Book Club Like No Other – Epistulae XLI – XLV – Ad Lucilium Epistulae

Suspendí tres semanas, dizque porque quería concentrarme en escribir el cuento para el concurso. Nada. Di muchos reveses. Me acosté con una gorda como la del meme, dejé de ir consistentemente a entrenar boxeo al gym; volví a redes para publicitar los apartamentos, pero me puse a ver memes y a chatear con viejas que no me gustan ni tanto sólo por sexo; y me puse a jugar Xbox nuevamente, aunque desconectado para no encontrarme con Fabián en Destiny. También dejé de leer las cartas de Lucilio y de hacer este diario inspirado en los videos de  Book Club Like No Other.

Ya es hora de retomar.

También he pensado mucho en mis decisiones durante mi relación con K como una iteración más de todos mis errores durante todas mis relaciones y en cómo siempre yo he sido el factor común que encubro mi insatisfacción respecto de las mujeres con mentiras e infidelidades, no siendo capaz de manifestar mi inconformidad temprano en la relación, asumir mis inseguridades, prefiriendo alejar a la gente que me quiere porque en el fondo siento que no son dignas de quererlas. Constantemente estoy buscando nuevas mujeres y cuando encuentro una, busco luego imperfecciones en ella para luego reemplazarla por otra, cuando yo estoy lleno de imperfecciones, como una manera de evadir mi miedo a que me quieran y a tener que retribuir el amor: de Yura, que los dientes; de Livia, que mayor que yo, de K, que promiscua con pasado; de Eli, que negra; de Liz, que gorda; de Lorraine, que madre soltera; de Lilo, que enfermiza; de Stefanny, que loca… Todo lo que hice fue una forma de decir con actos lo que con palabras no tenía el valor de decir: que no las quería a largo plazo, sino tan solo para sexo pasajero. 

Hasta ahora no he logrado estar con una mujer que verdaderamente me guste para hacer una familia con ella y construir un futuro juntos. Sé que no es productivo pensar en el pasado, porque la vida es ahora y va hacia adelante, pero reflexionar en mis decisiones me sirve para entender mejor lo que en verdad quiero para mi vida, lo que ha sido mi gran enigma.

Pico con una como con otra como empiezo algo y no lo termino. Esta tendencia y actitud inconstante o falta de compromiso, disciplina y decisión que he tomado no solo con las mujeres, sino también con mi profesión, con mis pasatiempos, con mi escritura, con los idiomas, con las artes marciales, con Dynamic… refleja mi falta de dirección en mi vida y mi falta de creencia en un futuro. Es una manifestación de mi miedo a que después de conocerme se aburran de mí o de comprometerme con el propósito o la mujer equivocada, a cometer errores y a terminar en una situación en la que no tenga escape. No es una situación de pena ni lástima, porque mi soledad se debe a mis propias elecciones que ya estoy entendiendo mejor.

You are the only one harming you

You’re already worthy

Epistula XLI –  On the God within us – Un Dios habita en nuestra alma

«El hombre no crea sus dioses a su imagen y semejanza, sino se concibe a la imagen y semejanza de los dioses en que cree» – Notas 128

Es curioso que un romano, pagano, politeista como Séneca mencione en esta carta el “Espíritu Santo”, al Dios con D mayúscula en el interior de todos nosotros. ¿Será una manipulación de la traducción por la Iglesia Católica? (Epistulae morales ad Lucilium o Cartas a Lucilio Versión en audio con voz real: https://www.youtube.com/watch?v=xLXe6sBG3oA

Más allá de si es auténticamente monoteísta o politeísta, este “Dios” al interior de todos nosotros presupone un alma creadora, integradora, unificadora y omnipresente en cada uno, desde el más pequeños al más grande. ¿Qué es? ¿El ser? (La vida? ¡El alma, lo divino?

Séneca afirma que este dios en nuestro interior vibra y brilla por sí solo, sin recurrir a la luz de fuentes externas  como las posesiones, la gloria, la cuna o el estatus.

Lo que brilla en nuestro interior es lo mejor de nosotros que no se nos puede quitar, porque no es nuestra posesión. No se nos puede quitar lo que no poseemos, ya que este Dios somos nosotros.

En la película The Road (2009), protagonizada por Viggo Mortensen en el papel del ‘Hombre’ le decía a su hijo que, sea lo que sea que pasara, no se rindiera como su madre, quien se suicidó; que no dejara de sobrevivir, como muchos otros que murieron en la carretera, incluido su padre por salvarlo; y que llevara siempre el “fuego” consigo, un símbolo de que no perdiera su humanidad, como los caníbales que, ante la falta de alimentos en el paisaje apocalíptico, terminaban temblando por padecer kuru, una enfermedad neurodegenerativa infecciosa que padecen quienes comen carne humana,

Tenemos que procurar ser nosotros cada vez más, brillar por nuestra propia cuenta, cada vez más ser quien debemos ser: ser uno con la divinidad en nuestro interior o vivir de acuerdo con la naturaleza.

Asimismo, Séneca nos plantea el reto de ver también en los otros este Dios interno, que brilla a pesar del exterior lujoso o humilde, glorioso o mundano, bello o feo . Esto significa ver y aceptar a las personas por lo que son, en lugar de juzgarlas por lo que parecen ni dejarnos afectar por lo que hagan, al estar por fuera de nuestro control, pero en la medida de lo posible, debemos procurar que esta luz emerja a fin de vivir en un mundo más iluminado.

Se lee muy idealista. Es un sueño. Tal vez de eso se trata, de no perder la fé en que todo va a estar bien y que nosotros ayudaremos a que las cosas mejoren dado que tenemos la luz, un fuego por alimentar sin dejar que se apague. Parece ser esta nuestra única salvación y para esto toca empezar desde casa, con nuestros padres y hermanos a quienes a menudo olvidamos iluminarles un poquito el día antes de empezar a iluminar a los otros.: “No más luz para la calle y oscuridad para la casa”, como dice mi papá.

«El hombre tiene tanta alma cuanta cree tener.

Cuando esta creencia muere, el hombre se vuelve objeto» – Selección de Escolios p.190

Epistula XLII –  Escasos número de los buenos. La justa valoración de las cosas – On values.

«A cynic is a man who knows the price of everything and the value of nothing» – Oscar Wilde

«En tiempos aristocráticos lo que tiene valor no tiene precio; en tiempos democráticos lo que no tiene precio no tiene valor» – NEI 25a

«¿Quién osará negar la evidencia de un valor?» – Notas 149

“Hombres de Alto Valor merecen Mujeres de Alto Valor”; “Alpha fucks, beta bucks”; “Stacys fuck Chads and Tyrones”; la hipergamia, la ley de Briffault, el muro, etc…En el mercado sexual se estima un puntaje a las personas de acuerdo al atractivo sexual y romántico que tengan el potencial de generar en el sexo opuesto por ciertas características “valiosas”.

En los hombres y mujeres el “valor” se cualifica por características diferentes: por el lado de los hombres, se valora su riqueza, experiencia, fuerza, estatura, simetría facial, y estátus socioeconómico; en las mujeres, el valor se determina por su juventud, belleza, inocencia (falta de parejas sexuales previas), fertilidad, rasgos faciales finos (europeos) y bajo BMI.

Se supone que quienes tienen un puntaje de valor socisexual y romántico pueden escoger emparejarse a corto plazo (ONS, lío de ina noche, fin de semana, monogamia serial, etc) y/o a largo plazo (noviazgo serio y matrimonio, más o menos monogámico) con alguien de un puntaje equivalente.

Entre más “puntaje” de valor se tenga; “más y mejores” parejas sexuales y románticas se puede elegir. Por otro lado, entre menor sea, menos se puede elegir y más tendrá que verse obligado a conformarse si no quiere quedarse célibe o soltero.

Por lo general, las valoraciones puestas a una persona en el mercado sexual o del matrimonio se basan en consideraciones superficiales y sesgadas por el “efecto halo”, mediante el cual se atribuyen características positivas a alguien guiados por su apariencia atractiva, como sucede bajo el efecto “women are wonderful” (las mujeres son maravillosas) que presupone qie alguien es bueno solo por ser mujer, lo que influye, por ejemplo, que se prefiera personas atractivas, principalmente mujeres para algún trabajo o posición de autoridad por encima de consideraciones sobre sus méritos profesionales.

El valor de uno no viene necesariamente del atractivo físico no de las credenciales que tengamos, como tampoco de nuestras posesiones o posiciones. Alguien dirá que esto lo dice quien no tiene atractivo, ni educación o experiencia laboral certificable o que es un pobre diablo, como una forma de sentirse mejor por sus fracasos en alcanzar indicadores externos de valor y éxito, constituidos por la sumatoria del capital biológico, sexual, social, cultural y económico. 

Es innegable que el estatus viene de estas posesiones, pero estatus no es valor, el valor consiste en la actitud con que vivimos la vida y el carácter que construimos gracias a las dificultades. El valor radica entonces en nuestro carácter, en nuestra actitud y en el valor que damos a otros antes que el valor que tomamos de otros o que nos dan.

Las personas de carácter y actitud son valiosos porque son escasas. No necesariamente son valiosas o preciosas por costarnos caro como un mineral o un metal, sino que por lo general no hay nada más caro que lo que se nos da gratis. La gente “barata” sale “cara”.

Ser carentes de valor nos sale más caro aún. Los males que causamos y nos causamos por nuestro carácter débil, inconstante, cobarde, evasivo, depresivo, impulsivo, etc nos sale más caro a nosotros que a los demás, no solo en cuanto a lucro cesante o daño emergente, sino que destruye nuestra alma, nuestro rostro, nuestro honor,nuestra reputación, nuestra salud, nuestra vida y nuestra libertad.

¿Qué estamos dispuestos a sacrificar por aquellos valores que anhelamos encarnar?

«Verdadero aristócrata es el que tiene vida interior. Cualquiera que sea su origen, su rango o su fortuna» – EI 306b

«Noble no es el que cree tener inferiores sino el que sabe tener superiores» – NEII 18c

La minusvalía o “menor valor” es la forma “políticamente incorrecta” de referirse a la condición de discapacidad física o cognitiva de una persona.

De poco valor es alguien de mala actitud o carácter débil así tenga todos sus cinco sentidos o pueda mover todas sus extremidades. Los paralímpicos nos demuestran que personas con discapacidades físicas, gracias a la fuerza de su voluntad y a veces sin el apoyo de nadie, pueden lograr hazañas con las que otros apenas soñamos.

Así alguien tenga los cartones que le acreditan como experto en una profesión, sepa hablar varios idiomas, tenga propiedades a su nombre y un porte de modelo, nada de esto lo hace valioso si ante la menor dificultad rehuye uno de sus responsabilidades, se aísla de sus amigos, renuncia a su disciplina y se somete al dominio de sus vicios. Esa es la peor minusvalía, la peor discapacidad, el menor valor.

«Noble no es el alma que nada hiere, sino la que pronto sana» – Selección p. 190

Epistula XLIII –  Vivamos a vista de todos – On the relativity of fame

En esta epístola, Séneca dice algo que he llegado a pensar: los hombres buscamos intimidad como un parapeto para mantener nuestros vicios en secreto, ocultos de los ojos fisgones y juzgadores de otros que pueden hacernos objeto de sus burlas, rechazos, críticas y juzgamientos.

En epístolas anteriores, recalca a Lucilio el consejo de vivir como si alguien sabio y admirable por sus virtudes pudiera saber todo lo que ocultamos, a fin de nunca hacer algo que pueda avengonzarnos frente a este modelo de conducta y sabiduría.

Séneca esta vez va más allá al proponer que vivamos como si viviéramos a vista de todos, lo que me evoca un coco a vivir en una casa de vidrio como la de los “Números “ de la novela distópica Nosotros de Zamyatin. 

Tal invitación a vivir “con la puerta abierta” o “vivir en un hogar de cristal” transparente a la vista de todos suena distópico excepto porque lo haríamos voluntariamente en lugar de impuesto por un Estado Único. ¿Acaso no lo hacemos ya voluntariamente en las redes sociales?

Lo que no quiere decir que uno deba vivir pendiente de lo que hacen los demás tras sus puertas transparentes. No. Tenemos que preocuparnos tan sólo por vivir bien nuestras vidas, por lo que uno hace y puede controlar: nuestra virtud.

«Bona conscientia turbam advocat, mala etiam in solitudine anxia atque sollicita est. Si honesta sunt quae facis, omnes sciant; si turpia, quid refert neminem scire cum tu scias? O te miserum si contemnis hunc testem!

La buena conciencia apela al público, la mala, hasta en la soledad se encuentra angustiada y preocupada. Si son honestas tus acciones… todos deben saberlo; si son torpes, ¿qué importa que nadie los sepa, puesto que tú lo sabes? ¡Desdichado de ti si desprecias ese testigo!» – Seneca-Epistula ad Lucilium XLIII (Sen. Ep. Luc. XLIII)

Epistula XLIV –  La verdadera nobleza está en la práctica de la virtud – On philosophy and pedigree

La alcurnia y el abolengo solo son adornos para ennoblecer un orígen fundado en la violencia y la acumulación por generaciones.

Como ya ha dicho Séneca anteriormente, la nobleza no radica necesariamente en un orígen distinguido, en una aristocracia del intelecto o militar, pero consiste en la virtud, en vivir de acuerdo con la naturalez, por lo que acepta un poco de manera igualitaria y esperanzadora que es alcanzable para todos. Sin embargo, toca ver a quiénes consideraba admitidos en esta nobleza; si excluía o no a las mujeres, a los enfermos, a los convictos, a los extranjeros, o a los esclavos o a los libertos.

Epistula XLV –  On sophistic argumentation – La lectura provechosa. Inutilidad de las sutilezas dialécticas

«Ante el hombre inteligente que se vuelve marxista sentimos lo mismo que el incrédulo ante la niña bonita que entra al convento» –NGD

Séneca admite no tener todas las respuestas y soluciones a los problemas de la vida. De hecho nadie las tiene. Es menester desconfiar de aquellos que venden sus filosofías como la panacea. 

Nadie sabe todo. Apenas llegamos a la superficie de las nociones de las preguntas que nos planteamos y sus soluciones nos plantean más problemas de por sí. No hay soluciones definitivas.

«El hombre es un problema sin solución humana» – NGD

Y es que es cierto, ningún libro nos va a solucionar nada con su retórica. Desde antes de la época de Séneca nos hemos formulado las mismas preguntas y hemos batallado con los mismos problemas que aquejan nuestra humana condición. Llega el punto en que creo es válido afirmar que ser humano es ser un problema. Los animales no tienen problemas, sólo viven y mueren.

Es más, si son problemas sin solución, no son problemas, son síntomas de la enfermedad que nos aqueja cuya única cura es el tiempo para olvidar nuestros padecimientos o la muerte para dar fin a nuestros sufrimientos. Problema sin solución no es problema por el que valga la pena preocuparnos. 

Más bien por nada fuera de nuestro control. No controlamos el clima como para que valga la pena preocuparnos por el calentamiento global. No controlamos la economía para que importe la inflación y el desempleo. No controlamos el gobierno como para que importe cuál será el ladrón de turno de nuestros impuestos.

Tal vez sea cierto eso de que el “infierno son los otros” y que por tanto la única manera de alcanzar la paz, la felicidad y la sabiduría sea en soledad, aunque suponga un fracaso no tener poder para cambiar nada para mejor sino contentarnos con nuestras pequeñas y mundanas vidas.

El conformismo y la renuncia me parecen consuelo de débiles, de tontos de cobardes. Pero, ¿hay de otra?

Leo y leo y leo y no me convenzo de nada. Estoy cansado de buscar respuestas a preguntas que no sé si he sabido siquiera formular correctamente.

Sueño con el pasado, me despierto sobresaltado de repente soñando con mi muerte. Intento retener lo que imagino, pero se esfuma al despertar cansado recordándola también a ella y a los Katino. No sirve de nada, pero me gusta martirizar mi memoria recordando esa felicidad que cambié por la nada de mi presente, antes de seguir mi vida como si nada, como si nunca hubiese sido feliz, porque si lo hubiera sido, si hubiera amado verdaderamente, no habría cometido tantos errores. Fui yo el que decidió dejarlo todo por la nada y tengo que asumirlo.

La mejor manera de hacerlo es la soledad para no volver a dañar a nadie que me quiso. Soledad y libros. Pero no tantos, que el cuerpo no los asume, sino unos pocos para

«VIVIR con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres (EI, 253a).»

Porque hay muchos libros y muchos autores, pero no todos valen la pena ser leídos, porque muchos nos venden vicios como virtudes, cual prestidigitadores, culebreros y mercachifles:

«Venit ad me pro amico blandus inimicus; vitia nobis sub virtutum nomine obrepunt: temeritas sub titulo fortitudinis latet, moderatio vocatur ignavia, pro cauto timidus accipitur. In his magno periculo erramus: his certas notas inprime. Ceterum qui interrogatur an cornua habeat non est tam stultus ut frontem suam temptet, nec rursus tam ineptus aut hebes ut nesciat nisi tu illi subtilissimā collectione persuaseris. Sic ista sine noxā decipiunt quomodo praestigiatorum acetabula et calculi, in quibus me fallacia ipsa delectat. 

En lugar del amigo se me presenta un enemigo lisonjero. Los vicios se nos insinúan con la apariencia de virtudes; la temeridad se esconde bajo el nombre de fortaleza, moderación se llama a la indolencia, al tímido se le considera precavido. En estos casos nos equivocamos con gran riesgo. Aplica a cada concepto sus notas distintivas. Por lo demás, el individuo al que se le pregunta si lleva cuernos no es tan estúpido que vaya a palpar su frente ni tampoco tan torpe u obtuso que diga no saberlo, si le persuades a ello con sutilísima argumentación. Estos sofismas nos engañan inocuamente, al igual que los cubiletes y las piedrecitas de los prestidigitadores, cuya personal astucia es la que me divierte.» –Seneca-Epistula ad Lucilium XLV (Sen. Ep. Luc. XLV)

Es lo que tiende a pasar, por ejemplo con la literatura de autoayuda que pulula actualmente. Esta transforma en virtud el exceso de codicia, haciéndonos obsesivos por el éxito, especialmente económico. Esta literatura es conocida por decir, por ejemplo, “el pobre es pobre porque quiere”, como si el único factor en la pobreza fuera la falta de voluntad de superarse.

En contraste, hay una literatura filosófica que critica a la autoayuda por esto y que mal leída puede terminar incitando lo contrario al esfuerzo personal, esto es la pereza y el conformismo. Esta literatura dice que el pobre no es pobre porque quiere, sino porque está determinado por fuerzas externas por fuera de su control o que son difíciles de cambiar por su propia voluntad. La virtud que exalta Séneca está entre los extremos de la avaricia y la desidia.

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Book Club Like No Other – Epistulae XXXVI – XL – Ad Lucilium Epistulae

Me parece curioso y coincidente que justo en esta octava semana del  Book Club Like No Other acerca de las Epístolas Morales a Lucilius (Epistulae morales ad Lucilium o Cartas a Lucilio Versión en audio con voz real: https://www.youtube.com/watch?v=xLXe6sBG3oA ) se trate en varias Epístulas los temas del carácter y la palabra, los cuales me han rondado la cabeza desde hace un tiempo, no solo por las lecturas de las Epístolas, sino también por mi interés de participar en el concurso de cuento.

Pasamos también por un período astrológico de Mercurio retrógrado en el que se han visto interrumpidas las comunicaciones. Puede que suene muy bobo y supersticioso, pero he visto recurrentemente cómo han fallado sistemas de comunicaciones en mi trabajo, continuos malentendidos, alejamientos y, ante todo, en la censura o la limitación al acceso libre de información mediante el acallamiento de voces disidentes de lo imperante.

No solo a través de banear cuentas por violar TOS, o encarcelar en virtud de talmúdicas leyes de discurso de odio lo que ha ocurrido durante todo este tránsito de mercurio en la astrología; sino también a través de ponerle un precio inflacionario a la educación. La educación es, en primer lugar, acceso a la información.

Cuando esta se limita tanto por la fuerza de una autoridad censuradora, como también por las barreras a su acceso a través de paywalls, suscripciones, los altos costos de servidores de páginas web y de la publicidad. Me sorprende cada vez más lo difícil que se ha ido volviendo encontrar en línea libros libres de derechos de autor, tutoriales en video o artículos científicos de revistas indexadas, las cuales son cada vez más caras.

Otra forma de supresión es la inundación del ruido causado por la masiva generación de “contenido” en el vestigio de internet que monopolizan las redes sociales, las cuales concentran nuestra atención en lo frívolo hasta que no podemos concentrarnos detenidamente en nada, mucho menos aprender habilidades y conocimientos. Para aprender, por ejemplo un idioma, se necesita tiempo y atención, pero si hay una IA que me puede traducir simultáneamente, ¿qué sentido tiene para mí aprender, por ejemplo, árabe o griego?

Más de miles de trillones de teras de información para nuestro consumo se generan en forma de fotos, videos, publicidad… “contenido” que nos tomaría igual número de millones de años filtrar y analizar para extraer lo que sirve de lo que no. Podríamos sentarnos eternamente a “scrollear” hasta el fin (doom scrolling) en Tik Tok, Twitter o Instagram y no acabaríamos de ver todo lo que el omnisapiente algoritmo sabe que nos va a gustar o, al menos, ocupar nuestra atención a través del like, de la indignación o del impulso consumista de comprar. “If you see it it’s meant for you”.

Es apenas el comienzo, ya que los contenidos generados por los usuarios no son lo único que apabulla nuestra atención. Las IA’s generadoras de contenido, amenazan con reemplazar miles de millones de trabajos intelectuales, pero también de que les deleguemos a ella nuestro intelecto y nuestra creatividad al preferir generar imágenes y textos con ellas, amenazando que hasta el arte y la literatura se acaben por nuestra conveniencia en dejar que piensen y creen por nosotros. 

Ya les hemos delegado la automatización de procesos de manufactura a muchas máquinas que han dejado a personas sin trabajo; ahora consideramos que la gente se esterilice y viva encerrada gracias a un ingreso básico universal (Universal basic income – UBI), consumiendo insectos y aceptando la eutanasia como tratamiento médico y solución última a la sobrepoblación. «El hombre es un problema sin solución humana» – NGD

Las IAs saben lo que es mejor para nosotros, por lo que no solo les consultamos, les pedimos consejos, hablamos con ella de tú a tú; sino que ya las usamos para que guíen nuestras decisiones judiciales, económicas y gubernamentales. 

Mientras tanto, debilitamos nuestro carácter y nos aislamos. Ya no hablamos por escrito ni frente a frente, sino que le pedimos a chatgpt que nos genere automáticamente un correo electrónico; no elegimos qué película ver, sino que nos vamos con las sugerencias del omnisapiente algoritmo; hasta les pedimos a las IAs que nos sugieran qué libros leer, pero ya no tenemos la atención suficiente para poder terminar ninguno, que preferimos descargar un resumen generado automáticamente. 

Nos estamos volviendo dependientes de las Inteligencias en detrimento de la nuestra. No pensamos porque algo lo puede hacer por nosotros; no vemos el valor de crear, porque automáticamente ya tenemos a disposición miles de millones de alternativas compiladas en “la nube” de la propiedad intelectual de personas que no leyeron los términos de servicio.

¿Qué carácter y qué palabra podemos generar si ya no pensamos ni actuamos?

Epistula XXXVI – On the value of retirement – Rehuir la prosperidad, aprender el menosprecio de la muerte.

«Chi va col zoppo, impara a zoppicare»

«En estos momentos, lo único que tengo claro es que estoy solo. Solo en una tierra desconocida. Como un explorador solitario que hubiese perdido la brújula y el mapa. ¿Consistirá en esto la libertad? Ni siquiera lo sé» – Haruki Murakami, Kafka en la orilla

Es completamente cierto que las ocupaciones en que nos ocupamos, nos ocupan hasta que nos desocupan de todo lo demás. Así, ¿cómo es posible buscar la sabiduría o la felicidad?

El éxito material nos distrae y nos entrega a los caprichos o envidias de la muchedumbre. Creemos ser más libres por tener más, pero más bien tenemos mal: lo que tenemos nos esclaviza a las cosas y a los demás, ayudándonos por sus peticiones y caprichos, siendo blanco de ambiciones ajenas.

Por eso es mejor ser prósperos sin ostentación, pasando desapercibidos entre los avaros y ambiciosos de lo ajeno como los ladrones, los políticos y los pordioseros que componen la muchedumbre de afuera de casa como de puertas a dentro: a veces nuestros peores enemigos están en nuestra propia familia. Estos “Amigos de lo ajeno” desean lo que no tienen porque lo propio es tan despreciable que vale menos que ellos; menos que nada.

No solo peligra que nos quiten las pocas posesiones a nuestro nombre fruto de nuestro trabajo o herencia, sino también el escaso tiempo de nuestras vidas cuando piden…no, exigen que atendamos sus asuntos como si fueran los nuestros, cuando en realidad no nos conciernen. Ruegan por nuestra solidaridad como si lo poco que tenemos nos obligara con la humanidad, con la patria, con el Estado o con el “prójimo”; en últimas, como si estuviéramos obligados con extraños a proveerles lo que no pueden proveerse a sí mismo de manera “honesta”.

Rehuir de sus clamores exigentes no significa ensimismarse con nuestras posesiones como el dragón que custodia el tesoro en el castillo, sino en saber usar nuestra libertad para construir algo de sabiduría y compartirla con quienes consideramos nuestros amigos de manera voluntaria y no impuesta. Cuando algo se nos impone, nos hace deudores, esto es, esclavos de la voluntad de otros.

Es recurrente de parte de Séneca invitarnos a alcanzar la libertad y la sabiduría por medio del desprecio de la muerte que, por más que nos genere temor, bien es el final de los sufrimientos o el comienzo de algo nuevo, desconocido e inevitable que, no obstante, no supone una destrucción de la vida, sino una transformación de lo que somos en más vida o, al menos, en más espacio para que otros vivan y ocupen el lugar que nosotros ocupamos.

Vivir sabiendo que morimos a cada instante, conscientes de nuestra inevitable mortalidad y de cuán azarosa puede llegarnos la muerte nos prepara para todo, como también nos invita a disfrutar su efimeridad.

Epistula XXXVII – On allegiance to virtue – El compromiso de la sabiduría.

«Como el triunfo de cualquier [virtud] mutila a otros, todo “progreso” acarrea un regreso simétrico» – C1 #14

«Entre adversarios inteligentes existe una secreta simpatía, ya que todos debemos nuestra inteligencia y nuestras virtudes a las virtudes y a la inteligencia de nuestro enemigo» –152

«Alchemy’s first law of equivalence: Humankind cannot gain anything without first giving something in return. To obtain, something of equal value must be lost» – Hiromu Arakawa, Full Metal Alchemist

«Se vis pacem parabellum»

La vida es una constante lucha hasta la muerte en la que si dejamos de pelear es porque ya estamos muertos.

Cualquier bienestar que consigamos exige el sacrificio de algo equivalente para conseguirlo: sangre, sudor, lágrimas, tiempo, seguridad, paz, vida, bienestar, tranquilidad, sueño y sueños. incluso a veces implica tener que sacrificarnos a nosotros mismos, inmolarnos por lo que creemos sabio o noble y de lo cual no obtendremos más ganancia en esta vida que irnos tranquilos a la muerte sabiendo que al menos hicimos algo que le va a servir a alguien que viene después de nosotros. Miserable es sacrificarlo todo por nada. 

Epistula XXXVIII – Los preceptos en pequeñas dosis aprovechan más – On quiet conversation.

«El hombre no se comunica con otro hombre sino cuando el uno escribe en su soledad y el otro lo lee en la suya. Las conversaciones son o diversión, o estafa, o esgrima.» – 2310

A veces pensamos que es necesario pensar para lograr que nos escuchen, pero nos escuchan más claro cuando hablamos en susurros bajo todo el griterío de la muchedumbre que exige grosera e impertinentemente que la escuchemos y la sigamos. 

Cuando hablamos personalmente a quien nos quiera escuchar en su soledad en lugar de a quien se vea obligado a hacerlo por no poderse tapar los oídos por no tener párpados como en los ojos.

Por algo es que las lecciones que más duro nos pegan y que mejor aprendemos no son las que nos gritan en la cara sino las que nos conocen lo suficiente para hablarnos de cerquita, al oído y en pocas palabras, como los escolios de NGD que no necesitan una ampulosa retórica para transmitirnos su sabiduría.

Irónicamente, pretendo desde la semana pasada evitar citar demasiadas fuentes externas para no cansar al lector accidental de estos comentarios y porque “quien cita a un autor muestra que fue incapaz de asimilárselo” – NGD 670

Si NGD dijo que las “frases son piedrecillas que el escritor arroja en el alma del lector (….)” (43), Séneca dice en esta epístola que los principios que nos da la filosofía, la cual es el “buen aconsejar”, se esparcen como “semillas” que en el “suelo idóneo” germinan y prosperan.

Epistula XXXIX –  On noble aspiration – Los grandes filósofos nos enseñan la moderación

«El hombre es más capaz de actos heróicos que de gestos decentes» – NGD

«¿Por qué sufrir de no tener ningún talento, de sentir tan sano nuestro deseo de grandeza, cuando tanta belleza se ofrece a nuestros ojos? ¿Qué importa lo que somos si nuestro orgullo, al fin olvidado, si nuestra humildad, por fin adquirida, nos permite amar el esplendor del mundo» –Notas 57

Una de las mayores tentaciones es la posibilidad de la grandeza cuando creemos que grandes recompensas nos esperan, olvidando el propósito de nuestro trabajo: hacerlo bien.

Cuando empezamos a desear más la victoria que el camino, al parecer terminamos por descuidar los medios para la victoria deseada. Es paradójico que el afán de perseguir lo que queremos nos aleja de aquello que perseguimos.

Soñamos tanto con placeres perfectos, riquezas inmensas y logros definitivos que despreciamos la imperfección de nuestros pequeños pasos que ni empezamos por dar el primero o retrocedemos intimidados ante la inmensidad del camino por recorrer.

Comparado con la lejura de la meta, lo poco que avanzamos parece nada. Es un error desdeñar el gesto decente, la acción mínima, la pequeña cortesía, el primer paso, la sonrisa que invita, el saludo matutino, la caricia reconfortante, el detalle de fina coquetería…

Hay una filosofía japonesa (Kaizen) que, de lo poco que he leído, entiendo habla de que así uno sea la persona con el trabajo de menos “estatus” y remuneración, uno debe hacer lo mejor posible en esa posición.

Fácil es olvidar o descuidar lo que hacemos, así sea poco, por pensar que no hace ninguna diferencia, ni trae ningún magnánimo cambio que nos haga acreedores de riqueza, fama y el amor de quien deseamos nos ame.

«Carácter es destino» – Heráclito

Según su etimología, carácter (χᾰρᾰκτήρ) alude a un instrumento para grabar o estampar. Este carácter arraigado o estampado en nosotros se imprime en nuestra conducta por las influencias que ejerce en nosotros la naturaleza y la crianza (nature and nurture) y que influye con gran fuerza en nuestros patrones de comportamiento, en nuestras decisiones, nuestras emociones ante las situaciones difíciles de la vida, nuestra forma de resolver problemas e interactuar con otros. Un carácter fuerte o débil se forma a través de hábitos, muchos inconscientes. Para cambiarlos se precisa una conciencia y práctica de construir hábitos nuevos y por tanto, un carácter nuevo, más fuerte que resista las situaciones de la vida a las que nos enfrentamos.

Por eso, el mayor indicador de nuestro carácter son nuestras acciones a lo largo del tiempo. A veces pareciera que estamos destinados a repetir los mismos errores una y otra vez, pero lo que confundimos con destino, es en realidad un carácter que no hemos develado y que, por tanto, seguimos repitiendo una y otra vez, ad aeternum, ad nauseam.

La plata de carácter la asocio con la pérdida de otro concepto que menciona Séneca en otras cartas: Euthymia o «Tener confianza en sí mismo y creer que vas por el buen camino, sin dejarse desviar en lo absoluto por las huellas cruzadas de los muchos que corretean por todas partes»; en contraposición a la Dysthymia (δυσθυμία, « mélancolía »). Euthymia me recuerda a Thumos.

El camino o la Euthymia revela quienes somos, revela nuestro carácter; definido también como esa cualidad distintiva o característica propia que nos diferencia de otros, la milésima individualizadora

Carácter, en inglés character, significa “personaje” relacionado con el concepto de persona que en griego significa máscara, o la forma en que nos mostramos frente a otros como nuestro avatar en un videojuego o un personaje en una obra.

Atender el llamado del destino significa seguir nuestro camino con confianza (euthymia) a fin de descubrir y desarrollar nuestro carácter. Atender el llamado del héroe es nuestra epopeya; rechazarlo nuestra tragedia.

La mayor tragedia radica en que con lo poco que tenemos no hacemos todo lo que podemos hoy porque creemos, más bien, damos por sentado, contabilizado y ejecutoriado que mañana seguro nos llegará. Esto es un error.

No podemos contar con el día que no ha llegado. Cualquier eventualidad o imprevisto puede terminar con nuestra vida y sus planes en cualquier momento. Así que sólo nos queda hacer lo máximo posible con cada momento que por obra y gracia de la Fortuna vivimos. 

Necesito que te conviertas en el hombre que siempre estuviste destinado a ser. No el próximo año, ni mañana… Ahora. = I need you to become the man you were always meant to be. Not next year, not tomorrow… now.

No hay mayor deber que hacer lo que podemos rápido, con el sentido de urgencia de quien minuto a minuto, segundo a segundo se acerca más y más al inevitable fin de sus días con la tranquilidad y determinación fruto de saberlo y aceptarlo. Este es el sentido de la moderación de nuestro carácter.

«Hicieron evidente a todos, y al rey no menos que a los demás, que los seres humanos son novedosos, pero los hombres son pocos» –Herodoto, Historias

Epistula XL –  On the proper style for a philosopher’s discourse – La elocuencia deseable en el filósofo

«La mano que no supo acariciar, no supo escribir» – 1745

«El escritor que no ha torturado sus frases tortura al lector» –997

«Sit down at the typewriter and bleed» – David Mamet

«Nunca me avergonzaré de citar a un mal escritor con un buen dicho» – Séneca, Sobre la tranquilidad de la mente 11.8

«La novela es extensa; el cuento es intenso» – Juan Bosch

«It is better to remain silent and be thought a fool, than to open one’s mouth and remove all doubt» –Mark Twain

Todos deberíamos aprender a pensar primero y a hablar después. 

No es suficiente un curso de un semestre de 4 meses de Lógica y Retórica para enseñar a un abogado a pensar y hablar como abogado.

En el imaginario ramplón que tenemos de los tinterillos colombianos está esto de que si queremos ganar un proceso, tenemos que aplicar la famosa frase que dice “confunde y reinarás” como un juego de palabras del divide et impera que usan en nosotros los quintacolumnistas que se pretenden a sí mismos (((le peuple choisi de Dieu))), si saben a quiénes me refiero.

Por eso, me atrae mucho la forma de hablar de los Lacedemonios, provenientes de la región de Laconia: corto y claro. A veces con un filo, precisos tanto al responder como al callarse y callar a sus enemigos que pretendían imponérseles con verborrea.

“Espartano” significa desde disciplinado, frugal y simple a firme, estóico, resoluto y fuerte ante las circunstancias, que lucha hasta la muerte incluso ante la derrota asegurada, como sucedió en las Termópilas frente a los Persas que amenazaban su libertad y su estilo de vida en el que procuraban una vida sin lujos, enfocada en el fortalecimiento de sus hombres desde temprana de edad como la única forma de fortalecer su Polis bajo las leyes de Licurgo.

Tener una existencia “espartana” significa que se abstenían de los placeres excesivos, enfocándose en lo esencial, tanto en la simplicidad de su forma de vestir, de su comida, su forma de pensar, hablar y vivir.

Su forma de pensar y de hablar se recoge en los vestigios que Plutarco recogió de sus dichos (Ἀποφθέγματα Λακωνικά), en los cuales se lee siempre una forma directa y concisa de comunicación, reflejo de su pragmatismo y forma de ver la vida con confianza en su fuerza como ciudadanos, como guerreros y como Polis.

Este discurso lacónico se diferenciaba del discurso ático proveniente de la región del Ática, cuya capital desde la antiguedad clásica es Atenas, los principales rivales de Esparta, no sólo militarmente, sino también en su filosofías de vida.

El estilo discursivo u oratorio ático se caracterizaba, en contraste, por presentar ideas y argumentos haciendo uso de una lógica muy precisa y una retórica florida para convencer a sus interlocutores o conciudadanos, por ejemplo en el areópago.

En Esparta también la expresión de ideas fue muy importante, pero querían ser concisos, no decir todas las premisas ni conclusiones, sino dejar implícitos muchos argumentos para hablar poco y hacer pensar más, siempre con un poco de humor, ironía y sarcasmo propios de guerreros enfrentados constantemente a su propia mortalidad en el campo de batalla.

Los estoicos como Séneca se inspiraron en la disciplina física y discursiva de Laconia. Séneca coincide en que “el discurso empeñado en la verdad debe mostrarse sin adornos y sencillo”. Para no pecar de parresía (παρρησία) y anaideia (Αναιδεια), es mejor decir menos de lo necesario, dejando a nuestro interlocutor pensar y hacer las preguntas correctas, en lugar de apabullarle la mente con palabras expulsadas sin control ni orden.

Se necesita una gran disciplina para hablar poco, pero al mismo tiempo decirlo todo. Saber callar, escuchar y responder corto, lento, preciso, para no hastiar, mas resonar en el interlocutor. Como un hombre piensa y habla es como examina su vida y, por tanto, como mejor puede organizarla. Si tenemos una mente con ideas organizadas (lógica), hablaremos de manera honesta (retórica) y seremos sensatos en nuestro actuar.

Como pensamos, actuamos. El pensamiento es nuestro carácter. Si tenemos pensamientos débiles, tendremos un carácter débil. Por eso tenemos que tomar responsabilidad por nuestros pensamientos; tengo que tomar responsabilidad por mis pensamientos y mis acciones.

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Book Club Like No Other – Epistulae XXXI – XXXV – Ad Lucilium Epistulae

Por poco no logro terminar las Epístolas de esta semana. Retrocedí. Me dejé llevar nuevamente por mis impulsos concupiscentes. Llevaba una lectura juiciosa de una Epístola por día de la semana laboral con más juicio que el que aplico a mi trabajo en la empresa. Después de seis semanas dándomelas de “estoico”, me dejé llevar, me puse a salir y a gastar lo poco ahorrado, a buscar emociones, saciar mi sed, mi lujuria y mi gula.

Se suponía que debería haber trabajado en mi cuento para el concurso, en haber ido al menos tres días a entrenar boxeo, en no gastar como magnate venido a menos con la tarjeta de crédito saliendo con una tetona piernona a la que le compré ropa para que se pusiera, pero que no logré que se quitara.

Todo este anecdotario de retrocesos es para cuestionarme sobre lo que significa, para Séneca, el progreso en la sabiduría. ¿Hay más sabiduría en saber que se yerra o en no errar sin saber? ¿Hay alguna forma de enmendar el error o solo en olvidarlo? ¿Hay avance si descubro la verdad tras mis equivocaciones?

Quisiera pensar que sí. Que el equivocarme y enmendar es mejor que equivocarme y no hacerlo, sino seguir progresando en el retroceso hacia mi error. 

Intento reconfortarme al no condenarme nuevamente por mis errores. Solía sufrir y castigarme hasta que empecé a aceptar que no sirve de nada si sigo repitiendo mis errores, envileciéndome más. ¿Es peor sentir culpa pero seguir errando o no sentir culpa pero parar de errar?

En los comentarios siguientes a las epístolas de esta semana, son preguntas que de fondo me he hecho todos estos días. Pero, intentando mantener el tono impersonal del Book Club Like No Other, he preferido omitir lo más posible escribir en primera persona o hablar de mi para no distraerme de los temas en cuestión.

Epistula XXXI. Menosprecio de los bienes externos, aprecio de la interioridad – On Siren Songs.

«La Sirena

A un hombre suele agobiarle en secreto el papel que debe ejercer: ser siempre responsable, dominante y racional. La sirena es la máxima figura de la fantasía masculina porque brinda una liberación total de las limitaciones de la vida. En su presencia, siempre realzada y sexualmente cargada, el hombre se siente transportado a un reino de absoluto placer. En un mundo en que las mujeres son, con frecuencia, demasiado tímidas para proyectar esa imagen, la sirena aprende a controlar la líbido de los hombres encarnando su fantasía.» – Robert Greene. El Arte de la Seducción. Planeta: Ciudad de México, 2001. p. 39.

Me parece muy curiosa la diferencia entre el subtítulo de las cartas de la versión en inglés y en español  (Epistulae morales ad Lucilium o Cartas a Lucilio Versión en audio con voz real: https://www.youtube.com/watch?v=xLXe6sBG3oA ) para el mismo capítulo. No obstante, pienso que son complementarios, porque el “canto de sirena” es para Séneca la búsqueda incesante del éxito material a través de la servidumbre, de la búsqueda del placer y de la consideración de las opiniones de otros; descuidando con todo esto la búsqueda de la felicidad verdadera fruto exclusivo de la sabiduría, del “conocimiento de la verdad”.

Aconseja a Lucilio, –como a todos nosotros, sus lectores postreros–, rehuir de todo trabajo, rechazando tanto el “trabajo fútil y superfluo” como también el que “se consagra a fines nobles”. 

Séneca antepone un trabajo del alma que yace al interior de todos nosotros, independiente del rango, las posesiones, el renombre, los títulos, etc; antes de estos dos tipos de trabajo que procuran el dinero, los bienes materiales, la satisfacción de los placeres, los viajes, el prestigio.

Suena muy bonito e igualitario todo este noble trabajo del alma, que no se modela “ni con oro ni con plata”, pero no dice mucho acerca de cómo puede uno “plasmarse una imagen” semejante a Dios usando “barro”. Entiendo esto, no obstante, como que cada uno de nosotros somos el escultor y el material que esculpimos, somos el alfarero y el barro que moldeamos.

No estamos hechos de barro, sino de carne, hueso, sangre, errores, genes buenos y malos, traumas, es decir, de mucha mierda difícil de “moldear” a imagen y semejanza de los Dioses.

Está bien querer perfeccionarnos, ¿pero cómo moldeamos nuestra alma? A priori digo que nuestros músculos los esculpimos con peso y resistencia externa; nuestro carácter con fracasos, sufrimiento y persistencia.

Séneca responde “conociendo la realidad”, ¿pero cómo? Si no es viajando, ni teniendo cargos públicos como los que ocupaba Lucilio, ni ejerciendo esfuerzos para lucro de otros en un trabajo que nos explota, ¿cómo damos forma a nuestras almas?

Ya en cartas anteriores, he criticado un poco este idealismo que propugna un ideal de sabiduría que implica un desprendimiento de lo material que nos sumiría en una pobreza. Humildad de despojado, consuelo de abandonado, orgullo de miserable.

Los ruidos de nuestras famélicas tripas no nos dejarían siquiera pensar o buscar una sabiduría más profunda que la necesaria para procurarnos el pan de cada día, el abrigo de la noche y el rato de placer para no enloquecer. Cualquier alimento, abrigo, descanso, salud, amor… son necesidades para las que uno tiene que pagar un precio que cubre el trabajo, o el intercambio de nuestra vida, de nuestro tiempo, de nuestras emociones, de nuestra sangre, sudor y lágrimas.

Es una utopía imaginar una riqueza sostenible que no requiera trabajar o someterse de forma tal que uno viva de subsidios, limosnas o ayudas de personas caritativas o del fisco (de otros que sí contribuyen). ¿Cómo puede uno no trabajar y dedicarse a filosofar? ¿Cómo hacerlo sin ser un parásito, un despojo, un heredero, un burócrata, un delincuente, un tirano o un reo?

Posiblemente el canto de sirena es ese: pensar que hay alguna salida de este sistema que requiere nuestro sometimiento o el sometimiento de otros para funcionar. Pensar que podemos progresar sin trabajar, pensando que hay dinero fácil. No lo hay, como no hay sabiduría fácil.

Muchos predican una pobreza, un desprendimiento, pero no he conocido a nadie que voluntariamente acceda a una desmejora de sus condiciones de vida. Reitero, al menos no voluntariamente. 

Conocer la realidad implica, por tanto, darnos cuenta que somos animales con necesidades y que sólo las podemos suplir ya sea cooperando, compitiendo o explotando a otros o a los recursos de la naturaleza, al mismo tiempo que no debemos dejarnos explotar demasiado para poder conservar algo de los frutos de nuestro trabajo, lo suficiente para medio vivir y medio prosperar.

El mencionado “canto de sirena” nos engaña diciendo que no necesitamos trabajar mucho, ni amasar riquezas; que podemos ser felices como pobres en un mundo en que cada vez más, menos nos pertenece. ¿Qué? ¿Nos resignamos a ser meros usuarios, menos usufructuarios, meros consumidores, meros inquilinos? ¿Nos resignamos a pagar para vivir con nuestra vida, medida en tiempo y desgaste? ¿Cómo podemos ser libres en nuestra esclavitud? ¿Cómo podemos alcanzar la sabiduría liberadora?

Al menos los proletarios eran dueños de su prole, ahora ni de eso, los niños le pertenecen al Estado para que los reeduquen y los hormonen. Hasta tenemos que pagar por vivir en “nuestra propiedad”, por respirar, por morir y por heredar.

«You’ll own nothing and be happy» – (((World Economic Forum – WEF)))

«Cuando se deje de luchar por la posesión de la propiedad privada se luchará por el usufructo de la propiedad colectiva» –NGD 30

«La “mentalidad de propietario”, tan vituperada por el moderno, se ha trocado en mentalidad de usufructuario que explota ávidamente personas, obras, cosas, sin pudor, sin piedad, sin vergüenza» –2482

«Todo lo aceptado es noble; todo lo impuesto es vil» – Notas 317

Sospecho de la repentina popularidad que ha vuelto a ganar el pensamiento estoico promovido en redes sociales por autores que proponen la resignación y el desprendimiento de lo material. Considero que esto coadyuva el progresivo despojo por parte de los mercaderes y los estados, controlados por estos, a través de la concentración de la riqueza, el fisco, la inflación y todas las formas de expropiación directa e indirecta inventadas para someternos, para luego venir a ofrecernos lo que nos pertenece por derecho natural a cambio de una suscripción , de una tarifa, un impuesto o un canon de arrendamiento.

«El imbécil no descubre la radical miseria de nuestra condición sino cuando está enfermo, pobre o viejo» – EI 228a

Se nos impone aceptar no tener nada con una sonrisa en la cara, que también nos exigen que sea sincera, aceptando sin más sus condiciones a cambio de migajas y limosnas; sus enfermedades y sus vacunas como si fuéramos ganado “bobino” y no bovino, ya que nos hacemos los BoBos (bohemios burgueses) en una olla express que se calienta poco a poco, sin darnos cuenta que no nos queda más que aceptar la esterilidad, la miseria, la eutanasia, los transgénicos, la explotación, la devaluación de nuestros esfuerzos, la atomización social, la obsolescencia programada, el consumismo de chucherías de China, el credencialismo…

«Para industrializar un país no basta expropiar al rico, hay que explotar al pobre» –EI 247a / 486

«Para explotar plácidamente al hombre, conviene ante todo reducirlo a abstracciones sociológicas» –269

Epistula XXXII – Consejos para llegar a la vida perfecta – On Progress.

«Has sufrido innumerables problemas, todo por no dejar que tu razón gobernante haga el trabajo para el que fue hecha ¡ya es suficiente!» – Marcus Aurelius, Meditaciones 9.29

«Donde una persona puede vivir, allí también se puede vivir bien; la vida también está en las demandas de la corte, también allí se puede vivir bien» – Meditaciones 5.16

«El silencio es una lección aprendida de los muchos sufrimientos de la vida» – Seneca, Thyestes 309

«Debes dejar de culpar a Dios, y no culpar a nada ni a nadie. Debes controlar completamente tu deseo y cambiar a lo que se encuentra dentro de su elección razonada. ya no debes sentir ira, resentimiento, envidia o arrepentimiento» –Epicteto, Discursos 3.22.13

«En este momento no estás en un viaje, pero vagando, siendo conducido de un lugar a otro, a pesar de que lo que buscas, vivir bien, se encuentra en todos los lugares. ¿Hay algún lugar más lleno de confusión que el foro? Sin embargo, incluso allí puedes vivir en paz, si es necesario = Nunc non peregrinaris sed erras et ageris ac locum ex loco mutas, cum illud quod quaeris, bene vivere, omni loco positum sit. Num quid tam turbidum fieri potest quam forum? ibi quoque licet quiete vivere, si necesse sit.» – Séneca Epistulas Morales 28.5b-6a

«¡Ese pepino es amargo, así que tíralo! ¡Hay espinas en el camino, entonces mantente alejado! Basta de charla. ¿Por qué reflexionar sobre la existencia de molestias? Porque serás ridiculizado por el hombre que estudia la naturaleza, como también lo serías por el carpintero y el zapatero si les condenaras por el hecho de que en sus talleres ves virutas y recortes de los materiales que trabajan. Sin embargo, mientras esos comerciantes tienen contenedores de basura para su eliminación, la Naturaleza no los necesita» – Marco Aurelio, Meditaciones 8.50

«Sociedad aristocrática es aquella donde el anhelo de la perfección personal es el alma de las instituciones sociales» – NGD 657

«Ninguna ciudad revela su belleza mientras su torrente diurno la recorre. La ausencia del hombre es la condición última de la perfección de toda cosa» –EI 79d

«Nadie carece totalmente de cualidades capaces de despertar nuestro respeto, nuestra admiración o nuestra envidia.

Quien parezca incapaz de darnos ejemplo ha sido negligentemente observado» –EI 85f

«Todos nuestros esfuerzos tienen por fin arrancarnos al anonimato de la clase, de la raza, de la especie, o del género, para ascender a la individualidad» –Notas 178

Esta carta vuelve a tratar el tema de no buscar el favor o la aprobación de personas que no están o no han pasado por el camino en búsqueda de la sabiduría y que, en cambio, podrían más bien desviarnos del nuestro o, al menos, estorbarnos, alentando lo que en una corta vida no debe interrumpirse más.

«En el curso de tu vida te toparás continuamente con necios. Son demasiados para evitarlos. Podemos clasificar a la gente como necia de acuerdo con el siguiente razonamiento: en lo tocante a la vida práctica, lo que debe importar es obtener resultados de largo plazo y que el trabajo se haga en la forma más eficiente y creativa posible. Éste debe ser el valor supremo que guíe las acciones de la gente. Pero los necios llevan consigo otra escala de valores. Conceden más importancia a cuestiones de corto plazo: conseguir dinero de inmediato, llamar la atención del público o de los medios y quedar bien. Están gobernados por su ego e inseguridades. Tienden a gustar del drama y la intriga política por sí mismos. Cuando critican, siempre enfatizan cosas irrelevantes para el panorama o argumento general. Les interesa más su carrera y posición que la verdad. Puedes distinguirlos por lo poco que hacen, o por lo mucho que se empeñan en que otros obtengan resultados. Carecen de sentido común, esmerándose en cosas sin importancia, al tiempo que ignoran problemas con graves implicaciones de largo plazo.» –Robert Greene, Maestría. Océano: Ciudad de México, 2018, p. 205

Todos somos vulnerables a la necedad, sea ajena o, principalmente, la propia. Es parte de la vida, según nos invita a aceptar Robert Greene en la cita de más arriba. Séneca, por su parte, insta a Lucilio en esta, como en varias de sus otras Epístolas anteriores (XI, VIII, XXV, V) a no mirar como referente de conducta a las multitudes, sino a un selecto notable que sirva de paragón de conducta, “como si solo yo fuera a enterarme de tus acciones, como si fuera a verlas”. Séneca se ubica a sí mismo como el observador de las acciones de Lucilio.

«Es una tontería esperar que los demás armonicen con nosotros; yo no lo he hecho nunca. Siempre he considerado a cada hombre un individuo independiente, que me empeño en comprender con todas sus peculiaridades, pero de quien no deseo más simpatía. De esta forma he podido conversar con todos, y solo así se produce el conocimiento de los caracteres diversos y la destreza necesaria para la conducción de la vida» – Goethe

Al igual que Goethe, Nicolás Gómez Dávila admite que basta observar bien a los individuos para encontrar en ellos cualidades de las que aprender, admirar o respetar. Las multitudes despersonalizan estos rasgos que tienen todos los individuos, sea cual sea su status, posición, nivel educativo, económico, edad, raza, género, etc. Hay un “igualitarismo” en que todos tenemos virtudes que admirar, como vicios a despreciar.

Epistula XXXIII – Valor de las sentencia filosóficas y del magisterio de los antiguos – On the futility of learning maxims.

«Quien cita a un autor muestra que fue incapaz de asimilárselo» – NGD 670

He sido culpable de confiar mi pensamiento en autores, en memorizar palabras claves para poder googlear rápidamente frases, escolios y sentencia para citarlos, ocasionalmente en conversaciones y en ensayos, en lugar de aplicar su sabiduría en mi vida. Ni siquiera me alcanza la memoria para memorizar muchas de las citas que cito. Tampoco se vaya a pensar que tengo las ínfulas de recitar (citar nuevamente) mis lecturas todo el tiempo y con todo el mundo

Séneca considera innecesario pasársela citando sentencias de otros, toda vez que “son patrimonio de todos”. Para él, en lugar de buscar frases seleccionadas, es mejor que estudiemos a fondo a un autor en el conjunto de su obra. Esto es algo que intento hacer desde la primera vez que descubrí a Nicolás Gómez Dávila gracias a los trinos del policía brasilero Wagner Clemente Soto.

Como NGD escribe en un estilo “corto y elíptico” en contraste a otra manera “lenta y minuciosa” (Notas 56), de modo que su obra consiste ante todo de Escolios y Notas cortas, antes que de la prosa del ensayo filosófico que usa en De Iure, en Textos I y en El Reaccionario Auténtico.

El que la mayoría de su obra sea “Escolios a un texto implícito” nos invita a que la leamos como una “composición pointilliste” (EI Tomo 1 #2) en que sus frases son “piedrecillas” que él arroja en nuestras almas y cuyo impacto depende de cómo la podemos recibir:
«Las frases son piedrecillas que el escritor arroja en el alma del lector. El diámetro de las ondas concéntricas que desplazan depende de las dimensiones del estanque» –43

O de cómo la leemos dependiendo del día:

«Escribir sería fácil si la misma frase no pareciera alternativamente, según el día y la hora, mediocre y excelente» –142

En suma, los escolios y notas encierran en sí, cada uno, la infinita composición pointilliste de un inmenso texto implícito.

En todo caso, siguiendo la lección de Séneca en esta epístola a Lucilio, tenemos que ver todas estas sentencias, escolios, frases, notas, citas, etc como las ruedas de apoyo de cuando uno de niño aprende a montar bicicleta, pero una vez uno la domina, ya no las necesita para mantener el equilibrio por uno mismo. No basta entonces aprender y recitar frases de memoria, sino aplicarlas hasta tener el criterio propio necesario para guiarnos por el camino a la sabiduría.

«Que la filosofía pueda parecer a algunos como una disciplina puramente intelectual, como un conjunto de conocimientos, como un grupo de investigaciones es una singular aberración. La filosofía es una vida. La filosofía es una manera de vivir penetrada íntimamente de inteligencia y de razón, plenamente lúcida y ordenada hacia los objetos propios del espíritu» –Notas, 105

Epístola XXXIV – On a promising pupil – Lucilio en vías de perfección debe perseverar

Séneca se alegra de ver en Lucilio el progreso en la búsqueda de la sabiduría, gracias también a su guía como maestro.

Muchas veces quise encontrar un mentor que, como Séneca respecto de Lucilio, descubriera mi carácter, mi potencial y me impulsara, me guiara, me enseñara… La realidad es que no supe buscar, ni descubrirme, me rendí y desprecié mentores al no verlos dignos de mí como su promisorio pupilo por orgullo, rebeldía, miedo, pereza e impulsividad.

No puedo llorar ya por mi culpa, sino seguir adelante sin perder más tiempo mejorando cada día lo más posible, dejando mis vicios atrás sin distraerme del camino por placeres efímeros e insatisfactorios de mi sed.

Queda entonces dejar de buscar mentores y empezar ya mismo a ser mi propio mentor para por fin aprender de mis éxitos y fracasos.

Ya he dicho que me opongo a profesores que no enseñan desde la experiencia; sino desde la teoría, desde la resignación y el fracaso de no desempeñarse con éxito en lo que enseñan.

El único requisito para ser docente debería ser haber aplicado las lecciones que se pretenden enseñar a otros. Algo que muy pocos hacen, porque en la mayoría de los casos su éxito en su campo consiste máximo en empaquetar las lecciones copiadas de otros en un lenguaje mercadeable lleno de trucos del copywriting, de storytelling, y de marketing para vender cursos, seminarios, conferencias, libros basados en una imagen de “éxito” en medios, como si fuera el resultado de lo que pretenden vendernos. En secreto no aplican lo que predican. Ningún “experto” enseña sus secretos. No quieren que sus estudiantes/clientes los superen.

Contra todo lo anterior, admito que si no hay maestros que me enseñen, tengo que ser yo maestro y enseñar a otros. Un maestro fracasado puede enseñar de su fracaso a sus pupilos para que aprendan de su ejemplo y actúen en contraste, en consecuencia y en congruencia. Hacer mejores a otros, hace mejor al maestro. Me cansé de buscar en otros el mentor que yo debí ser desde un principio.

Epistula XXXV – Séneca quiere la amistad de Lucilio, basada en la sabiduría – On the friendship of kindred 

«Qui amicus est amat; qui amat non utique amicus est; itaque amicitia semper prodest, amor aliquando etiam nocet. Si nihil aliud, ob hoc profice, ut amare discas. = Quien es amigo, ama; quien ama, no siempre es amigo; de ahí que la amistad resulta siempre provechosa; el amor a veces hasta es perjudicial. Si no tienes otro motivo, que tu progreso sea para que aprendas a amar.» –Seneca-Epistula ad Lucilium XXXV (Sen. Ep. Luc. XXXV)

El alma que ama no pospone, no mira su provecho, no duda, ni desierta. La verdadera sabiduría ama.

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Book Club Like No Other – Epistulae XXVI – XXX – Ad Lucilium Epistulae

Seis semanas, treinta epístolas, prácticamente un cuarto de las ciento veinticuatro que componen las Epístolas Morales a Lucilio (Ad Lucilium Epistulae), en las cuales hay algunos temas que son recurrentes como centrales de la sabiduría estoica: el desprecio por la muerte; la amistad; el estudio cotidiano de la filosofía; el desprecio de la riqueza material; el manejo de los impulsos y emociones; la conciencia de nuestra propia mortalidad; la centralidad de la sabiduría sobre todos los demás bienes terrenos; la independencia de la opinión de la multitud; la sabiduría como forma de felicidad…

Ante todo, hasta ahora, el tema más importante es vivir bien y morir bien, que se ve también en las epístolas a Paulino, conocidas como Sobre la brevedad de la vida (De brevitate vitae), pero que también hace parte de varias máximas de su Libro de Oro. A continuación hice una breve selección de algunas que alcancé a anotar de un libro de la biblioteca ayer antes de que se me acabara el tiempo:

Buena es la mujer cuando abiertamente es mala.

Feliz quien desprecia la fortuna.

Buena es la riqueza si la manda la razón.

La virtuosa mujer manda a su marido obedeciéndole.

Es morir bien, morir voluntariamente.

Debe tomarse consejo conforme al día y, si es posible, conforme a la hora.

La poca templanza del enfermo hace al médico ser cruel.

Dos veces muere quien a voluntad de otro muere.

Con facilidad se adquiere lo preciso para la vida.

Doloroso es que comencemos a vivir cuando morimos.

No hay nadie tan humilde que no tenga poder para dañar.

Dañosa es la abundancia que trae mucha codicia.

Para bien obrar, el que da debe olvidar pronto, y el que recibe nunca.

La sencillez y la claridad distinguen al hombre de bien.

Espera que te hagan a tí lo que tú haces a otro.

El beneficio que a todos se hace, a ninguno se hace.

La inconstancia acorta los días de nuestra vida.

Las buenas costumbres se conforman más con otras y por eso duran.

Doble valor tendrá el beneficio que otorgamos sin que nos lo hayan pedido.

El liberal, aún para dar busca ocasión.

Lo que a fondo se aprende, nunca del todo se olvida.

La diversidad de libros distrae el entendimiento.

Consuelo es en las grandes desgracias el que no pueda sobrevenir otra mayor.

Muchos deleites afeminan el espíritu.

Debe esperarse la muerte que la Naturaleza ordena.

Al infelíz sóbranle y fáltanle pensamientos.

No hay manjar caro para el glotón.

La frugalidad es una pobreza voluntaria.

Poco importa carecer de sepultura.

Más seguro está en la virtud el que ya pasó por los vicios.

Tolerable es el infortunio que es común a muchos.

Hasta la desgracia se cansa.

En los ancianos es ocasión de más constancia el estar cerca de su libertad.

El que recibe lo que no puede pagar engaña.

Confiesa el delito el que huye del juicio.

En poco aprecio se tiene lo adquirido de gracia.

LLeva bien pequeño trabajo el que pasó por otros mayores

El peor enemigo es el traidor.

El ánimo inconstante, cuando más procura saber, menos sabe.

Hasta los vicios de quien mucho amamos nos placen.

Soo es loable la ambición por no perder el tiempo.

Honra es la alegre pobreza.

Mejor es hacer a otros herederos que buscar a quien heredar.

Débese guardar con más cuidado lo que no se sabe cuándo ha de faltar.

Justa causa de alegría es ver alegre a un amigo.

El conocimiento del vicio es principio de virtud.

Bien se sufre una sola muerte.

Si a las lágrimas las vence la razón, la suerte las aumenta.

Todo es posible a quien no teme los trabajos.

La mujer no admite medio: ama mucho o aborrece mucho.

El desdichado no cree a la prosperidad cuando viene.

El mayor castigo de la injuria es haberla hecho.

Los afligidos se apartan de lo que aman mucho.

De muchos riesgos nos excusaríamos si tuviésemos siempre testigos.

Mejor es tener bienes que aunque sea para dejarlos, que no tenerlos.

A muchos fue causa de temer poder ser temidos.

Sepultura es de ingenios la sensualidad.

No hay mal que no haga una mujer airada.

No hay cosa, por chica que sea, en que no quepa la virtud.

No hay cosa más fuerte que el verdadero amor.

Nunca te rindas a la fortuna.

El que verdaderamente ama nunca mira su provecho.

No hay cosa tan cara como la que con ruegos se compra..

No se confiesa obligado quien no recibió.

Carecemos de libertad para nacer a nuestro arbitrio.

De ninguna suerte debemos fiarnos menos que de la buena.

La prosperidad que más dura es la que vino despacio.

No hay desgraciado que no halle consuelo con la vista de otro más desgraciado.

Ninguno nace para pasar la vida sin trabajos.

De nuestras cosas, la que perdemos nos parece la mejor.

Lo que más se ama, más veces corre peligro.

Nadie aceptaría la vida si al tiempo de recibirla tuviese entendimiento.

El que sin peligro vence no consigue la gloria.

Felicidad es no necesitar de ella.

No puede el codicioso ser agradecido.

No es beneficio el que nos obliga a recibir.

El sabio no castiga por venganza de lo pasado, sino por remedio de lo venidero.

No hagas juez de la vida a la opicnión popular, sino a tu propia conciencia.

No es deshonor no alcanzar una cosa, sino cesar de poner los medios.

No se debe hablar sino al que con voluntad escucha.

Poco tiene que esperar aquel a quien la vejez hizo vecino de la muerte.

Ningún descubrimiento se haría si nos contentásemos con lo que sabemos.

No hay esclavitud más vergonzosa que la voluntaria.

Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya.

Para el hombre ocupado no hay día largo.

No debes exigir lo que tú habrías de negar.

El verdadero amor no sufre dilaciones.

No sabe ser rey el que teme mucho el odio ajeno.

Natural es de mujeres deleitarse con atavíos.

Todo arte es imitación de la Naturaleza.

Tal y como se puede notar de las máximas anteriores, hay una similitud con varios escolios de Nicolás Gómez Dávila, especialmente en el estilo circular de algunas, en las paradojas de otras, en los juegos de los conceptos con sus antónimos y sinónimos, en esa perspicaz ironía que hace sonreír y en que resuenan en el lector.

Epistula XXVI. El encanto de la vejez y la preparación para la muerte.

«Youth is wasted on the young»

Frente a esto digo que “la juventud se desperdicia en los jóvenes y la vejez se desperdicia en los viejos”.

Con esta contestación al conocido dicho popular en inglés quiero decir que se necesita de la sabiduría propia de la vejez para poder aprovechar de la juventud.

La vejez se desperdicia en los viejos del mismo modo en que la juventud se desperdicia en los jóvenes, porque envejecer no necesariamente implica hacerse más sabio. A menudo, madurar significa dañarse en lugar de crecer y hacerse mejor. 

El encanto que Séneca le atribuye a la vejez solo se puede apreciar y sentir si se cuenta con buena salud mental y física. Si, por el contrario, no se tiene una mente ni un cuerpo saludables, pero se está lleno de achaques “propios de la vejez”, dudo que se elogie tanto esta etapa de la vida más próximo de la muerte natural.

A pesar de esto, es bueno su aprecio de la vejez como una forma de lidiar con el miedo a la muerte, resignados a aceptar lo que no podemos cambiar. No hay vuelta atrás al vientre, como tampoco una segunda inocencia. Toca aceptar lo que se tiene y morir con ello dignamente.

Nada garantiza una vejez digna, ni siquiera la riqueza. Muchos ricos cambiarían sus riquezas por una pizca de salud en su vejez, como si eso significara una entrada al paraíso.

Nada previene que llegue el día en que uno no pueda ya controlar los esfínteres, nada garantiza que uno no huela a guardado, en que uno no se vuelva un estorbo, en que uno olvide todo, hasta quien uno fue.

Se puede invertir en la salud, hacer ejercicio, consumir alimentos sanos, evitar los vicios, etc, pero la vida es cosa seria y por nada puede uno terminar en una cama como un vegetal, excretando en bolsas, cagado, babosiando y gritando hacia adentro ruegos. “¡Mátenme, mátenme, acaben con mi sufrimiento porque yo ya no soy más!”.

«Una vejez tenazmente inclinada sobre las promesas que el adolescente se hizo a sí mismo, es un espectáculo admirable» –Notas 447

«Envejecer es retirarse progresivamente del mundo de las apariencias» – Goethe

Por otro lado, entiendo el sentimiento de alivio que la vejez y la muerte traen a una vida de sufrimiento repetitivo, de una rutina desgastante, del tedio, de la enfermedad, de la adicción a la ambición; la codicia por más de lo que la vida puede procurarnos.

«If you can’t be a poet, then be the poem» – David Carradine

En cualquier caso, es inevitable hasta ahora la disminución de nosotros al llegar a la vejez que solo queda resignarnos a aceptar que la vida se nos desmorona de las manos, que no podemos agarrarle y no dejarle ir.

«La sabiduría consiste en resignarse a lo único posible sin proclamarlo lo único necesario» –88

Por ahora, esa me parece la opción más digna antes que iniciar un procedimiento burocrático para que le apliquen la eutanaia o reemplazar su cuerpo viejo por un artificio que le dé más años de vida o mezclarse con una máquina en búsqued de la inmortalidad. Por el miedo a la muerte, somos capaces de muchas cosas, hasta vender nuestra alma al Estado, al demonio y a la técnica.

«Los tres enemigos del hombre son: el demonio, el estado y la técnica»– Nicolás Gómez Dávila. Escolios Seleccionados, 925

Porque nos toca morirnos, nos toca aceptarlo en lugar de amalayar la inmortalidad. Esta ansiedad nos impide disfrutar lo poco que tenemos de vida, la cual es suficiente para quien sabe apreciarla.

Séneca exhortó a Lucilio, como a todos sus demás lectores, a prepararse para la muerte hablando consigo mismo.

Meditare mortem o “medita sobre la muerte” (Epicuro):

«‘Meditare mortem’: qui hoc dicit meditari libertatem iubet. Qui mori didicit servire dedidicit; supra omnem potentiam est, certe extra omnem. Quid ad illum carcer et custodia et claustra? liberum ostium habet. Una est catena quae nos alligatos tenet, amor vitae = Quien esto dice, nos exhorta a que meditemos sobre la libertad. Quien aprendió a morir, se olvidó de ser esclavo; se sitúa por encima o, al menos, fuera de toda sujeción. ¿Qué le importan la cárcel, la guardia, los cerrojos? tiene abierta la puerta. Una sola es la cadena que nos mantiene sujetos: el amor a la vida (…)»

Epistula XXVI – El esfuerzo por la virtud, bien supremo, es una labor personal

«La claridad es virtud de quien no desconfía de lo que dice» –1974

«Después de ver el trabajo explotar y arrasar el mundo, la pereza parece madre de las virtudes» –2072

«El diablo no puede hacer gran cosa sin la colaboración atolondrada de las virtudes» –2190

«Dudamos de la importancia de muchas virtudes mientras no tropezamos con el vicio contrario» –2244

«Los mecanismos de la sociedad moderna fomentan las virtudes fastidiosas y castigan los vicios simpáticos» –2359

«En todo individuo duerme el germen de los vicios y apenas el eco de las virtudes» –2508

«La envidia difiere de los demás vicios por la facilidad con que se disfraza de virtud» –2837

«Tolerar hasta ideas estúpidas puede ser virtud social; pero es virtud que tarde o temprano recibe su castigo» –2847

«La sociedad premia las virtudes chillonas y los vicios discretos» –77

«Solo tenemos las virtudes y los defectos que no sospechamos» –78

«Entre adversarios inteligentes existe una secreta simpatía, ya que todos debemos nuestra inteligencia y nuestras virtudes a las virtudes y a la inteligencia de nuestro enemigo» –152

«La sociedad industrial es la expresión y el fruto de almas donde las virtudes destinadas a servir usurpan el puesto de las destinadas a mandar» –481

«Individuos o naciones tienen virtudes distintas y defectos idénticos. La vileza es nuestro común patrimonio» –339

«En la sociedad igualitaria no caben ni los magnánimos ni los humildes, solo hay campo para las virtudes cursis» –611

«Razón, Progreso, Justicia, son las tres virtudes teologales del tonto» –1193

Séneca admite que muchas de sus cartas, además de ser consejos a Lucilio, son también reflexiones y consejos para sí mismo mejorar, especialmente abandonar “turbios placeres”, que nos llenan, como a él, de vergüenza, arrepentimiento y culpa, incluso de asco hacia nosotros mismos.

Por tanto, para contrarrestar sus daños y desperdicios, tenemos que cultivar las virtudes, incluso antes de cualquier otro patrimonio, sea económico, académico, experiencial, social, cultural, etc.

Epistula XXVIII- No son los viajes, es la disposición interior la que nos procura la salud.

«He aceptado mi vida con la pasividad de una piedra, porque todo en la vida me seduce igualmente. No pudiendo excluir, no he sabido elegir, y me he contentado con la mediocre existencia concedida» –Notas 173

«No sé si nunca tomo decisiones porque creo en la sabiduría de las decisiones que la vida toma espontáneamente o si creo en la sabiduría de la vida porque soy incapaz de tomar decisiones» –Notas 177

«Viajar por Europa es visitar una casa para que los criados nos muestren las salas vacías donde hubo fiestas maravillosas» –Notas 265

«De nada sirve al mediocre emigrar a donde moran los grandes. Todos llevamos nuestra mediocridad a cuestas» –823

Uno de los los primeros de los doce pasos es aceptar que tenemos un problema, una manía, un mal comportamiento, un vicio, un patrón negativo, un círculo vicioso del que no se sale, etc. No estoy el todo de acuerdo, en cambio, con hacerlo mi identidad: no, no eres alcohólico, tienes un problema con tu consumo de alcohol; no eres adicto a las mujeres, distraes tus problemas con mujeres; no eres un procrastinador, procrastinas… Debatible. ¿En qué medida nuestras acciones nos definen o nuestra identidad define nuestras acciones? Por ejemplo, un asesino es un asesino porque asesina, un criminal es un criminal porque ha cometido crímenes, una persona mala incurre en maldades. 

En todo caso, parte de solucionar el problema es identificarlo,  tal como un médico necesita hacer un diagnóstico correcto para poder recetar la cura, es necesario “vernos a un espejo”, mirar hacia adentro e identificar y decir, “este es mi problema, esto es lo que necesito solucionar”: verbalizar los vicios que he vuelto mis hábitos, las emociones negativas que ya dominan mi carácter, los impulsos a los que cedo, que de tanta repetición empiezo a identificarme con ello y me acompañan donde sea que voy, de modo que no basta escapar a otra geografía para afrontarse, para evadirme, para descubrirme o para cambiarme.

Ayuda cambiar nuestro ambiente, las personas de las que nos rodeamos, los incentivos a nuestros vicios que tenemos cerca; pero no es lo único, ni es suficiente. Va junto a una introspección, a un trabajo diario, cada hora porque siempre tenemos dentro las semillas de nuestros vicios y de nuestras virtudes, un buen ambiente fértil puede ayudar a crecer el árbol que da frutos buenos o ponzoñosos.

No basta el suelo en que se está parado. Se necesita una buena luz que nos guíe a la sabiduría y esa luz hay que buscarla, arrimarse a ella como una planta que busca la ventana, aunque más a menudo esta luz está dentro de uno que en otra geografía.

Pero si está en una geografía, ojalá pueda enriquecer su suelo de los nutrientes necesarios, no perderse, ni quedarse en el viaje, sino llegar a donde pueda sembrar raíces fuertes, crecer, dar frutos, prosperar y ser enterrado.

Además, ¿viajar en esta época? ¿a dónde? Los lugares que valen el gasto están llenos de multitudes de turistas o migrantes de letrinas como la de uno. Masas que ensucian el paisaje con sus presencias, consumen las particularidades locales y hacen parecer todos lados como el mismo del que huyen. Huimos del subdesarrollo, pero el atraso lo traemos en la piel, en la sangre, en nuestro aroma, en las costumbres, en las religiones…¿Para qué salir de un cagadero a ser ciudadano de segunda categoría en otro lugar que se vuelve cada vez más el cagadero del que salí? 

Epistola XXIX. Las amonestaciones deberán hacerse oportunamente.

«Las barreras frecuentes que nos pone la vida no son obstáculos para derribar, son amonestaciones silenciosas que nos desvían hacia la certera vía» –2479

«Las frases son piedrecillas que el escritor arroja en el alma del lector. El diámetro de las ondas concéntricas que desplazan depende de las dimensiones del estanque» –43

«La frase debe tener la dureza de la piedra y el temblor de la rama» –499

«Explicar cuando es posible sugerir supone un excesivo desprecio del lector» –301

«El que menos comprendes el que se obstina en comprender más de lo que se puede comprender» –118

La vida nos da amonestaciones, críticas, resistencias y persistencias. No siempre son oportunas, ni justas, pero dicen algo de nosotros y de nuestras acciones porque no sabemos de dónde puede venir una sabia retroalimentación o quién pueda darnos una lección.

¡Qué difícil es encontrar un mentor como Séneca con Lucilio! Un mentor dispuesto a corregir nuestros errores e impartirnos su sabiduría con un amor de tal magnitud.

«Practice even what you have despaired of mastery» – Marcus Aurelius

¿Quién nos enseña a ser mejores amigos, más honestos, más calmos, más justos, más fuertes, más honorables, más sabios?

Escasean los maestros y abundan los adoctrinadores. Pocos se preocupan por sus pupilos o por compartir generosamente su conocimiento, como si les perteneciera. 

«The mass of men lead lives of quiet desperation. What is called resignation is confirmed desperation. From the desperate city you go into the desperate country, and have to console yourself with the bravery of minks and muskrats. A stereotyped but unconscious despair is concealed even under what are called the games and amusements of mankind. There is no play in them, for this comes after work. But it is a characteristic of wisdom not to do desperate things..» –Thoureau

Nos rendimos, solitarios y sin una guía como Virgilio lo fue para Dante en su paso por el infierno y el purgatorio. Creemos que nunca llegaremos al paraíso, fracasamos al claudicar a medio camino y nos excusamos en nuestra debilidad para resistirnos al cambio, resignándonos a ser miserables, deshonestos, cobardes, débiles, injustos…

Séneca, en cambio, no se resigna a guiar a Marcelino por la recta vía. No se rinde a pesar de la terquedad de él, quien peligra no poder salvarse de sus vicios y arrastrar con él a Séneca, como a todo quien le tienda la mano.

Epistula XXX On conquering the conqueror.

«Depender sólo de la voluntad de Dios es nuestra verdadera autonomía» –NGD

«La vida no cumple sus promesas; quizás la muerte no cumpla sus amenazas» – NGD. Notas

«Sólo es noble lo que dura» – C1 223

«La amenaza de muerte colectiva es el único argumento que desbarata la complacencia de la humanidad actual. La muerte atómica ha suscitado una inquietud que el creciente envilecimiento del hombre no ha logrado despertar» – C1 251

«La poesía es una manera de evocar cualquiera de los aspectos del mundo que aluden a la muerte» – C1 477

«Como la presencia de la muerte, una vida intelectual ardiente y austera nos rapa de las manos, artes, letras, ciencias para reducirnos a la escueta confrontación con nuestra vida» – C1 M, 213

«(…) Que mueran los seres en quienes los valores existen indica que la muerte tiene que ser una buena dimensión del espíritu. No conozco mejor indicio de la dudosa inmortalidad del hombre que la imposibilidad de concebir un valor que no sea eterno, unida a la imposibilidad de disociar el valor del concreto individuo que lo realiza» –Notas 144

«Ser moderno es ver fríamente la muerte ajena y no pensar nunca en la propia» –1217

«Todo rueda hacia la muerte, pero sólo la carente de valor hacia la nada» –1956

Podemos salvarnos de una catástrofe, de un accidente, de un ataque mortal, lo que recupera en nosotros la esperanza de la vida, pero dice Séneca a Lucilio, “ninguna esperanza aguarda a quien la vejez conduce a la muerte”.

Exalta a Basso como un ejemplo a seguir por Lucilio (y todos) en la preparación estoica a la muerte.

En su Ética a Nicómaco, Aristóteles exalta como valiente al hombre que “no tiene miedo ante una muerte noble, y todas las emergencias que involucran la muerte y las emergencias de la guerra están en el más alto grado de este tipo”.

De hecho, la palabra “virtud” o “virtus” en latín significa coraje, en particular, la capacidad de resistir y enfrentar el dolor y la muerte.

Esta virtud de coraje es, –junto a la fuerza, la maestría y el honor–, una de las virtudes tácticas que, para Jack Donovan, definen El Camino del Hombre (The Way of Men).

«Some say that self-preservation is the strongest instinct of all, not only in humans but in all animal life. Fear of death. The imperative to survive. Nature has implanted this in all living creatures.

The Warrior Ethos evolved to counter the instinct of self-preservation. Against this natural impulse to flee from danger (specifically from an armed and organized human enemy), the Warrior Ethos enlists three other equally innate and powerful human impulses:

Shame.

Honor.

And love.» — Steven Pressfield, The Warrior Ethos

Steven Pressfield, autor de Puertas de Fuego (Gates of Fire) y de La Guerra del Arte (The War of Art), dice que “el ethos del guerrero evolucionó para contrarrestar el instinto de auto-preservación”.

A partir de este ethos, se enlista otros tres poderes e innatos impulsos humanos: “la vergüenza, el honor y el amor”.

Similares reflexiones sobre el desprecio de la muerte como un mal o castigo las vemos en varias epístolas previas de las Cartas a Lucilio (Epistulae morales ad Lucilium).

No obstante, estas consideraciones no son exclusivas de la filosofía occidental, comos e ve en el Budismo, el Bushido y la filosofía de los guerreros samurai, musulmanes, los persas, los hunos, los talibanes, los thai y otras culturas guerreras que apenas he conocido de pasada, pero que estas cartas me evocan la curiosidad y la admiración.

«11. Como si ya te fuese posible marcharte de la vida, así es preciso que hagas, digas y pienses cada cosa» – Marco Aurelio. Meditaciones (Selección). Alianza Editorial: Madrid, 1996

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Book Club Like No Other – Días XXI – XXV – Ad Lucilium Epistulae

En este instalamento de mi deuda, —algo que diría Séneca antes de terminar alguna de sus epístolas a Lucilio como una manera de presentar una cita de algún sabio, generalmente de Epicuro– introduzco la quinta semana del Book Club Like No Other acerca de las Epístolas Morales a Lucilius (Epistulae morales ad Lucilium o Cartas a Lucilio Versión en audio con voz real: https://www.youtube.com/watch?v=xLXe6sBG3oA ).

Por hacer esto más breve de leer para quien sea mi lector, en esta entrega dejé de copiar el texto en latín e italiano de http://www.poesialatina.it/ con los títulos de las epístolas en inglés de Wikisource o de la versión de Loebs disponible en Internet Archives, –que es una tremenda versión digitalizada bilingüe, lo único que no me gusta es la forma en que están organizadas las páginas ya que no es posible leer la versión en latín en la página izquierda y en inglés en la derecha, sino que toca pasar la página.

De todos modos, en cada introducción desde la primera semana de este club de lectura “como ningún otro” vengo dejando los links para acceder a la obra que se comenta. Ojalá que el lector (si lo hay) siga también la práctica de escribir en sus propias palabras lo que entiende o lo que le evocan las Epístolas a Lucilio. 

El estilo por el que me he decidido es contrastarlas con la obra de NGD, reconociendo en él un lugar similar al que reconoce Séneca en Epicuro, a quien cita en al finalizar la mayoría de sus cartas a Lucilio, similar a las palabras de este a Meneceo (Carta sobre la felicidad, que parece ser muy corta https://www.youtube.com/watch?v=FktZPzzVDag ), –que no he leído todavía. Hay una tradición epistolar de una relación maestro-pupilo que se repite a lo largo de los milenios, de una lectura que va atrás en el tiempo y trae lecciones al presente.

Nicolás Gómez Dávila, gracias a su dominio del griego antiguo y del latín, condensa en sus escolios una inmensa lectura de clásicos como Epicuro o Séneca, que hoy resuenan en mí como lo hicieron las lecciones de un mentor en su alumno desde el principio de los tiempos.

No pretendo ser maestra de nadie. Tan solo estoy leyendo y anotando sobre lo que leo, en las mejores palabras que tengo cada semana, en instantes de Case Processing, en mis horas de lunch, en las noches después del trabajo o los sábados y domingos, si lo aplacé para el fin de semana, como también esta vez; siempre sin mayor edición que la transcripción de mis libreticas al computador; de mi fuente ilegible a Roboto 13 en Google Docs, que me permiten añadir un escolio más, una nota, otra cita o podar lo que sobra.

Epistula XXI. On the renown which my writings will bring you.

«Yo carezco de opiniones, solo tengo breves ideas, transitorias y fugaces, más parecidas a las posadas destartaladas donde descansamos una noche que a las mansiones espléndidas, donde no sabemos bien si moramos, o si somos prisioneros de su misma magnificencia» –Notas 173

«La vida es un combate cotidiano contra la estupidez propia» –EI 706

«La trascendencia es la región inabordable hacia la cual aspiran innúmeras rectas truncadas» – EI 2123

«El verdadero perfeccionismo es encontrar el equilibrio correcto» –Rita Emmet

«Don’t let the perfect be the enemy of the good»

«Il meglio è il inimico del bene»

«Dit que le mieux est l’ennemi du bien» – Voltaire. La Bégueule

«Le mieux est l’ennemi mortel du bien» –Montesquieu

«Belleza, heroísmo, gloria, se nutren del corazón del hombre como llamas silenciosas» –215

«La verdadera gloria es la resonancia de un nombre en la memoria de los imbéciles» –259

«La gloria, para el artista auténtico no es un nudo de alabanzas, sino el silencio terrible del instante en que creyó acertar» –1370

«La gloria de los escritores verdaderamente grandes es gloria artificialmente impuesta al público, gloria escolar y subvencionales. La gloria auténtica, popular, espontánea, no corona sino a mediocres» –2896

«Sólo una cosa no es vana: la perfección sensual del instante» –89

«Los libros no son herramientas de perfección, sino barricadas contra el tedio» –191

«La sabiduría en este siglo consiste ante todo en saber soportar la vulgaridad sin irritarse» –333

«La resignación al error es el principio de la sabiduría» –352

«El primer paso de la sabiduría está en admitir, con buen humor, que nuestras ideas no tienen por qué interesar a nadie» –428

«La sabiduría se reduce a no olvidar jamás, ni la nada que es el hombre, ni la belleza que nace a veces en sus manos» –1010

«La sabiduría no consiste en resignarse a lo único posible sin proclamarlo lo único necesario» –88

«La sabiduría se reduce a no enseñarle a Dios cómo se deben hacer las cosas» –108

«El arte es una forma de orar = Искусство — это молитва; этим всё сказано» – Andrei Tarkovski

«Madurar no consiste en renunciar a nuestros anhelos, sino en admitir que el mundo no está obligado a colmarlos» – EI 233b

«Pensamiento maduro es el que no olvida que todo se pudre» –EII 216e

Para los estoicos como Séneca la “tranquilidad animis” o la tranquilidad del alma es la forma más alta de sabiduría, alcanzable a través del control de las emociones, de las pasiones, de los impulsos, de los deseos y de las ambiciones antinaturales, o sea de aquellas que no se pueden saciar naturalmente, aprender a aceptar el sufrimiento de la vida y la inevitabilidad de la muerte, con lo poco que conseguimos, en lugar de amalayar gloria, riquezas, fama, inmortalidad, etc.

Séneca cuestiona a Lucilio: “‘Piensas que tienes dificultades con esas personas de que me hablas en tu carta?” –y responde– “el mayor problema lo tienes contigo, tú eres el que te creas las dificultades”.

Cum istis tibi esse negotium iudicas de quibus scripseras? Maximum negotium tecum habes, tu tibi molestus es”.

Hay otra cita ya conocida de Séneca en esta epístola que viene inspirada de Epicuro: “Si quieres ser rico, no desees más, sino reduce su deseo” o algo con “ser rico no es tener más, sino querer menos”. Me gusta cuando dice que estas “sentencias no son de patrimonio de Epicuro, son de dominio público”.

Epistula XXII. On the futility of half-way measures.

«If you’re going to try, go all the way, otherwise don’t even start» –Bukowski

Ya es recurrente la invitación de Séneca a Lucilio a abandonar los cargos y responsabilidades que ostenta, lo que me recuerda el escolio de NGD que dice “llamamos deber a nuestra ambición” (ESCOLIOS A UN TEXTO IMPLÍCITO Selección 425)

Es curioso que el título de esta carta en inglés haga énfasis en medidas definitivas y que en español en la edición de Gredos, traducida por Ismael Roca Meliá, se llame “Precisa abandonar los cargos públicos”, como si fuera requisito de la felicidad y la sabiduría el despojarse de obligaciones o cargos públicos para poder dedicarse a filosofar a tiempo completo, sin otras distracciones cotidianas.

No obstante, “todos tenemos una hipoteca que pagar” (Thank you for smoking).

Veo este tema en las cartas a invitarnos recurrentemente a soltar obligaciones, deberes, cargos y dejar de ambicionar o desear éxito, reconocimiento, gloria, inmortalidad, etc.

Lo de vivir una vida “al natural” es verdaderamente difícil, cuando somos animales vulnerables con necesidades de alimento, hidratación, descanso, caricia y cobijo de la intemperie. Dependemos de otros para que nos suplan todo lo que no podemos procurarnos por nosotros mismos para nuestra supervivencia, reproducción y trascendencia. ¿Cómo se puede dejar atrás todo lo que nos conecta a los otros, para acostumbrarnos a vivir con poco o nada y sin nadie?

Esto también nos hace cuestionar mi encierro y decisión de abandonar todo: mi familia, nuestros gatitos, a Mr David, Dynamic, a mis amigos, cualquier deseo de progresar profesionalmente, a mi mujer, a demás las mujeres.

Esa invitación de Séneca de “considero que has de salir de esa clase de vida o, sin más, de la vida”, suena a inducción al suicidio, más que preparación a la muerte, dejar nuestros asuntos “en orden”, nuestro testamento.

Me parece importante actuar con la convicción de que uno se va a morir, pero no creo entender muy bien estas sugerencias de Séneca. Si usted me lee, agradecería algunas luces.

En lo que coincido es en alejarse de la vida de político, de burócrata, de lamebotas, de secuaz, esclavo, servil a un cargo, caudillo, partido, nación o ideología. No tener esas aspiraciones que le quitan la tranquilidad a uno. Lamentablemente se deja a los peores encargados y vivimos, por definición, en una kakistocracia del Kakas.

Epistula XXIII. On the true joy which comes from philosophy.

Es cierto que la felicidad no ha de ser dejada en el control de terceros como insiste Séneca.

«Ne gaudeas vanis. Fundamentum hoc esse dixi: culmen est. Ad summa pervēnit qui scit quo gaudeat, qui felicitatem suam in aliena potestate non posuit = No gozarte en cosas vanas. He dicho que este es el fundamento; es la cúspide. Ha llegado a la perfección quien sabe de qué gozar, quien no ha dejado su felicidad al arbitrio ajeno» –Seneca-Epistula ad Lucilium XXIII (Sen. Ep. Luc. XXIII)

Frente a los gozos o placeres materiales de que es tan difícil desprenderse porque el dinero que costaron es en realidad sangre y tiempo de vida desperdiciada enriqueciendo a otros a costa nuestra; Séneca sugiere que hay otros gozos superiores e inefímeros: “despreciar la muerte, abrir sus puertas a la pobreza, poner freno a los placeres, ejercitarse en la tolerancia del dolor”.

Sin duda la felicidad y el gozo de Séneca involucran todo de nosotros: nuestra disciplina y nuestra sangre. Moral de guerreros espartanos. Uno es suavecito al leer esto con la vida privilegiada que nos ha tocado. Fortis fortuna adiuvat.

¿Pero qué puede dar placer sin envilecer? Los placeres inmoderados, los excesos. De ahí que Séneca invita a reflexionar sobre cuál es nuestro propósito.

«La disciplina no es tanto una necesidad social como una urgencia estética» –478

«Cualquier regla es preferible al capricho. El alma sin disciplina se disuelve en una fealdad de larva» –576

«El hombre actual oscila entre la estéril rigidez de la ley y el vulgar desorden del instinto. Ignora la disciplina, la cortesía, el buen gusto» –1463

«La sociedad que no disciplina actitudes y gestos renuncia a la estética social» –2140

«Noble es la sociedad que no espera para disciplinarse que la disciplinen las catástrofes» –2378

«Disciplina, orden, jerarquía, son valores estéticos.» –2502

Epistula XXIV. On despising death.

«El antiguo que negaba el dolor, el moderno que niega el pecado, se enredan en sofismas idénticos» –300

«El dolor labra, pero solo el conflicto ético educa» –1394

«Lo “racional” consiste en prolongar la vida, evitar el dolor, satisfacer el hambre y el sexo. solo una definición semejante esclarece el discurso de los últimos siglos» –2184

«A la interpretación fisiológica recurre el que le tiene miedo al alma» –1946

En esta epístola está presente la muy conocida práctica estoica de “espera lo mejor, perepárate para lo peor”, que consiste en alejar el miedo a lo que venga imaginando todo lo que se teme con todas sus posibles consecuencias, por más nefastas que puedan ser, a fin de tener la serenidad mental necesaria ante cualquier dificultad.

«Se vis pacem, parabellum»

«Be polite, be professional, but have a plan to kill everybody you meet» – James Mattis, General US Army and US Secretary of Defence (Trump Presidency 2017-2019)

Es poético como Séneca exalta la muerte de Sócrates, quien pudo seguir los consejos de sus amigos y escapar de su castigo. Séneca siguió la orden de Nerón de suicidarse. Su sobrino, también cordobés, el poeta Lucano, recibió la misma orden del mismo emperador. Ambos murieron en un baño.

La muerte de Séneca, por Rubens (1612-1615).

La muerte de Lucano, por José Garnelo y Alda (1866-1944)

«Por orden de Nerón, –Lucano se suicidó así y murió en el baño leyendo los versos de su Farsalia análogos a su situación»

«Séneca acabó por permitir que su mujer le acompañara en la muerte. Se abrió las venas, pero su vieja sangre no fluía. Su mujer hizo como él, pero se logró cerrar las arterias. Hablando de Nerón, Séneca había dicho: “¿Era posible que el asesino de su madre perdonara a su preceptor?”» — “Baño” en diccionario de la Muerte, p.54

Esta carta defiende el suicidio antes que afrontar la derrota o el deshonor. ¿No es suicidarse una forma de temer la vida y lo que ella traiga, por malo que sea? Parece contradictorio: despreciar la muerte termina más bien por ser una forma de despreciar la vida.

«Il n’y a qu’un problème philosophique vraiment sérieux : c’est le suicide. Juger que la vie vaut ou ne vaut pas la peine d’être vécue, c’est répondre à la question fondamentale de la philosophie.» Camus, A. (1942). Le Mythe de Sisyphe.

Eutanasia. 

Buena muerte. 

Vivir bien para morir bien. 

Hasta la muerte es esperada, algo bueno.

El fin del valle de lágrimas.

Por eso, para Séneca no hay que temer ni siquiera una toortura y los dolores que infringe en un cuerpo sometido al torturador. Por tanto, según él como según otros antes y después de él, debemos contemplar lo posible como seguro de acontecer por más malo y repetitivo que pueda ser. Es necesario tener esto en mente para estar preparados para todo lo peor, sin quejumbres ni pesares, pero con el entendimiento de nuestra fragilidad ante los placeres y castigos de la vida.

Al fin somos nada ya que todos los días,a cada instante, somos menos nosotros. Somos muerte.

Clepsidra de cenizas.

Epistula XXV. On reformation.

«Nada tan difícil de aprender que la fuerza, también puede ser ridícula» –412

«Cada nueva verdad que aprendemos nos enseña a leer de manera distinta» –515

«No hay mayor maestría que la de dominarse a uno mismo» –Leonardo Da Vinci

«Enseñar exime de la obligación de aprender» –1038

«O aprendemos de la tragedia griega a leer la historia humana, o no aprendemos nunca a leerla» –1205

«Aprendamos a acompañar en sus errores a los que amamos, sin convertirnos en sus cómplices» –1422

«Saber leer es lo último que se aprende» –1787

«Aprender a morir es aprender a dejar morir los motivos de esperar sin dejar morir la esperanza» -2337

«Quien no pasa de pupilo, paga mal a su maestro» = Man belohnt seinen Lehrer schlecht, wenn man immer sein Schüler bleibt“ –Nietzsche

«Aprender mediante el ejemplo es someterse a la autoridad. Sigues a tu maestro porque confías en su manera de hacer las cosas, aun si no puedes analizar y explicar en detalle su eficacia. Observando al maestro y emulando sus esfuerzos, […] el aprendiz adquiere inconscientemente las reglas del arte, incluidas las no explícitamente conocidas por el maestro mismo» –Michael Polany, citado por Robert Greene. Maestría. Ed Oceano: Ciudad de Mexico, 2012. p. 160

«El arte de vivir, como todo arte, requiere alguna disposición natural, un largo aprendizaje, e independencia de lo que somete al hombre a la vulgaridad de sus exigencias animales» –Notas p. 104

Séneca advierte que hay maneras diferentes de enseñar que dependen del tipo de aprendiz. Irónicamente, es independiente del aprendiz, porque del aprendiz muchas veces no depende el tener o no las facultades o predisposiciones a mejorar. Depende de una cualidad independiente del aprendiz como su edad que influye en que sea más fácil o más difícil el interrumpir vicios (en la vejez) o inculcar virtudes (en la juventud).

En todo caso, procura de Lucilio, como el pupilo arquetípico que representa a todos los que lo hemos leído, lo leemos y lo leeremos a fin de por fin y finalmente aprender a vivir sabiamente, practicando la filosofía y siguiendo los delineamientos de la “naturaleza”. Esto no significa el abandonarnos a nuestra animalidad, sino actuar por y para la razón.

Sugiere nuevamente otra reformulación del imperativo categórico kantiano (ver Epistula XXI): 

«Realiza todos tus actos como si Epicuro te observase = Sic fac omnia tamquam spectet Epicurus»

Así nos plantea actuar como si un hombre admirable observara y juzgara nuestra conducta, porque “todos los males nos los inspira la soledad”.

Con esto plantea un modelo de conducta que no dé vergüenza que nos presencien practicar; como si todos nuestros actos fueran susceptibles de juicio ante hombres mejores o, en su defecto, inter pares, hasta cuando ganemos el respeto de nosotros mismos y nuestro juicio nos baste.

El respeto proviene del latín “respectus” o “mirar de nuevo”, lo que presupone no solo mirar, sino ver. Uno ve después de una mirada detenida y reflexiva, no de ojeada:

«El respeto presupone una mirada distanciada, un pathos por la distancia» – Byung Chul-Han, En el enjambre.

Por esto, la mirada de ese otro sobre nosotros supone la distancia con la que podemos respetarnos unos a otros como a nosotros mismos. Tal mirada distanciada va ligada a la responsabilidad. Soy responsable frente a quien controla mis actos.

Esto contradice el mandato moderno y en la autoayuda de actuar como me dé la gana, porque no me importa lo que los demás piensen, pero no estamos solos en el mundo así a menudo lo pensemos y nos sintamos. Estamos es solos de referentes, de modelos, de maestros, de preceptores, de ilustres, de mentores, de notables…

«La soledad del hombre moderno en el universo es la soledad del amo entre esclavos silenciosos» –605

No es solo soledad, sino abandono. Y no es en silencio, ojalá. Una Soledad Demasiado Ruidosa. No nos permite pensar en paz. Interrumpe nuestras ideas antes de poderlas formular y nos impide cualquier descanso del tumulto infernal.

Por eso recomienda Séneca, ya recurrentemente, el retiro provechoso con una frase de Epicuro, su mayor referente: «Retírate en ti mismo en el preciso momento en que te veas forzado a estar entre la multitud = Tunc praecipue in te ipse secede cum esse cogeris in turba» (Sen. Ep. Luc. XXV)

para que sea posible este provechoso retiro al interior, es menester tener un interior al cual retirarnos, lo que significa ser necesaria y auténticamente diferente de otros. No puedo adentrarme en mi mismo si no hay un yo mismo donde adentrarme para empezar. Del mismo modo, no puedo adentrarme en otro ajeno por completo a mí: autoconocimiento y empatía.

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Book Club Like No Other – Días XVI – XX – Ad Lucilium Epistulae

Transcurrido un mes del Book Club Like No Other propuesto por Atesh Atici (acceptingtheuniverse.com) en su canal de YouTube acerca de las Epístolas Morales a Lucilius (Epistulae morales ad Lucilium o Cartas a Lucilio), ya noto más familiarización con el pensamiento estoico y espero que quien me lea, si lo hace, también encuentre algo nuevo en su propia lectura de las epístolas y sus reflexiones diarias.

Todavía encuentro que es útil leer los temas de las Epístolas en paralelo con los Escolios, Textos y Notas de Nicolás Gómez Dávila, puesto que es una forma también de ir encontrando, el elusivo “texto implícito”.

Posiblemente Nicolás Gómez Dávila leyó textos estoicos o tenía en su vasta biblioteca algún ejemplar de las Cartas a Lucilio en un incunable en su idioma original. Anota en sus Notas (Villegas Editores: Bogotá, 2003):


«La tesis estoica consiste esencialmente en enseñarnos que aquello que depende de la fortuna ni es nuestro, ni es un bien.  Requerimos, evidentemente una actitud de tipo estoico para prepararnos a todos los abandonos, los naufragios, los fracasos de la vida; pero lo que me repugna en toda doctrina similar es que le sea necesario negar el valor de las cosas para enseñarnos el desprendimiento- No me declararé satisfecho mientras no halle una doctrina que me diga: esto es noble, esto es bello y grande, prepárate a perderlo, prepárate a renunciar a ello con un corazón sereno, con una firme inteligencia, que lamenta lo que abandona y, a la vez, acepta tranquila el despojamiento que le imponen» – Notas p. 171

Lo mejor de las Epístolas de Séneca, leídas en paralelo con los Escolios, Notas y Textos de Nicolás Gómez Dávila, es lo accesible que resultan para introducirnos en la filosofía estoica, así como para reflexionar en nuestras actitudes y acciones en la vida. Coincidencialmente, una Youtuber belga, Emmelie Arents recomienda en su canal “Prose & Petticoats” la lectura de estas Epístolas junto al hábito de escribir un diario, que es casi lo que hago, excepto cuando me atraso por algunos días y termino por acumular varias cartas en un mismo día que el día en que las transcribo a Google Docs para  publicarlas en el blog.

De unos años para acá veo la proliferación de libros y videos en internet sobre el tema del estoicismo, especialmente de “autoayuda”, con tenebrosas voces e imágenes plagiadas por IA. Me resisto mucho a consumir este tipo de contenido porque no me gusta dejarme influenciar por influencers que pueden tener lecturas falaces de textos que no he leído todavía, como para poder contradecirles; y también porque no me gusta ver cada día más que el internet está dispuesto todo el tiempo a venderme un producto, un servicio, una ideología o una mala lectura.

Epistula XVI. On philosophy the guide of life.

SENECA LUCILIO SUO SALUTEM[1] Liquere hoc tibi, Lucili, scio, neminem posse beate vivere, ne tolerabiliter quidem, sine sapientiae studio, et beatam vitam perfectā sapientiā effici, ceterum tolerabilem etiam inchoatā. Sed hoc quod liquet firmandum et altius cotidianā meditatione figendum est: plus operis est in eo ut proposita custodias quam ut honesta proponas. Perseverandum est et assiduo studio robur addendum, donec bona mens sit quod bona voluntas est. [2] Itaque non opus est tibi apud me pluribus verbis aut affirmatione tam longā: intellego multum te profecisse. Quae scribis unde veniant scio; non sunt ficta nec colorata. Dicam tamen quid sentiam: iam de te spem habeo, nondum fiduciam. Tu quoque idem facias volo: non est quod tibi cito et facile credas. Excute te et varie scrutare et observa; illud ante omnia vide, utrum in philosophiā an in ipsā vitā profeceris. [3] Non est philosophia populare artificium nec ostentationi paratum; non in verbis sed in rebus est. Nec in hoc adhibetur, ut cum aliquā oblectatione consumatur dies, ut dematur otio nausia: animum format et fabricat, vitam disponit, actiones regit, agenda et omittenda demonstrat, sedet ad gubernaculum et per ancipitia fluctuantium derigit cursum. Sine hāc nemo intrepide potest vivere, nemo secure; innumerabilia accidunt singulis horis quae consilium exigant, quod ab hāc petendum est. [4] Dicet aliquis, «Quid mihi prodest philosophia, si fatum est? Quid prodest, si deus rector est? Quid prodest, si casus imperat? Nam et mutari certa non possunt et nihil praeparari potest adversus incerta, sed aut consilium meum occupavit deus decrevitque quid facerem, aut consilio meo nihil fortuna permittit.» [5] Quidquid est ex his, Lucili, vel si omnia haec sunt, philosophandum est; sive nos inexorabili lege fata constringunt, sive arbiter deus universi cuncta disposuit, sive casus res humanas sine ordine impellit et iactat, philosophia nos tueri debet. Haec adhortabitur ut deo libenter pareamus, ut fortunae contumaciter; haec docebit ut deum sequaris, feras casum. [6] Sed non est nunc in hanc disputationem transeundum, quid sit iuris nostri si providentia in imperio est, aut si fatorum series illigatos trahit, aut si repentina ac subita dominantur: illo nunc revertor, ut te moneam et exhorter ne patiaris impetum animi tui delabi et refrigescere. Contine illum et constitue, ut habitus animi fiat quod est impetus.[7] Iam ab initio, si te bene novi, circumspicies quid haec epistula munusculi attulerit: excute illam, et invenies. Non est quod mireris animum meum: adhuc de alieno liberalis sum. Quare autem alienum dixi? quidquid bene dictum est ab ullo meum est. Istuc quoque ab Epicuro dictum est: «Si ad naturam vives, numquam eris pauper; si ad opiniones, numquam eris dives». [8] Exiguum natura desiderat, opinio immensum. Congeratur in te quidquid multi locupletes possederant; ultra privatum pecuniae modum fortuna te provehat, auro tegat, purpura vestiat, eo deliciarum opumque perducat ut terram marmoribus abscondas; non tantum habere tibi liceat sed calcare divitias; accedant statuae et picturae et quidquid ars ulla luxuriae elaboravit: maiora cupere ab his disces. [9] Naturalia desideria finita sunt: ex falsa opinione nascentia ubi desinant non habent; nullus enim terminus falso est. Viā eunti aliquid extremum est: error immensus est. Retrahe ergo te a vanis, et cum voles scire quod petes, utrum naturalem habeat an caecam cupiditatem, considera num possit alicubi consistere: si longe progresso semper aliquid longius restat, scito id naturale non esse. Vale.SENECA SALUTA IL SUO LUCILIO[1] So che ti è chiaro questo, o Lucilio, (e cioè) che nessuno può vivere felicemente, neppure in modo tollerabile, senza la ricerca della saggezza, e che la vita è resa felice da una saggezza completa, peraltro tollerabile anche da (una saggezza) incompiuta. Ma questo che è chiaro è da confermare e da fissare più in profondità con la quotidiana meditazione: c’è più impegno nel fatto che tu mantenga i propositi che nel fatto di concepire propositi onesti. Bisogna perseverare e con impegno assiduo aggiungere robustezza, finché sia buona mente ciò che è buona intenzione. [2] Perciò davanti a me non c’è bisogno per te di più parole o di un’affermazione così lunga: capisco che tu hai progredito molto. Le cose che scrivi so da dove vengono; non sono inventate né falsate. Dirò tuttavia che cosa penso: ho già speranza su te, non ancora fiducia. Voglio che anche tu faccia lo stesso: non è il caso che tu abbia sicurezza in te stesso subito e facilmente. Scuotiti, e scruta e osserva sotto vari punti di vista; prima di tutto vedi questo, (cioè) se tu hai progredito nella filosofia oppure nella stessa vita. [3] La filosofia non è un atteggiamento artefatto esibizionistico né finalizzato all’ostentazione; sta non nelle parole, ma nei fatti. Né si pratica a questo scopo, affinché la giornata trascorra con qualche piacevolezza, affinché sia tolto il disgusto all’ozio: plasma e costruisce l’animo, organizza la vita, governa le azioni, indica le cose da fare e le cose da tralasciare, siede al timone e dirige la rotta attraverso i pericoli delle situazioni burrascose. Senza di lei nessuno può vivere intrepidamente, nessuno (può vivere) con sicurezza. Ogni momento accadono innumerevoli fatti che esigono una decisione che a lei è da chiedere. [4] Qualcuno dirà: «Che mi giova la filosofia, se esiste il destino? Che giova, se un dio è colui che decide? Che giova, se comanda il caso? Infatti sia i fatti prestabiliti non si possono modificare, sia nulla si può predisporre contro le cose incerte, ma o un dio ha prevenuto la mia decisione e ha deciso che cosa io dovessi fare, oppure la sorte nulla concede alla mia decisione.» [5] Qualsiasi di queste ipotesi sia vera, o Lucilio, addirittura se tutte queste ipotesi sono vere, bisogna praticare la filosofia; sia che con legge inesorabile il destino ci vincoli, sia che un dio, arbitro dell’universo, abbia disposto tutto, sia che il caso spinga e agiti senza ordine le vicende umane, deve proteggerci la filosofia. Questa ci esorterà ad obbedire di buon grado a dio, ad (obbedire) con fierezza alla sorte; questa ti insegnerà a seguire dio, a sopportare la sorte. [6] Ma non bisogna passare ora a questa discussione, che cosa sia di nostra competenza se la provvidenza è al comando, o se la serie dei destini ci trascina legati, o se hanno il sopravvento eventi improvvisi e subitanei: ora ritorno a quel punto, (e cioè) ad ammonirti ed esortarti a non permettere che lo slancio del tuo animo si indebolisca e si raffreddi. Controllalo e rinforzalo, affinché diventi un atteggiamento dell’animo quello che è uno slancio.[7] Già fin dall’inizio, se ti conosco bene, cercherai con lo sguardo quale regalino abbia portato questa lettera: leggila con attenzione e troverai. Non è il caso che tu ammiri la mia generosità: ancora sono generoso dell’altrui. Ma perché ho detto altrui? Tutto ciò che è stato detto bene da qualcuno è mio. Anche questo è stato detto da Epicuro: «Se vivrai secondo natura, non sarai mai povero; se (vivrai) secondo le opinioni, non sarai mai ricco». [8] La natura richiede poco, l’opinione una quantità smisurata. Si ammucchi su di te tutto ciò che molti ricchi avevano posseduto; la sorte ti spinga oltre una quantità privata di denaro, ti ricopra d’oro, ti rivesta di porpora, ti conduca a tal punto di delizie e ricchezze che tu possa ricoprire la terra con marmi; non solo ti sia possibile avere, ma anche calpestare le ricchezze; si aggiungano statue e dipinti e tutto ciò che una qualche arte ha prodotto per il lusso: da queste cose imparerai a desiderare cose più grandi. [9] I desideri naturali sono limitati: quelli che nascono da una falsa opinione non hanno dove poter terminare; nessun limite infatti esiste per ciò che è falso. Per chi va per una via esiste un qualche punto d’arrivo: l’andare errando è senza limiti. Ritìrati dunque dalle cose vane, e quando vorrai sapere se ciò che cercherai ha un desiderio naturale o irrazionale, considera se per caso possa da qualche parte fermarsi: se, (a te) inoltrato per lungo tratto, resta sempre qualcosa di più lontano, sappi che questo non è naturale. Stammi bene.

«Acta non verba»

«La felicidad es un instante de silencio entre dos ruidos de la vida» – 569

«Los dioses no castigan la búsqueda de la felicidad sino la ambición de forjarla con nuestras propias manos. 

Sólo es lícito el anhelo de lo gratuito, de lo que no depende en nada de nosotros. Simple huella de un ángel que se posa un instante sobre el polvo de nuestro corazón.» – 705

«Nunca hubo felicidad tan libre de amenazas que nos atreviéramos a volverla a vivir» – 1072

«La ética que no mande a renunciar es un crimen contra la dignidad a que debemos aspirar y contra la felicidad que podemos obtener» – 1156

«A la felicidad de quienes más queremos nos es dado contribuir tan solo con una ternura silenciosa y una compasión impotente» –1383

«Quizá la receta de la felicidad sea la misma de la estupidez: sentir como nuestros contemporáneos» – Notas 39

«Dicha es la flor áspera de la resignación inteligente» –1533

«Liquere hoc tibi, Lucili, scio, neminem posse beate vivere, ne tolerabiliter quidem, sine sapientiae studio, et beatam vitam perfectā sapientiā effici, ceterum tolerabilem etiam inchoatā. Sed hoc quod liquet firmandum et altius cotidianā meditatione figendum est: plus operis est in eo ut proposita custodias quam ut honesta proponas» = «Me consta, lucilio, que es para ti evidente que nadie puede llevar una vida feliz, ni siquiera soportable, sin la aplicación a la sabiduría y que la vida feliz se consigue con la sabiduría perfecta, como a su vez la vida soportanle con la sabiduría incoada. Pero esta verdad evidente debes robustecerla y enraizar más profundamente con la meditación cotidiana. Cuesta más mantener los propósitos honestos que proponerse una vida honesta» –Seneca-Epistula ad Lucilium XVI (Sen. Ep. Luc. XVI)

Séneca felicita a Lucilio por sus progresos y lo insta a seguir en el estudio de la sabiduría, en la práctica y amor por la filosofía.

«Austeridad, resignación, modestia, según el dogma moderno son servidumbres ideológicas» –2006

«La resignación no debe ser gimnasia de estoico sino dimisión en manos divinas» –2189

Séneca arguye frente a las objeciones del tipo “la filosofía no sirve para nada útil” a ver en la filosofía la mejor manera de obedecer la naturaleza o a Dios, aceptar el azar y la fortuna para no dejarnos debilitar y aprender a aceptar nuestra inevitable y a veces impredecible mortalidad.

«La sabiduría consiste en resignarse a lo único posible sin proclamarlo lo único necesario» –88

«Los años son nuestras celdas sucesivas. La vida traza una espiral desde el infinito de nuestras ambiciones hasta la fosa donde su vértice se clava. Nuestros sacrificios anticipan la rigidez postrera.» – NGD, Textos I #1

«La sensibilidad moderna, en lugar de exigir la represión de la codicia, exige que suprimamos el objeto que las despierta» –346

«La gula o el apetito desordenado de comer y beber, según la definición del catecismo, ha ocupado su maléfica categoría de quinto de los pecados capitales, que atormentan y ensombrecen la vida de los hombres, con una eficacia que no cedía a la de sus maléficos hermanos. De cinco maneras, según Santo Tomás, dominaba a sus adeptos, que los maestros memoristas de las escuelas redujeron a un verso latino:

Praepropere, laute, nimis, ardenter, studiose según el vicioso desorden fuera en el tiempo, en la calidad, en la cantidad, en el modo o en la condimentación de las viandas; pues el vicio de la gula, según el mismo santo, consiste en el desorden de la concupiscencia, que extravía y desarregla la consideración de los fines.» Laureano Gómez. La Grandeza Y Decadencia De La Gula: Ensayo sobre la ruina de uno de los pecados capitales.

Vivir según la naturaleza, según interpreto, es codiciar poco, solo lo necesario para vivir. Sin embargo, ¿cómo hacer cuando “lo poco necesario” se vuelve un lujo?

La concentración de la riqueza, la mala administración del Estado, el fisco, los monopolios estatales y privados, la competencia desleal, la inflación, la devaluación, etc le suben el precio a la vida, así se tenga poco para quitar.

«El moderno llama deber su ambición» –425

«Sabio es el que no ambiciona nada viviendo como si ambicionara todo» –636

«El que va por buen camino encuentra un final; el extravío no tiene fin = Via eunit aliquid extremum est; error immensus est» – Seneca-Epistula ad Lucilium XVI (Sen. Ep. Luc. XVI)

««Si ad naturam vives, numquam eris pauper; si ad opiniones, numquam eris dives» = si vives conforme a la naturaleza, nunca serás pobre; si, conforme a la opinión, nunca serás rico» – Epicuro según Seneca-Epistula ad Lucilium XVI (Sen. Ep. Luc. XVI)

Epistula XVII. On philosophy and riches.

SENECA LUCILIO SUO SALUTEMProice omnia ista, si sapis, immo ut sapias, et ad bonam mentem magno cursu ac totis viribus tende; si quid est quo teneris, aut expedi aut incide. «Moratur» inquis «me res familiaris; sic illam disponere volo ut sufficere nihil agenti possit, ne aut paupertas mihi oneri sit aut ego alicui». Cum hoc dicis, non videris vim ac potentiam eius de quo cogitas boni nosse; et summam quidem rei pervides, quantum philosophia prosit, partes autem nondum satis subtiliter dispicis, necdum scis quantum ubique nos adiuvet, quemadmodum et in maximis, ut Ciceronis utar verbo, «opituletur» et in minima descendat. Mihi crede, advoca illam in consilium: suadebit tibi ne ad calculos sedeas. Nempe hoc quaeris et hoc istā dilatione vis consequi, ne tibi paupertas timenda sit: quid si adpetenda est? Multis ad philosophandum obstitere divitiae: paupertas expedita est, secura est. Cum classicum cecinit, scit non se peti; cum aqua conclamata est, quomodo exeat, non quid efferat, quaerit; si navigandum est, non strepunt portus nec unius comitatu inquieta sunt litora; non circumstat illam turba servorum, ad quos pascendos transmarinarum regionum est optanda fertilitas. Facile est pascere paucos ventres et bene institutos et nihil aliud desiderantes quam impleri: parvo fames constat, magno fastidium. Paupertas contenta est desideriis instantibus satis facere: quid est ergo quare hanc recuses contubernalem cuius mores sanus dives imitatur? Si vis vacare animo, aut pauper sis oportet aut pauperi similis. Non potest studium salutare fieri sine frugalitatis curā; frugalitas autem paupertas voluntaria est. Tolle itaque istas excusationes: «Nondum habeo quantum sat est; si ad illam summam pervenero, tunc me totum philosophiae dabo». Atqui nihil prius quam hoc parandum est quod tu differs et post cetera paras; ab hoc incipiendum est. «Parare» inquis «unde vivam volo». Simul et parare te disce: si quid te vetat bene vivere, bene mori non vetat. Non est quod nos paupertas a philosophiā revocet, ne egestas quidem. Toleranda est enim ad hoc properantibus vel fames; quam toleravere quidam in obsidionibus, et quod aliud erat illius patientiae praemium quam in arbitrium non cadere victoris? Quanto hoc maius est quod promittitur: perpetua libertas, nullius nec hominis nec dei timor. Ecquid vel esurienti ad ista veniendum est? Perpessi sunt exercitus inopiam omnium rerum, vixerunt herbarum radicibus et dictu foedis tulerunt famem; haec omnia passi sunt pro regno, quo magis mireris, alieno: dubitabit aliquis ferre paupertatem ut animum furoribus liberet? Non est ergo prius adquirendum: licet ad philosophiam etiam sine viatico pervenire. Ita est? Cum omnia habueris, tunc habere et sapientiam voles? Haec erit ultimum vitae instrumentum et, ut ita dicam, additamentum? Tu vero, sive aliquid habes, iam philosophare (unde enim scis an iam nimis habeas?), sive nihil, hoc prius quaere quam quicquam. «At necessaria deerunt». Primum deesse non poterunt, quia natura minimum petit, naturae autem se sapiens accommodat. Sed si necessitates ultimae inciderint, iamdudum exibit e vitā et molestus sibi esse desinet. Si vero exiguum erit et angustum quo possit vita produci, id boni consulet nec ultra necessaria sollicitus aut anxius ventri et scapulis suum reddet et occupationes divitum concursationesque ad divitias euntium securus laetusque ridebit ac dicet, «Quid in longum ipse te differs? Exspectabisne fenoris quaestum aut ex merce conpendium aut tabulas beati senis, cum fieri possis statim dives? Repraesentat opes sapientia, quas cuicumque fecit supervacuas dedit». Haec ad alios pertinent: tu locupletibus propior es. Saeculum muta, nimis habes; idem est autem omni saeculo quod sat est.Poteram hoc loco epistulam claudere, nisi te male instituissem. Reges Parthos non potest quisquam salutare sine munere; tibi valedicere non licet gratis. Quid istic? Ab Epicuro mutuum sumam: «Multis parasse divitias non finis miseriarum fuit sed mutatio». Nec hoc miror; non est enim in rebus vitium sed in ipso animo. Illud quod paupertatem nobis gravem fecerat et divitias graves fecit. Quemadmodum nihil refert utrum aegrum in ligneo lecto an in aureo conloces (quocumque illum transtuleris, morbum secum suum transferet), sic nihil refert utrum aeger animus in divitiis an in paupertate ponatur: malum illum suum sequitur. Vale.SENECA SALUTA IL SUO LUCILIOButta via tutte queste faccende, se sei saggio, anzi per essere saggio, e avviati di gran corsa e con tutte le forze verso un atteggiamento positivo; se c’è qualcosa da cui sei bloccato, o liberatene o dacci un taglio. «Mi trattiene», dici, «il patrimonio; voglio disporlo così che possa bastarmi senza che io faccia nulla, affinché o la povertà non mi sia di peso o io a qualcuno». Quando dici questo, non sembri conoscere la forza e la potenza di quel bene al quale pensi; e in verità vedi bene l’insieme della situazione, (cioè) quanto giovi la filosofia, ma non distingui ancòra abbastanza esattamente i dettagli, né sai ancòra quanto ci aiuti dovunque, come sia ci «soccorra» nelle cose più importanti, per usare una parola di Cicerone, sia scenda nelle cose più piccole. Credimi, chiamala per un consiglio: ti persuaderà a non star seduto a fare conti. Evidentemente questo cerchi e questo vuoi raggiungere con codesto rinvio, (e cioè) che la povertà non sia per te da temere: perché, se è da cercare? A molti le ricchezze furono di ostacolo al praticare la filosofia: la povertà è senza bagagli, è tranquilla. Quando ha suonato la tromba di guerra, sa di non essere aggredita; quando è stato annunciato l’arrivo dell’acqua, cerca come uscire, non che cosa portare via; se c’è da navigare, non strepitano i porti né i litorali sono affollati per l’accompagnamento di uno solo; non la circonda una folla di servi, per sfamare i quali è da desiderare la fertilità di regioni transmarine. È facile nutrire poche pance e ben educate e che non desiderano null’altro che essere riempite: è poco costosa la fame, molto la schizzinosità. La povertà si accontenta di soddisfare i desideri impellenti: quindi che motivo c’è per cui tu debba rifiutare come compagna questa, i cui comportamenti un ricco assennato imita? Se vuoi essere libero mentalmente bisogna che tu sia o povero o simile a un povero. Lo studio non può risultare benefico senza la ricerca della fruglità; la frugalità d’altra parte è una povertà volontaria. Togli dunque codeste scuse: «Non ho ancòra quanto è abbastanza; se arriverò a quella somma, allora mi dedicherò completamente alla filosofia». Eppure nulla è da procurare prima di questo che tu rimandi e intendi procurarti dopo tutto il resto; da questo bisogna incominciare. «Voglio preparare», dici, «di che vivere.» Nello stesso tempo impara anche a preparare te stesso: se qualcosa ti impedisce di vivere bene, non ti impedisce di morire bene. Non c’è motivo per cui la povertà ci debba allontanare dalla filosofia, neppure l’indigenza. Da parte di coloro che si affrettano a ciò è infatti da tollerare addirittura la fame; (fame) che alcuni tollerarono negli assedi, e quale altro era il premio di quella sopportazione se non (il fatto di) non cadere in balìa del vincitore? Quanto più grande è questo che viene promesso: una libertà perpetua, la paura di nessun uomo né dio. Forse addirittura un affamato deve giungere a questi beni? Eserciti hanno sofferto la mancanza di ogni cosa, sono vissuti di radici di erbe e hanno sopportato la fame con cose ripugnanti a dirsi; tutti questi disagi li hanno sopportati per un regno, perché tu ti meravigli di più, altrui: qualcuno esiterà a sopportare la povertà per liberare l’animo dalle follie? Quindi non c’è da fare acquisti prima: è possibile giungere alla filosofia anche senza provviste per il viaggio. È così? Quando sarai entrato in possesso di tutto, allora vorrai avere anche la saggezza? Questa sarà l’ultimo strumento di sopravvivenza e, per così dire, l’ultima aggiunta? Tu invece, sia che tu abbia qualcosa, finalmente dedicati alla filosofia (come puoi sapere infatti se hai già troppo?), sia che tu non abbia niente, cerca questo prima di qualsiasi cosa. «Ma mancheranno le cose necessarie». Innanzitutto non potranno mancare, perché la natura chiede pochissimo, e d’altra parte il saggio si adatta alla natura. Ma se si saranno presentate le estreme necessità, sùbito uscirà dalla vita e la smetterà di essere fastidioso a se stesso. Se invece sarà scarso e limitato ciò con cui la vita può essere prolungata, ciò lo considererà sufficiente e non preoccupato o ansioso oltre il necessario darà al ventre e al corpo quanto spetta e, tranquillo e lieto, se la riderà delle occupazioni dei ricchi e delle corse affannose di coloro che vanno verso le ricchezze e dirà, «Perché ti dilunghi tu stesso? Aspetterai forse il profitto dell’usura o l’utile da un affare o il testamento di un vecchio ricco, mentre puoi diventare ricco sùbito? La saggezza consegna sùbito le ricchezze, che ha dato a tutti coloro per i quali le ha rese superflue». Queste cose hanno a che fare con altri: tu sei più vicino ai ricchi. Cambia epoca, hai troppo; d’altra parte in ogni periodo è lo stesso ciò che è abbastanza.Potrei chiudere a questo punto la lettera, se non ti avessi abituato male. Nessuno può salutare i re Parti senza un regalo; non è possibile dirti «stammi bene» senza pagare. Che fare a questo punto? Chiederò un prestito a Epicuro: «Per molti l’essersi procurate le ricchezze non costituì la fine delle miserie, ma un (loro) cambiamento». E non mi stupisco di ciò: il difetto infatti non sta nelle cose, ma nell’animo stesso. Quello che ci aveva reso intollerabile la povertà, ci ha reso intollerabili anche le ricchezze. Come non importa nulla se fai coricare un malato su un letto di legno o d’oro (dovunque lo trasporterai, porterà con sé la sua malattia), così non importa nulla se un animo infermo viene collocato nella ricchezza o nella povertà: il suo male lo segue. Stammi bene.

«Más seguramente que la riqueza hay una pobreza maldita: la del que no sufre de ser pobre, sino de no ser rico; la del que no tolera satisfecho todo infortunio compartido; la del que no anhela abolirla, sino abolir el bien que envidia» – EI 25e

«Riqueza ociosa es la que solo sirve para producir más riqueza» –EI 237g

«El rico en la sociedad capitalista no sabe usar del dinero para lo que mejor sirve: para no tener que pensar en él» –NEII 124d

«Ars longa, vita brevis»

«Sólo escapan a la veneración del dinero los que eligen la pobreza o los que heredan su fortuna.

La herencia es la forma noble de la riqueza» – EI 237g

A veces me parece que Séneca, un hombre adinerado en su época, pregonara la pobreza o el despojamiento voluntario como una forma de dedicarse libremente a la búsqueda de la sabiduría.

¿El dinero le estorba? ¿Hay que vivir sin lujos para poder ser filósofos? ¿Cuándo las necesidades básicas pasan a ser lujos?

En realidad habla de frugalidad, a la que define como “pobreza voluntaria”. Yo lo veo más como no pecar de “mal tener y mal gastar”, como los condenados al cuarto círculo de Dante que es custodiado por Pluto. En este los avaros y pródigos se chocan arrastran moles gigantescas hasta chocarse entre sí, eternamente, empezando una y otra vez el juego.

La frugalidad la veo simplemente como vivir sin gastar más de lo que se tiene, vivir sin deber. Algo difícil con la falta de autocontrol, el consumismo, la falta de educación financiera y los robos del Estado y la banca.

Epístola XVIII. On festivals and fasting.

SENECA LUCILIO SUO SALUTEMDecember est mensis: cum maxime civitas sudat. Ius luxuriae publice datum est; ingenti apparatu sonant omnia, tamquam quicquam inter Saturnalia intersit et dies rerum agendarum; adeo nihil interest ut non videatur mihi errasse qui dixit olim mensem Decembrem fuisse, nunc annum. Si te hic haberem, libenter tecum conferrem quid existimares esse faciendum, utrum nihil ex cotidianā consuetudine movendum an, ne dissidere videremur cum publicis moribus, et hilarius cenandum et exuendam togam. Nam quod fieri nisi in tumultu et tristi tempore civitatis non solebat, voluptatis causā ac festorum dierum vestem mutavimus. Si te bene novi, arbitri partibus functus nec per omnia nos similes esse pilleatae turbae voluisses nec per omnia dissimiles; nisi forte his maxime diebus animo imperandum est, ut tunc voluptatibus solus abstineat cum in illas omnis turba procubuit; certissimum enim argumentum firmitatis suae capit, si ad blanda et in luxuriam trahentia nec it nec abducitur. Hoc multo fortius est, ebrio ac vomitante populo siccum ac sobrium esse, illud temperantius, non excerpere se nec insignire nec misceri omnibus et eadem sed non eodem modo facere; licet enim sine luxuriā agere festum diem. Ceterum adeo mihi placet temptare animi tui firmitatem ut ex praecepto magnorum virorum tibi quoque praecipiam: interponas aliquot dies quibus contentus minimo ac vilissimo cibo, durā atque horridā veste, dicas tibi «Hoc est quod timebatur?» In ipsā securitate animus ad difficilia se praeparet et contra iniurias fortunae inter beneficia firmetur. Miles in mediā pace decurrit, sine ullo hoste vallum iacit, et supervacuo labore lassatur ut sufficere necessario possit; quem in ipsā re trepidare nolueris, ante rem exerceas. Hoc secuti sunt qui omnibus mensibus paupertatem imitati prope ad inopiam accesserunt, ne umquam expavescerent quod saepe didicissent. Non est nunc quod existimes me dicere Timoneas cenas et pauperum cellas et quidquid aliud est per quod luxuria divitiarum taedio ludit: grabattus ille verus sit et sagum et panis durus ac sordidus. Hoc triduo et quatriduo fer, interdum pluribus diebus, ut non lusus sit sed experimentum: tunc, mihi crede, Lucili, exultabis dipondio satur et intelleges ad securitatem non opus esse fortunā; hoc enim quod necessitati sat est dabit et irata. Non est tamen quare tu multum tibi facere videaris (facies enim quod multa milia servorum, multa milia pauperum faciunt): illo nomine te suspice, quod facies non coactus, quod tam facile erit tibi illud pati semper quam aliquando experiri. Exerceamur ad palum, et ne inparatos fortuna deprehendat, fiat nobis paupertas familiaris; securius divites erimus si scierimus quam non sit grave pauperes esse. Certos habebat dies ille magister Epicurus quibus maligne famem extingueret, visurus an aliquid deesset ex plenā et consummatā voluptate, vel quantum deesset, et an dignum quod quis magno labore pensaret. Hoc certe in iis epistulis ait quas scripsit Charino magistratu ad Polyaenum; et quidem gloriatur non toto asse se pasci, Metrodorum, qui nondum tantum profecerit, toto. In hoc tu victu saturitatem putas esse? Et voluptas est; voluptas autem non illa levis et fugax et subinde reficienda, sed stabilis et certa. Non enim iucunda res est aqua et polenta aut frustum hordeacei panis, sed summa voluptas est posse capere etiam ex his voluptatem et ad id se deduxisse quod eripere nulla fortunae iniquitas possit. Liberaliora alimenta sunt carceris, sepositos ad capitale supplicium non tam anguste qui occisurus est pascit: quanta est animi magnitudo ad id suā sponte descendere quod ne ad extrema quidem decretis timendum sit! Hoc est praeoccupare tela fortunae. Incipe ergo, mi Lucili, sequi horum consuetudinem et aliquos dies destina quibus secedas a tuis rebus minimoque te facias familiarem; incipe cum paupertate habere commercium;Aūde, hōspēs, cōntēmnĕre ŏpēs ēt tē quŏquĕ dīgnūmfīngĕ dĕōNemo alius est deo dignus quam qui opes contempsit; quarum possessionem tibi non interdico, sed efficere volo ut illas intrepide possideas; quod uno consequeris modo, si te etiam sine illis beate victurum persuaseris tibi, si illas tamquam exituras semper aspexeris. Sed iam incipiamus epistulam complicare. «Prius» inquis «redde quod debes». Delegabo te ad Epicurum, ab illo fiet numeratio: «Inmodica ira gignit insaniam». Hoc quam verum sit necesse est scias, cum habueris et servum et inimicum. In omnes personas hic exardescit adfectus; tam ex amore nascitur quam ex odio, non minus inter seria quam inter lusus et iocos; nec interest ex quam magnā causā nascatur sed in qualem perveniat animum. Sic ignis non refert quam magnus sed quo incidat; nam etiam maximum solida non receperunt, rursus arida et corripi facilia scintillam quoque fovent usque in incendium. Ita est, mi Lucili: ingentis irae exitus furor est, et ideo ira vitanda est non moderationis causā sed sanitatis. Vale.SENECA SALUTA IL SUO LUCILIOÈ il mese di dicembre: la gente suda più che mai. Alla sfrenatezza è stata ufficialmente concessa licenza; tutto risuona di grandiosi preparativi, come se ci fosse qualcosa di diverso tra i Saturnali e i giorni di lavoro; a tal punto non c’è nessuna differenza che non mi sembra aver sbagliato quello che ha detto che una volta dicembre era un mese, adesso un anno. Se ti avessi qui, volentieri confronterei con te cosa tu ritenga sia da fare, se non ci si debba per nulla allontanare dalla consuetudine quotidiana o, per non dare l’impressione di essere in contrasto con i comportamenti comuni, si debba sia pranzare più allegramente sia togliere la toga. Infatti cosa che non si era soliti fare se non in caso di emergenza e in una situazione triste della collettività, abbiamo cambiato vestito allo scopo di divertimento e di festeggiamento. Se ti conosco bene, visto che hai svolto il ruolo di intermediario, tu non avresti voluto che noi fossimo né in tutto simili alla folla imberrettata né in tutto dissimili; a meno che per caso proprio in questi giorni si debba dare ordine all’animo di astenersi lui solo dai divertimenti allora, quando tutta la massa si è immersa in quelli; ottiene infatti una prova certissima della propria fermezza se né va né si lascia condurre a situazioni allettanti e che inducono alla dissolutezza. Questo è molto più vigoroso, essere temperante e sobrio mentre la gente è ubriaca e vomitante, quello (è) più misurato, non isolarsi, né farsi notare né mescolarsi a tutti e fare le stesse cose ma non nello stesso modo; si può infatti trascorrere una giornata festiva senza sfrenatezza. D’altra parte mi piace a tal punto mettere alla prova la fermezza del tuo animo da chiedere anche a te, in base all’insegnamento dei grandi uomini: fai trascorrere parecchi giorni nei quali, contento di cibo molto scarso e molto ordinario, di una veste ruvida e rozza, tu dica a te stesso «È questo quello che si temeva?» Proprio nella tranquillità l’animo si prepari alle situazioni difficili e contro i colpi della sorte si rinforzi in mezzo alle circostanze favorevoli. Il soldato in mezzo alla pace si esercita a correre, senza alcun nemico scava una trincea, e con una fatica inutile si stanca per poter bastare ad (una fatica) necessaria; quello che non vorrai sia pauroso nella prova stessa, esercitalo prima della prova. Questo criterio hanno seguìto coloro che, in tutti i mesi, imitando la povertà, si accostarono vicino all’indigenza, per non temere mai ciò che molte volte avevano sperimentato. Non è adesso il caso che tu pensi che io parli delle cene di Timone e delle camerette dei poveri e di qualsiasi altra cosa è quella con cui l’intemperanza si diverte per noia delle ricchezze: quello sia un vero pagliericcio e un saio e pane duro e scadente. Sopporta questo per tre giorni e per quattro giorni, talvolta per più giorni, affinché sia non un gioco ma una prova: allora, credimi, Lucilio, esulterai, sazio con una monetina e comprenderai che per la tranquillità non c’è bisogno della buona sorte; questo infatti, che è abbastanza per la necessità, lo darà anche avversa. Non c’è tuttavia (motivo) per cui tu ti sembri fare molto (farai infatti ciò che fanno molte migliaia di schiavi, molte migliaia di poveri): guardati con ammirazione a questo titolo, (cioè) perché lo farai non costretto, perché ti sarà tanto facile sopportare sempre ciò quanto provare di tanto in tanto. Esercitiamoci al palo, e affinché la sorte non ci sorprenda impreparati, la povertà ci diventi familiare; saremo ricchi in modo più tranquillo se sapremo quanto non sia gravoso essere poveri. Il famoso maestro Epicuro aveva dei giorni stabiliti in cui calmava la fame parsimoniosamente, per vedere se mancasse qualcosa da un piacere completo e perfetto, o quanto mancasse, e se valesse la pena che uno lo pagasse con grande fatica. Certamente dice questo in quelle lettere che scrisse a Polieno sotto l’arcontato di Carino; e in verità si vanta di nutrirsi al costo di un asse non intero, e Metrodoro, che non aveva ancora progredito altrettanto, (al costo di un asse) intero. In questa alimentazione tu pensi che ci sia sazietà? C’è anche piacere; però non quel piacere superficiale e fuggevole e da stimolare continuamente, ma stabile e sicuro. Infatti non è una cosa gradevole l’acqua e la polenta o un pezzetto di pane d’orzo, ma è un sommo piacere poter trarre piacere anche da queste cose ed aver condotto se stessi a ciò che nessuna avversità della sorte può togliere. I cibi del carcere sono più abbondanti, coloro che sono stati incarcerati in vista del supplizio capitale non li nutre così scarsamente colui che è sul punto di ucciderli: che straordinaria grandezza d’animo è abbassarsi spontaneamente a ciò che neppure coloro che sono stati condannati alle pene estreme devono temere! Questo è prevenire i colpi della sorte. Inizia dunque, mio Lucilio, a seguire l’abitudine di costoro e fissa alcuni giorni nei quali staccarti dalle tue cose e renderti familiare col pochissimo; incomincia ad avere rapporti con la povertà;Osa, ospite, disprezzare le ricchezze e anche te rendidegno di un dioNessun altro è degno di un dio quanto colui che disprezza le ricchezze; il cui possesso non te lo vieto, ma voglio fare in modo che tu le possieda senza paura; cosa che conseguirai in un solo modo: se ti convincerai di poter vivere felicemente anche senza di esse, se le guarderai sempre come (se fossero) destinate ad andarsene. Ma incominciamo ormai a piegare la lettera. «Prima», dici, «rendi ciò che (mi) devi.» Ti metterò nel conto di Epicuro, da lui sarà effettuato il pagamento: «L’ira smodata genera pazzia.» Quanto ciò sia vero è inevitabile che tu lo sappia, quando tu abbia avuto sia uno schiavo sia un nemico. Questo sentimento si accende contro qualsiasi persona; nasce tanto dall’amore, quanto dall’odio, non meno tra le situazioni serie che tra giochi e scherzi; e non importa da quanto grande causa nasca, ma in quale animo giunga. Così il fuoco non importa quanto grande, ma dove va a cadere: infatti anche molto grande gli oggetti compatti non lo accolgono, viceversa quelli secchi e facili ad essere infiammati alimentano anche una scintilla fino a un incendio. È così, mio Lucilio: l’esito di un’ira smisurata è la follia, e perciò l’ira è da evitare a scopo non di moderazione, ma di sanità mentale. Stammi bene.

«La fiesta, el placer que nace de la fiesta, es algo incomunicable, es irreductible a formas más elementales del placer» –Notas 231

«Las fiestas democráticas conmemoran motines victoriosos; la aristocracia prefería las pompas litúrgicas. La fiesta de la federación termina en bailes de barrio» –CI 449

«Der Irrsinn ist bei Einzelnen etwas Seltenes, – aber bei Gruppen, Parteien, Völkern, Zeiten die Regel.» = «La locura es rara en los individuos, pero en grupos, partidos, pueblos y eras es la regla» – Friedrich Nietzsche

«Imposible convencer al tonto de que existen placeres superiores a los que compartimos con los demás animales» –2181

«La mujer no cede ante una idea, sino ante la presión social de una idea.» –EI p. 62.

«Los placeres que colman suelen ser aquellos tan humildes que no les conocemos usualmente el nombre» –2333

«Aún los gobernantes más austeros acaban asistiendo al circo para complacer a la muchedumbre» –2782

«Liberar al hombre es sujetarlo a la codicia y al sexo» –2070

«Una cosa fundamental en la vida es saber lo que se quiere. Primero buscarlo como el que se asfixia busca el aire y finalmente pagar el precio» – Fernando González

«My Dear, 

Find what you love and let it kill you. 

Let it drain you of your all. 

Let it cling onto your back and weigh you down into eventual nothingness. 

Let it kill you and let it devour your remains. 

For all things will kill you, both slowly and fastly, but it’s much better to be killed by a lover.

-Falsely yours»

Charles Bukowski

«Entre sus varios seres posibles, cada hombre siempre encuentra uno que es su ser genuino y auténtico. La voz que lo llama a ese ser auténtico es lo que denominamos “vocación”. Pero la mayoría de los hombres se dedican a silenciar esa voz de la vocación y negarse a oírla. Consiguen hacer ruido en ellos […]  para distraer su atención a fin de no escucharla; y se defraudan sustituyendo su ser genuino por un falso curso de vida» – José Ortega y Gasset

Séneca recomienda Lucilio, como a todos sus lectores postreros, el llevar una vida frugal, sin las distracciones de la ostentación para dedicarnos a tiempo completo a filosofar sin tener que esperar la jubilación, que probablemente nunca llegue, menos bajo un Estado cleptocrático y populista.

«Solo vive su vida el que la observa, la piensa, y la dice; a los demás su vida los vive» – NGD

«Desiderata

Go placidly amid the noise and the haste, and remember what peace there may be in silence. As far as possible, without surrender, be on good terms with all persons.

Speak your truth quietly and clearly; and listen to others, even to the dull and the ignorant; they too have their story.

Avoid loud and aggressive persons; they are vexatious to the spirit. If you compare yourself with others, you may become vain or bitter, for always there will be greater and lesser persons than yourself.

Enjoy your achievements as well as your plans. Keep interested in your own career, however humble; it is a real possession in the changing fortunes of time.

Exercise caution in your business affairs, for the world is full of trickery. But let this not blind you to what virtue there is; many persons strive for high ideals, and everywhere life is full of heroism.

Be yourself. Especially do not feign affection. Neither be cynical about love; for in the face of all aridity and disenchantment, it is as perennial as the grass.

Take kindly the counsel of the years, gracefully surrendering the things of youth.

Nurture strength of spirit to shield you in sudden misfortune. But do not distress yourself with dark imaginings. Many fears are born of fatigue and loneliness.

Beyond a wholesome discipline, be gentle with yourself. You are a child of the universe no less than the trees and the stars; you have a right to be here.

And whether or not it is clear to you, no doubt the universe is unfolding as it should. Therefore be at peace with God, whatever you conceive Him to be. And whatever your labors and aspirations, in the noisy confusion of life, keep peace in your soul. With all its sham, drudgery and broken dreams, it is still a beautiful world. Be cheerful. Strive to be happy.» –Max Ehrmann. From The Poems of Max Ehrmann edited by Bertha Ehrmann published by Bruce Humphries, Inc. 1948

De esta carta lo más importante es la invitación de Séneca a no posponer la búsqueda de la sabiduría hasta tener cubiertas nuestras necesidades materiales. Pensemos ahora, contemplemos ahora, seamos sabios ya. Pero…¿ pensar sobre qué? ¿cómo busco la sabiduría con el estómago vacío, sin techo?

Otro tema ya recurrente la invitación de Séneca a diferenciarnos de la muchedumbre en su búsqueda de placeres concupiscencias, carnales y terrenos, como nuestras ambiciones que nos alejan de la sabiduría. Veo en esto la búsqueda elusiva de la autenticidad, de ser nosotros mismos, de vivir para nosotros mismos, a no disfrutar de las mismas cosas que disfruta la chusma (así suene feo), ¿cómo el disfrutar de la sobriedad y la austeridad nos diferencia del vulgo?

«La pobreza es la única barrera al tropel de vulgaridades que relinchan en las almas.» –103

«La vulgaridad consiste en pretender ser lo que no somos.» –67

La respuesta, parece ser, el disfrutar sin excederse, en la justa medida entre la carencia y el exceso, pero sin temer la carencia de la carestía que puede traer la Fortuna, el azar.

Epistula XIX. On worldliness and retirement.

SENECA LUCILIO SUO SALUTEMExulto quotiens epistulas tuas accipio; implent enim me bonā spe, et iam non promittunt de te sed spondent. Ita fac, oro atque obsecro – quid enim habeo melius quod amicum rogem quam quod pro ipso rogaturus sum? Si potes, subduc te istis occupationibus; si minus, eripe. Satis multum temporis sparsimus: incipiamus vasa in senectute colligere! Numquid invidiosum est? In freto viximus, moriamur in portu. Neque ego suaserim tibi nomen ex otio petere, quod nec iactare debes nec abscondere; numquam enim usque eo te abigam generis humani furore damnato ut latebram tibi aliquam parari et oblivionem velim: id age ut otium tuum non emineat sed appareat. Deinde videbunt de isto quibus integra sunt et prima consilia an velint vitam per obscurum transmittere: tibi liberum non est. In medium te protulit ingenii vigor, scriptorum elegantia, clarae et nobiles amicitiae; iam notitia te invasit; ut in extrema mergaris ac penitus recondaris, tamen priora monstrabunt. Tenebras habere non potes; sequetur quocumque fugeris multum pristinae lucis: quietem potes vindicare sine ullius odio, sine desiderio aut morsu animi tui. Quid enim relinques quod invitus relictum a te possis cogitare? Clientes? Quorum nemo te ipsum sequitur, sed aliquid ex te; amicitia olim petebatur, nunc praeda; mutabunt testamenta destituti senes, migrabit ad aliud limen salutator. Non potest parvo res magna constare: aestima utrum te relinquere an aliquid ex tuis malis. Utinam quidem tibi senescere contigisset intra natalium tuorum modum, nec te in altum fortuna misisset! Tulit te longe a conspectu vitae salubris rapida felicitas, provincia et procuratio et quidquid ab istis promittitur; maiora deinde officia te excipient et ex aliis alia: quis exitus erit? Quid exspectas donec desinas habere quod cupias? Numquam erit tempus. Qualem dicimus seriem esse causarum ex quibus nectitur fatum, talem esse *** cupiditatum: altera ex fine alterius nascitur. In eam demissus es vitam quae numquam tibi terminum miseriarum ac servitutis ipsa factura sit: subduc cervicem iugo tritam; semel illam incidi quam semper premi satius est. Si te ad privata rettuleris, minora erunt omnia, sed affatim implebunt: at nunc plurima et undique ingesta non satiant. Utrum autem mavis ex inopiā saturitatem an in copiā famem? Et avida felicitas est et alienae aviditati exposita; quamdiu tibi satis nihil fuerit, ipse aliis non eris. ‘Quomodo’ inquis ‘exibo?’ Utcumque. Cogita quam multa temere pro pecuniā, quam multa laboriose pro honore temptaveris: aliquid et pro otio audendum est, aut in istā sollicitudine procurationum et deinde urbanorum officiorum senescendum, in tumultu ac semper novis fluctibus quos effugere nullā modestiā, nullā vitae quiete contingit. Quid enim ad rem pertinet an tu quiescere velis? Fortuna tua non vult. Quid si illi etiam nunc permiseris crescere? Quantum ad successus accesserit accedet ad metus. Volo tibi hoc loco referre dictum Maecenatis vera in ipso eculeo elocuti: ‘Ipsa enim altitudo attonat summa’. Si quaeris in quo libro dixerit, in eo qui Prometheus inscribitur. Hoc voluit dicere, attonita habet summa. Est ergo tanti ulla potentia ut sit tibi tam ebrius sermo? Ingeniosus ille vir fuit, magnum exemplum Romanae eloquentiae daturus nisi illum enervasset felicitas, immo castrasset. Hic te exitus manet nisi iam contrahes vela, nisi, quod ille sero voluit, terram leges. Poteram tecum hāc Maecenatis sententiā parem facere rationem, sed movebis mihi controversiam, si novi te, nec voles quod debeo ‹nisi› in aspero et probo accipere. Ut se res habet, ab Epicuro versura facienda est. ‘Ante’ inquit ‘circumspiciendum est cum quibus edas et bibas quam quid edas et bibas; nam sine amico visceratio leonis ac lupi vita est’. Hoc non continget tibi nisi secesseris: alioquin habebis convivas quos ex turbā salutantium nomenclator digesserit; errat autem qui amicum in atrio quaerit, in convivio probat. Nullum habet maius malum occupatus homo et bonis suis obsessus quam quod amicos sibi putat quibus ipse non est, quod beneficia sua efficacia iudicat ad conciliandos animos, cum quidam quo plus debent magis oderint: leve aes alienum debitorem facit, grave inimicum. ‘Quid ergo? Beneficia non parant amicitias?’ Parant, si accepturos licuit eligere, si collocata, non sparsa sunt. Itaque dum incipis esse mentis tuae, interim hoc consilio sapientium utere, ut magis ad rem existimes pertinere quis quam quid acceperit. Vale.SENECA SALUTA IL SUO LUCILIOEsulto ogni volta che ricevo tue lettere; mi riempiono infatti di buona speranza e ormai non fanno promesse su di te, ma danno garanzie. Fai così, ti prego e ti scongiuro – che cosa di meglio ho infatti da chiedere a un amico di ciò che sto per supplicare per lui stesso? Se puoi, sottraiti a codeste occupazioni; se no, strappati da loro. Abbiamo sprecato abbastanza tempo; incominciamo nella vecchiaia a raccogliere i bagagli! È forse una cosa spiacevole. Siamo vissuti in mezzo al mare, moriamo nel porto! Né io vorrei convincerti a cercare notorietà da una vita ritirata, che non devi né esibre né nascondere; mai infatti ti isolerò, condannando la follia del genere umano, fino al punto da volere che per te si prepari un qualche nascondiglio e una qualche segregazione: fai in modo che la tua vita ritirata non sia in evidenza ma sia visibile. Poi decideranno a proposito di questo coloro per i quali sono ancòra da prendere e agli inizi le decisioni (per stabilire) se vogliono trascorrere la vita nell’oscurità: per te non è una cosa libera. Te hanno spinto in mezzo il vigore dell’ingegno, l’eleganza degli scritti, le amicizie illustri ed elevate; ormai la notorietà si è impadronita di te; per quanto tu ti immerga in luoghi lontanissimi e ti nasconda completamente, tuttavia le azioni precedenti ti metteranno in vista. Non puoi rimanere nelle tenebre; ti seguirà dovunque fuggirai molto della luce precedente: puoi rivendicare la tranquillità senza l’odio di nessuno, senza rimpianto o rimorso del tuo animo. Che cosa infatti lascerai che tu possa pensare contro voglia che sia stato lasciato da te? I clienti? Nessuno di loro cerca proprio te, ma qualcosa da te; una volta si desiderava l’amicizia, adesso il profitto; i vecchi abbandonati cambieranno i testamenti, quello che viene a salutare al mattino migrerà ad un’altra porta. Non può costare poco una cosa importante: valuta se preferisci lasciare te stesso o qualcosa dei tuoi beni. Volesse il cielo che in realtà ti fosse capitato di invecchiare entro la condizione dei tuoi natali e la sorte non ti avesse condotto in alto! Ti ha portato lontano dalla visione di una vita salutare un rapido successo, l’amministrazione di una provincia e l’incarico di procuratore e tutto ciò che ci si aspetta da codesti incarichi; poi ti accoglieranno impegni maggiori e da alcuni altri: quale sarà il risultato? Che cosa aspetti finché tu la smetta di avere qualcosa da desiderare? Non sarà mai il momento. Quale diciamo essere la serie delle cause dalle quali dipende il fato, tale essere *** dei desideri: l’uno nasce dalla fine dell’altro. Sei stato condotto a una vita tale che mai è destinata a realizzare essa stessa per te la fine delle miserie e della schiavitù: sottrai il collo logorato dal giogo; è meglio che esso sia tagliato una volta per tutte piuttosto che sia sempre oppresso. Se ti ricondurrai agli impegni privati, tutti i vantaggi saranno meno importanti, ma soddisferanno abbondantemente: invece adesso, numerosissimi e raccolti da ogni parte non saziano. D’altra parte preferisci forse la sazietà in séguito alla povertà oppure la fame nell’abbondanza? Il successo è sia avido sia esposto all’avidità altrui; finché nulla sarà abbastanza per te, tu stesso non lo sarai per gli altri. ‘Come’ dici ‘ne uscirò?’ In qualsiasi modo. Tieni presente quante cose tu hai tentato sconsideratamente per il denaro, quante cose affannosamente per la carriera: qualcosa bisogna osare anche per una vita ritirata, oppure bisogna invecchiare in questa preoccupazione degli incarichi e poi degli impegni della città, nell’agitazione e in sempre nuove burrasche che non si riesce ad evitare con nessuna modestia, con nessuna tranquillità del modo di vivere. Che cosa importa infatti se tu vuoi stare tranquillo? La tua sorte non lo vuole. Che cosa poi se le permetterai anche adesso di crescere? Quanto si aggiungerà ai successi si aggiungerà alle paure. Voglio a questo punto riferirti una frase di Mecenate che disse cose vere proprio nella tortura: ‘Infatti l’altezza stessa colpisce con i fulmini le cime’. Se chiedi in quale libro lo ha detto, in quello che si intitola Prometeo. Voleva dire questo, l’altezza comporta i colpi della sorte. Vale allora la pena una qualche potenza tanto che sia per te così da ubriaco il discorso? Quell’uomo fu ricco d’ingegno, destinato a dare un grande esempio all’eloquenza romana se il successo non lo avesse snervato, anzi, castrato. Ti aspetta questa fine se ormai non ammainerai le vele, se, cosa che egli volle (troppo) tardi, non sceglierai la terraferma. Potrei con questa frase di Mecenate saldare il conto con te, ma mi solleverai una questione, se ti conosco, e non vorrai accettare ciò di cui sono debitore ‹se non› in valuta ruvida e pregiata. Come si presenta la cosa, bisogna realizzare un prestito da Epicuro. ‘Bisogna guardare bene’ dice ‘con quali persone mangi e bevi prima di che cosa mangi e bevi; infatti senza un amico la vita è uno sbranamento da leone e da lupo’. Questo non ti andrà a buon fine se non ti ritirerai: altrimenti avrai come convitati quelli che, dalla folla di coloro che vengono a salutarti, indicherà lo schiavo addetto ai nomi; d’altra parte sbaglia chi cerca un amico nell’atrio e lo valuta nella sala da pranzo. Un uomo indaffarato e assediato dai suoi beni non ha nessun malanno più grave del fatto che considera amici nei propri confronti coloro nei confronti dei quali non lo è lui stesso, del fatto che ritiene efficaci per conciliare gli animi le proprie buone azioni, mentre alcuni quanto più sono debitori tanto più odiano: un debito di poco conto crea un debitore, uno grosso un nemico. ‘Che dunque? Le buone azioni non procurano amicizie?’ Le procurano, se è stato possibile scegliere persone capaci di accettare, se sono assegnate a ragion veduta, non sparse a caso. Quindi mentre incominci ad essere padrone del tuo modo di pensare, nel frattempo metti in pratica questo consiglio dei saggi, di ritenere che chi ha ricevuto sia più importante di che cosa. Stammi bene.

«El poder no corrompe, libera la corrupción larvada» –2152

«El alma naturalmente demócrata siente que ni sus defectos ni sus vicios, ni sus crímenes, afectan su excelencia substancial. El reaccionario, en cambio, siente que toda corrupción fermenta su alma» –221d

«La sociedad moderna abriga el peculiar propósito de cambiar sistemáticamente las autoridades sociales por autoridades políticas. Es decir: las instancias civilizadoras por cargos administrativos» –562

«En las sociedades donde el cargo social, en lugar de adherir a la persona, constituye meramente un transitorio encargo, la envidia se desboca.

“La carrière ouverte aux talents” es el hipódromo de la envidia» –1263

«Los hombres se dividen en mudos altruistas, ocupados en corregir a los demás, y pocos egoístas ocupados en adecentarse a sí mísmos» –2462

«Llamamos egoísta a quien no se sacrifica a nuestro egoísmo» –114

«El egoísmo individual se cree absuelto cuando se compacta en egoísmo colectivo» –391

«’Patriota’, en las democracias, es aque que vive del Estado; ‘egoísta’, aquel de quien el Estado vive» –1141

«El egoísta posiblemente no sepa lo que le conviene, pero no actúa, por lo menos, como si supiera lo que conviene a los demás» –1173

«En la sociedad sana, el estado es órgano de la clase dirigente; en la sociedad contrahecha el estado es instrumento de una clase burocrática» –2949

«”Renunciar al mundo” deja de ser hazaña, para volverse tentación a medida que el Progreso progresa» –1139

«Una burocracia le resulta al pueblo siempre más costosa que una clase alta» –2986

«La sociedad hasta ayer tenía notables y hoy solo tiene notorios» –3002

«La inteligencia aisla, la estupidez congrega» –2414

«Todos debemos resignarnos a no bastar primero y a sobrar después» –EII 376c

«Las cosas no son vanas sino esquivas. Vana es nuestra precaria posesión» –NEI 51f

«Un solo ser puede bastarte.

Pero que jamás te baste el Hombre» –EI 2688

«Resulta imposible convencer al hombre de negocios de que una actividad rentable pueda ser inmoral» –2445

«El que no se agita sin descanso, para hartar su codicia, siempre se siente en la sociedad moderna un poco culpable» –1860

«Stealth is wealth»

Séneca aconseja a Lucilio buscar el retiro después de una vida entregada al público. Lo insta a dejar atrás las cargas de la vida pública, recordándole los logros conseguidos. ¿Cuándo es momento de descansar? ¿Cómo descansar? ¿Cómo dedicarnos al ocio?

Pregunto esto porque Séneca parece decir que el descanso es merecido sólo después de haber conseguido logros, hasta fama, esplendor.

Pero, ¿cómo se descansa cuando todo, hasta el ocio y el juego son mera preparación para más trabajo? Séneca parece sugerir dos formas de ocio: el desprendimiento de las riquezas y la amistad con otros hombres virtuosos.

Epistula XX. On practicing what you preach.

SENECA LUCILIO SUO SALUTEMExulto quotiens epistulas tuas accipio; implent enim me bonā spe, et iam non promittunt de te sed spondent. Ita fac, oro atque obsecro – quid enim habeo melius quod amicum rogem quam quod pro ipso rogaturus sum? Si potes, subduc te istis occupationibus; si minus, eripe. Satis multum temporis sparsimus: incipiamus vasa in senectute colligere! Numquid invidiosum est? In freto viximus, moriamur in portu. Neque ego suaserim tibi nomen ex otio petere, quod nec iactare debes nec abscondere; numquam enim usque eo te abigam generis humani furore damnato ut latebram tibi aliquam parari et oblivionem velim: id age ut otium tuum non emineat sed appareat. Deinde videbunt de isto quibus integra sunt et prima consilia an velint vitam per obscurum transmittere: tibi liberum non est. In medium te protulit ingenii vigor, scriptorum elegantia, clarae et nobiles amicitiae; iam notitia te invasit; ut in extrema mergaris ac penitus recondaris, tamen priora monstrabunt. Tenebras habere non potes; sequetur quocumque fugeris multum pristinae lucis: quietem potes vindicare sine ullius odio, sine desiderio aut morsu animi tui. Quid enim relinques quod invitus relictum a te possis cogitare? Clientes? Quorum nemo te ipsum sequitur, sed aliquid ex te; amicitia olim petebatur, nunc praeda; mutabunt testamenta destituti senes, migrabit ad aliud limen salutator. Non potest parvo res magna constare: aestima utrum te relinquere an aliquid ex tuis malis. Utinam quidem tibi senescere contigisset intra natalium tuorum modum, nec te in altum fortuna misisset! Tulit te longe a conspectu vitae salubris rapida felicitas, provincia et procuratio et quidquid ab istis promittitur; maiora deinde officia te excipient et ex aliis alia: quis exitus erit? Quid exspectas donec desinas habere quod cupias? Numquam erit tempus. Qualem dicimus seriem esse causarum ex quibus nectitur fatum, talem esse *** cupiditatum: altera ex fine alterius nascitur. In eam demissus es vitam quae numquam tibi terminum miseriarum ac servitutis ipsa factura sit: subduc cervicem iugo tritam; semel illam incidi quam semper premi satius est. Si te ad privata rettuleris, minora erunt omnia, sed affatim implebunt: at nunc plurima et undique ingesta non satiant. Utrum autem mavis ex inopiā saturitatem an in copiā famem? Et avida felicitas est et alienae aviditati exposita; quamdiu tibi satis nihil fuerit, ipse aliis non eris. ‘Quomodo’ inquis ‘exibo?’ Utcumque. Cogita quam multa temere pro pecuniā, quam multa laboriose pro honore temptaveris: aliquid et pro otio audendum est, aut in istā sollicitudine procurationum et deinde urbanorum officiorum senescendum, in tumultu ac semper novis fluctibus quos effugere nullā modestiā, nullā vitae quiete contingit. Quid enim ad rem pertinet an tu quiescere velis? Fortuna tua non vult. Quid si illi etiam nunc permiseris crescere? Quantum ad successus accesserit accedet ad metus. Volo tibi hoc loco referre dictum Maecenatis vera in ipso eculeo elocuti: ‘Ipsa enim altitudo attonat summa’. Si quaeris in quo libro dixerit, in eo qui Prometheus inscribitur. Hoc voluit dicere, attonita habet summa. Est ergo tanti ulla potentia ut sit tibi tam ebrius sermo? Ingeniosus ille vir fuit, magnum exemplum Romanae eloquentiae daturus nisi illum enervasset felicitas, immo castrasset. Hic te exitus manet nisi iam contrahes vela, nisi, quod ille sero voluit, terram leges. Poteram tecum hāc Maecenatis sententiā parem facere rationem, sed movebis mihi controversiam, si novi te, nec voles quod debeo ‹nisi› in aspero et probo accipere. Ut se res habet, ab Epicuro versura facienda est. ‘Ante’ inquit ‘circumspiciendum est cum quibus edas et bibas quam quid edas et bibas; nam sine amico visceratio leonis ac lupi vita est’. Hoc non continget tibi nisi secesseris: alioquin habebis convivas quos ex turbā salutantium nomenclator digesserit; errat autem qui amicum in atrio quaerit, in convivio probat. Nullum habet maius malum occupatus homo et bonis suis obsessus quam quod amicos sibi putat quibus ipse non est, quod beneficia sua efficacia iudicat ad conciliandos animos, cum quidam quo plus debent magis oderint: leve aes alienum debitorem facit, grave inimicum. ‘Quid ergo? Beneficia non parant amicitias?’ Parant, si accepturos licuit eligere, si collocata, non sparsa sunt. Itaque dum incipis esse mentis tuae, interim hoc consilio sapientium utere, ut magis ad rem existimes pertinere quis quam quid acceperit. Vale.SENECA SALUTA IL SUO LUCILIOEsulto ogni volta che ricevo tue lettere; mi riempiono infatti di buona speranza e ormai non fanno promesse su di te, ma danno garanzie. Fai così, ti prego e ti scongiuro – che cosa di meglio ho infatti da chiedere a un amico di ciò che sto per supplicare per lui stesso? Se puoi, sottraiti a codeste occupazioni; se no, strappati da loro. Abbiamo sprecato abbastanza tempo; incominciamo nella vecchiaia a raccogliere i bagagli! È forse una cosa spiacevole. Siamo vissuti in mezzo al mare, moriamo nel porto! Né io vorrei convincerti a cercare notorietà da una vita ritirata, che non devi né esibre né nascondere; mai infatti ti isolerò, condannando la follia del genere umano, fino al punto da volere che per te si prepari un qualche nascondiglio e una qualche segregazione: fai in modo che la tua vita ritirata non sia in evidenza ma sia visibile. Poi decideranno a proposito di questo coloro per i quali sono ancòra da prendere e agli inizi le decisioni (per stabilire) se vogliono trascorrere la vita nell’oscurità: per te non è una cosa libera. Te hanno spinto in mezzo il vigore dell’ingegno, l’eleganza degli scritti, le amicizie illustri ed elevate; ormai la notorietà si è impadronita di te; per quanto tu ti immerga in luoghi lontanissimi e ti nasconda completamente, tuttavia le azioni precedenti ti metteranno in vista. Non puoi rimanere nelle tenebre; ti seguirà dovunque fuggirai molto della luce precedente: puoi rivendicare la tranquillità senza l’odio di nessuno, senza rimpianto o rimorso del tuo animo. Che cosa infatti lascerai che tu possa pensare contro voglia che sia stato lasciato da te? I clienti? Nessuno di loro cerca proprio te, ma qualcosa da te; una volta si desiderava l’amicizia, adesso il profitto; i vecchi abbandonati cambieranno i testamenti, quello che viene a salutare al mattino migrerà ad un’altra porta. Non può costare poco una cosa importante: valuta se preferisci lasciare te stesso o qualcosa dei tuoi beni. Volesse il cielo che in realtà ti fosse capitato di invecchiare entro la condizione dei tuoi natali e la sorte non ti avesse condotto in alto! Ti ha portato lontano dalla visione di una vita salutare un rapido successo, l’amministrazione di una provincia e l’incarico di procuratore e tutto ciò che ci si aspetta da codesti incarichi; poi ti accoglieranno impegni maggiori e da alcuni altri: quale sarà il risultato? Che cosa aspetti finché tu la smetta di avere qualcosa da desiderare? Non sarà mai il momento. Quale diciamo essere la serie delle cause dalle quali dipende il fato, tale essere *** dei desideri: l’uno nasce dalla fine dell’altro. Sei stato condotto a una vita tale che mai è destinata a realizzare essa stessa per te la fine delle miserie e della schiavitù: sottrai il collo logorato dal giogo; è meglio che esso sia tagliato una volta per tutte piuttosto che sia sempre oppresso. Se ti ricondurrai agli impegni privati, tutti i vantaggi saranno meno importanti, ma soddisferanno abbondantemente: invece adesso, numerosissimi e raccolti da ogni parte non saziano. D’altra parte preferisci forse la sazietà in séguito alla povertà oppure la fame nell’abbondanza? Il successo è sia avido sia esposto all’avidità altrui; finché nulla sarà abbastanza per te, tu stesso non lo sarai per gli altri. ‘Come’ dici ‘ne uscirò?’ In qualsiasi modo. Tieni presente quante cose tu hai tentato sconsideratamente per il denaro, quante cose affannosamente per la carriera: qualcosa bisogna osare anche per una vita ritirata, oppure bisogna invecchiare in questa preoccupazione degli incarichi e poi degli impegni della città, nell’agitazione e in sempre nuove burrasche che non si riesce ad evitare con nessuna modestia, con nessuna tranquillità del modo di vivere. Che cosa importa infatti se tu vuoi stare tranquillo? La tua sorte non lo vuole. Che cosa poi se le permetterai anche adesso di crescere? Quanto si aggiungerà ai successi si aggiungerà alle paure. Voglio a questo punto riferirti una frase di Mecenate che disse cose vere proprio nella tortura: ‘Infatti l’altezza stessa colpisce con i fulmini le cime’. Se chiedi in quale libro lo ha detto, in quello che si intitola Prometeo. Voleva dire questo, l’altezza comporta i colpi della sorte. Vale allora la pena una qualche potenza tanto che sia per te così da ubriaco il discorso? Quell’uomo fu ricco d’ingegno, destinato a dare un grande esempio all’eloquenza romana se il successo non lo avesse snervato, anzi, castrato. Ti aspetta questa fine se ormai non ammainerai le vele, se, cosa che egli volle (troppo) tardi, non sceglierai la terraferma. Potrei con questa frase di Mecenate saldare il conto con te, ma mi solleverai una questione, se ti conosco, e non vorrai accettare ciò di cui sono debitore ‹se non› in valuta ruvida e pregiata. Come si presenta la cosa, bisogna realizzare un prestito da Epicuro. ‘Bisogna guardare bene’ dice ‘con quali persone mangi e bevi prima di che cosa mangi e bevi; infatti senza un amico la vita è uno sbranamento da leone e da lupo’. Questo non ti andrà a buon fine se non ti ritirerai: altrimenti avrai come convitati quelli che, dalla folla di coloro che vengono a salutarti, indicherà lo schiavo addetto ai nomi; d’altra parte sbaglia chi cerca un amico nell’atrio e lo valuta nella sala da pranzo. Un uomo indaffarato e assediato dai suoi beni non ha nessun malanno più grave del fatto che considera amici nei propri confronti coloro nei confronti dei quali non lo è lui stesso, del fatto che ritiene efficaci per conciliare gli animi le proprie buone azioni, mentre alcuni quanto più sono debitori tanto più odiano: un debito di poco conto crea un debitore, uno grosso un nemico. ‘Che dunque? Le buone azioni non procurano amicizie?’ Le procurano, se è stato possibile scegliere persone capaci di accettare, se sono assegnate a ragion veduta, non sparse a caso. Quindi mentre incominci ad essere padrone del tuo modo di pensare, nel frattempo metti in pratica questo consiglio dei saggi, di ritenere che chi ha ricevuto sia più importante di che cosa. Stammi bene.

«La hipocresía no es la herramienta del hipócrita sino su prisión» –519

«El desdén con el que miramos al fariseo es un fariseísmo de segundo grado» –EII 444b

«¿Predican las verdades en que creen o las verdades en que creen que deben creer?» –203

«Por mezquina y pobre que sea, toda vida tiene instantes dignos de grandeza» –641

«Se fundó el matrimonio para que el hombre y la mujer puedan ser cómplices ilesos y satisfechos de todas las mezquindades, las injusticias y las vilezas; para que sean sin temor ávidos, hipócritas y egoístas.» —Notas p. 217

Las personas pecamos mucho de hablar demasiado, no sólo prometer en vano a otros, sino también traicionar nuestra palabra con nosotros mismos. Construimos con palabras propósitos muy nobles a los que nuestros actos les quedan cortos y luego tenemos que tragarnos nuestras palabras.

“Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces

Wovon man nicht sprechen kann, darüber muß man schweigen.

“Predica pero no aplica”

En la Divina Comedia, Infierno – Círculo Octavo: Fraude – Canto 23 (Aro Sexto): reciben los hipócritas un castigo único frente a los anteriores condenados del infierno –los pusilánimes, los no bautizados, los lujuriosos, los golosos, los avaros y pródigos, los iracundos y perezosos, los heréticos, los violentos, los fraudulentos– a quienes Virgilio y Dante dejaron atrás en su descenso. Todos los condenados sufren desnudos sus castigos, mientras que los hipócritas deambulan eternamente con pesados mantos de plomo, dorados al exterior:

«Aquí encontramos seres muy pintados,
que giraban muy lenta, lentamente,
llorando, y por la pena marchitados.

Capa con capuchón lleva esta gente,
cual por los monjes de Colonia usada,
y les cubre los cuerpos y la frente.

Por fuera, resplandece muy dorada,
pero es toda de plomo, y pesa tanto,
que la de Federico era aliviada.

¡Oh, cuan eterno y fatigoso manto!
Nos dirigimos por la izquierda nuestra,
de ellos al son y de su triste llanto.

Bajo el peso de capa tan siniestra,
y con su andar tan lento, en su mesura,
cada paso otra sombra al lado muestra.»

Esta imagen de los hipócritas en el infierno, asemeja muy bien el peso que sentimos los que nos hemos condenado en vida a este restrictivo atavío que nos retrasa y hasta nos desvía en la búsqueda de la sabiduría que finalmente nos libere de tan pesada carga.

«facere docet philosophia, non dicere, et hoc exigit, ut ad legem suam quisque vivat, ne orationi vita dissentiat vel ipsa inter se vita; ut unus sit omnium actionum color. Maximum hoc est et officium sapientiae et indicium, ut verbis opera concordent, ut ipse ubique par sibi idemque sit. = la filosofía, en cambio, enseña a obrar, no a decir, y exige que cada cual viva conforme a la ley que se impuso, que la vida no esté en desacuerdo con las palabras, ni ella consigo misma, que sea única la impronta de todos los actos. Éste es el cometido más importante de la sabiduría y su indicio: que las obras concuerden con las palabras, que el sabio sea en todas partes coherente e igual a sí mismo.» –Seneca-Epistula ad Lucilium XX (Sen. Luc. XX)

Séneca aconseja a Lucilio escoger su propia regla y vivir por ella, para que no sea “luz para la calle y oscuridad para la casa”, como dice mi Padre que hacemos mucho, especialmente en Navidad en que las personas adornan sus casas con resplandecientes luces, pero adentro viven en las sombras.

Carolina Sanín, quien me inculcó el amor a Dante, en uno de sus monólogos semanales dice otra cosa que, a pesar de su rancio femisionismo, me parece muy cierto de la hipocresía de los colombianos: “del hacer por hacer y del hacer «como si«. Lo interpreto como esa actitud que tenemos de hacer todo por salir del paso, o por aparentarnos estar ocupados, pero que en realidad nos condena a una profunda improductividad, no solo económica, sino también espiritual.

Esto va muy de acuerdo con la inconstancia de la que somos muy culpables de formularnos propósitos a los que no luchamos o abandonamos muy pronto, reincidiendo siempre en lo mismo, como si se tratara de una amnesia y analgesia moral adictivas en nuestro carácter, en el mío, porque no he sido capaz de ser honesto conmigo mismo y dejar de hablar en tercera persona como si no se tratara de mí, cuando en realidad vivo disipando mirarme al espejo y saber lo que en realidad quiero para luchar por ello, en lugar de vivir dejando a mi paso fracasos, abandonos, abortos, corazones rotos. Cada día más que pase eludiendo enfrentarme va a ser más difícil superarme.

„Wer ein Warum zum Leben hat, erträgt fast jedes Wie” = «Quien tiene un porqué en la vida puede soportar casi todo» –Friedrich Nietzsche

When there’s a will, there’s a way

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