Book Club Like No Other – Epistulae XXXI – XXXV – Ad Lucilium Epistulae

Por poco no logro terminar las Epístolas de esta semana. Retrocedí. Me dejé llevar nuevamente por mis impulsos concupiscentes. Llevaba una lectura juiciosa de una Epístola por día de la semana laboral con más juicio que el que aplico a mi trabajo en la empresa. Después de seis semanas dándomelas de “estoico”, me dejé llevar, me puse a salir y a gastar lo poco ahorrado, a buscar emociones, saciar mi sed, mi lujuria y mi gula.

Se suponía que debería haber trabajado en mi cuento para el concurso, en haber ido al menos tres días a entrenar boxeo, en no gastar como magnate venido a menos con la tarjeta de crédito saliendo con una tetona piernona a la que le compré ropa para que se pusiera, pero que no logré que se quitara.

Todo este anecdotario de retrocesos es para cuestionarme sobre lo que significa, para Séneca, el progreso en la sabiduría. ¿Hay más sabiduría en saber que se yerra o en no errar sin saber? ¿Hay alguna forma de enmendar el error o solo en olvidarlo? ¿Hay avance si descubro la verdad tras mis equivocaciones?

Quisiera pensar que sí. Que el equivocarme y enmendar es mejor que equivocarme y no hacerlo, sino seguir progresando en el retroceso hacia mi error. 

Intento reconfortarme al no condenarme nuevamente por mis errores. Solía sufrir y castigarme hasta que empecé a aceptar que no sirve de nada si sigo repitiendo mis errores, envileciéndome más. ¿Es peor sentir culpa pero seguir errando o no sentir culpa pero parar de errar?

En los comentarios siguientes a las epístolas de esta semana, son preguntas que de fondo me he hecho todos estos días. Pero, intentando mantener el tono impersonal del Book Club Like No Other, he preferido omitir lo más posible escribir en primera persona o hablar de mi para no distraerme de los temas en cuestión.

Epistula XXXI. Menosprecio de los bienes externos, aprecio de la interioridad – On Siren Songs.

«La Sirena

A un hombre suele agobiarle en secreto el papel que debe ejercer: ser siempre responsable, dominante y racional. La sirena es la máxima figura de la fantasía masculina porque brinda una liberación total de las limitaciones de la vida. En su presencia, siempre realzada y sexualmente cargada, el hombre se siente transportado a un reino de absoluto placer. En un mundo en que las mujeres son, con frecuencia, demasiado tímidas para proyectar esa imagen, la sirena aprende a controlar la líbido de los hombres encarnando su fantasía.» – Robert Greene. El Arte de la Seducción. Planeta: Ciudad de México, 2001. p. 39.

Me parece muy curiosa la diferencia entre el subtítulo de las cartas de la versión en inglés y en español  (Epistulae morales ad Lucilium o Cartas a Lucilio Versión en audio con voz real: https://www.youtube.com/watch?v=xLXe6sBG3oA ) para el mismo capítulo. No obstante, pienso que son complementarios, porque el “canto de sirena” es para Séneca la búsqueda incesante del éxito material a través de la servidumbre, de la búsqueda del placer y de la consideración de las opiniones de otros; descuidando con todo esto la búsqueda de la felicidad verdadera fruto exclusivo de la sabiduría, del “conocimiento de la verdad”.

Aconseja a Lucilio, –como a todos nosotros, sus lectores postreros–, rehuir de todo trabajo, rechazando tanto el “trabajo fútil y superfluo” como también el que “se consagra a fines nobles”. 

Séneca antepone un trabajo del alma que yace al interior de todos nosotros, independiente del rango, las posesiones, el renombre, los títulos, etc; antes de estos dos tipos de trabajo que procuran el dinero, los bienes materiales, la satisfacción de los placeres, los viajes, el prestigio.

Suena muy bonito e igualitario todo este noble trabajo del alma, que no se modela “ni con oro ni con plata”, pero no dice mucho acerca de cómo puede uno “plasmarse una imagen” semejante a Dios usando “barro”. Entiendo esto, no obstante, como que cada uno de nosotros somos el escultor y el material que esculpimos, somos el alfarero y el barro que moldeamos.

No estamos hechos de barro, sino de carne, hueso, sangre, errores, genes buenos y malos, traumas, es decir, de mucha mierda difícil de “moldear” a imagen y semejanza de los Dioses.

Está bien querer perfeccionarnos, ¿pero cómo moldeamos nuestra alma? A priori digo que nuestros músculos los esculpimos con peso y resistencia externa; nuestro carácter con fracasos, sufrimiento y persistencia.

Séneca responde “conociendo la realidad”, ¿pero cómo? Si no es viajando, ni teniendo cargos públicos como los que ocupaba Lucilio, ni ejerciendo esfuerzos para lucro de otros en un trabajo que nos explota, ¿cómo damos forma a nuestras almas?

Ya en cartas anteriores, he criticado un poco este idealismo que propugna un ideal de sabiduría que implica un desprendimiento de lo material que nos sumiría en una pobreza. Humildad de despojado, consuelo de abandonado, orgullo de miserable.

Los ruidos de nuestras famélicas tripas no nos dejarían siquiera pensar o buscar una sabiduría más profunda que la necesaria para procurarnos el pan de cada día, el abrigo de la noche y el rato de placer para no enloquecer. Cualquier alimento, abrigo, descanso, salud, amor… son necesidades para las que uno tiene que pagar un precio que cubre el trabajo, o el intercambio de nuestra vida, de nuestro tiempo, de nuestras emociones, de nuestra sangre, sudor y lágrimas.

Es una utopía imaginar una riqueza sostenible que no requiera trabajar o someterse de forma tal que uno viva de subsidios, limosnas o ayudas de personas caritativas o del fisco (de otros que sí contribuyen). ¿Cómo puede uno no trabajar y dedicarse a filosofar? ¿Cómo hacerlo sin ser un parásito, un despojo, un heredero, un burócrata, un delincuente, un tirano o un reo?

Posiblemente el canto de sirena es ese: pensar que hay alguna salida de este sistema que requiere nuestro sometimiento o el sometimiento de otros para funcionar. Pensar que podemos progresar sin trabajar, pensando que hay dinero fácil. No lo hay, como no hay sabiduría fácil.

Muchos predican una pobreza, un desprendimiento, pero no he conocido a nadie que voluntariamente acceda a una desmejora de sus condiciones de vida. Reitero, al menos no voluntariamente. 

Conocer la realidad implica, por tanto, darnos cuenta que somos animales con necesidades y que sólo las podemos suplir ya sea cooperando, compitiendo o explotando a otros o a los recursos de la naturaleza, al mismo tiempo que no debemos dejarnos explotar demasiado para poder conservar algo de los frutos de nuestro trabajo, lo suficiente para medio vivir y medio prosperar.

El mencionado “canto de sirena” nos engaña diciendo que no necesitamos trabajar mucho, ni amasar riquezas; que podemos ser felices como pobres en un mundo en que cada vez más, menos nos pertenece. ¿Qué? ¿Nos resignamos a ser meros usuarios, menos usufructuarios, meros consumidores, meros inquilinos? ¿Nos resignamos a pagar para vivir con nuestra vida, medida en tiempo y desgaste? ¿Cómo podemos ser libres en nuestra esclavitud? ¿Cómo podemos alcanzar la sabiduría liberadora?

Al menos los proletarios eran dueños de su prole, ahora ni de eso, los niños le pertenecen al Estado para que los reeduquen y los hormonen. Hasta tenemos que pagar por vivir en “nuestra propiedad”, por respirar, por morir y por heredar.

«You’ll own nothing and be happy» – (((World Economic Forum – WEF)))

«Cuando se deje de luchar por la posesión de la propiedad privada se luchará por el usufructo de la propiedad colectiva» –NGD 30

«La “mentalidad de propietario”, tan vituperada por el moderno, se ha trocado en mentalidad de usufructuario que explota ávidamente personas, obras, cosas, sin pudor, sin piedad, sin vergüenza» –2482

«Todo lo aceptado es noble; todo lo impuesto es vil» – Notas 317

Sospecho de la repentina popularidad que ha vuelto a ganar el pensamiento estoico promovido en redes sociales por autores que proponen la resignación y el desprendimiento de lo material. Considero que esto coadyuva el progresivo despojo por parte de los mercaderes y los estados, controlados por estos, a través de la concentración de la riqueza, el fisco, la inflación y todas las formas de expropiación directa e indirecta inventadas para someternos, para luego venir a ofrecernos lo que nos pertenece por derecho natural a cambio de una suscripción , de una tarifa, un impuesto o un canon de arrendamiento.

«El imbécil no descubre la radical miseria de nuestra condición sino cuando está enfermo, pobre o viejo» – EI 228a

Se nos impone aceptar no tener nada con una sonrisa en la cara, que también nos exigen que sea sincera, aceptando sin más sus condiciones a cambio de migajas y limosnas; sus enfermedades y sus vacunas como si fuéramos ganado “bobino” y no bovino, ya que nos hacemos los BoBos (bohemios burgueses) en una olla express que se calienta poco a poco, sin darnos cuenta que no nos queda más que aceptar la esterilidad, la miseria, la eutanasia, los transgénicos, la explotación, la devaluación de nuestros esfuerzos, la atomización social, la obsolescencia programada, el consumismo de chucherías de China, el credencialismo…

«Para industrializar un país no basta expropiar al rico, hay que explotar al pobre» –EI 247a / 486

«Para explotar plácidamente al hombre, conviene ante todo reducirlo a abstracciones sociológicas» –269

Epistula XXXII – Consejos para llegar a la vida perfecta – On Progress.

«Has sufrido innumerables problemas, todo por no dejar que tu razón gobernante haga el trabajo para el que fue hecha ¡ya es suficiente!» – Marcus Aurelius, Meditaciones 9.29

«Donde una persona puede vivir, allí también se puede vivir bien; la vida también está en las demandas de la corte, también allí se puede vivir bien» – Meditaciones 5.16

«El silencio es una lección aprendida de los muchos sufrimientos de la vida» – Seneca, Thyestes 309

«Debes dejar de culpar a Dios, y no culpar a nada ni a nadie. Debes controlar completamente tu deseo y cambiar a lo que se encuentra dentro de su elección razonada. ya no debes sentir ira, resentimiento, envidia o arrepentimiento» –Epicteto, Discursos 3.22.13

«En este momento no estás en un viaje, pero vagando, siendo conducido de un lugar a otro, a pesar de que lo que buscas, vivir bien, se encuentra en todos los lugares. ¿Hay algún lugar más lleno de confusión que el foro? Sin embargo, incluso allí puedes vivir en paz, si es necesario = Nunc non peregrinaris sed erras et ageris ac locum ex loco mutas, cum illud quod quaeris, bene vivere, omni loco positum sit. Num quid tam turbidum fieri potest quam forum? ibi quoque licet quiete vivere, si necesse sit.» – Séneca Epistulas Morales 28.5b-6a

«¡Ese pepino es amargo, así que tíralo! ¡Hay espinas en el camino, entonces mantente alejado! Basta de charla. ¿Por qué reflexionar sobre la existencia de molestias? Porque serás ridiculizado por el hombre que estudia la naturaleza, como también lo serías por el carpintero y el zapatero si les condenaras por el hecho de que en sus talleres ves virutas y recortes de los materiales que trabajan. Sin embargo, mientras esos comerciantes tienen contenedores de basura para su eliminación, la Naturaleza no los necesita» – Marco Aurelio, Meditaciones 8.50

«Sociedad aristocrática es aquella donde el anhelo de la perfección personal es el alma de las instituciones sociales» – NGD 657

«Ninguna ciudad revela su belleza mientras su torrente diurno la recorre. La ausencia del hombre es la condición última de la perfección de toda cosa» –EI 79d

«Nadie carece totalmente de cualidades capaces de despertar nuestro respeto, nuestra admiración o nuestra envidia.

Quien parezca incapaz de darnos ejemplo ha sido negligentemente observado» –EI 85f

«Todos nuestros esfuerzos tienen por fin arrancarnos al anonimato de la clase, de la raza, de la especie, o del género, para ascender a la individualidad» –Notas 178

Esta carta vuelve a tratar el tema de no buscar el favor o la aprobación de personas que no están o no han pasado por el camino en búsqueda de la sabiduría y que, en cambio, podrían más bien desviarnos del nuestro o, al menos, estorbarnos, alentando lo que en una corta vida no debe interrumpirse más.

«En el curso de tu vida te toparás continuamente con necios. Son demasiados para evitarlos. Podemos clasificar a la gente como necia de acuerdo con el siguiente razonamiento: en lo tocante a la vida práctica, lo que debe importar es obtener resultados de largo plazo y que el trabajo se haga en la forma más eficiente y creativa posible. Éste debe ser el valor supremo que guíe las acciones de la gente. Pero los necios llevan consigo otra escala de valores. Conceden más importancia a cuestiones de corto plazo: conseguir dinero de inmediato, llamar la atención del público o de los medios y quedar bien. Están gobernados por su ego e inseguridades. Tienden a gustar del drama y la intriga política por sí mismos. Cuando critican, siempre enfatizan cosas irrelevantes para el panorama o argumento general. Les interesa más su carrera y posición que la verdad. Puedes distinguirlos por lo poco que hacen, o por lo mucho que se empeñan en que otros obtengan resultados. Carecen de sentido común, esmerándose en cosas sin importancia, al tiempo que ignoran problemas con graves implicaciones de largo plazo.» –Robert Greene, Maestría. Océano: Ciudad de México, 2018, p. 205

Todos somos vulnerables a la necedad, sea ajena o, principalmente, la propia. Es parte de la vida, según nos invita a aceptar Robert Greene en la cita de más arriba. Séneca, por su parte, insta a Lucilio en esta, como en varias de sus otras Epístolas anteriores (XI, VIII, XXV, V) a no mirar como referente de conducta a las multitudes, sino a un selecto notable que sirva de paragón de conducta, “como si solo yo fuera a enterarme de tus acciones, como si fuera a verlas”. Séneca se ubica a sí mismo como el observador de las acciones de Lucilio.

«Es una tontería esperar que los demás armonicen con nosotros; yo no lo he hecho nunca. Siempre he considerado a cada hombre un individuo independiente, que me empeño en comprender con todas sus peculiaridades, pero de quien no deseo más simpatía. De esta forma he podido conversar con todos, y solo así se produce el conocimiento de los caracteres diversos y la destreza necesaria para la conducción de la vida» – Goethe

Al igual que Goethe, Nicolás Gómez Dávila admite que basta observar bien a los individuos para encontrar en ellos cualidades de las que aprender, admirar o respetar. Las multitudes despersonalizan estos rasgos que tienen todos los individuos, sea cual sea su status, posición, nivel educativo, económico, edad, raza, género, etc. Hay un “igualitarismo” en que todos tenemos virtudes que admirar, como vicios a despreciar.

Epistula XXXIII – Valor de las sentencia filosóficas y del magisterio de los antiguos – On the futility of learning maxims.

«Quien cita a un autor muestra que fue incapaz de asimilárselo» – NGD 670

He sido culpable de confiar mi pensamiento en autores, en memorizar palabras claves para poder googlear rápidamente frases, escolios y sentencia para citarlos, ocasionalmente en conversaciones y en ensayos, en lugar de aplicar su sabiduría en mi vida. Ni siquiera me alcanza la memoria para memorizar muchas de las citas que cito. Tampoco se vaya a pensar que tengo las ínfulas de recitar (citar nuevamente) mis lecturas todo el tiempo y con todo el mundo

Séneca considera innecesario pasársela citando sentencias de otros, toda vez que “son patrimonio de todos”. Para él, en lugar de buscar frases seleccionadas, es mejor que estudiemos a fondo a un autor en el conjunto de su obra. Esto es algo que intento hacer desde la primera vez que descubrí a Nicolás Gómez Dávila gracias a los trinos del policía brasilero Wagner Clemente Soto.

Como NGD escribe en un estilo “corto y elíptico” en contraste a otra manera “lenta y minuciosa” (Notas 56), de modo que su obra consiste ante todo de Escolios y Notas cortas, antes que de la prosa del ensayo filosófico que usa en De Iure, en Textos I y en El Reaccionario Auténtico.

El que la mayoría de su obra sea “Escolios a un texto implícito” nos invita a que la leamos como una “composición pointilliste” (EI Tomo 1 #2) en que sus frases son “piedrecillas” que él arroja en nuestras almas y cuyo impacto depende de cómo la podemos recibir:
«Las frases son piedrecillas que el escritor arroja en el alma del lector. El diámetro de las ondas concéntricas que desplazan depende de las dimensiones del estanque» –43

O de cómo la leemos dependiendo del día:

«Escribir sería fácil si la misma frase no pareciera alternativamente, según el día y la hora, mediocre y excelente» –142

En suma, los escolios y notas encierran en sí, cada uno, la infinita composición pointilliste de un inmenso texto implícito.

En todo caso, siguiendo la lección de Séneca en esta epístola a Lucilio, tenemos que ver todas estas sentencias, escolios, frases, notas, citas, etc como las ruedas de apoyo de cuando uno de niño aprende a montar bicicleta, pero una vez uno la domina, ya no las necesita para mantener el equilibrio por uno mismo. No basta entonces aprender y recitar frases de memoria, sino aplicarlas hasta tener el criterio propio necesario para guiarnos por el camino a la sabiduría.

«Que la filosofía pueda parecer a algunos como una disciplina puramente intelectual, como un conjunto de conocimientos, como un grupo de investigaciones es una singular aberración. La filosofía es una vida. La filosofía es una manera de vivir penetrada íntimamente de inteligencia y de razón, plenamente lúcida y ordenada hacia los objetos propios del espíritu» –Notas, 105

Epístola XXXIV – On a promising pupil – Lucilio en vías de perfección debe perseverar

Séneca se alegra de ver en Lucilio el progreso en la búsqueda de la sabiduría, gracias también a su guía como maestro.

Muchas veces quise encontrar un mentor que, como Séneca respecto de Lucilio, descubriera mi carácter, mi potencial y me impulsara, me guiara, me enseñara… La realidad es que no supe buscar, ni descubrirme, me rendí y desprecié mentores al no verlos dignos de mí como su promisorio pupilo por orgullo, rebeldía, miedo, pereza e impulsividad.

No puedo llorar ya por mi culpa, sino seguir adelante sin perder más tiempo mejorando cada día lo más posible, dejando mis vicios atrás sin distraerme del camino por placeres efímeros e insatisfactorios de mi sed.

Queda entonces dejar de buscar mentores y empezar ya mismo a ser mi propio mentor para por fin aprender de mis éxitos y fracasos.

Ya he dicho que me opongo a profesores que no enseñan desde la experiencia; sino desde la teoría, desde la resignación y el fracaso de no desempeñarse con éxito en lo que enseñan.

El único requisito para ser docente debería ser haber aplicado las lecciones que se pretenden enseñar a otros. Algo que muy pocos hacen, porque en la mayoría de los casos su éxito en su campo consiste máximo en empaquetar las lecciones copiadas de otros en un lenguaje mercadeable lleno de trucos del copywriting, de storytelling, y de marketing para vender cursos, seminarios, conferencias, libros basados en una imagen de “éxito” en medios, como si fuera el resultado de lo que pretenden vendernos. En secreto no aplican lo que predican. Ningún “experto” enseña sus secretos. No quieren que sus estudiantes/clientes los superen.

Contra todo lo anterior, admito que si no hay maestros que me enseñen, tengo que ser yo maestro y enseñar a otros. Un maestro fracasado puede enseñar de su fracaso a sus pupilos para que aprendan de su ejemplo y actúen en contraste, en consecuencia y en congruencia. Hacer mejores a otros, hace mejor al maestro. Me cansé de buscar en otros el mentor que yo debí ser desde un principio.

Epistula XXXV – Séneca quiere la amistad de Lucilio, basada en la sabiduría – On the friendship of kindred 

«Qui amicus est amat; qui amat non utique amicus est; itaque amicitia semper prodest, amor aliquando etiam nocet. Si nihil aliud, ob hoc profice, ut amare discas. = Quien es amigo, ama; quien ama, no siempre es amigo; de ahí que la amistad resulta siempre provechosa; el amor a veces hasta es perjudicial. Si no tienes otro motivo, que tu progreso sea para que aprendas a amar.» –Seneca-Epistula ad Lucilium XXXV (Sen. Ep. Luc. XXXV)

El alma que ama no pospone, no mira su provecho, no duda, ni desierta. La verdadera sabiduría ama.

4 comentarios

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4 Respuestas a “Book Club Like No Other – Epistulae XXXI – XXXV – Ad Lucilium Epistulae

  1. https://pablosolmora.com/gomez-davila-sobre-la-lectura-y-la-escritura/

    “Las frases son piedrecillas que el escritor arroja en el alma del lector. El diámetro de las ondas concéntricas que desplazan depende de las dimensiones del estanque”.

    “Todo escritor comenta indefinidamente su breve texto original”.

    “Solo el texto mediocre se deja leer si haber sido previamente adivinado”.

    “Tal vez no haya necedad parecida a la de pasar la vida leyendo a escritores mediocres porque son nuestros contemporáneos”.

    “Los tres enemigos de la literatura son: el periodismo, la sociología, la ética”.

    “Seamos livresques, es decir: sepamos preferir a nuestra limitada experiencia individual la experiencia acumulada en una tradición milenaria”.

    “Sentirnos capaces de leer textos literarios con imparcialidad de profesor es confesar que la literatura dejó de gustarnos”.

    “Hay que escribir en voz baja”.

    “La literatura no perece porque nadie escriba, sino cuando todos escriben”.

    “Literatura es lo que nuestra adolescencia ha leído. Lo demás es erudición”.

    “Hay un analfabetismo del alma que ningún diploma cura”.

    “Lector auténtico es el que lee por placer los libros que los demás solo estudian”.

    “Los grandes libros se defienden no pareciéndole grandes al lector que no eligen”.

    “Lo libros tienen destino aciago: o los olvidan, o los estudian”.

    “Sin lector inteligente no hay texto sutil”.

  2. HISTORIA EXTRAORDINARIA por Jorge Guillén

    Y bajo los diluvios demoníacos,
    Reiterada la furia
    Con método,
    Fue conseguida —casi—
    La destrucción total.
    Y cayeron minutos, meses, años.
    Y no credo entre ruinas
    El amarillo jaramago solo,
    Amarillo de tiempo,
    De un tiempo hueco a solas.
    Se elevaron los días, las semanas.
    Y vertical, novel,
    Surgid el nombre de siempre.
    Ya Rotterdam es Rotterdam.
    ¡Salud!

    Creo en la voluntad
    De este planeta humano:
    Planeta de alimañas,
    De velludos feroces que en dos pies
    Se alumbran con los fuegos que sus artes
    Encienden,
    Fuegos, ay, tan ambiguos,
    De anulación y de invención, hermanas…

    Las hermanas gemelas
    Sumisas o insumisas
    A este bronco animal
    Que, ceñido de bosques,
    Va de idea en idea trasformando
    La realidad, a veces
    Del todo realizada.

    Gloria a la bestia convertida en hombre.
    Entre apuros y angustias
    Candidato a lo humano,
    Asciende hasta la cumbre de su espíritu:
    Nada más una chispa.
    Y luce,
    Alegre, más, terrible. ¡Qué de hogueras,
    Que de chisporroteos, surtidores
    Nocturnos, faustos brillos!
    Las olas y las tierras y las brisas,
    Nombradas, se someten,
    Y hasta el áspero prójimo dibuja
    Su perfil dominante
    De montañas, de ríos, de confines.
    «Hacer» tendrá más radio que «soñar».

    En este muelle, frente a embarcaciones
    Y grúas y horizontes,
    Siento inmortal a Europa,
    Uno siento el planeta.
    La historia es solo voluntad del hombre.

    https://www.poesi.as/jg1043.htm

  3. Dentro de mí

    Albert Camus

    En medio del odio encontré en mí un amor invencible. En medio de las lágrimas encontré en mí una sonrisa invencible. En medio del caos encontré en mí una calma invencible. Así, en medio del invierno, encontré en mí un verano invencible. Y eso me hace feliz, porque no importa cuánto me empuje el mundo, sé que llevo algo más fuerte, algo mejor empujando de vuelta.

    • Traducción y versión libre (desde el título) de Jorge Alejandro Medellín
    • Fragmento del ensayo El verano (1954)
    • Poesía francesa
    • Poemario del encierro, día 80 (junio 7)

    Au milieu de la haine, j’ai trouvé qu’il y avait en moi un amour invincible.  Au milieu des larmes, j’ai trouvé qu’il y avait en moi un sourire invincible.  Au milieu du chaos, j’ai trouvé qu’il y avait en moi un calme invincible.  J’ai réalisé à travers tout cela que, au milieu de l’hiver, il y avait en moi un été invincible, et cela me rend heureux, car il dit que peu importe comment le monde pousse contre moi, en moi, il y a quelque chose plus fort, quelque chose de mieux poussant de retour.

    https://www.poemario.expert/dentro-de-mi/

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