no se sabe cuándo ha de faltar.
Justa causa de alegría es ver alegre a un amigo.
El conocimiento del vicio es principio de virtud.
Bien se sufre una sola muerte.
Si a las lágrimas las vence la razón, la suerte las aumenta.
Todo es posible a quien no teme los trabajos.
La mujer no admite medio: ama mucho o aborrece mucho.
El desdichado no cree a la prosperidad cuando viene.
El mayor castigo de la injuria es haberla hecho.
Los afligidos se apartan de lo que aman mucho.
De muchos riesgos nos excusaríamos si tuviésemos siempre testigos.
Mejor es tener bienes que aunque sea para dejarlos, que no tenerlos.
A muchos fue causa de temer poder ser temidos.
Sepultura es de ingenios la sensualidad.
No hay mal que no haga una mujer airada.
No hay cosa, por chica que sea, en que no quepa la virtud.
No hay cosa más fuerte que el verdadero amor.
Nunca te rindas a la fortuna.
El que verdaderamente ama nunca mira su provecho.
No hay cosa tan cara como la que con ruegos se compra..
No se confiesa obligado quien no recibió.
Carecemos de libertad para nacer a nuestro arbitrio.
De ninguna suerte debemos fiarnos menos que de la buena.
La prosperidad que más dura es la que vino despacio.
No hay desgraciado que no halle consuelo con la vista de otro más desgraciado.
Ninguno nace para pasar la vida sin trabajos.
De nuestras cosas, la que perdemos nos parece la mejor.
Lo que más se ama, más veces corre peligro.
Nadie aceptaría la vida si al tiempo de recibirla tuviese entendimiento.
El que sin peligro vence no consigue la gloria.
Felicidad es no necesitar de ella.
No puede el codicioso ser agradecido.
No es beneficio el que nos obliga a recibir.
El sabio no castiga por venganza de lo pasado, sino por remedio de lo venidero.
No hagas juez de la vida a la opicnión popular, sino a tu propia conciencia.
No es deshonor no alcanzar una cosa, sino cesar de poner los medios.
No se debe hablar sino al que con voluntad escucha.
Poco tiene que esperar aquel a quien la vejez hizo vecino de la muerte.
Ningún descubrimiento se haría si nos contentásemos con lo que sabemos.
No hay esclavitud más vergonzosa que la voluntaria.
Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya.
Para el hombre ocupado no hay día largo.
No debes exigir lo que tú habrías de negar.
El verdadero amor no sufre dilaciones.
No sabe ser rey el que teme mucho el odio ajeno.
Natural es de mujeres deleitarse con atavíos.
Todo arte es imitación de la Naturaleza.
Tal y como se puede notar de las máximas anteriores, hay una similitud con varios escolios de Nicolás Gómez Dávila, especialmente en el estilo circular de algunas, en las paradojas de otras, en los juegos de los conceptos con sus antónimos y sinónimos, en esa perspicaz ironía que hace sonreír y en que resuenan en el lector.
Epistula XXVI. El encanto de la vejez y la preparación para la muerte.
«Youth is wasted on the young»
Frente a esto digo que “la juventud se desperdicia en los jóvenes y la vejez se desperdicia en los viejos”.
Con esta contestación al conocido dicho popular en inglés quiero decir que se necesita de la sabiduría propia de la vejez para poder aprovechar de la juventud.
La vejez se desperdicia en los viejos del mismo modo en que la juventud se desperdicia en los jóvenes, porque envejecer no necesariamente implica hacerse más sabio. A menudo, madurar significa dañarse en lugar de crecer y hacerse mejor.
El encanto que Séneca le atribuye a la vejez solo se puede apreciar y sentir si se cuenta con buena salud mental y física. Si, por el contrario, no se tiene una mente ni un cuerpo saludables, pero se está lleno de achaques “propios de la vejez”, dudo que se elogie tanto esta etapa de la vida más próximo de la muerte natural.
A pesar de esto, es bueno su aprecio de la vejez como una forma de lidiar con el miedo a la muerte, resignados a aceptar lo que no podemos cambiar. No hay vuelta atrás al vientre, como tampoco una segunda inocencia. Toca aceptar lo que se tiene y morir con ello dignamente.
Nada garantiza una vejez digna, ni siquiera la riqueza. Muchos ricos cambiarían sus riquezas por una pizca de salud en su vejez, como si eso significara una entrada al paraíso.
Nada previene que llegue el día en que uno no pueda ya controlar los esfínteres, nada garantiza que uno no huela a guardado, en que uno no se vuelva un estorbo, en que uno olvide todo, hasta quien uno fue.
Se puede invertir en la salud, hacer ejercicio, consumir alimentos sanos, evitar los vicios, etc, pero la vida es cosa seria y por nada puede uno terminar en una cama como un vegetal, excretando en bolsas, cagado, babosiando y gritando hacia adentro ruegos. “¡Mátenme, mátenme, acaben con mi sufrimiento porque yo ya no soy más!”.
«Una vejez tenazmente inclinada sobre las promesas que el adolescente se hizo a sí mismo, es un espectáculo admirable» –Notas 447
«Envejecer es retirarse progresivamente del mundo de las apariencias» – Goethe
Por otro lado, entiendo el sentimiento de alivio que la vejez y la muerte traen a una vida de sufrimiento repetitivo, de una rutina desgastante, del tedio, de la enfermedad, de la adicción a la ambición; la codicia por más de lo que la vida puede procurarnos.
«If you can’t be a poet, then be the poem» – David Carradine
En cualquier caso, es inevitable hasta ahora la disminución de nosotros al llegar a la vejez que solo queda resignarnos a aceptar que la vida se nos desmorona de las manos, que no podemos agarrarle y no dejarle ir.
«La sabiduría consiste en resignarse a lo único posible sin proclamarlo lo único necesario» –88
Por ahora, esa me parece la opción más digna antes que iniciar un procedimiento burocrático para que le apliquen la eutanaia o reemplazar su cuerpo viejo por un artificio que le dé más años de vida o mezclarse con una máquina en búsqued de la inmortalidad. Por el miedo a la muerte, somos capaces de muchas cosas, hasta vender nuestra alma al Estado, al demonio y a la técnica.
«Los tres enemigos del hombre son: el demonio, el estado y la técnica»– Nicolás Gómez Dávila. Escolios Seleccionados, 925
Porque nos toca morirnos, nos toca aceptarlo en lugar de amalayar la inmortalidad. Esta ansiedad nos impide disfrutar lo poco que tenemos de vida, la cual es suficiente para quien sabe apreciarla.
Séneca exhortó a Lucilio, como a todos sus demás lectores, a prepararse para la muerte hablando consigo mismo.
Meditare mortem o “medita sobre la muerte” (Epicuro):
«‘Meditare mortem’: qui hoc dicit meditari libertatem iubet. Qui mori didicit servire dedidicit; supra omnem potentiam est, certe extra omnem. Quid ad illum carcer et custodia et claustra? liberum ostium habet. Una est catena quae nos alligatos tenet, amor vitae = Quien esto dice, nos exhorta a que meditemos sobre la libertad. Quien aprendió a morir, se olvidó de ser esclavo; se sitúa por encima o, al menos, fuera de toda sujeción. ¿Qué le importan la cárcel, la guardia, los cerrojos? tiene abierta la puerta. Una sola es la cadena que nos mantiene sujetos: el amor a la vida (…)»
Epistula XXVI – El esfuerzo por la virtud, bien supremo, es una labor personal
«La claridad es virtud de quien no desconfía de lo que dice» –1974
«Después de ver el trabajo explotar y arrasar el mundo, la pereza parece madre de las virtudes» –2072
«El diablo no puede hacer gran cosa sin la colaboración atolondrada de las virtudes» –2190
«Dudamos de la importancia de muchas virtudes mientras no tropezamos con el vicio contrario» –2244
«Los mecanismos de la sociedad moderna fomentan las virtudes fastidiosas y castigan los vicios simpáticos» –2359
«En todo individuo duerme el germen de los vicios y apenas el eco de las virtudes» –2508
«La envidia difiere de los demás vicios por la facilidad con que se disfraza de virtud» –2837
«Tolerar hasta ideas estúpidas puede ser virtud social; pero es virtud que tarde o temprano recibe su castigo» –2847
«La sociedad premia las virtudes chillonas y los vicios discretos» –77
«Solo tenemos las virtudes y los defectos que no sospechamos» –78
«Entre adversarios inteligentes existe una secreta simpatía, ya que todos debemos nuestra inteligencia y nuestras virtudes a las virtudes y a la inteligencia de nuestro enemigo» –152
«La sociedad industrial es la expresión y el fruto de almas donde las virtudes destinadas a servir usurpan el puesto de las destinadas a mandar» –481
«Individuos o naciones tienen virtudes distintas y defectos idénticos. La vileza es nuestro común patrimonio» –339
«En la sociedad igualitaria no caben ni los magnánimos ni los humildes, solo hay campo para las virtudes cursis» –611
«Razón, Progreso, Justicia, son las tres virtudes teologales del tonto» –1193
Séneca admite que muchas de sus cartas, además de ser consejos a Lucilio, son también reflexiones y consejos para sí mismo mejorar, especialmente abandonar “turbios placeres”, que nos llenan, como a él, de vergüenza, arrepentimiento y culpa, incluso de asco hacia nosotros mismos.
Por tanto, para contrarrestar sus daños y desperdicios, tenemos que cultivar las virtudes, incluso antes de cualquier otro patrimonio, sea económico, académico, experiencial, social, cultural, etc.
Epistula XXVIII- No son los viajes, es la disposición interior la que nos procura la salud.
«He aceptado mi vida con la pasividad de una piedra, porque todo en la vida me seduce igualmente. No pudiendo excluir, no he sabido elegir, y me he contentado con la mediocre existencia concedida» –Notas 173
«No sé si nunca tomo decisiones porque creo en la sabiduría de las decisiones que la vida toma espontáneamente o si creo en la sabiduría de la vida porque soy incapaz de tomar decisiones» –Notas 177
«Viajar por Europa es visitar una casa para que los criados nos muestren las salas vacías donde hubo fiestas maravillosas» –Notas 265
«De nada sirve al mediocre emigrar a donde moran los grandes. Todos llevamos nuestra mediocridad a cuestas» –823
Uno de los los primeros de los doce pasos es aceptar que tenemos un problema, una manía, un mal comportamiento, un vicio, un patrón negativo, un círculo vicioso del que no se sale, etc. No estoy el todo de acuerdo, en cambio, con hacerlo mi identidad: no, no eres alcohólico, tienes un problema con tu consumo de alcohol; no eres adicto a las mujeres, distraes tus problemas con mujeres; no eres un procrastinador, procrastinas… Debatible. ¿En qué medida nuestras acciones nos definen o nuestra identidad define nuestras acciones? Por ejemplo, un asesino es un asesino porque asesina, un criminal es un criminal porque ha cometido crímenes, una persona mala incurre en maldades.
En todo caso, parte de solucionar el problema es identificarlo, tal como un médico necesita hacer un diagnóstico correcto para poder recetar la cura, es necesario “vernos a un espejo”, mirar hacia adentro e identificar y decir, “este es mi problema, esto es lo que necesito solucionar”: verbalizar los vicios que he vuelto mis hábitos, las emociones negativas que ya dominan mi carácter, los impulsos a los que cedo, que de tanta repetición empiezo a identificarme con ello y me acompañan donde sea que voy, de modo que no basta escapar a otra geografía para afrontarse, para evadirme, para descubrirme o para cambiarme.
Ayuda cambiar nuestro ambiente, las personas de las que nos rodeamos, los incentivos a nuestros vicios que tenemos cerca; pero no es lo único, ni es suficiente. Va junto a una introspección, a un trabajo diario, cada hora porque siempre tenemos dentro las semillas de nuestros vicios y de nuestras virtudes, un buen ambiente fértil puede ayudar a crecer el árbol que da frutos buenos o ponzoñosos.
No basta el suelo en que se está parado. Se necesita una buena luz que nos guíe a la sabiduría y esa luz hay que buscarla, arrimarse a ella como una planta que busca la ventana, aunque más a menudo esta luz está dentro de uno que en otra geografía.
Pero si está en una geografía, ojalá pueda enriquecer su suelo de los nutrientes necesarios, no perderse, ni quedarse en el viaje, sino llegar a donde pueda sembrar raíces fuertes, crecer, dar frutos, prosperar y ser enterrado.
Además, ¿viajar en esta época? ¿a dónde? Los lugares que valen el gasto están llenos de multitudes de turistas o migrantes de letrinas como la de uno. Masas que ensucian el paisaje con sus presencias, consumen las particularidades locales y hacen parecer todos lados como el mismo del que huyen. Huimos del subdesarrollo, pero el atraso lo traemos en la piel, en la sangre, en nuestro aroma, en las costumbres, en las religiones…¿Para qué salir de un cagadero a ser ciudadano de segunda categoría en otro lugar que se vuelve cada vez más el cagadero del que salí?
Epistola XXIX. Las amonestaciones deberán hacerse oportunamente.
«Las barreras frecuentes que nos pone la vida no son obstáculos para derribar, son amonestaciones silenciosas que nos desvían hacia la certera vía» –2479
«Las frases son piedrecillas que el escritor arroja en el alma del lector. El diámetro de las ondas concéntricas que desplazan depende de las dimensiones del estanque» –43
«La frase debe tener la dureza de la piedra y el temblor de la rama» –499
«Explicar cuando es posible sugerir supone un excesivo desprecio del lector» –301
«El que menos comprendes el que se obstina en comprender más de lo que se puede comprender» –118
La vida nos da amonestaciones, críticas, resistencias y persistencias. No siempre son oportunas, ni justas, pero dicen algo de nosotros y de nuestras acciones porque no sabemos de dónde puede venir una sabia retroalimentación o quién pueda darnos una lección.
¡Qué difícil es encontrar un mentor como Séneca con Lucilio! Un mentor dispuesto a corregir nuestros errores e impartirnos su sabiduría con un amor de tal magnitud.
«Practice even what you have despaired of mastery» – Marcus Aurelius
¿Quién nos enseña a ser mejores amigos, más honestos, más calmos, más justos, más fuertes, más honorables, más sabios?
Escasean los maestros y abundan los adoctrinadores. Pocos se preocupan por sus pupilos o por compartir generosamente su conocimiento, como si les perteneciera.
«The mass of men lead lives of quiet desperation. What is called resignation is confirmed desperation. From the desperate city you go into the desperate country, and have to console yourself with the bravery of minks and muskrats. A stereotyped but unconscious despair is concealed even under what are called the games and amusements of mankind. There is no play in them, for this comes after work. But it is a characteristic of wisdom not to do desperate things..» –Thoureau
Nos rendimos, solitarios y sin una guía como Virgilio lo fue para Dante en su paso por el infierno y el purgatorio. Creemos que nunca llegaremos al paraíso, fracasamos al claudicar a medio camino y nos excusamos en nuestra debilidad para resistirnos al cambio, resignándonos a ser miserables, deshonestos, cobardes, débiles, injustos…
Séneca, en cambio, no se resigna a guiar a Marcelino por la recta vía. No se rinde a pesar de la terquedad de él, quien peligra no poder salvarse de sus vicios y arrastrar con él a Séneca, como a todo quien le tienda la mano.
Epistula XXX On conquering the conqueror.
«Depender sólo de la voluntad de Dios es nuestra verdadera autonomía» –NGD
«La vida no cumple sus promesas; quizás la muerte no cumpla sus amenazas» – NGD. Notas
«Sólo es noble lo que dura» – C1 223
«La amenaza de muerte colectiva es el único argumento que desbarata la complacencia de la humanidad actual. La muerte atómica ha suscitado una inquietud que el creciente envilecimiento del hombre no ha logrado despertar» – C1 251
«La poesía es una manera de evocar cualquiera de los aspectos del mundo que aluden a la muerte» – C1 477
«Como la presencia de la muerte, una vida intelectual ardiente y austera nos rapa de las manos, artes, letras, ciencias para reducirnos a la escueta confrontación con nuestra vida» – C1 M, 213
«(…) Que mueran los seres en quienes los valores existen indica que la muerte tiene que ser una buena dimensión del espíritu. No conozco mejor indicio de la dudosa inmortalidad del hombre que la imposibilidad de concebir un valor que no sea eterno, unida a la imposibilidad de disociar el valor del concreto individuo que lo realiza» –Notas 144
«Ser moderno es ver fríamente la muerte ajena y no pensar nunca en la propia» –1217
«Todo rueda hacia la muerte, pero sólo la carente de valor hacia la nada» –1956
Podemos salvarnos de una catástrofe, de un accidente, de un ataque mortal, lo que recupera en nosotros la esperanza de la vida, pero dice Séneca a Lucilio, “ninguna esperanza aguarda a quien la vejez conduce a la muerte”.
Exalta a Basso como un ejemplo a seguir por Lucilio (y todos) en la preparación estoica a la muerte.
En su Ética a Nicómaco, Aristóteles exalta como valiente al hombre que “no tiene miedo ante una muerte noble, y todas las emergencias que involucran la muerte y las emergencias de la guerra están en el más alto grado de este tipo”.
De hecho, la palabra “virtud” o “virtus” en latín significa coraje, en particular, la capacidad de resistir y enfrentar el dolor y la muerte.
Esta virtud de coraje es, –junto a la fuerza, la maestría y el honor–, una de las virtudes tácticas que, para Jack Donovan, definen El Camino del Hombre (The Way of Men).
«Some say that self-preservation is the strongest instinct of all, not only in humans but in all animal life. Fear of death. The imperative to survive. Nature has implanted this in all living creatures.
The Warrior Ethos evolved to counter the instinct of self-preservation. Against this natural impulse to flee from danger (specifically from an armed and organized human enemy), the Warrior Ethos enlists three other equally innate and powerful human impulses:
Shame.
Honor.
And love.» — Steven Pressfield, The Warrior Ethos
Steven Pressfield, autor de Puertas de Fuego (Gates of Fire) y de La Guerra del Arte (The War of Art), dice que “el ethos del guerrero evolucionó para contrarrestar el instinto de auto-preservación”.
A partir de este ethos, se enlista otros tres poderes e innatos impulsos humanos: “la vergüenza, el honor y el amor”.
Similares reflexiones sobre el desprecio de la muerte como un mal o castigo las vemos en varias epístolas previas de las Cartas a Lucilio (Epistulae morales ad Lucilium).
No obstante, estas consideraciones no son exclusivas de la filosofía occidental, comos e ve en el Budismo, el Bushido y la filosofía de los guerreros samurai, musulmanes, los persas, los hunos, los talibanes, los thai y otras culturas guerreras que apenas he conocido de pasada, pero que estas cartas me evocan la curiosidad y la admiración.
«11. Como si ya te fuese posible marcharte de la vida, así es preciso que hagas, digas y pienses cada cosa» – Marco Aurelio. Meditaciones (Selección). Alianza Editorial: Madrid, 1996

MUERTE A LO LEJOS por Jorge Guillén
Je soutenais l’éclat de la mort toute pure.
VALÉRY
Alguna vez me angustia una certeza,
Y ante mí se estremece mi futuro.
Acechándolo está de pronto un muro
Del arrabal final en que tropieza
La luz del campo. ¿Mas habrá tristeza
Si la desnuda el sol? No, no hay apuro
Todavía. Lo urgente es el maduro
Fruto. La mano ya lo descorteza.
…Y un día entre los días el más triste
Será. Tenderse deberá la mano
Sin afán. Y acatando el inminente
Poder diré sin lágrimas: embiste,
Justa fatalidad. El muro cano
Va a imponerme su ley, no su accidente.
https://www.poemas-del-alma.com/jorge-guillen-muerte-a-lo-lejos.htm