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Oblivion (2013) – Reseña Review

Wall-e + Matrix + District 9 + Halo + MI3 + Prometheus + Moon + Tron: Legacy + Into the Wild + I am Legend  = Oblivion goes into oblivion, like this review. 2/5

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«It’s not enough these days to question authority. You have to speak with it, too»

Speak with Conviction in Typography: Poem by Taylor Mali. [Video]

In case you hadn’t noticed,
it has somehow become uncool
to sound like you know what you’re talking about?
Or believe strongly in what you’re saying?
Invisible question marks and parenthetical (you know?)’s
have been attaching themselves to the ends of our sentences?
Even when those sentences aren’t, like, questions? You know?

Declarative sentences—so-­‐called
because they used to, like, DECLARE things to be true, okay,
as opposed to other things are, like, totally, you know, not—
have been infected by a totally hip
and tragically cool interrogative tone? You know?
Like, don’t think I’m uncool just because I’ve noticed this;
this is just like the word on the street, you know?
It’s like what I’ve heard?
I have nothing personally invested in my own opinions, okay?
I’m just inviting you to join me in my uncertainty?

What has happened to our conviction?
Where are the limbs out on which we once walked?
Have they been, like, chopped down
with the rest of the rain forest?
Or do we have, like, nothing to say?
Has society become so, like, totally . . .
I mean absolutely . . . You know?
That we’ve just gotten to the point where it’s just, like . . .
whatever!

And so actually our disarticulation . . . ness
is just a clever sort of . . . thing
to disguise the fact that we’ve become
the most aggressively inarticulate generation
to come along since . . .
you know, a long, long time ago!

I entreat you, I implore you, I exhort you,
I challenge you: To speak with conviction.

To say what you believe in a manner that bespeaks
the determination with which you believe it.
Because contrary to the wisdom of the bumper sticker,
it is not enough these days to simply QUESTION AUTHORITY.
You have to speak with it, too.

Mali. Taylor. “Totally like whatever, you know?.” What Learning Leaves. Newtown, CT: Hanover Press, 2002. Print. (ISBN: 1-­‐887012-­‐17-­‐6) http://taylormali.com/poems-online/totally-like-whatever-you-know/

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It’s tough being a Man (Manhood 101 Movie)

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Mi problema con Drive (2011)

Voy a decirlo de una vez, para que la idea no se me vaya ‘rodando’: El problema con el film Drive (2011) es que todo es muy limpio y blanco (¿?).

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SPOILERS…VOS SABÉS QUE HACER

El film Drive, cuenta la historia de un conductor o Driver anónimo, à la Grand Theft Auto 3, quien trabaja en un garaje de día, de vez en cuando como Stunt en Películas (en L.A., Hollywood) y como driver para un getaway de un robo, del cual yo no sé por qué se supone que por el hecho de que realice la última actividad solo una vez y al intro de la película, al ritmo de Tick of the Clock de The Chromatics, sea algo que haga a menudo pero por  lo que no le pagan al parecer. No vimos en esta película que en realidad le pagaran alguna vez, ni siquiera con pussy. Drive.

(busque en el diccionario Inglés-Español: determinación, impulso, instinto, aceleración, empuje, energía, fuerza).

Luego, el anónimo Driver conoce a una madre soltera blanca con un hijo mexicano (yo sé, yo sé, no muy blanco) y pues, pasa lo que pasa cuando uno conoce a una madre soltera (no necesario el chicano), pues el tipo se siente atraído por ella y ella le devuelve sutilmente el corrientazo para mantenerlo a uno ahí como el papá –hasta que uno le da un par de besos en una noche mientras uno ve pasar a lo lejos a una exnovia en el transmilenio y uno finalmente decide no llamar de nuevo a la joven madre soltera de una bebé llamada Maria Alejandra porque simplemente uno no quiere ser el papá de la criaturita– aunque todos sabemos lo muy disgenésica que debe ser ella, acaso, ¿cómo diablos Carey Mulligan se iba a meter y a seguir con un excon Standard Gabriel?

Pero Carey Mulligan no es soltera, ni casada, no se sabe su estado civil, lo que se viene a saberse después es que ella tiene un esposo/hombre que acaba de salir de la cárcel: Standard Gabriel.

Standard: Hi, I’m Standard

Irene: Where is the Deluxe version?

Ahí yace el problema o la reflexión que el film inspira: Todo en este film es muy limpio y muy blanco, para todas las circunstancias de todos los personajes.

En primer lugar, L.A. es una ciudad inmaculada, con paisajes de alguna manera bonitos y una escenografía que se logra ver tan bien en the scenery view nocturno del intro al ritmo de Nightcall de Kavinski feat Lovefoxx (Producido por Daft Punk); tanto como de día en el paseo junto a la blanca madre soltera y el mexicanito por lugares diferentes de L.A. al ritmo de A Real Hero de College & Ellectric Youth.

Acaso se ven los Guettos? las Pandillas? los Inmigrantes ilegales? la pobreza? Las guerras de pandillas a la Grand Theft Auto San Andreas? No era esto Los Santos? Dónde están las putas a las que uno les podía pitar para hacerles el ñiqui ñiqui al estilo Sims? Dónde está la contemporánea L.A.? ¿Dónde están los frutos de la «diversidad»?

Igualmente, los personajes no son creíbles, empezando por Carey Mulligan: no es que ella sea mala actriz, no; pero esta no es su película. Según supe, su papel protagónico originalmente era de una persona pues mexicana o mestiza, pero se hizo el cambio pues porque esto es Hollywood y no es muy realístico este film. ¿Acaso alguien se come el cuento de que Carey Mulligan sea la mujer y madre del hijo (para nada adorable) de un hispano expresidiario que no está ni siquiera en su versión Deluxe?

Todo es muy lindo, las calles, los lugares por los que conducen al ritmo de las mentadas canciones, pero no es creíble. Todo es muy limpio, no muy L.A. La mujer de un delincuente como Standard Gabriel debería ser una vieja de clase baja con tatuajes en las manos que se dedica a vender crack en las calles o a vender su cuerpo en ausencia del pan que traiga robado su hombre de turno. Una Eva Mendes en una L.A. de Training Day (2001). Pero en las películas no se cuestiona mucho a las mujeres y a sus malas elecciones (madre soltera de un hijo bastardo de un convicto), más bien se les muestra como las víctimas de circunstancias ajenas a ellas o al menos de las que es culpable siempre un hombre.

Ella, la blanca y bonita Irene trabaja como mesera para pagar la renta de un apartamento que, como se puede ver en la fiesta de regreso de Standard Gabriel de la caárcel, es muy espaciosa y limpia como para traer a sus amigos no guetto/no pandilleros a un encuentro de amigos. Una chica buena a la que por circunstancias de la vida terminó atraída a un badboy, a un alfa que la impregnó y que le destruye la vida. Todo le pasa a ella. Ella carece de agencia (hypoagency) para tomar esas malas decisiones, pero al final todo es por sentimientos. Drive.

El Driver anónimo interpretado por el prettyboy fantasía de las feministas, Ryan Gosling, tampoco es creíble. Un tipo que resulta tener un potencial para ejercer la violencia para defender como un White Night, Caballero Blanco de la linda Armadura Chaqueta…

Quiero una para deshacerme ahogar a Ron Perlman en el Pacífico al ritmo de Oh My Love

Quiero una para deshacerme ahogar a Ron Perlman en el Pacífico al ritmo de Oh My Love – Riz Ortolani feat. Katyna Ranieri

La actuación de Ryan Gosling, aunque digan que es muy buena por la manera en que se expresa a través del lacónico silencio, no me convence por el simple hecho de que él es un Pretty Boy, no un Classic Though Guy à la Bruce Willis, Clint Eastwood en sus días o un Jason Statham. Hasta se habría podido probar con Mathias Schoenaerts, Michael Fassbender, Tom Hardy; actores que hablan mucho más en sus silencios y que habrían sido más creíbles en el papel del Driver ya que Gosling no es el tipo de actor para una película que debería ser más un Western posmoderno que una fantasía feminista: un chico suave, un white night que defiende a las mujeres de sus malas elecciones, como es el meterse con delincuentes y tener hijos sin pensar en las consecuencias al mismo tiempo que podría ser capaz de darles un poco de spanking a las Christinas Hendricks al stylo de Fifty Shades. Podría haberla fornicado (si fuera algo más que un prettyboy whitenight) y luego haberla botado antes de que se formara todo el avispero que destuyó las vidas de todos menos de ella. A menos que todo fuera algo imaginado como en American Psycho; imaginado por la escena final en la que el white night (Gosling) apuñalado y desangrándose de repente se levanta para dejarlo todo atrás sin siquiera haberse encamado a la madre soltera, con condón, claro). Todo por nada. Drive.

Tres estrellas y medio escorpión.

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Zero Dark Thirty es un mal polvo

Es la historia de Maya, una mujer que sostiene una prolongada relación búsqueda de muchos años a larga distancia con Osama. Uno espera toda la película que ella eche su polvo lo encuentre, pero al final queda insatisfecha…

Así habría estado de contenta si me hubiera estado rastreando ;)

Así habría estado de contenta si me hubiera estado rastreando 😉

De paso cuando venía de regreso conocí a una Peliroja como ella…

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The Century of the Self

The Century of the Self is an award-winning British television documentary series by Adam Curtis. It focuses on how the work of Sigmund Freud, Anna Freud, and Edward Bernays influenced the way corporations and governments have analyzed,‭ dealt with, and controlled ‬people.

“This series is about how those in power have used Freud’s theories to try and control the dangerous crowd in an age of mass democracy.” —Adam Curtis’ introduction to the first episode.

Sigmund Freud, the founder of psychoanalysis, changed the perception of the human mind and its workings. His influence on the twentieth century is generally considered profound. The series describes the propaganda that Western governments and corporations have utilized stemming from Freud’s theories.

Freud himself and his nephew Edward Bernays, who was the first to use psychological techniques in public relations, are discussed. Freud’s daughter Anna Freud, a pioneer of child psychology, is mentioned in the second part, as is one of the main opponents of Freud’s theories, Wilhelm Reich, in the third part.

Along these general themes, The Century of the Self asks deeper questions about the roots and methods of modern consumerism, representative democracy, commodification and its implications. It also questions the modern way we see ourselves, the attitudes to fashion and superficiality.

The business and political world uses psychological techniques to read, create and fulfill our desires, to make their products or speeches as pleasing as possible to us. Curtis raises the question of the intentions and roots of this fact. Where once the political process was about engaging people’s rational, conscious minds, as well as facilitating their needs as a society, the documentary shows how by employing the tactics of psychoanalysis, politicians appeal to irrational, primitive impulses that have little apparent bearing on issues outside of the narrow self-interest of a consumer population.

Paul Mazur, a Wall Street banker working for Lehman Brothers in the 1930s, is cited as declaring “We must shift America from a needs- to a desires-culture. People must be trained to desire, to want new things, even before the old have been entirely consumed. […] Man’s desires must overshadow his needs”.

Episodes:
1. Happiness Machines (17 March 2002)
2. The Engineering of Consent (24 March 2002)
3. There is a Policeman Inside All Our Heads: He Must Be Destroyed (31 March 2002)
4. Eight People Sipping Wine in Kettering (7 April 2002)

In Episode 4 the main subjects are Philip Gould and Matthew Freud, the great grandson of Sigmund, a PR consultant. They were part of the efforts during the nineties to bring the Democrats in the US and New Labour in the United Kingdom back into power. Adam Curtis explores the psychological methods they have now massively introduced into politics. He also argues that the eventual outcome strongly resembles Edward Bernays vision for the “Democracity” during the 1939 New York World’s Fair. It is widely believed that the series was inspired and informed by a book written by the American historian, Stuart Ewen, “PR! A Social History of Spin”. The Century Of The Self (FULL: Episodes 1-4)

Mirar con atención y leer las traducciones anteriores. Hay conexiones interesantes.

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