Suspendí tres semanas, dizque porque quería concentrarme en escribir el cuento para el concurso. Nada. Di muchos reveses. Me acosté con una gorda como la del meme, dejé de ir consistentemente a entrenar boxeo al gym; volví a redes para publicitar los apartamentos, pero me puse a ver memes y a chatear con viejas que no me gustan ni tanto sólo por sexo; y me puse a jugar Xbox nuevamente, aunque desconectado para no encontrarme con Fabián en Destiny. También dejé de leer las cartas de Lucilio y de hacer este diario inspirado en los videos de Book Club Like No Other.
Ya es hora de retomar.
También he pensado mucho en mis decisiones durante mi relación con K como una iteración más de todos mis errores durante todas mis relaciones y en cómo siempre yo he sido el factor común que encubro mi insatisfacción respecto de las mujeres con mentiras e infidelidades, no siendo capaz de manifestar mi inconformidad temprano en la relación, asumir mis inseguridades, prefiriendo alejar a la gente que me quiere porque en el fondo siento que no son dignas de quererlas. Constantemente estoy buscando nuevas mujeres y cuando encuentro una, busco luego imperfecciones en ella para luego reemplazarla por otra, cuando yo estoy lleno de imperfecciones, como una manera de evadir mi miedo a que me quieran y a tener que retribuir el amor: de Yura, que los dientes; de Livia, que mayor que yo, de K, que promiscua con pasado; de Eli, que negra; de Liz, que gorda; de Lorraine, que madre soltera; de Lilo, que enfermiza; de Stefanny, que loca… Todo lo que hice fue una forma de decir con actos lo que con palabras no tenía el valor de decir: que no las quería a largo plazo, sino tan solo para sexo pasajero.
Hasta ahora no he logrado estar con una mujer que verdaderamente me guste para hacer una familia con ella y construir un futuro juntos. Sé que no es productivo pensar en el pasado, porque la vida es ahora y va hacia adelante, pero reflexionar en mis decisiones me sirve para entender mejor lo que en verdad quiero para mi vida, lo que ha sido mi gran enigma.
Pico con una como con otra como empiezo algo y no lo termino. Esta tendencia y actitud inconstante o falta de compromiso, disciplina y decisión que he tomado no solo con las mujeres, sino también con mi profesión, con mis pasatiempos, con mi escritura, con los idiomas, con las artes marciales, con Dynamic… refleja mi falta de dirección en mi vida y mi falta de creencia en un futuro. Es una manifestación de mi miedo a que después de conocerme se aburran de mí o de comprometerme con el propósito o la mujer equivocada, a cometer errores y a terminar en una situación en la que no tenga escape. No es una situación de pena ni lástima, porque mi soledad se debe a mis propias elecciones que ya estoy entendiendo mejor.
Más allá de si es auténticamente monoteísta o politeísta, este “Dios” al interior de todos nosotros presupone un alma creadora, integradora, unificadora y omnipresente en cada uno, desde el más pequeños al más grande. ¿Qué es? ¿El ser? (La vida? ¡El alma, lo divino?
Séneca afirma que este dios en nuestro interior vibra y brilla por sí solo, sin recurrir a la luz de fuentes externas como las posesiones, la gloria, la cuna o el estatus.
Lo que brilla en nuestro interior es lo mejor de nosotros que no se nos puede quitar, porque no es nuestra posesión. No se nos puede quitar lo que no poseemos, ya que este Dios somos nosotros.
En la película The Road (2009), protagonizada por Viggo Mortensen en el papel del ‘Hombre’ le decía a su hijo que, sea lo que sea que pasara, no se rindiera como su madre, quien se suicidó; que no dejara de sobrevivir, como muchos otros que murieron en la carretera, incluido su padre por salvarlo; y que llevara siempre el “fuego” consigo, un símbolo de que no perdiera su humanidad, como los caníbales que, ante la falta de alimentos en el paisaje apocalíptico, terminaban temblando por padecer kuru, una enfermedad neurodegenerativa infecciosa que padecen quienes comen carne humana,
Tenemos que procurar ser nosotros cada vez más, brillar por nuestra propia cuenta, cada vez más ser quien debemos ser: ser uno con la divinidad en nuestro interior o vivir de acuerdo con la naturaleza.
Asimismo, Séneca nos plantea el reto de ver también en los otros este Dios interno, que brilla a pesar del exterior lujoso o humilde, glorioso o mundano, bello o feo . Esto significa ver y aceptar a las personas por lo que son, en lugar de juzgarlas por lo que parecen ni dejarnos afectar por lo que hagan, al estar por fuera de nuestro control, pero en la medida de lo posible, debemos procurar que esta luz emerja a fin de vivir en un mundo más iluminado.
Se lee muy idealista. Es un sueño. Tal vez de eso se trata, de no perder la fé en que todo va a estar bien y que nosotros ayudaremos a que las cosas mejoren dado que tenemos la luz, un fuego por alimentar sin dejar que se apague. Parece ser esta nuestra única salvación y para esto toca empezar desde casa, con nuestros padres y hermanos a quienes a menudo olvidamos iluminarles un poquito el día antes de empezar a iluminar a los otros.: “No más luz para la calle y oscuridad para la casa”, como dice mi papá.
«El hombre tiene tanta alma cuanta cree tener.
Cuando esta creencia muere, el hombre se vuelve objeto» – Selección de Escolios p.190
Epistula XLII – Escasos número de los buenos. La justa valoración de las cosas – On values.
«A cynic is a man who knows the price of everything and the value of nothing» – Oscar Wilde
«En tiempos aristocráticos lo que tiene valor no tiene precio; en tiempos democráticos lo que no tiene precio no tiene valor» – NEI 25a
«¿Quién osará negar la evidencia de un valor?» – Notas 149
“Hombres de Alto Valor merecen Mujeres de Alto Valor”; “Alpha fucks, beta bucks”; “Stacys fuck Chads and Tyrones”; la hipergamia, la ley de Briffault, el muro, etc…En el mercado sexual se estima un puntaje a las personas de acuerdo al atractivo sexual y romántico que tengan el potencial de generar en el sexo opuesto por ciertas características “valiosas”.
En los hombres y mujeres el “valor” se cualifica por características diferentes: por el lado de los hombres, se valora su riqueza, experiencia, fuerza, estatura, simetría facial, y estátus socioeconómico; en las mujeres, el valor se determina por su juventud, belleza, inocencia (falta de parejas sexuales previas), fertilidad, rasgos faciales finos (europeos) y bajo BMI.
Se supone que quienes tienen un puntaje de valor socisexual y romántico pueden escoger emparejarse a corto plazo (ONS, lío de ina noche, fin de semana, monogamia serial, etc) y/o a largo plazo (noviazgo serio y matrimonio, más o menos monogámico) con alguien de un puntaje equivalente.
Entre más “puntaje” de valor se tenga; “más y mejores” parejas sexuales y románticas se puede elegir. Por otro lado, entre menor sea, menos se puede elegir y más tendrá que verse obligado a conformarse si no quiere quedarse célibe o soltero.
Por lo general, las valoraciones puestas a una persona en el mercado sexual o del matrimonio se basan en consideraciones superficiales y sesgadas por el “efecto halo”, mediante el cual se atribuyen características positivas a alguien guiados por su apariencia atractiva, como sucede bajo el efecto “women are wonderful” (las mujeres son maravillosas) que presupone qie alguien es bueno solo por ser mujer, lo que influye, por ejemplo, que se prefiera personas atractivas, principalmente mujeres para algún trabajo o posición de autoridad por encima de consideraciones sobre sus méritos profesionales.
El valor de uno no viene necesariamente del atractivo físico no de las credenciales que tengamos, como tampoco de nuestras posesiones o posiciones. Alguien dirá que esto lo dice quien no tiene atractivo, ni educación o experiencia laboral certificable o que es un pobre diablo, como una forma de sentirse mejor por sus fracasos en alcanzar indicadores externos de valor y éxito, constituidos por la sumatoria del capital biológico, sexual, social, cultural y económico.
Es innegable que el estatus viene de estas posesiones, pero estatus no es valor, el valor consiste en la actitud con que vivimos la vida y el carácter que construimos gracias a las dificultades. El valor radica entonces en nuestro carácter, en nuestra actitud y en el valor que damos a otros antes que el valor que tomamos de otros o que nos dan.
Las personas de carácter y actitud son valiosos porque son escasas. No necesariamente son valiosas o preciosas por costarnos caro como un mineral o un metal, sino que por lo general no hay nada más caro que lo que se nos da gratis. La gente “barata” sale “cara”.
Ser carentes de valor nos sale más caro aún. Los males que causamos y nos causamos por nuestro carácter débil, inconstante, cobarde, evasivo, depresivo, impulsivo, etc nos sale más caro a nosotros que a los demás, no solo en cuanto a lucro cesante o daño emergente, sino que destruye nuestra alma, nuestro rostro, nuestro honor,nuestra reputación, nuestra salud, nuestra vida y nuestra libertad.
¿Qué estamos dispuestos a sacrificar por aquellos valores que anhelamos encarnar?
«Verdadero aristócrata es el que tiene vida interior. Cualquiera que sea su origen, su rango o su fortuna» – EI 306b
«Noble no es el que cree tener inferiores sino el que sabe tener superiores» – NEII 18c
La minusvalía o “menor valor” es la forma “políticamente incorrecta” de referirse a la condición de discapacidad física o cognitiva de una persona.
De poco valor es alguien de mala actitud o carácter débil así tenga todos sus cinco sentidos o pueda mover todas sus extremidades. Los paralímpicos nos demuestran que personas con discapacidades físicas, gracias a la fuerza de su voluntad y a veces sin el apoyo de nadie, pueden lograr hazañas con las que otros apenas soñamos.
Así alguien tenga los cartones que le acreditan como experto en una profesión, sepa hablar varios idiomas, tenga propiedades a su nombre y un porte de modelo, nada de esto lo hace valioso si ante la menor dificultad rehuye uno de sus responsabilidades, se aísla de sus amigos, renuncia a su disciplina y se somete al dominio de sus vicios. Esa es la peor minusvalía, la peor discapacidad, el menor valor.
«Noble no es el alma que nada hiere, sino la que pronto sana» – Selección p. 190
Epistula XLIII – Vivamos a vista de todos – On the relativity of fame
En esta epístola, Séneca dice algo que he llegado a pensar: los hombres buscamos intimidad como un parapeto para mantener nuestros vicios en secreto, ocultos de los ojos fisgones y juzgadores de otros que pueden hacernos objeto de sus burlas, rechazos, críticas y juzgamientos.
En epístolas anteriores, recalca a Lucilio el consejo de vivir como si alguien sabio y admirable por sus virtudes pudiera saber todo lo que ocultamos, a fin de nunca hacer algo que pueda avengonzarnos frente a este modelo de conducta y sabiduría.
Séneca esta vez va más allá al proponer que vivamos como si viviéramos a vista de todos, lo que me evoca un coco a vivir en una casa de vidrio como la de los “Números “ de la novela distópica Nosotros de Zamyatin.
Tal invitación a vivir “con la puerta abierta” o “vivir en un hogar de cristal” transparente a la vista de todos suena distópico excepto porque lo haríamos voluntariamente en lugar de impuesto por un Estado Único. ¿Acaso no lo hacemos ya voluntariamente en las redes sociales?
Lo que no quiere decir que uno deba vivir pendiente de lo que hacen los demás tras sus puertas transparentes. No. Tenemos que preocuparnos tan sólo por vivir bien nuestras vidas, por lo que uno hace y puede controlar: nuestra virtud.
«Bona conscientia turbam advocat, mala etiam in solitudine anxia atque sollicita est. Si honesta sunt quae facis, omnes sciant; si turpia, quid refert neminem scire cum tu scias? O te miserum si contemnis hunc testem!
=
La buena conciencia apela al público, la mala, hasta en la soledad se encuentra angustiada y preocupada. Si son honestas tus acciones… todos deben saberlo; si son torpes, ¿qué importa que nadie los sepa, puesto que tú lo sabes? ¡Desdichado de ti si desprecias ese testigo!» – Seneca-Epistula ad Lucilium XLIII (Sen. Ep. Luc. XLIII)
Epistula XLIV – La verdadera nobleza está en la práctica de la virtud – On philosophy and pedigree
La alcurnia y el abolengo solo son adornos para ennoblecer un orígen fundado en la violencia y la acumulación por generaciones.
Como ya ha dicho Séneca anteriormente, la nobleza no radica necesariamente en un orígen distinguido, en una aristocracia del intelecto o militar, pero consiste en la virtud, en vivir de acuerdo con la naturalez, por lo que acepta un poco de manera igualitaria y esperanzadora que es alcanzable para todos. Sin embargo, toca ver a quiénes consideraba admitidos en esta nobleza; si excluía o no a las mujeres, a los enfermos, a los convictos, a los extranjeros, o a los esclavos o a los libertos.
Epistula XLV – On sophistic argumentation – La lectura provechosa. Inutilidad de las sutilezas dialécticas
«Ante el hombre inteligente que se vuelve marxista sentimos lo mismo que el incrédulo ante la niña bonita que entra al convento» –NGD
Séneca admite no tener todas las respuestas y soluciones a los problemas de la vida. De hecho nadie las tiene. Es menester desconfiar de aquellos que venden sus filosofías como la panacea.
Nadie sabe todo. Apenas llegamos a la superficie de las nociones de las preguntas que nos planteamos y sus soluciones nos plantean más problemas de por sí. No hay soluciones definitivas.
«El hombre es un problema sin solución humana» – NGD
Y es que es cierto, ningún libro nos va a solucionar nada con su retórica. Desde antes de la época de Séneca nos hemos formulado las mismas preguntas y hemos batallado con los mismos problemas que aquejan nuestra humana condición. Llega el punto en que creo es válido afirmar que ser humano es ser un problema. Los animales no tienen problemas, sólo viven y mueren.
Es más, si son problemas sin solución, no son problemas, son síntomas de la enfermedad que nos aqueja cuya única cura es el tiempo para olvidar nuestros padecimientos o la muerte para dar fin a nuestros sufrimientos. Problema sin solución no es problema por el que valga la pena preocuparnos.
Más bien por nada fuera de nuestro control. No controlamos el clima como para que valga la pena preocuparnos por el calentamiento global. No controlamos la economía para que importe la inflación y el desempleo. No controlamos el gobierno como para que importe cuál será el ladrón de turno de nuestros impuestos.
Tal vez sea cierto eso de que el “infierno son los otros” y que por tanto la única manera de alcanzar la paz, la felicidad y la sabiduría sea en soledad, aunque suponga un fracaso no tener poder para cambiar nada para mejor sino contentarnos con nuestras pequeñas y mundanas vidas.
El conformismo y la renuncia me parecen consuelo de débiles, de tontos de cobardes. Pero, ¿hay de otra?
Leo y leo y leo y no me convenzo de nada. Estoy cansado de buscar respuestas a preguntas que no sé si he sabido siquiera formular correctamente.
Sueño con el pasado, me despierto sobresaltado de repente soñando con mi muerte. Intento retener lo que imagino, pero se esfuma al despertar cansado recordándola también a ella y a los Katino. No sirve de nada, pero me gusta martirizar mi memoria recordando esa felicidad que cambié por la nada de mi presente, antes de seguir mi vida como si nada, como si nunca hubiese sido feliz, porque si lo hubiera sido, si hubiera amado verdaderamente, no habría cometido tantos errores. Fui yo el que decidió dejarlo todo por la nada y tengo que asumirlo.
La mejor manera de hacerlo es la soledad para no volver a dañar a nadie que me quiso. Soledad y libros. Pero no tantos, que el cuerpo no los asume, sino unos pocos para
«VIVIR con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres (EI, 253a).»
Porque hay muchos libros y muchos autores, pero no todos valen la pena ser leídos, porque muchos nos venden vicios como virtudes, cual prestidigitadores, culebreros y mercachifles:
«Venit ad me pro amico blandus inimicus; vitia nobis sub virtutum nomine obrepunt: temeritas sub titulo fortitudinis latet, moderatio vocatur ignavia, pro cauto timidus accipitur. In his magno periculo erramus: his certas notas inprime. Ceterum qui interrogatur an cornua habeat non est tam stultus ut frontem suam temptet, nec rursus tam ineptus aut hebes ut nesciat nisi tu illi subtilissimā collectione persuaseris. Sic ista sine noxā decipiunt quomodo praestigiatorum acetabula et calculi, in quibus me fallacia ipsa delectat.
=
En lugar del amigo se me presenta un enemigo lisonjero. Los vicios se nos insinúan con la apariencia de virtudes; la temeridad se esconde bajo el nombre de fortaleza, moderación se llama a la indolencia, al tímido se le considera precavido. En estos casos nos equivocamos con gran riesgo. Aplica a cada concepto sus notas distintivas. Por lo demás, el individuo al que se le pregunta si lleva cuernos no es tan estúpido que vaya a palpar su frente ni tampoco tan torpe u obtuso que diga no saberlo, si le persuades a ello con sutilísima argumentación. Estos sofismas nos engañan inocuamente, al igual que los cubiletes y las piedrecitas de los prestidigitadores, cuya personal astucia es la que me divierte.» –Seneca-Epistula ad Lucilium XLV (Sen. Ep. Luc. XLV)
Es lo que tiende a pasar, por ejemplo con la literatura de autoayuda que pulula actualmente. Esta transforma en virtud el exceso de codicia, haciéndonos obsesivos por el éxito, especialmente económico. Esta literatura es conocida por decir, por ejemplo, “el pobre es pobre porque quiere”, como si el único factor en la pobreza fuera la falta de voluntad de superarse.
En contraste, hay una literatura filosófica que critica a la autoayuda por esto y que mal leída puede terminar incitando lo contrario al esfuerzo personal, esto es la pereza y el conformismo. Esta literatura dice que el pobre no es pobre porque quiere, sino porque está determinado por fuerzas externas por fuera de su control o que son difíciles de cambiar por su propia voluntad. La virtud que exalta Séneca está entre los extremos de la avaricia y la desidia.
Me parece curioso y coincidente que justo en esta octava semana del Book Club Like No Other acerca de las Epístolas Morales a Lucilius (Epistulae morales ad Lucilium o Cartas a Lucilio Versión en audio con voz real: https://www.youtube.com/watch?v=xLXe6sBG3oA ) se trate en varias Epístulas los temas del carácter y la palabra, los cuales me han rondado la cabeza desde hace un tiempo, no solo por las lecturas de las Epístolas, sino también por mi interés de participar en el concurso de cuento.
Pasamos también por un período astrológico de Mercurio retrógrado en el que se han visto interrumpidas las comunicaciones. Puede que suene muy bobo y supersticioso, pero he visto recurrentemente cómo han fallado sistemas de comunicaciones en mi trabajo, continuos malentendidos, alejamientos y, ante todo, en la censura o la limitación al acceso libre de información mediante el acallamiento de voces disidentes de lo imperante.
No solo a través de banear cuentas por violar TOS, o encarcelar en virtud de talmúdicas leyes de discurso de odio lo que ha ocurrido durante todo este tránsito de mercurio en la astrología; sino también a través de ponerle un precio inflacionario a la educación. La educación es, en primer lugar, acceso a la información.
Cuando esta se limita tanto por la fuerza de una autoridad censuradora, como también por las barreras a su acceso a través de paywalls, suscripciones, los altos costos de servidores de páginas web y de la publicidad. Me sorprende cada vez más lo difícil que se ha ido volviendo encontrar en línea libros libres de derechos de autor, tutoriales en video o artículos científicos de revistas indexadas, las cuales son cada vez más caras.
Otra forma de supresión es la inundación del ruido causado por la masiva generación de “contenido” en el vestigio de internet que monopolizan las redes sociales, las cuales concentran nuestra atención en lo frívolo hasta que no podemos concentrarnos detenidamente en nada, mucho menos aprender habilidades y conocimientos. Para aprender, por ejemplo un idioma, se necesita tiempo y atención, pero si hay una IA que me puede traducir simultáneamente, ¿qué sentido tiene para mí aprender, por ejemplo, árabe o griego?
Más de miles de trillones de teras de información para nuestro consumo se generan en forma de fotos, videos, publicidad… “contenido” que nos tomaría igual número de millones de años filtrar y analizar para extraer lo que sirve de lo que no. Podríamos sentarnos eternamente a “scrollear” hasta el fin (doom scrolling) en Tik Tok, Twitter o Instagram y no acabaríamos de ver todo lo que el omnisapiente algoritmo sabe que nos va a gustar o, al menos, ocupar nuestra atención a través del like, de la indignación o del impulso consumista de comprar. “If you see it it’s meant for you”.
Es apenas el comienzo, ya que los contenidos generados por los usuarios no son lo único que apabulla nuestra atención. Las IA’s generadoras de contenido, amenazan con reemplazar miles de millones de trabajos intelectuales, pero también de que les deleguemos a ella nuestro intelecto y nuestra creatividad al preferir generar imágenes y textos con ellas, amenazando que hasta el arte y la literatura se acaben por nuestra conveniencia en dejar que piensen y creen por nosotros.
Ya les hemos delegado la automatización de procesos de manufactura a muchas máquinas que han dejado a personas sin trabajo; ahora consideramos que la gente se esterilice y viva encerrada gracias a un ingreso básico universal (Universal basic income – UBI), consumiendo insectos y aceptando la eutanasia como tratamiento médico y solución última a la sobrepoblación. «El hombre es un problema sin solución humana» – NGD
Las IAs saben lo que es mejor para nosotros, por lo que no solo les consultamos, les pedimos consejos, hablamos con ella de tú a tú; sino que ya las usamos para que guíen nuestras decisiones judiciales, económicas y gubernamentales.
Mientras tanto, debilitamos nuestro carácter y nos aislamos. Ya no hablamos por escrito ni frente a frente, sino que le pedimos a chatgpt que nos genere automáticamente un correo electrónico; no elegimos qué película ver, sino que nos vamos con las sugerencias del omnisapiente algoritmo; hasta les pedimos a las IAs que nos sugieran qué libros leer, pero ya no tenemos la atención suficiente para poder terminar ninguno, que preferimos descargar un resumen generado automáticamente.
Nos estamos volviendo dependientes de las Inteligencias en detrimento de la nuestra. No pensamos porque algo lo puede hacer por nosotros; no vemos el valor de crear, porque automáticamente ya tenemos a disposición miles de millones de alternativas compiladas en “la nube” de la propiedad intelectual de personas que no leyeron los términos de servicio.
¿Qué carácter y qué palabra podemos generar si ya no pensamos ni actuamos?
Epistula XXXVI – On the value of retirement – Rehuir la prosperidad, aprender el menosprecio de la muerte.
«Chi va col zoppo, impara a zoppicare»
«En estos momentos, lo único que tengo claro es que estoy solo. Solo en una tierra desconocida. Como un explorador solitario que hubiese perdido la brújula y el mapa. ¿Consistirá en esto la libertad? Ni siquiera lo sé» – Haruki Murakami, Kafka en la orilla
Es completamente cierto que las ocupaciones en que nos ocupamos, nos ocupan hasta que nos desocupan de todo lo demás. Así, ¿cómo es posible buscar la sabiduría o la felicidad?
El éxito material nos distrae y nos entrega a los caprichos o envidias de la muchedumbre. Creemos ser más libres por tener más, pero más bien tenemos mal: lo que tenemos nos esclaviza a las cosas y a los demás, ayudándonos por sus peticiones y caprichos, siendo blanco de ambiciones ajenas.
Por eso es mejor ser prósperos sin ostentación, pasando desapercibidos entre los avaros y ambiciosos de lo ajeno como los ladrones, los políticos y los pordioseros que componen la muchedumbre de afuera de casa como de puertas a dentro: a veces nuestros peores enemigos están en nuestra propia familia. Estos “Amigos de lo ajeno” desean lo que no tienen porque lo propio es tan despreciable que vale menos que ellos; menos que nada.
No solo peligra que nos quiten las pocas posesiones a nuestro nombre fruto de nuestro trabajo o herencia, sino también el escaso tiempo de nuestras vidas cuando piden…no, exigen que atendamos sus asuntos como si fueran los nuestros, cuando en realidad no nos conciernen. Ruegan por nuestra solidaridad como si lo poco que tenemos nos obligara con la humanidad, con la patria, con el Estado o con el “prójimo”; en últimas, como si estuviéramos obligados con extraños a proveerles lo que no pueden proveerse a sí mismo de manera “honesta”.
Rehuir de sus clamores exigentes no significa ensimismarse con nuestras posesiones como el dragón que custodia el tesoro en el castillo, sino en saber usar nuestra libertad para construir algo de sabiduría y compartirla con quienes consideramos nuestros amigos de manera voluntaria y no impuesta. Cuando algo se nos impone, nos hace deudores, esto es, esclavos de la voluntad de otros.
Es recurrente de parte de Séneca invitarnos a alcanzar la libertad y la sabiduría por medio del desprecio de la muerte que, por más que nos genere temor, bien es el final de los sufrimientos o el comienzo de algo nuevo, desconocido e inevitable que, no obstante, no supone una destrucción de la vida, sino una transformación de lo que somos en más vida o, al menos, en más espacio para que otros vivan y ocupen el lugar que nosotros ocupamos.
Vivir sabiendo que morimos a cada instante, conscientes de nuestra inevitable mortalidad y de cuán azarosa puede llegarnos la muerte nos prepara para todo, como también nos invita a disfrutar su efimeridad.
Epistula XXXVII – On allegiance to virtue – El compromiso de la sabiduría.
«Como el triunfo de cualquier [virtud] mutila a otros, todo “progreso” acarrea un regreso simétrico» – C1 #14
«Entre adversarios inteligentes existe una secreta simpatía, ya que todos debemos nuestra inteligencia y nuestras virtudes a las virtudes y a la inteligencia de nuestro enemigo» –152
«Alchemy’s first law of equivalence: Humankind cannot gain anything without first giving something in return. To obtain, something of equal value must be lost» – Hiromu Arakawa, Full Metal Alchemist
«Se vis pacem parabellum»
La vida es una constante lucha hasta la muerte en la que si dejamos de pelear es porque ya estamos muertos.
Cualquier bienestar que consigamos exige el sacrificio de algo equivalente para conseguirlo: sangre, sudor, lágrimas, tiempo, seguridad, paz, vida, bienestar, tranquilidad, sueño y sueños. incluso a veces implica tener que sacrificarnos a nosotros mismos, inmolarnos por lo que creemos sabio o noble y de lo cual no obtendremos más ganancia en esta vida que irnos tranquilos a la muerte sabiendo que al menos hicimos algo que le va a servir a alguien que viene después de nosotros. Miserable es sacrificarlo todo por nada.
Epistula XXXVIII – Los preceptos en pequeñas dosis aprovechan más – On quiet conversation.
«El hombre no se comunica con otro hombre sino cuando el uno escribe en su soledad y el otro lo lee en la suya. Las conversaciones son o diversión, o estafa, o esgrima.» – 2310
A veces pensamos que es necesario pensar para lograr que nos escuchen, pero nos escuchan más claro cuando hablamos en susurros bajo todo el griterío de la muchedumbre que exige grosera e impertinentemente que la escuchemos y la sigamos.
Cuando hablamos personalmente a quien nos quiera escuchar en su soledad en lugar de a quien se vea obligado a hacerlo por no poderse tapar los oídos por no tener párpados como en los ojos.
Por algo es que las lecciones que más duro nos pegan y que mejor aprendemos no son las que nos gritan en la cara sino las que nos conocen lo suficiente para hablarnos de cerquita, al oído y en pocas palabras, como los escolios de NGD que no necesitan una ampulosa retórica para transmitirnos su sabiduría.
Irónicamente, pretendo desde la semana pasada evitar citar demasiadas fuentes externas para no cansar al lector accidental de estos comentarios y porque “quien cita a un autor muestra que fue incapaz de asimilárselo” – NGD 670
Si NGD dijo que las “frases son piedrecillas que el escritor arroja en el alma del lector (….)” (43), Séneca dice en esta epístola que los principios que nos da la filosofía, la cual es el “buen aconsejar”, se esparcen como “semillas” que en el “suelo idóneo” germinan y prosperan.
Epistula XXXIX – On noble aspiration – Los grandes filósofos nos enseñan la moderación
«El hombre es más capaz de actos heróicos que de gestos decentes» – NGD
«¿Por qué sufrir de no tener ningún talento, de sentir tan sano nuestro deseo de grandeza, cuando tanta belleza se ofrece a nuestros ojos? ¿Qué importa lo que somos si nuestro orgullo, al fin olvidado, si nuestra humildad, por fin adquirida, nos permite amar el esplendor del mundo» –Notas 57
Una de las mayores tentaciones es la posibilidad de la grandeza cuando creemos que grandes recompensas nos esperan, olvidando el propósito de nuestro trabajo: hacerlo bien.
Cuando empezamos a desear más la victoria que el camino, al parecer terminamos por descuidar los medios para la victoria deseada. Es paradójico que el afán de perseguir lo que queremos nos aleja de aquello que perseguimos.
Soñamos tanto con placeres perfectos, riquezas inmensas y logros definitivos que despreciamos la imperfección de nuestros pequeños pasos que ni empezamos por dar el primero o retrocedemos intimidados ante la inmensidad del camino por recorrer.
Comparado con la lejura de la meta, lo poco que avanzamos parece nada. Es un error desdeñar el gesto decente, la acción mínima, la pequeña cortesía, el primer paso, la sonrisa que invita, el saludo matutino, la caricia reconfortante, el detalle de fina coquetería…
Hay una filosofía japonesa (Kaizen) que, de lo poco que he leído, entiendo habla de que así uno sea la persona con el trabajo de menos “estatus” y remuneración, uno debe hacer lo mejor posible en esa posición.
Fácil es olvidar o descuidar lo que hacemos, así sea poco, por pensar que no hace ninguna diferencia, ni trae ningún magnánimo cambio que nos haga acreedores de riqueza, fama y el amor de quien deseamos nos ame.
«Carácter es destino» – Heráclito
Según su etimología, carácter (χᾰρᾰκτήρ) alude a un instrumento para grabar o estampar. Este carácter arraigado o estampado en nosotros se imprime en nuestra conducta por las influencias que ejerce en nosotros la naturaleza y la crianza (nature and nurture) y que influye con gran fuerza en nuestros patrones de comportamiento, en nuestras decisiones, nuestras emociones ante las situaciones difíciles de la vida, nuestra forma de resolver problemas e interactuar con otros. Un carácter fuerte o débil se forma a través de hábitos, muchos inconscientes. Para cambiarlos se precisa una conciencia y práctica de construir hábitos nuevos y por tanto, un carácter nuevo, más fuerte que resista las situaciones de la vida a las que nos enfrentamos.
Por eso, el mayor indicador de nuestro carácter son nuestras acciones a lo largo del tiempo. A veces pareciera que estamos destinados a repetir los mismos errores una y otra vez, pero lo que confundimos con destino, es en realidad un carácter que no hemos develado y que, por tanto, seguimos repitiendo una y otra vez, ad aeternum, ad nauseam.
La plata de carácter la asocio con la pérdida de otro concepto que menciona Séneca en otras cartas: Euthymia o «Tener confianza en sí mismo y creer que vas por el buen camino, sin dejarse desviar en lo absoluto por las huellas cruzadas de los muchos que corretean por todas partes»; en contraposición a la Dysthymia (δυσθυμία, « mélancolía »). Euthymia me recuerda a Thumos.
El camino o la Euthymia revela quienes somos, revela nuestro carácter; definido también como esa cualidad distintiva o característica propia que nos diferencia de otros, la milésima individualizadora.
Carácter, en inglés character, significa “personaje” relacionado con el concepto de persona que en griego significa máscara, o la forma en que nos mostramos frente a otros como nuestro avatar en un videojuego o un personaje en una obra.
La mayor tragedia radica en que con lo poco que tenemos no hacemos todo lo que podemos hoy porque creemos, más bien, damos por sentado, contabilizado y ejecutoriado que mañana seguro nos llegará. Esto es un error.
No podemos contar con el día que no ha llegado. Cualquier eventualidad o imprevisto puede terminar con nuestra vida y sus planes en cualquier momento. Así que sólo nos queda hacer lo máximo posible con cada momento que por obra y gracia de la Fortuna vivimos.
No hay mayor deber que hacer lo que podemos rápido, con el sentido de urgencia de quien minuto a minuto, segundo a segundo se acerca más y más al inevitable fin de sus días con la tranquilidad y determinación fruto de saberlo y aceptarlo. Este es el sentido de la moderación de nuestro carácter.
«Hicieron evidente a todos, y al rey no menos que a los demás, que los seres humanos son novedosos, pero los hombres son pocos» –Herodoto, Historias
Epistula XL – On the proper style for a philosopher’s discourse – La elocuencia deseable en el filósofo
«La mano que no supo acariciar, no supo escribir» – 1745
«El escritor que no ha torturado sus frases tortura al lector» –997
«Sit down at the typewriter and bleed» – David Mamet
«Nunca me avergonzaré de citar a un mal escritor con un buen dicho» – Séneca, Sobre la tranquilidad de la mente 11.8
«La novela es extensa; el cuento es intenso» – Juan Bosch
«It is better to remain silent and be thought a fool, than to open one’s mouth and remove all doubt» –Mark Twain
Todos deberíamos aprender a pensar primero y a hablar después.
No es suficiente un curso de un semestre de 4 meses de Lógica y Retórica para enseñar a un abogado a pensar y hablar como abogado.
En el imaginario ramplón que tenemos de los tinterillos colombianos está esto de que si queremos ganar un proceso, tenemos que aplicar la famosa frase que dice “confunde y reinarás” como un juego de palabras del divide et impera que usan en nosotros los quintacolumnistas que se pretenden a sí mismos (((le peuple choisi de Dieu))), si saben a quiénes me refiero.
Por eso, me atrae mucho la forma de hablar de los Lacedemonios, provenientes de la región de Laconia: corto y claro. A veces con un filo, precisos tanto al responder como al callarse y callar a sus enemigos que pretendían imponérseles con verborrea.
“Espartano” significa desde disciplinado, frugal y simple a firme, estóico, resoluto y fuerte ante las circunstancias, que lucha hasta la muerte incluso ante la derrota asegurada, como sucedió en las Termópilas frente a los Persas que amenazaban su libertad y su estilo de vida en el que procuraban una vida sin lujos, enfocada en el fortalecimiento de sus hombres desde temprana de edad como la única forma de fortalecer su Polis bajo las leyes de Licurgo.
Tener una existencia “espartana” significa que se abstenían de los placeres excesivos, enfocándose en lo esencial, tanto en la simplicidad de su forma de vestir, de su comida, su forma de pensar, hablar y vivir.
Su forma de pensar y de hablar se recoge en los vestigios que Plutarco recogió de sus dichos (Ἀποφθέγματα Λακωνικά), en los cuales se lee siempre una forma directa y concisa de comunicación, reflejo de su pragmatismo y forma de ver la vida con confianza en su fuerza como ciudadanos, como guerreros y como Polis.
Este discurso lacónico se diferenciaba del discurso ático proveniente de la región del Ática, cuya capital desde la antiguedad clásica es Atenas, los principales rivales de Esparta, no sólo militarmente, sino también en su filosofías de vida.
El estilo discursivo u oratorio ático se caracterizaba, en contraste, por presentar ideas y argumentos haciendo uso de una lógica muy precisa y una retórica florida para convencer a sus interlocutores o conciudadanos, por ejemplo en el areópago.
En Esparta también la expresión de ideas fue muy importante, pero querían ser concisos, no decir todas las premisas ni conclusiones, sino dejar implícitos muchos argumentos para hablar poco y hacer pensar más, siempre con un poco de humor, ironía y sarcasmo propios de guerreros enfrentados constantemente a su propia mortalidad en el campo de batalla.
Los estoicos como Séneca se inspiraron en la disciplina física y discursiva de Laconia. Séneca coincide en que “el discurso empeñado en la verdad debe mostrarse sin adornos y sencillo”. Para no pecar de parresía (παρρησία) y anaideia (Αναιδεια), es mejor decir menos de lo necesario, dejando a nuestro interlocutor pensar y hacer las preguntas correctas, en lugar de apabullarle la mente con palabras expulsadas sin control ni orden.
Se necesita una gran disciplina para hablar poco, pero al mismo tiempo decirlo todo. Saber callar, escuchar y responder corto, lento, preciso, para no hastiar, mas resonar en el interlocutor. Como un hombre piensa y habla es como examina su vida y, por tanto, como mejor puede organizarla. Si tenemos una mente con ideas organizadas (lógica), hablaremos de manera honesta (retórica) y seremos sensatos en nuestro actuar.
Como pensamos, actuamos. El pensamiento es nuestro carácter. Si tenemos pensamientos débiles, tendremos un carácter débil. Por eso tenemos que tomar responsabilidad por nuestros pensamientos; tengo que tomar responsabilidad por mis pensamientos y mis acciones.
Seis semanas, treinta epístolas, prácticamente un cuarto de las ciento veinticuatro que componen las Epístolas Morales a Lucilio (Ad Lucilium Epistulae), en las cuales hay algunos temas que son recurrentes como centrales de la sabiduría estoica: el desprecio por la muerte; la amistad; el estudio cotidiano de la filosofía; el desprecio de la riqueza material; el manejo de los impulsos y emociones; la conciencia de nuestra propia mortalidad; la centralidad de la sabiduría sobre todos los demás bienes terrenos; la independencia de la opinión de la multitud; la sabiduría como forma de felicidad…
Ante todo, hasta ahora, el tema más importante es vivir bien y morir bien, que se ve también en las epístolas a Paulino, conocidas como Sobre la brevedad de la vida (De brevitate vitae), pero que también hace parte de varias máximas de su Libro de Oro. A continuación hice una breve selección de algunas que alcancé a anotar de un libro de la biblioteca ayer antes de que se me acabara el tiempo:
Buena es la mujer cuando abiertamente es mala.
Feliz quien desprecia la fortuna.
Buena es la riqueza si la manda la razón.
La virtuosa mujer manda a su marido obedeciéndole.
Es morir bien, morir voluntariamente.
Debe tomarse consejo conforme al día y, si es posible, conforme a la hora.
La poca templanza del enfermo hace al médico ser cruel.
Dos veces muere quien a voluntad de otro muere.
Con facilidad se adquiere lo preciso para la vida.
Doloroso es que comencemos a vivir cuando morimos.
No hay nadie tan humilde que no tenga poder para dañar.
Dañosa es la abundancia que trae mucha codicia.
Para bien obrar, el que da debe olvidar pronto, y el que recibe nunca.
La sencillez y la claridad distinguen al hombre de bien.
Espera que te hagan a tí lo que tú haces a otro.
El beneficio que a todos se hace, a ninguno se hace.
La inconstancia acorta los días de nuestra vida.
Las buenas costumbres se conforman más con otras y por eso duran.
Doble valor tendrá el beneficio que otorgamos sin que nos lo hayan pedido.
El liberal, aún para dar busca ocasión.
Lo que a fondo se aprende, nunca del todo se olvida.
La diversidad de libros distrae el entendimiento.
Consuelo es en las grandes desgracias el que no pueda sobrevenir otra mayor.
Muchos deleites afeminan el espíritu.
Debe esperarse la muerte que la Naturaleza ordena.
Al infelíz sóbranle y fáltanle pensamientos.
No hay manjar caro para el glotón.
La frugalidad es una pobreza voluntaria.
Poco importa carecer de sepultura.
Más seguro está en la virtud el que ya pasó por los vicios.
Tolerable es el infortunio que es común a muchos.
Hasta la desgracia se cansa.
En los ancianos es ocasión de más constancia el estar cerca de su libertad.
El que recibe lo que no puede pagar engaña.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
En poco aprecio se tiene lo adquirido de gracia.
LLeva bien pequeño trabajo el que pasó por otros mayores
El peor enemigo es el traidor.
El ánimo inconstante, cuando más procura saber, menos sabe.
Hasta los vicios de quien mucho amamos nos placen.
Soo es loable la ambición por no perder el tiempo.
Honra es la alegre pobreza.
Mejor es hacer a otros herederos que buscar a quien heredar.
Débese guardar con más cuidado lo que no se sabe cuándo ha de faltar.
Justa causa de alegría es ver alegre a un amigo.
El conocimiento del vicio es principio de virtud.
Bien se sufre una sola muerte.
Si a las lágrimas las vence la razón, la suerte las aumenta.
Todo es posible a quien no teme los trabajos.
La mujer no admite medio: ama mucho o aborrece mucho.
El desdichado no cree a la prosperidad cuando viene.
El mayor castigo de la injuria es haberla hecho.
Los afligidos se apartan de lo que aman mucho.
De muchos riesgos nos excusaríamos si tuviésemos siempre testigos.
Mejor es tener bienes que aunque sea para dejarlos, que no tenerlos.
A muchos fue causa de temer poder ser temidos.
Sepultura es de ingenios la sensualidad.
No hay mal que no haga una mujer airada.
No hay cosa, por chica que sea, en que no quepa la virtud.
No hay cosa más fuerte que el verdadero amor.
Nunca te rindas a la fortuna.
El que verdaderamente ama nunca mira su provecho.
No hay cosa tan cara como la que con ruegos se compra..
No se confiesa obligado quien no recibió.
Carecemos de libertad para nacer a nuestro arbitrio.
De ninguna suerte debemos fiarnos menos que de la buena.
La prosperidad que más dura es la que vino despacio.
No hay desgraciado que no halle consuelo con la vista de otro más desgraciado.
Ninguno nace para pasar la vida sin trabajos.
De nuestras cosas, la que perdemos nos parece la mejor.
Lo que más se ama, más veces corre peligro.
Nadie aceptaría la vida si al tiempo de recibirla tuviese entendimiento.
El que sin peligro vence no consigue la gloria.
Felicidad es no necesitar de ella.
No puede el codicioso ser agradecido.
No es beneficio el que nos obliga a recibir.
El sabio no castiga por venganza de lo pasado, sino por remedio de lo venidero.
No hagas juez de la vida a la opicnión popular, sino a tu propia conciencia.
No es deshonor no alcanzar una cosa, sino cesar de poner los medios.
No se debe hablar sino al que con voluntad escucha.
Poco tiene que esperar aquel a quien la vejez hizo vecino de la muerte.
Ningún descubrimiento se haría si nos contentásemos con lo que sabemos.
No hay esclavitud más vergonzosa que la voluntaria.
Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya.
Para el hombre ocupado no hay día largo.
No debes exigir lo que tú habrías de negar.
El verdadero amor no sufre dilaciones.
No sabe ser rey el que teme mucho el odio ajeno.
Natural es de mujeres deleitarse con atavíos.
Todo arte es imitación de la Naturaleza.
Tal y como se puede notar de las máximas anteriores, hay una similitud con varios escolios de Nicolás Gómez Dávila, especialmente en el estilo circular de algunas, en las paradojas de otras, en los juegos de los conceptos con sus antónimos y sinónimos, en esa perspicaz ironía que hace sonreír y en que resuenan en el lector.
Epistula XXVI. El encanto de la vejez y la preparación para la muerte.
«Youth is wasted on the young»
Frente a esto digo que “la juventud se desperdicia en los jóvenes y la vejez se desperdicia en los viejos”.
Con esta contestación al conocido dicho popular en inglés quiero decir que se necesita de la sabiduría propia de la vejez para poder aprovechar de la juventud.
La vejez se desperdicia en los viejos del mismo modo en que la juventud se desperdicia en los jóvenes, porque envejecer no necesariamente implica hacerse más sabio. A menudo, madurar significa dañarse en lugar de crecer y hacerse mejor.
El encanto que Séneca le atribuye a la vejez solo se puede apreciar y sentir si se cuenta con buena salud mental y física. Si, por el contrario, no se tiene una mente ni un cuerpo saludables, pero se está lleno de achaques “propios de la vejez”, dudo que se elogie tanto esta etapa de la vida más próximo de la muerte natural.
A pesar de esto, es bueno su aprecio de la vejez como una forma de lidiar con el miedo a la muerte, resignados a aceptar lo que no podemos cambiar. No hay vuelta atrás al vientre, como tampoco una segunda inocencia. Toca aceptar lo que se tiene y morir con ello dignamente.
Nada garantiza una vejez digna, ni siquiera la riqueza. Muchos ricos cambiarían sus riquezas por una pizca de salud en su vejez, como si eso significara una entrada al paraíso.
Nada previene que llegue el día en que uno no pueda ya controlar los esfínteres, nada garantiza que uno no huela a guardado, en que uno no se vuelva un estorbo, en que uno olvide todo, hasta quien uno fue.
Se puede invertir en la salud, hacer ejercicio, consumir alimentos sanos, evitar los vicios, etc, pero la vida es cosa seria y por nada puede uno terminar en una cama como un vegetal, excretando en bolsas, cagado, babosiando y gritando hacia adentro ruegos. “¡Mátenme, mátenme, acaben con mi sufrimiento porque yo ya no soy más!”.
«Una vejez tenazmente inclinada sobre las promesas que el adolescente se hizo a sí mismo, es un espectáculo admirable» –Notas 447
«Envejecer es retirarse progresivamente del mundo de las apariencias» – Goethe
Por otro lado, entiendo el sentimiento de alivio que la vejez y la muerte traen a una vida de sufrimiento repetitivo, de una rutina desgastante, del tedio, de la enfermedad, de la adicción a la ambición; la codicia por más de lo que la vida puede procurarnos.
«If you can’t be a poet, then be the poem» – David Carradine
En cualquier caso, es inevitable hasta ahora la disminución de nosotros al llegar a la vejez que solo queda resignarnos a aceptar que la vida se nos desmorona de las manos, que no podemos agarrarle y no dejarle ir.
«La sabiduría consiste en resignarse a lo único posible sin proclamarlo lo único necesario» –88
Por ahora, esa me parece la opción más digna antes que iniciar un procedimiento burocrático para que le apliquen la eutanaia o reemplazar su cuerpo viejo por un artificio que le dé más años de vida o mezclarse con una máquina en búsqued de la inmortalidad. Por el miedo a la muerte, somos capaces de muchas cosas, hasta vender nuestra alma al Estado, al demonio y a la técnica.
«Los tres enemigos del hombre son: el demonio, el estado y la técnica»– Nicolás Gómez Dávila. Escolios Seleccionados, 925
Porque nos toca morirnos, nos toca aceptarlo en lugar de amalayar la inmortalidad. Esta ansiedad nos impide disfrutar lo poco que tenemos de vida, la cual es suficiente para quien sabe apreciarla.
Séneca exhortó a Lucilio, como a todos sus demás lectores, a prepararse para la muerte hablando consigo mismo.
Meditare mortem o “medita sobre la muerte” (Epicuro):
«‘Meditare mortem’: qui hoc dicit meditari libertatem iubet. Qui mori didicit servire dedidicit; supra omnem potentiam est, certe extra omnem. Quid ad illum carcer et custodia et claustra? liberum ostium habet. Una est catena quae nos alligatos tenet, amor vitae = Quien esto dice, nos exhorta a que meditemos sobre la libertad. Quien aprendió a morir, se olvidó de ser esclavo; se sitúa por encima o, al menos, fuera de toda sujeción. ¿Qué le importan la cárcel, la guardia, los cerrojos? tiene abierta la puerta. Una sola es la cadena que nos mantiene sujetos: el amor a la vida (…)»
Epistula XXVI – El esfuerzo por la virtud, bien supremo, es una labor personal
«La claridad es virtud de quien no desconfía de lo que dice» –1974
«Después de ver el trabajo explotar y arrasar el mundo, la pereza parece madre de las virtudes» –2072
«El diablo no puede hacer gran cosa sin la colaboración atolondrada de las virtudes» –2190
«Dudamos de la importancia de muchas virtudes mientras no tropezamos con el vicio contrario» –2244
«Los mecanismos de la sociedad moderna fomentan las virtudes fastidiosas y castigan los vicios simpáticos» –2359
«En todo individuo duerme el germen de los vicios y apenas el eco de las virtudes» –2508
«La envidia difiere de los demás vicios por la facilidad con que se disfraza de virtud» –2837
«Tolerar hasta ideas estúpidas puede ser virtud social; pero es virtud que tarde o temprano recibe su castigo» –2847
«La sociedad premia las virtudes chillonas y los vicios discretos» –77
«Solo tenemos las virtudes y los defectos que no sospechamos» –78
«Entre adversarios inteligentes existe una secreta simpatía, ya que todos debemos nuestra inteligencia y nuestras virtudes a las virtudes y a la inteligencia de nuestro enemigo» –152
«La sociedad industrial es la expresión y el fruto de almas donde las virtudes destinadas a servir usurpan el puesto de las destinadas a mandar» –481
«Individuos o naciones tienen virtudes distintas y defectos idénticos. La vileza es nuestro común patrimonio» –339
«En la sociedad igualitaria no caben ni los magnánimos ni los humildes, solo hay campo para las virtudes cursis» –611
«Razón, Progreso, Justicia, son las tres virtudes teologales del tonto» –1193
Séneca admite que muchas de sus cartas, además de ser consejos a Lucilio, son también reflexiones y consejos para sí mismo mejorar, especialmente abandonar “turbios placeres”, que nos llenan, como a él, de vergüenza, arrepentimiento y culpa, incluso de asco hacia nosotros mismos.
Por tanto, para contrarrestar sus daños y desperdicios, tenemos que cultivar las virtudes, incluso antes de cualquier otro patrimonio, sea económico, académico, experiencial, social, cultural, etc.
Epistula XXVIII- No son los viajes, es la disposición interior la que nos procura la salud.
«He aceptado mi vida con la pasividad de una piedra, porque todo en la vida me seduce igualmente. No pudiendo excluir, no he sabido elegir, y me he contentado con la mediocre existencia concedida» –Notas 173
«No sé si nunca tomo decisiones porque creo en la sabiduría de las decisiones que la vida toma espontáneamente o si creo en la sabiduría de la vida porque soy incapaz de tomar decisiones» –Notas 177
«Viajar por Europa es visitar una casa para que los criados nos muestren las salas vacías donde hubo fiestas maravillosas» –Notas 265
«De nada sirve al mediocre emigrar a donde moran los grandes. Todos llevamos nuestra mediocridad a cuestas» –823
Uno de los los primeros de los doce pasos es aceptar que tenemos un problema, una manía, un mal comportamiento, un vicio, un patrón negativo, un círculo vicioso del que no se sale, etc. No estoy el todo de acuerdo, en cambio, con hacerlo mi identidad: no, no eres alcohólico, tienes un problema con tu consumo de alcohol; no eres adicto a las mujeres, distraes tus problemas con mujeres; no eres un procrastinador, procrastinas… Debatible. ¿En qué medida nuestras acciones nos definen o nuestra identidad define nuestras acciones? Por ejemplo, un asesino es un asesino porque asesina, un criminal es un criminal porque ha cometido crímenes, una persona mala incurre en maldades.
En todo caso, parte de solucionar el problema es identificarlo, tal como un médico necesita hacer un diagnóstico correcto para poder recetar la cura, es necesario “vernos a un espejo”, mirar hacia adentro e identificar y decir, “este es mi problema, esto es lo que necesito solucionar”: verbalizar los vicios que he vuelto mis hábitos, las emociones negativas que ya dominan mi carácter, los impulsos a los que cedo, que de tanta repetición empiezo a identificarme con ello y me acompañan donde sea que voy, de modo que no basta escapar a otra geografía para afrontarse, para evadirme, para descubrirme o para cambiarme.
Ayuda cambiar nuestro ambiente, las personas de las que nos rodeamos, los incentivos a nuestros vicios que tenemos cerca; pero no es lo único, ni es suficiente. Va junto a una introspección, a un trabajo diario, cada hora porque siempre tenemos dentro las semillas de nuestros vicios y de nuestras virtudes, un buen ambiente fértil puede ayudar a crecer el árbol que da frutos buenos o ponzoñosos.
No basta el suelo en que se está parado. Se necesita una buena luz que nos guíe a la sabiduría y esa luz hay que buscarla, arrimarse a ella como una planta que busca la ventana, aunque más a menudo esta luz está dentro de uno que en otra geografía.
Pero si está en una geografía, ojalá pueda enriquecer su suelo de los nutrientes necesarios, no perderse, ni quedarse en el viaje, sino llegar a donde pueda sembrar raíces fuertes, crecer, dar frutos, prosperar y ser enterrado.
Además, ¿viajar en esta época? ¿a dónde? Los lugares que valen el gasto están llenos de multitudes de turistas o migrantes de letrinas como la de uno. Masas que ensucian el paisaje con sus presencias, consumen las particularidades locales y hacen parecer todos lados como el mismo del que huyen. Huimos del subdesarrollo, pero el atraso lo traemos en la piel, en la sangre, en nuestro aroma, en las costumbres, en las religiones…¿Para qué salir de un cagadero a ser ciudadano de segunda categoría en otro lugar que se vuelve cada vez más el cagadero del que salí?
Epistola XXIX. Las amonestaciones deberán hacerse oportunamente.
«Las barreras frecuentes que nos pone la vida no son obstáculos para derribar, son amonestaciones silenciosas que nos desvían hacia la certera vía» –2479
«Las frases son piedrecillas que el escritor arroja en el alma del lector. El diámetro de las ondas concéntricas que desplazan depende de las dimensiones del estanque» –43
«La frase debe tener la dureza de la piedra y el temblor de la rama» –499
«Explicar cuando es posible sugerir supone un excesivo desprecio del lector» –301
«El que menos comprendes el que se obstina en comprender más de lo que se puede comprender» –118
La vida nos da amonestaciones, críticas, resistencias y persistencias. No siempre son oportunas, ni justas, pero dicen algo de nosotros y de nuestras acciones porque no sabemos de dónde puede venir una sabia retroalimentación o quién pueda darnos una lección.
¡Qué difícil es encontrar un mentor como Séneca con Lucilio! Un mentor dispuesto a corregir nuestros errores e impartirnos su sabiduría con un amor de tal magnitud.
¿Quién nos enseña a ser mejores amigos, más honestos, más calmos, más justos, más fuertes, más honorables, más sabios?
Escasean los maestros y abundan los adoctrinadores. Pocos se preocupan por sus pupilos o por compartir generosamente su conocimiento, como si les perteneciera.
«The mass of men lead lives of quiet desperation. What is called resignation is confirmed desperation. From the desperate city you go into the desperate country, and have to console yourself with the bravery of minks and muskrats. A stereotyped but unconscious despair is concealed even under what are called the games and amusements of mankind. There is no play in them, for this comes after work. But it is a characteristic of wisdom not to do desperate things..» –Thoureau
Nos rendimos, solitarios y sin una guía como Virgilio lo fue para Dante en su paso por el infierno y el purgatorio. Creemos que nunca llegaremos al paraíso, fracasamos al claudicar a medio camino y nos excusamos en nuestra debilidad para resistirnos al cambio, resignándonos a ser miserables, deshonestos, cobardes, débiles, injustos…
Séneca, en cambio, no se resigna a guiar a Marcelino por la recta vía. No se rinde a pesar de la terquedad de él, quien peligra no poder salvarse de sus vicios y arrastrar con él a Séneca, como a todo quien le tienda la mano.
«Depender sólo de la voluntad de Dios es nuestra verdadera autonomía» –NGD
«La vida no cumple sus promesas; quizás la muerte no cumpla sus amenazas» – NGD. Notas
«Sólo es noble lo que dura» – C1 223
«La amenaza de muerte colectiva es el único argumento que desbarata la complacencia de la humanidad actual. La muerte atómica ha suscitado una inquietud que el creciente envilecimiento del hombre no ha logrado despertar» – C1 251
«La poesía es una manera de evocar cualquiera de los aspectos del mundo que aluden a la muerte» – C1 477
«Como la presencia de la muerte, una vida intelectual ardiente y austera nos rapa de las manos, artes, letras, ciencias para reducirnos a la escueta confrontación con nuestra vida» – C1 M, 213
«(…) Que mueran los seres en quienes los valores existen indica que la muerte tiene que ser una buena dimensión del espíritu. No conozco mejor indicio de la dudosa inmortalidad del hombre que la imposibilidad de concebir un valor que no sea eterno, unida a la imposibilidad de disociar el valor del concreto individuo que lo realiza» –Notas 144
«Ser moderno es ver fríamente la muerte ajena y no pensar nunca en la propia» –1217
«Todo rueda hacia la muerte, pero sólo la carente de valor hacia la nada» –1956
Podemos salvarnos de una catástrofe, de un accidente, de un ataque mortal, lo que recupera en nosotros la esperanza de la vida, pero dice Séneca a Lucilio, “ninguna esperanza aguarda a quien la vejez conduce a la muerte”.
Exalta a Basso como un ejemplo a seguir por Lucilio (y todos) en la preparación estoica a la muerte.
En su Ética a Nicómaco, Aristóteles exalta como valiente al hombre que “no tiene miedo ante una muerte noble, y todas las emergencias que involucran la muerte y las emergencias de la guerra están en el más alto grado de este tipo”.
De hecho, la palabra “virtud” o “virtus” en latín significa coraje, en particular, la capacidad de resistir y enfrentar el dolor y la muerte.
Esta virtud de coraje es, –junto a la fuerza, la maestría y el honor–, una de las virtudes tácticas que, para Jack Donovan, definen El Camino del Hombre (The Way of Men).
«Some say that self-preservation is the strongest instinct of all, not only in humans but in all animal life. Fear of death. The imperative to survive. Nature has implanted this in all living creatures.
The Warrior Ethos evolved to counter the instinct of self-preservation. Against this natural impulse to flee from danger (specifically from an armed and organized human enemy), the Warrior Ethos enlists three other equally innate and powerful human impulses:
Shame.
Honor.
And love.» — Steven Pressfield, The Warrior Ethos
Steven Pressfield, autor de Puertas de Fuego (Gates of Fire) y de La Guerra del Arte (The War of Art), dice que “el ethos del guerrero evolucionó para contrarrestar el instinto de auto-preservación”.
A partir de este ethos, se enlista otros tres poderes e innatos impulsos humanos: “la vergüenza, el honor y el amor”.
Similares reflexiones sobre el desprecio de la muerte como un mal o castigo las vemos en varias epístolas previas de las Cartas a Lucilio (Epistulae morales ad Lucilium).
No obstante, estas consideraciones no son exclusivas de la filosofía occidental, comos e ve en el Budismo, el Bushido y la filosofía de los guerreros samurai, musulmanes, los persas, los hunos, los talibanes, los thai y otras culturas guerreras que apenas he conocido de pasada, pero que estas cartas me evocan la curiosidad y la admiración.
«11. Como si ya te fuese posible marcharte de la vida, así es preciso que hagas, digas y pienses cada cosa» – Marco Aurelio. Meditaciones (Selección). Alianza Editorial: Madrid, 1996
Por hacer esto más breve de leer para quien sea mi lector, en esta entrega dejé de copiar el texto en latín e italiano de http://www.poesialatina.it/ con los títulos de las epístolas en inglés de Wikisource o de la versión de Loebs disponible en Internet Archives, –que es una tremenda versión digitalizada bilingüe, lo único que no me gusta es la forma en que están organizadas las páginas ya que no es posible leer la versión en latín en la página izquierda y en inglés en la derecha, sino que toca pasar la página.
De todos modos, en cada introducción desde la primera semana de este club de lectura “como ningún otro” vengo dejando los links para acceder a la obra que se comenta. Ojalá que el lector (si lo hay) siga también la práctica de escribir en sus propias palabras lo que entiende o lo que le evocan las Epístolas a Lucilio.
El estilo por el que me he decidido es contrastarlas con la obra de NGD, reconociendo en él un lugar similar al que reconoce Séneca en Epicuro, a quien cita en al finalizar la mayoría de sus cartas a Lucilio, similar a las palabras de este a Meneceo (Carta sobre la felicidad, que parece ser muy corta https://www.youtube.com/watch?v=FktZPzzVDag ), –que no he leído todavía. Hay una tradición epistolar de una relación maestro-pupilo que se repite a lo largo de los milenios, de una lectura que va atrás en el tiempo y trae lecciones al presente.
Nicolás Gómez Dávila, gracias a su dominio del griego antiguo y del latín, condensa en sus escolios una inmensa lectura de clásicos como Epicuro o Séneca, que hoy resuenan en mí como lo hicieron las lecciones de un mentor en su alumno desde el principio de los tiempos.
No pretendo ser maestra de nadie. Tan solo estoy leyendo y anotando sobre lo que leo, en las mejores palabras que tengo cada semana, en instantes de Case Processing, en mis horas de lunch, en las noches después del trabajo o los sábados y domingos, si lo aplacé para el fin de semana, como también esta vez; siempre sin mayor edición que la transcripción de mis libreticas al computador; de mi fuente ilegible a Roboto 13 en Google Docs, que me permiten añadir un escolio más, una nota, otra cita o podar lo que sobra.
«Yo carezco de opiniones, solo tengo breves ideas, transitorias y fugaces, más parecidas a las posadas destartaladas donde descansamos una noche que a las mansiones espléndidas, donde no sabemos bien si moramos, o si somos prisioneros de su misma magnificencia» –Notas 173
«La vida es un combate cotidiano contra la estupidez propia» –EI 706
«La trascendencia es la región inabordable hacia la cual aspiran innúmeras rectas truncadas» – EI 2123
«El verdadero perfeccionismo es encontrar el equilibrio correcto» –Rita Emmet
«Don’t let the perfect be the enemy of the good»
«Il meglio è il inimico del bene»
«Dit que le mieux est l’ennemi du bien» – Voltaire. La Bégueule
«Le mieux est l’ennemi mortel du bien» –Montesquieu
«Belleza, heroísmo, gloria, se nutren del corazón del hombre como llamas silenciosas» –215
«La verdadera gloria es la resonancia de un nombre en la memoria de los imbéciles» –259
«La gloria, para el artista auténtico no es un nudo de alabanzas, sino el silencio terrible del instante en que creyó acertar» –1370
«La gloria de los escritores verdaderamente grandes es gloria artificialmente impuesta al público, gloria escolar y subvencionales. La gloria auténtica, popular, espontánea, no corona sino a mediocres» –2896
«Sólo una cosa no es vana: la perfección sensual del instante» –89
«Los libros no son herramientas de perfección, sino barricadas contra el tedio» –191
«La sabiduría en este siglo consiste ante todo en saber soportar la vulgaridad sin irritarse» –333
«La resignación al error es el principio de la sabiduría» –352
«El primer paso de la sabiduría está en admitir, con buen humor, que nuestras ideas no tienen por qué interesar a nadie» –428
«La sabiduría se reduce a no olvidar jamás, ni la nada que es el hombre, ni la belleza que nace a veces en sus manos» –1010
«La sabiduría no consiste en resignarse a lo único posible sin proclamarlo lo único necesario» –88
«La sabiduría se reduce a no enseñarle a Dios cómo se deben hacer las cosas» –108
«El arte es una forma de orar = Искусство — это молитва; этим всё сказано» – Andrei Tarkovski
«Madurar no consiste en renunciar a nuestros anhelos, sino en admitir que el mundo no está obligado a colmarlos» – EI 233b
«Pensamiento maduro es el que no olvida que todo se pudre» –EII 216e
Para los estoicos como Séneca la “tranquilidad animis” o la tranquilidad del alma es la forma más alta de sabiduría, alcanzable a través del control de las emociones, de las pasiones, de los impulsos, de los deseos y de las ambiciones antinaturales, o sea de aquellas que no se pueden saciar naturalmente, aprender a aceptar el sufrimiento de la vida y la inevitabilidad de la muerte, con lo poco que conseguimos, en lugar de amalayar gloria, riquezas, fama, inmortalidad, etc.
Séneca cuestiona a Lucilio: “‘Piensas que tienes dificultades con esas personas de que me hablas en tu carta?” –y responde– “el mayor problema lo tienes contigo, tú eres el que te creas las dificultades”.
“Cum istis tibi esse negotium iudicas de quibus scripseras? Maximum negotium tecum habes, tu tibi molestus es”.
Hay otra cita ya conocida de Séneca en esta epístola que viene inspirada de Epicuro: “Si quieres ser rico, no desees más, sino reduce su deseo” o algo con “ser rico no es tener más, sino querer menos”. Me gusta cuando dice que estas “sentencias no son de patrimonio de Epicuro, son de dominio público”.
«If you’re going to try, go all the way, otherwise don’t even start» –Bukowski
Ya es recurrente la invitación de Séneca a Lucilio a abandonar los cargos y responsabilidades que ostenta, lo que me recuerda el escolio de NGD que dice “llamamos deber a nuestra ambición” (ESCOLIOS A UN TEXTO IMPLÍCITO Selección 425)
Es curioso que el título de esta carta en inglés haga énfasis en medidas definitivas y que en español en la edición de Gredos, traducida por Ismael Roca Meliá, se llame “Precisa abandonar los cargos públicos”, como si fuera requisito de la felicidad y la sabiduría el despojarse de obligaciones o cargos públicos para poder dedicarse a filosofar a tiempo completo, sin otras distracciones cotidianas.
No obstante, “todos tenemos una hipoteca que pagar” (Thank you for smoking).
Veo este tema en las cartas a invitarnos recurrentemente a soltar obligaciones, deberes, cargos y dejar de ambicionar o desear éxito, reconocimiento, gloria, inmortalidad, etc.
Lo de vivir una vida “al natural” es verdaderamente difícil, cuando somos animales vulnerables con necesidades de alimento, hidratación, descanso, caricia y cobijo de la intemperie. Dependemos de otros para que nos suplan todo lo que no podemos procurarnos por nosotros mismos para nuestra supervivencia, reproducción y trascendencia. ¿Cómo se puede dejar atrás todo lo que nos conecta a los otros, para acostumbrarnos a vivir con poco o nada y sin nadie?
Esto también nos hace cuestionar mi encierro y decisión de abandonar todo: mi familia, nuestros gatitos, a Mr David, Dynamic, a mis amigos, cualquier deseo de progresar profesionalmente, a mi mujer, a demás las mujeres.
Esa invitación de Séneca de “considero que has de salir de esa clase de vida o, sin más, de la vida”, suena a inducción al suicidio, más que preparación a la muerte, dejar nuestros asuntos “en orden”, nuestro testamento.
Me parece importante actuar con la convicción de que uno se va a morir, pero no creo entender muy bien estas sugerencias de Séneca. Si usted me lee, agradecería algunas luces.
En lo que coincido es en alejarse de la vida de político, de burócrata, de lamebotas, de secuaz, esclavo, servil a un cargo, caudillo, partido, nación o ideología. No tener esas aspiraciones que le quitan la tranquilidad a uno. Lamentablemente se deja a los peores encargados y vivimos, por definición, en una kakistocracia del Kakas.
Es cierto que la felicidad no ha de ser dejada en el control de terceros como insiste Séneca.
«Ne gaudeas vanis. Fundamentum hoc esse dixi: culmen est. Ad summa pervēnit qui scit quo gaudeat, qui felicitatem suam in aliena potestate non posuit = No gozarte en cosas vanas. He dicho que este es el fundamento; es la cúspide. Ha llegado a la perfección quien sabe de qué gozar, quien no ha dejado su felicidad al arbitrio ajeno» –Seneca-Epistula ad Lucilium XXIII (Sen. Ep. Luc. XXIII)
Frente a los gozos o placeres materiales de que es tan difícil desprenderse porque el dinero que costaron es en realidad sangre y tiempo de vida desperdiciada enriqueciendo a otros a costa nuestra; Séneca sugiere que hay otros gozos superiores e inefímeros: “despreciar la muerte, abrir sus puertas a la pobreza, poner freno a los placeres, ejercitarse en la tolerancia del dolor”.
Sin duda la felicidad y el gozo de Séneca involucran todo de nosotros: nuestra disciplina y nuestra sangre. Moral de guerreros espartanos. Uno es suavecito al leer esto con la vida privilegiada que nos ha tocado. Fortis fortuna adiuvat.
¿Pero qué puede dar placer sin envilecer? Los placeres inmoderados, los excesos. De ahí que Séneca invita a reflexionar sobre cuál es nuestro propósito.
«La disciplina no es tanto una necesidad social como una urgencia estética» –478
«Cualquier regla es preferible al capricho. El alma sin disciplina se disuelve en una fealdad de larva» –576
«El hombre actual oscila entre la estéril rigidez de la ley y el vulgar desorden del instinto. Ignora la disciplina, la cortesía, el buen gusto» –1463
«La sociedad que no disciplina actitudes y gestos renuncia a la estética social» –2140
«Noble es la sociedad que no espera para disciplinarse que la disciplinen las catástrofes» –2378
«Disciplina, orden, jerarquía, son valores estéticos.» –2502
«El antiguo que negaba el dolor, el moderno que niega el pecado, se enredan en sofismas idénticos» –300
«El dolor labra, pero solo el conflicto ético educa» –1394
«Lo “racional” consiste en prolongar la vida, evitar el dolor, satisfacer el hambre y el sexo. solo una definición semejante esclarece el discurso de los últimos siglos» –2184
«A la interpretación fisiológica recurre el que le tiene miedo al alma» –1946
En esta epístola está presente la muy conocida práctica estoica de “espera lo mejor, perepárate para lo peor”, que consiste en alejar el miedo a lo que venga imaginando todo lo que se teme con todas sus posibles consecuencias, por más nefastas que puedan ser, a fin de tener la serenidad mental necesaria ante cualquier dificultad.
«Se vis pacem, parabellum»
«Be polite, be professional, but have a plan to kill everybody you meet» – James Mattis, General US Army and US Secretary of Defence (Trump Presidency 2017-2019)
Es poético como Séneca exalta la muerte de Sócrates, quien pudo seguir los consejos de sus amigos y escapar de su castigo. Séneca siguió la orden de Nerón de suicidarse. Su sobrino, también cordobés, el poeta Lucano, recibió la misma orden del mismo emperador. Ambos murieron en un baño.
La muerte de Séneca, por Rubens (1612-1615).
La muerte de Lucano, por José Garnelo y Alda (1866-1944)
«Por orden de Nerón, –Lucano se suicidó así y murió en el baño leyendo los versos de su Farsalia análogos a su situación»
«Séneca acabó por permitir que su mujer le acompañara en la muerte. Se abrió las venas, pero su vieja sangre no fluía. Su mujer hizo como él, pero se logró cerrar las arterias. Hablando de Nerón, Séneca había dicho: “¿Era posible que el asesino de su madre perdonara a su preceptor?”» — “Baño” en diccionario de la Muerte, p.54
Esta carta defiende el suicidio antes que afrontar la derrota o el deshonor. ¿No es suicidarse una forma de temer la vida y lo que ella traiga, por malo que sea? Parece contradictorio: despreciar la muerte termina más bien por ser una forma de despreciar la vida.
«Il n’y a qu’un problème philosophique vraiment sérieux : c’est le suicide. Juger que la vie vaut ou ne vaut pas la peine d’être vécue, c’est répondre à la question fondamentale de la philosophie.» Camus, A. (1942). Le Mythe de Sisyphe.
Eutanasia.
Buena muerte.
Vivir bien para morir bien.
Hasta la muerte es esperada, algo bueno.
El fin del valle de lágrimas.
Por eso, para Séneca no hay que temer ni siquiera una toortura y los dolores que infringe en un cuerpo sometido al torturador. Por tanto, según él como según otros antes y después de él, debemos contemplar lo posible como seguro de acontecer por más malo y repetitivo que pueda ser. Es necesario tener esto en mente para estar preparados para todo lo peor, sin quejumbres ni pesares, pero con el entendimiento de nuestra fragilidad ante los placeres y castigos de la vida.
Al fin somos nada ya que todos los días,a cada instante, somos menos nosotros. Somos muerte.
«Nada tan difícil de aprender que la fuerza, también puede ser ridícula» –412
«Cada nueva verdad que aprendemos nos enseña a leer de manera distinta» –515
«No hay mayor maestría que la de dominarse a uno mismo» –Leonardo Da Vinci
«Enseñar exime de la obligación de aprender» –1038
«O aprendemos de la tragedia griega a leer la historia humana, o no aprendemos nunca a leerla» –1205
«Aprendamos a acompañar en sus errores a los que amamos, sin convertirnos en sus cómplices» –1422
«Saber leer es lo último que se aprende» –1787
«Aprender a morir es aprender a dejar morir los motivos de esperar sin dejar morir la esperanza» -2337
«Quien no pasa de pupilo, paga mal a su maestro» = „Man belohnt seinen Lehrer schlecht, wenn man immer sein Schüler bleibt“ –Nietzsche
«Aprender mediante el ejemplo es someterse a la autoridad. Sigues a tu maestro porque confías en su manera de hacer las cosas, aun si no puedes analizar y explicar en detalle su eficacia. Observando al maestro y emulando sus esfuerzos, […] el aprendiz adquiere inconscientemente las reglas del arte, incluidas las no explícitamente conocidas por el maestro mismo» –Michael Polany, citado por Robert Greene. Maestría. Ed Oceano: Ciudad de Mexico, 2012. p. 160
«El arte de vivir, como todo arte, requiere alguna disposición natural, un largo aprendizaje, e independencia de lo que somete al hombre a la vulgaridad de sus exigencias animales» –Notas p. 104
Séneca advierte que hay maneras diferentes de enseñar que dependen del tipo de aprendiz. Irónicamente, es independiente del aprendiz, porque del aprendiz muchas veces no depende el tener o no las facultades o predisposiciones a mejorar. Depende de una cualidad independiente del aprendiz como su edad que influye en que sea más fácil o más difícil el interrumpir vicios (en la vejez) o inculcar virtudes (en la juventud).
En todo caso, procura de Lucilio, como el pupilo arquetípico que representa a todos los que lo hemos leído, lo leemos y lo leeremos a fin de por fin y finalmente aprender a vivir sabiamente, practicando la filosofía y siguiendo los delineamientos de la “naturaleza”. Esto no significa el abandonarnos a nuestra animalidad, sino actuar por y para la razón.
Sugiere nuevamente otra reformulación del imperativo categórico kantiano (ver Epistula XXI):
«Realiza todos tus actos como si Epicuro te observase = Sic fac omnia tamquam spectet Epicurus»
Así nos plantea actuar como si un hombre admirable observara y juzgara nuestra conducta, porque “todos los males nos los inspira la soledad”.
Con esto plantea un modelo de conducta que no dé vergüenza que nos presencien practicar; como si todos nuestros actos fueran susceptibles de juicio ante hombres mejores o, en su defecto, inter pares, hasta cuando ganemos el respeto de nosotros mismos y nuestro juicio nos baste.
El respeto proviene del latín “respectus” o “mirar de nuevo”, lo que presupone no solo mirar, sino ver. Uno ve después de una mirada detenida y reflexiva, no de ojeada:
«El respeto presupone una mirada distanciada, un pathos por la distancia» – Byung Chul-Han, En el enjambre.
Por esto, la mirada de ese otro sobre nosotros supone la distancia con la que podemos respetarnos unos a otros como a nosotros mismos. Tal mirada distanciada va ligada a la responsabilidad. Soy responsable frente a quien controla mis actos.
Esto contradice el mandato moderno y en la autoayuda de actuar como me dé la gana, porque no me importa lo que los demás piensen, pero no estamos solos en el mundo así a menudo lo pensemos y nos sintamos. Estamos es solos de referentes, de modelos, de maestros, de preceptores, de ilustres, de mentores, de notables…
«La soledad del hombre moderno en el universo es la soledad del amo entre esclavos silenciosos» –605
No es solo soledad, sino abandono. Y no es en silencio, ojalá. Una Soledad Demasiado Ruidosa. No nos permite pensar en paz. Interrumpe nuestras ideas antes de poderlas formular y nos impide cualquier descanso del tumulto infernal.
Por eso recomienda Séneca, ya recurrentemente, el retiro provechoso con una frase de Epicuro, su mayor referente: «Retírate en ti mismo en el preciso momento en que te veas forzado a estar entre la multitud = Tunc praecipue in te ipse secede cum esse cogeris in turba» (Sen. Ep. Luc. XXV)
para que sea posible este provechoso retiro al interior, es menester tener un interior al cual retirarnos, lo que significa ser necesaria y auténticamente diferente de otros. No puedo adentrarme en mi mismo si no hay un yo mismo donde adentrarme para empezar. Del mismo modo, no puedo adentrarme en otro ajeno por completo a mí: autoconocimiento y empatía.
Transcurrido un mes del Book Club Like No Other propuesto por Atesh Atici (acceptingtheuniverse.com) en su canal de YouTube acerca de las Epístolas Morales a Lucilius (Epistulae morales ad Lucilium o Cartas a Lucilio), ya noto más familiarización con el pensamiento estoico y espero que quien me lea, si lo hace, también encuentre algo nuevo en su propia lectura de las epístolas y sus reflexiones diarias.
Todavía encuentro que es útil leer los temas de las Epístolas en paralelo con los Escolios, Textos y Notas de Nicolás Gómez Dávila, puesto que es una forma también de ir encontrando, el elusivo “texto implícito”.
Posiblemente Nicolás Gómez Dávila leyó textos estoicos o tenía en su vasta biblioteca algún ejemplar de las Cartas a Lucilio en un incunable en su idioma original. Anota en sus Notas (Villegas Editores: Bogotá, 2003):
«La tesis estoica consiste esencialmente en enseñarnos que aquello que depende de la fortuna ni es nuestro, ni es un bien. Requerimos, evidentemente una actitud de tipo estoico para prepararnos a todos los abandonos, los naufragios, los fracasos de la vida; pero lo que me repugna en toda doctrina similar es que le sea necesario negar el valor de las cosas para enseñarnos el desprendimiento- No me declararé satisfecho mientras no halle una doctrina que me diga: esto es noble, esto es bello y grande, prepárate a perderlo, prepárate a renunciar a ello con un corazón sereno, con una firme inteligencia, que lamenta lo que abandona y, a la vez, acepta tranquila el despojamiento que le imponen» – Notas p. 171
Lo mejor de las Epístolas de Séneca, leídas en paralelo con los Escolios, Notas y Textos de Nicolás Gómez Dávila, es lo accesible que resultan para introducirnos en la filosofía estoica, así como para reflexionar en nuestras actitudes y acciones en la vida. Coincidencialmente, una Youtuber belga, Emmelie Arents recomienda en su canal “Prose & Petticoats” la lectura de estas Epístolas junto al hábito de escribir un diario, que es casi lo que hago, excepto cuando me atraso por algunos días y termino por acumular varias cartas en un mismo día que el día en que las transcribo a Google Docs para publicarlas en el blog.
De unos años para acá veo la proliferación de libros y videos en internet sobre el tema del estoicismo, especialmente de “autoayuda”, con tenebrosas voces e imágenes plagiadas por IA. Me resisto mucho a consumir este tipo de contenido porque no me gusta dejarme influenciar por influencers que pueden tener lecturas falaces de textos que no he leído todavía, como para poder contradecirles; y también porque no me gusta ver cada día más que el internet está dispuesto todo el tiempo a venderme un producto, un servicio, una ideología o una mala lectura.
SENECA LUCILIO SUO SALUTEM[1] Liquere hoc tibi, Lucili, scio, neminem posse beate vivere, ne tolerabiliter quidem, sine sapientiae studio, et beatam vitam perfectā sapientiā effici, ceterum tolerabilem etiam inchoatā. Sed hoc quod liquet firmandum et altius cotidianā meditatione figendum est: plus operis est in eo ut proposita custodias quam ut honesta proponas. Perseverandum est et assiduo studio robur addendum, donec bona mens sit quod bona voluntas est. [2] Itaque non opus est tibi apud me pluribus verbis aut affirmatione tam longā: intellego multum te profecisse. Quae scribis unde veniant scio; non sunt ficta nec colorata. Dicam tamen quid sentiam: iam de te spem habeo, nondum fiduciam. Tu quoque idem facias volo: non est quod tibi cito et facile credas. Excute te et varie scrutare et observa; illud ante omnia vide, utrum in philosophiā an in ipsā vitā profeceris. [3] Non est philosophia populare artificium nec ostentationi paratum; non in verbis sed in rebus est. Nec in hoc adhibetur, ut cum aliquā oblectatione consumatur dies, ut dematur otio nausia: animum format et fabricat, vitam disponit, actiones regit, agenda et omittenda demonstrat, sedet ad gubernaculum et per ancipitia fluctuantium derigit cursum. Sine hāc nemo intrepide potest vivere, nemo secure; innumerabilia accidunt singulis horis quae consilium exigant, quod ab hāc petendum est. [4] Dicet aliquis, «Quid mihi prodest philosophia, si fatum est? Quid prodest, si deus rector est? Quid prodest, si casus imperat? Nam et mutari certa non possunt et nihil praeparari potest adversus incerta, sed aut consilium meum occupavit deus decrevitque quid facerem, aut consilio meo nihil fortuna permittit.» [5] Quidquid est ex his, Lucili, vel si omnia haec sunt, philosophandum est; sive nos inexorabili lege fata constringunt, sive arbiter deus universi cuncta disposuit, sive casus res humanas sine ordine impellit et iactat, philosophia nos tueri debet. Haec adhortabitur ut deo libenter pareamus, ut fortunae contumaciter; haec docebit ut deum sequaris, feras casum. [6] Sed non est nunc in hanc disputationem transeundum, quid sit iuris nostri si providentia in imperio est, aut si fatorum series illigatos trahit, aut si repentina ac subita dominantur: illo nunc revertor, ut te moneam et exhorter ne patiaris impetum animi tui delabi et refrigescere. Contine illum et constitue, ut habitus animi fiat quod est impetus.[7] Iam ab initio, si te bene novi, circumspicies quid haec epistula munusculi attulerit: excute illam, et invenies. Non est quod mireris animum meum: adhuc de alieno liberalis sum. Quare autem alienum dixi? quidquid bene dictum est ab ullo meum est. Istuc quoque ab Epicuro dictum est: «Si ad naturam vives, numquam eris pauper; si ad opiniones, numquam eris dives». [8] Exiguum natura desiderat, opinio immensum. Congeratur in te quidquid multi locupletes possederant; ultra privatum pecuniae modum fortuna te provehat, auro tegat, purpura vestiat, eo deliciarum opumque perducat ut terram marmoribus abscondas; non tantum habere tibi liceat sed calcare divitias; accedant statuae et picturae et quidquid ars ulla luxuriae elaboravit: maiora cupere ab his disces. [9] Naturalia desideria finita sunt: ex falsa opinione nascentia ubi desinant non habent; nullus enim terminus falso est. Viā eunti aliquid extremum est: error immensus est. Retrahe ergo te a vanis, et cum voles scire quod petes, utrum naturalem habeat an caecam cupiditatem, considera num possit alicubi consistere: si longe progresso semper aliquid longius restat, scito id naturale non esse. Vale.
SENECA SALUTA IL SUO LUCILIO[1] So che ti è chiaro questo, o Lucilio, (e cioè) che nessuno può vivere felicemente, neppure in modo tollerabile, senza la ricerca della saggezza, e che la vita è resa felice da una saggezza completa, peraltro tollerabile anche da (una saggezza) incompiuta. Ma questo che è chiaro è da confermare e da fissare più in profondità con la quotidiana meditazione: c’è più impegno nel fatto che tu mantenga i propositi che nel fatto di concepire propositi onesti. Bisogna perseverare e con impegno assiduo aggiungere robustezza, finché sia buona mente ciò che è buona intenzione. [2] Perciò davanti a me non c’è bisogno per te di più parole o di un’affermazione così lunga: capisco che tu hai progredito molto. Le cose che scrivi so da dove vengono; non sono inventate né falsate. Dirò tuttavia che cosa penso: ho già speranza su te, non ancora fiducia. Voglio che anche tu faccia lo stesso: non è il caso che tu abbia sicurezza in te stesso subito e facilmente. Scuotiti, e scruta e osserva sotto vari punti di vista; prima di tutto vedi questo, (cioè) se tu hai progredito nella filosofia oppure nella stessa vita. [3] La filosofia non è un atteggiamento artefatto esibizionistico né finalizzato all’ostentazione; sta non nelle parole, ma nei fatti. Né si pratica a questo scopo, affinché la giornata trascorra con qualche piacevolezza, affinché sia tolto il disgusto all’ozio: plasma e costruisce l’animo, organizza la vita, governa le azioni, indica le cose da fare e le cose da tralasciare, siede al timone e dirige la rotta attraverso i pericoli delle situazioni burrascose. Senza di lei nessuno può vivere intrepidamente, nessuno (può vivere) con sicurezza. Ogni momento accadono innumerevoli fatti che esigono una decisione che a lei è da chiedere. [4] Qualcuno dirà: «Che mi giova la filosofia, se esiste il destino? Che giova, se un dio è colui che decide? Che giova, se comanda il caso? Infatti sia i fatti prestabiliti non si possono modificare, sia nulla si può predisporre contro le cose incerte, ma o un dio ha prevenuto la mia decisione e ha deciso che cosa io dovessi fare, oppure la sorte nulla concede alla mia decisione.» [5] Qualsiasi di queste ipotesi sia vera, o Lucilio, addirittura se tutte queste ipotesi sono vere, bisogna praticare la filosofia; sia che con legge inesorabile il destino ci vincoli, sia che un dio, arbitro dell’universo, abbia disposto tutto, sia che il caso spinga e agiti senza ordine le vicende umane, deve proteggerci la filosofia. Questa ci esorterà ad obbedire di buon grado a dio, ad (obbedire) con fierezza alla sorte; questa ti insegnerà a seguire dio, a sopportare la sorte. [6] Ma non bisogna passare ora a questa discussione, che cosa sia di nostra competenza se la provvidenza è al comando, o se la serie dei destini ci trascina legati, o se hanno il sopravvento eventi improvvisi e subitanei: ora ritorno a quel punto, (e cioè) ad ammonirti ed esortarti a non permettere che lo slancio del tuo animo si indebolisca e si raffreddi. Controllalo e rinforzalo, affinché diventi un atteggiamento dell’animo quello che è uno slancio.[7] Già fin dall’inizio, se ti conosco bene, cercherai con lo sguardo quale regalino abbia portato questa lettera: leggila con attenzione e troverai. Non è il caso che tu ammiri la mia generosità: ancora sono generoso dell’altrui. Ma perché ho detto altrui? Tutto ciò che è stato detto bene da qualcuno è mio. Anche questo è stato detto da Epicuro: «Se vivrai secondo natura, non sarai mai povero; se (vivrai) secondo le opinioni, non sarai mai ricco». [8] La natura richiede poco, l’opinione una quantità smisurata. Si ammucchi su di te tutto ciò che molti ricchi avevano posseduto; la sorte ti spinga oltre una quantità privata di denaro, ti ricopra d’oro, ti rivesta di porpora, ti conduca a tal punto di delizie e ricchezze che tu possa ricoprire la terra con marmi; non solo ti sia possibile avere, ma anche calpestare le ricchezze; si aggiungano statue e dipinti e tutto ciò che una qualche arte ha prodotto per il lusso: da queste cose imparerai a desiderare cose più grandi. [9] I desideri naturali sono limitati: quelli che nascono da una falsa opinione non hanno dove poter terminare; nessun limite infatti esiste per ciò che è falso. Per chi va per una via esiste un qualche punto d’arrivo: l’andare errando è senza limiti. Ritìrati dunque dalle cose vane, e quando vorrai sapere se ciò che cercherai ha un desiderio naturale o irrazionale, considera se per caso possa da qualche parte fermarsi: se, (a te) inoltrato per lungo tratto, resta sempre qualcosa di più lontano, sappi che questo non è naturale. Stammi bene.
«Acta non verba»
«La felicidad es un instante de silencio entre dos ruidos de la vida» – 569
«Los dioses no castigan la búsqueda de la felicidad sino la ambición de forjarla con nuestras propias manos.
Sólo es lícito el anhelo de lo gratuito, de lo que no depende en nada de nosotros. Simple huella de un ángel que se posa un instante sobre el polvo de nuestro corazón.» – 705
«Nunca hubo felicidad tan libre de amenazas que nos atreviéramos a volverla a vivir» – 1072
«La ética que no mande a renunciar es un crimen contra la dignidad a que debemos aspirar y contra la felicidad que podemos obtener» – 1156
«A la felicidad de quienes más queremos nos es dado contribuir tan solo con una ternura silenciosa y una compasión impotente» –1383
«Quizá la receta de la felicidad sea la misma de la estupidez: sentir como nuestros contemporáneos» – Notas 39
«Dicha es la flor áspera de la resignación inteligente» –1533
«Liquere hoc tibi, Lucili, scio, neminem posse beate vivere, ne tolerabiliter quidem, sine sapientiae studio, et beatam vitam perfectā sapientiā effici, ceterum tolerabilem etiam inchoatā. Sed hoc quod liquet firmandum et altius cotidianā meditatione figendum est: plus operis est in eo ut proposita custodias quam ut honesta proponas» = «Me consta, lucilio, que es para ti evidente que nadie puede llevar una vida feliz, ni siquiera soportable, sin la aplicación a la sabiduría y que la vida feliz se consigue con la sabiduría perfecta, como a su vez la vida soportanle con la sabiduría incoada. Pero esta verdad evidente debes robustecerla y enraizar más profundamente con la meditación cotidiana. Cuesta más mantener los propósitos honestos que proponerse una vida honesta» –Seneca-Epistula ad Lucilium XVI (Sen. Ep. Luc. XVI)
Séneca felicita a Lucilio por sus progresos y lo insta a seguir en el estudio de la sabiduría, en la práctica y amor por la filosofía.
«Austeridad, resignación, modestia, según el dogma moderno son servidumbres ideológicas» –2006
«La resignación no debe ser gimnasia de estoico sino dimisión en manos divinas» –2189
Séneca arguye frente a las objeciones del tipo “la filosofía no sirve para nada útil” a ver en la filosofía la mejor manera de obedecer la naturaleza o a Dios, aceptar el azar y la fortuna para no dejarnos debilitar y aprender a aceptar nuestra inevitable y a veces impredecible mortalidad.
«La sabiduría consiste en resignarse a lo único posible sin proclamarlo lo único necesario» –88
«Los años son nuestras celdas sucesivas. La vida traza una espiral desde el infinito de nuestras ambiciones hasta la fosa donde su vértice se clava. Nuestros sacrificios anticipan la rigidez postrera.» – NGD, Textos I #1
«La sensibilidad moderna, en lugar de exigir la represión de la codicia, exige que suprimamos el objeto que las despierta» –346
«La gula o el apetito desordenado de comer y beber, según la definición del catecismo, ha ocupado su maléfica categoría de quinto de los pecados capitales, que atormentan y ensombrecen la vida de los hombres, con una eficacia que no cedía a la de sus maléficos hermanos. De cinco maneras, según Santo Tomás, dominaba a sus adeptos, que los maestros memoristas de las escuelas redujeron a un verso latino:
Praepropere, laute, nimis, ardenter, studiose según el vicioso desorden fuera en el tiempo, en la calidad, en la cantidad, en el modo o en la condimentación de las viandas; pues el vicio de la gula, según el mismo santo, consiste en el desorden de la concupiscencia, que extravía y desarregla la consideración de los fines.» Laureano Gómez. La Grandeza Y Decadencia De La Gula: Ensayo sobre la ruina de uno de los pecados capitales.
Vivir según la naturaleza, según interpreto, es codiciar poco, solo lo necesario para vivir. Sin embargo, ¿cómo hacer cuando “lo poco necesario” se vuelve un lujo?
La concentración de la riqueza, la mala administración del Estado, el fisco, los monopolios estatales y privados, la competencia desleal, la inflación, la devaluación, etc le suben el precio a la vida, así se tenga poco para quitar.
«El moderno llama deber su ambición» –425
«Sabio es el que no ambiciona nada viviendo como si ambicionara todo» –636
«El que va por buen camino encuentra un final; el extravío no tiene fin = Via eunit aliquid extremum est; error immensus est» – Seneca-Epistula ad Lucilium XVI (Sen. Ep. Luc. XVI)
««Si ad naturam vives, numquam eris pauper; si ad opiniones, numquam eris dives» = si vives conforme a la naturaleza, nunca serás pobre; si, conforme a la opinión, nunca serás rico» – Epicuro según Seneca-Epistula ad Lucilium XVI (Sen. Ep. Luc. XVI)
SENECA LUCILIO SUO SALUTEMProice omnia ista, si sapis, immo ut sapias, et ad bonam mentem magno cursu ac totis viribus tende; si quid est quo teneris, aut expedi aut incide. «Moratur» inquis «me res familiaris; sic illam disponere volo ut sufficere nihil agenti possit, ne aut paupertas mihi oneri sit aut ego alicui». Cum hoc dicis, non videris vim ac potentiam eius de quo cogitas boni nosse; et summam quidem rei pervides, quantum philosophia prosit, partes autem nondum satis subtiliter dispicis, necdum scis quantum ubique nos adiuvet, quemadmodum et in maximis, ut Ciceronis utar verbo, «opituletur» et in minima descendat. Mihi crede, advoca illam in consilium: suadebit tibi ne ad calculos sedeas. Nempe hoc quaeris et hoc istā dilatione vis consequi, ne tibi paupertas timenda sit: quid si adpetenda est? Multis ad philosophandum obstitere divitiae: paupertas expedita est, secura est. Cum classicum cecinit, scit non se peti; cum aqua conclamata est, quomodo exeat, non quid efferat, quaerit; si navigandum est, non strepunt portus nec unius comitatu inquieta sunt litora; non circumstat illam turba servorum, ad quos pascendos transmarinarum regionum est optanda fertilitas. Facile est pascere paucos ventres et bene institutos et nihil aliud desiderantes quam impleri: parvo fames constat, magno fastidium. Paupertas contenta est desideriis instantibus satis facere: quid est ergo quare hanc recuses contubernalem cuius mores sanus dives imitatur? Si vis vacare animo, aut pauper sis oportet aut pauperi similis. Non potest studium salutare fieri sine frugalitatis curā; frugalitas autem paupertas voluntaria est. Tolle itaque istas excusationes: «Nondum habeo quantum sat est; si ad illam summam pervenero, tunc me totum philosophiae dabo». Atqui nihil prius quam hoc parandum est quod tu differs et post cetera paras; ab hoc incipiendum est. «Parare» inquis «unde vivam volo». Simul et parare te disce: si quid te vetat bene vivere, bene mori non vetat. Non est quod nos paupertas a philosophiā revocet, ne egestas quidem. Toleranda est enim ad hoc properantibus vel fames; quam toleravere quidam in obsidionibus, et quod aliud erat illius patientiae praemium quam in arbitrium non cadere victoris? Quanto hoc maius est quod promittitur: perpetua libertas, nullius nec hominis nec dei timor. Ecquid vel esurienti ad ista veniendum est? Perpessi sunt exercitus inopiam omnium rerum, vixerunt herbarum radicibus et dictu foedis tulerunt famem; haec omnia passi sunt pro regno, quo magis mireris, alieno: dubitabit aliquis ferre paupertatem ut animum furoribus liberet? Non est ergo prius adquirendum: licet ad philosophiam etiam sine viatico pervenire. Ita est? Cum omnia habueris, tunc habere et sapientiam voles? Haec erit ultimum vitae instrumentum et, ut ita dicam, additamentum? Tu vero, sive aliquid habes, iam philosophare (unde enim scis an iam nimis habeas?), sive nihil, hoc prius quaere quam quicquam. «At necessaria deerunt». Primum deesse non poterunt, quia natura minimum petit, naturae autem se sapiens accommodat. Sed si necessitates ultimae inciderint, iamdudum exibit e vitā et molestus sibi esse desinet. Si vero exiguum erit et angustum quo possit vita produci, id boni consulet nec ultra necessaria sollicitus aut anxius ventri et scapulis suum reddet et occupationes divitum concursationesque ad divitias euntium securus laetusque ridebit ac dicet, «Quid in longum ipse te differs? Exspectabisne fenoris quaestum aut ex merce conpendium aut tabulas beati senis, cum fieri possis statim dives? Repraesentat opes sapientia, quas cuicumque fecit supervacuas dedit». Haec ad alios pertinent: tu locupletibus propior es. Saeculum muta, nimis habes; idem est autem omni saeculo quod sat est.Poteram hoc loco epistulam claudere, nisi te male instituissem. Reges Parthos non potest quisquam salutare sine munere; tibi valedicere non licet gratis. Quid istic? Ab Epicuro mutuum sumam: «Multis parasse divitias non finis miseriarum fuit sed mutatio». Nec hoc miror; non est enim in rebus vitium sed in ipso animo. Illud quod paupertatem nobis gravem fecerat et divitias graves fecit. Quemadmodum nihil refert utrum aegrum in ligneo lecto an in aureo conloces (quocumque illum transtuleris, morbum secum suum transferet), sic nihil refert utrum aeger animus in divitiis an in paupertate ponatur: malum illum suum sequitur. Vale.
SENECA SALUTA IL SUO LUCILIOButta via tutte queste faccende, se sei saggio, anzi per essere saggio, e avviati di gran corsa e con tutte le forze verso un atteggiamento positivo; se c’è qualcosa da cui sei bloccato, o liberatene o dacci un taglio. «Mi trattiene», dici, «il patrimonio; voglio disporlo così che possa bastarmi senza che io faccia nulla, affinché o la povertà non mi sia di peso o io a qualcuno». Quando dici questo, non sembri conoscere la forza e la potenza di quel bene al quale pensi; e in verità vedi bene l’insieme della situazione, (cioè) quanto giovi la filosofia, ma non distingui ancòra abbastanza esattamente i dettagli, né sai ancòra quanto ci aiuti dovunque, come sia ci «soccorra» nelle cose più importanti, per usare una parola di Cicerone, sia scenda nelle cose più piccole. Credimi, chiamala per un consiglio: ti persuaderà a non star seduto a fare conti. Evidentemente questo cerchi e questo vuoi raggiungere con codesto rinvio, (e cioè) che la povertà non sia per te da temere: perché, se è da cercare? A molti le ricchezze furono di ostacolo al praticare la filosofia: la povertà è senza bagagli, è tranquilla. Quando ha suonato la tromba di guerra, sa di non essere aggredita; quando è stato annunciato l’arrivo dell’acqua, cerca come uscire, non che cosa portare via; se c’è da navigare, non strepitano i porti né i litorali sono affollati per l’accompagnamento di uno solo; non la circonda una folla di servi, per sfamare i quali è da desiderare la fertilità di regioni transmarine. È facile nutrire poche pance e ben educate e che non desiderano null’altro che essere riempite: è poco costosa la fame, molto la schizzinosità. La povertà si accontenta di soddisfare i desideri impellenti: quindi che motivo c’è per cui tu debba rifiutare come compagna questa, i cui comportamenti un ricco assennato imita? Se vuoi essere libero mentalmente bisogna che tu sia o povero o simile a un povero. Lo studio non può risultare benefico senza la ricerca della fruglità; la frugalità d’altra parte è una povertà volontaria. Togli dunque codeste scuse: «Non ho ancòra quanto è abbastanza; se arriverò a quella somma, allora mi dedicherò completamente alla filosofia». Eppure nulla è da procurare prima di questo che tu rimandi e intendi procurarti dopo tutto il resto; da questo bisogna incominciare. «Voglio preparare», dici, «di che vivere.» Nello stesso tempo impara anche a preparare te stesso: se qualcosa ti impedisce di vivere bene, non ti impedisce di morire bene. Non c’è motivo per cui la povertà ci debba allontanare dalla filosofia, neppure l’indigenza. Da parte di coloro che si affrettano a ciò è infatti da tollerare addirittura la fame; (fame) che alcuni tollerarono negli assedi, e quale altro era il premio di quella sopportazione se non (il fatto di) non cadere in balìa del vincitore? Quanto più grande è questo che viene promesso: una libertà perpetua, la paura di nessun uomo né dio. Forse addirittura un affamato deve giungere a questi beni? Eserciti hanno sofferto la mancanza di ogni cosa, sono vissuti di radici di erbe e hanno sopportato la fame con cose ripugnanti a dirsi; tutti questi disagi li hanno sopportati per un regno, perché tu ti meravigli di più, altrui: qualcuno esiterà a sopportare la povertà per liberare l’animo dalle follie? Quindi non c’è da fare acquisti prima: è possibile giungere alla filosofia anche senza provviste per il viaggio. È così? Quando sarai entrato in possesso di tutto, allora vorrai avere anche la saggezza? Questa sarà l’ultimo strumento di sopravvivenza e, per così dire, l’ultima aggiunta? Tu invece, sia che tu abbia qualcosa, finalmente dedicati alla filosofia (come puoi sapere infatti se hai già troppo?), sia che tu non abbia niente, cerca questo prima di qualsiasi cosa. «Ma mancheranno le cose necessarie». Innanzitutto non potranno mancare, perché la natura chiede pochissimo, e d’altra parte il saggio si adatta alla natura. Ma se si saranno presentate le estreme necessità, sùbito uscirà dalla vita e la smetterà di essere fastidioso a se stesso. Se invece sarà scarso e limitato ciò con cui la vita può essere prolungata, ciò lo considererà sufficiente e non preoccupato o ansioso oltre il necessario darà al ventre e al corpo quanto spetta e, tranquillo e lieto, se la riderà delle occupazioni dei ricchi e delle corse affannose di coloro che vanno verso le ricchezze e dirà, «Perché ti dilunghi tu stesso? Aspetterai forse il profitto dell’usura o l’utile da un affare o il testamento di un vecchio ricco, mentre puoi diventare ricco sùbito? La saggezza consegna sùbito le ricchezze, che ha dato a tutti coloro per i quali le ha rese superflue». Queste cose hanno a che fare con altri: tu sei più vicino ai ricchi. Cambia epoca, hai troppo; d’altra parte in ogni periodo è lo stesso ciò che è abbastanza.Potrei chiudere a questo punto la lettera, se non ti avessi abituato male. Nessuno può salutare i re Parti senza un regalo; non è possibile dirti «stammi bene» senza pagare. Che fare a questo punto? Chiederò un prestito a Epicuro: «Per molti l’essersi procurate le ricchezze non costituì la fine delle miserie, ma un (loro) cambiamento». E non mi stupisco di ciò: il difetto infatti non sta nelle cose, ma nell’animo stesso. Quello che ci aveva reso intollerabile la povertà, ci ha reso intollerabili anche le ricchezze. Come non importa nulla se fai coricare un malato su un letto di legno o d’oro (dovunque lo trasporterai, porterà con sé la sua malattia), così non importa nulla se un animo infermo viene collocato nella ricchezza o nella povertà: il suo male lo segue. Stammi bene.
«Más seguramente que la riqueza hay una pobreza maldita: la del que no sufre de ser pobre, sino de no ser rico; la del que no tolera satisfecho todo infortunio compartido; la del que no anhela abolirla, sino abolir el bien que envidia» – EI 25e
«Riqueza ociosa es la que solo sirve para producir más riqueza» –EI 237g
«El rico en la sociedad capitalista no sabe usar del dinero para lo que mejor sirve: para no tener que pensar en él» –NEII 124d
«Ars longa, vita brevis»
«Sólo escapan a la veneración del dinero los que eligen la pobreza o los que heredan su fortuna.
La herencia es la forma noble de la riqueza» – EI 237g
A veces me parece que Séneca, un hombre adinerado en su época, pregonara la pobreza o el despojamiento voluntario como una forma de dedicarse libremente a la búsqueda de la sabiduría.
¿El dinero le estorba? ¿Hay que vivir sin lujos para poder ser filósofos? ¿Cuándo las necesidades básicas pasan a ser lujos?
En realidad habla de frugalidad, a la que define como “pobreza voluntaria”. Yo lo veo más como no pecar de “mal tener y mal gastar”, como los condenados al cuarto círculo de Dante que es custodiado por Pluto. En este los avaros y pródigos se chocan arrastran moles gigantescas hasta chocarse entre sí, eternamente, empezando una y otra vez el juego.
La frugalidad la veo simplemente como vivir sin gastar más de lo que se tiene, vivir sin deber. Algo difícil con la falta de autocontrol, el consumismo, la falta de educación financiera y los robos del Estado y la banca.
SENECA LUCILIO SUO SALUTEMDecember est mensis: cum maxime civitas sudat. Ius luxuriae publice datum est; ingenti apparatu sonant omnia, tamquam quicquam inter Saturnalia intersit et dies rerum agendarum; adeo nihil interest ut non videatur mihi errasse qui dixit olim mensem Decembrem fuisse, nunc annum. Si te hic haberem, libenter tecum conferrem quid existimares esse faciendum, utrum nihil ex cotidianā consuetudine movendum an, ne dissidere videremur cum publicis moribus, et hilarius cenandum et exuendam togam. Nam quod fieri nisi in tumultu et tristi tempore civitatis non solebat, voluptatis causā ac festorum dierum vestem mutavimus. Si te bene novi, arbitri partibus functus nec per omnia nos similes esse pilleatae turbae voluisses nec per omnia dissimiles; nisi forte his maxime diebus animo imperandum est, ut tunc voluptatibus solus abstineat cum in illas omnis turba procubuit; certissimum enim argumentum firmitatis suae capit, si ad blanda et in luxuriam trahentia nec it nec abducitur. Hoc multo fortius est, ebrio ac vomitante populo siccum ac sobrium esse, illud temperantius, non excerpere se nec insignire nec misceri omnibus et eadem sed non eodem modo facere; licet enim sine luxuriā agere festum diem. Ceterum adeo mihi placet temptare animi tui firmitatem ut ex praecepto magnorum virorum tibi quoque praecipiam: interponas aliquot dies quibus contentus minimo ac vilissimo cibo, durā atque horridā veste, dicas tibi «Hoc est quod timebatur?» In ipsā securitate animus ad difficilia se praeparet et contra iniurias fortunae inter beneficia firmetur. Miles in mediā pace decurrit, sine ullo hoste vallum iacit, et supervacuo labore lassatur ut sufficere necessario possit; quem in ipsā re trepidare nolueris, ante rem exerceas. Hoc secuti sunt qui omnibus mensibus paupertatem imitati prope ad inopiam accesserunt, ne umquam expavescerent quod saepe didicissent. Non est nunc quod existimes me dicere Timoneas cenas et pauperum cellas et quidquid aliud est per quod luxuria divitiarum taedio ludit: grabattus ille verus sit et sagum et panis durus ac sordidus. Hoc triduo et quatriduo fer, interdum pluribus diebus, ut non lusus sit sed experimentum: tunc, mihi crede, Lucili, exultabis dipondio satur et intelleges ad securitatem non opus esse fortunā; hoc enim quod necessitati sat est dabit et irata. Non est tamen quare tu multum tibi facere videaris (facies enim quod multa milia servorum, multa milia pauperum faciunt): illo nomine te suspice, quod facies non coactus, quod tam facile erit tibi illud pati semper quam aliquando experiri. Exerceamur ad palum, et ne inparatos fortuna deprehendat, fiat nobis paupertas familiaris; securius divites erimus si scierimus quam non sit grave pauperes esse. Certos habebat dies ille magister Epicurus quibus maligne famem extingueret, visurus an aliquid deesset ex plenā et consummatā voluptate, vel quantum deesset, et an dignum quod quis magno labore pensaret. Hoc certe in iis epistulis ait quas scripsit Charino magistratu ad Polyaenum; et quidem gloriatur non toto asse se pasci, Metrodorum, qui nondum tantum profecerit, toto. In hoc tu victu saturitatem putas esse? Et voluptas est; voluptas autem non illa levis et fugax et subinde reficienda, sed stabilis et certa. Non enim iucunda res est aqua et polenta aut frustum hordeacei panis, sed summa voluptas est posse capere etiam ex his voluptatem et ad id se deduxisse quod eripere nulla fortunae iniquitas possit. Liberaliora alimenta sunt carceris, sepositos ad capitale supplicium non tam anguste qui occisurus est pascit: quanta est animi magnitudo ad id suā sponte descendere quod ne ad extrema quidem decretis timendum sit! Hoc est praeoccupare tela fortunae. Incipe ergo, mi Lucili, sequi horum consuetudinem et aliquos dies destina quibus secedas a tuis rebus minimoque te facias familiarem; incipe cum paupertate habere commercium;Aūde, hōspēs, cōntēmnĕre ŏpēs ēt tē quŏquĕ dīgnūmfīngĕ dĕōNemo alius est deo dignus quam qui opes contempsit; quarum possessionem tibi non interdico, sed efficere volo ut illas intrepide possideas; quod uno consequeris modo, si te etiam sine illis beate victurum persuaseris tibi, si illas tamquam exituras semper aspexeris. Sed iam incipiamus epistulam complicare. «Prius» inquis «redde quod debes». Delegabo te ad Epicurum, ab illo fiet numeratio: «Inmodica ira gignit insaniam». Hoc quam verum sit necesse est scias, cum habueris et servum et inimicum. In omnes personas hic exardescit adfectus; tam ex amore nascitur quam ex odio, non minus inter seria quam inter lusus et iocos; nec interest ex quam magnā causā nascatur sed in qualem perveniat animum. Sic ignis non refert quam magnus sed quo incidat; nam etiam maximum solida non receperunt, rursus arida et corripi facilia scintillam quoque fovent usque in incendium. Ita est, mi Lucili: ingentis irae exitus furor est, et ideo ira vitanda est non moderationis causā sed sanitatis. Vale.
SENECA SALUTA IL SUO LUCILIOÈ il mese di dicembre: la gente suda più che mai. Alla sfrenatezza è stata ufficialmente concessa licenza; tutto risuona di grandiosi preparativi, come se ci fosse qualcosa di diverso tra i Saturnali e i giorni di lavoro; a tal punto non c’è nessuna differenza che non mi sembra aver sbagliato quello che ha detto che una volta dicembre era un mese, adesso un anno. Se ti avessi qui, volentieri confronterei con te cosa tu ritenga sia da fare, se non ci si debba per nulla allontanare dalla consuetudine quotidiana o, per non dare l’impressione di essere in contrasto con i comportamenti comuni, si debba sia pranzare più allegramente sia togliere la toga. Infatti cosa che non si era soliti fare se non in caso di emergenza e in una situazione triste della collettività, abbiamo cambiato vestito allo scopo di divertimento e di festeggiamento. Se ti conosco bene, visto che hai svolto il ruolo di intermediario, tu non avresti voluto che noi fossimo né in tutto simili alla folla imberrettata né in tutto dissimili; a meno che per caso proprio in questi giorni si debba dare ordine all’animo di astenersi lui solo dai divertimenti allora, quando tutta la massa si è immersa in quelli; ottiene infatti una prova certissima della propria fermezza se né va né si lascia condurre a situazioni allettanti e che inducono alla dissolutezza. Questo è molto più vigoroso, essere temperante e sobrio mentre la gente è ubriaca e vomitante, quello (è) più misurato, non isolarsi, né farsi notare né mescolarsi a tutti e fare le stesse cose ma non nello stesso modo; si può infatti trascorrere una giornata festiva senza sfrenatezza. D’altra parte mi piace a tal punto mettere alla prova la fermezza del tuo animo da chiedere anche a te, in base all’insegnamento dei grandi uomini: fai trascorrere parecchi giorni nei quali, contento di cibo molto scarso e molto ordinario, di una veste ruvida e rozza, tu dica a te stesso «È questo quello che si temeva?» Proprio nella tranquillità l’animo si prepari alle situazioni difficili e contro i colpi della sorte si rinforzi in mezzo alle circostanze favorevoli. Il soldato in mezzo alla pace si esercita a correre, senza alcun nemico scava una trincea, e con una fatica inutile si stanca per poter bastare ad (una fatica) necessaria; quello che non vorrai sia pauroso nella prova stessa, esercitalo prima della prova. Questo criterio hanno seguìto coloro che, in tutti i mesi, imitando la povertà, si accostarono vicino all’indigenza, per non temere mai ciò che molte volte avevano sperimentato. Non è adesso il caso che tu pensi che io parli delle cene di Timone e delle camerette dei poveri e di qualsiasi altra cosa è quella con cui l’intemperanza si diverte per noia delle ricchezze: quello sia un vero pagliericcio e un saio e pane duro e scadente. Sopporta questo per tre giorni e per quattro giorni, talvolta per più giorni, affinché sia non un gioco ma una prova: allora, credimi, Lucilio, esulterai, sazio con una monetina e comprenderai che per la tranquillità non c’è bisogno della buona sorte; questo infatti, che è abbastanza per la necessità, lo darà anche avversa. Non c’è tuttavia (motivo) per cui tu ti sembri fare molto (farai infatti ciò che fanno molte migliaia di schiavi, molte migliaia di poveri): guardati con ammirazione a questo titolo, (cioè) perché lo farai non costretto, perché ti sarà tanto facile sopportare sempre ciò quanto provare di tanto in tanto. Esercitiamoci al palo, e affinché la sorte non ci sorprenda impreparati, la povertà ci diventi familiare; saremo ricchi in modo più tranquillo se sapremo quanto non sia gravoso essere poveri. Il famoso maestro Epicuro aveva dei giorni stabiliti in cui calmava la fame parsimoniosamente, per vedere se mancasse qualcosa da un piacere completo e perfetto, o quanto mancasse, e se valesse la pena che uno lo pagasse con grande fatica. Certamente dice questo in quelle lettere che scrisse a Polieno sotto l’arcontato di Carino; e in verità si vanta di nutrirsi al costo di un asse non intero, e Metrodoro, che non aveva ancora progredito altrettanto, (al costo di un asse) intero. In questa alimentazione tu pensi che ci sia sazietà? C’è anche piacere; però non quel piacere superficiale e fuggevole e da stimolare continuamente, ma stabile e sicuro. Infatti non è una cosa gradevole l’acqua e la polenta o un pezzetto di pane d’orzo, ma è un sommo piacere poter trarre piacere anche da queste cose ed aver condotto se stessi a ciò che nessuna avversità della sorte può togliere. I cibi del carcere sono più abbondanti, coloro che sono stati incarcerati in vista del supplizio capitale non li nutre così scarsamente colui che è sul punto di ucciderli: che straordinaria grandezza d’animo è abbassarsi spontaneamente a ciò che neppure coloro che sono stati condannati alle pene estreme devono temere! Questo è prevenire i colpi della sorte. Inizia dunque, mio Lucilio, a seguire l’abitudine di costoro e fissa alcuni giorni nei quali staccarti dalle tue cose e renderti familiare col pochissimo; incomincia ad avere rapporti con la povertà;Osa, ospite, disprezzare le ricchezze e anche te rendidegno di un dioNessun altro è degno di un dio quanto colui che disprezza le ricchezze; il cui possesso non te lo vieto, ma voglio fare in modo che tu le possieda senza paura; cosa che conseguirai in un solo modo: se ti convincerai di poter vivere felicemente anche senza di esse, se le guarderai sempre come (se fossero) destinate ad andarsene. Ma incominciamo ormai a piegare la lettera. «Prima», dici, «rendi ciò che (mi) devi.» Ti metterò nel conto di Epicuro, da lui sarà effettuato il pagamento: «L’ira smodata genera pazzia.» Quanto ciò sia vero è inevitabile che tu lo sappia, quando tu abbia avuto sia uno schiavo sia un nemico. Questo sentimento si accende contro qualsiasi persona; nasce tanto dall’amore, quanto dall’odio, non meno tra le situazioni serie che tra giochi e scherzi; e non importa da quanto grande causa nasca, ma in quale animo giunga. Così il fuoco non importa quanto grande, ma dove va a cadere: infatti anche molto grande gli oggetti compatti non lo accolgono, viceversa quelli secchi e facili ad essere infiammati alimentano anche una scintilla fino a un incendio. È così, mio Lucilio: l’esito di un’ira smisurata è la follia, e perciò l’ira è da evitare a scopo non di moderazione, ma di sanità mentale. Stammi bene.
«La fiesta, el placer que nace de la fiesta, es algo incomunicable, es irreductible a formas más elementales del placer» –Notas 231
«Las fiestas democráticas conmemoran motines victoriosos; la aristocracia prefería las pompas litúrgicas. La fiesta de la federación termina en bailes de barrio» –CI 449
«Der Irrsinn ist bei Einzelnen etwas Seltenes, – aber bei Gruppen, Parteien, Völkern, Zeiten die Regel.» = «La locura es rara en los individuos, pero en grupos, partidos, pueblos y eras es la regla» – Friedrich Nietzsche
«Imposible convencer al tonto de que existen placeres superiores a los que compartimos con los demás animales» –2181
«La mujer no cede ante una idea, sino ante la presión social de una idea.» –EI p. 62.
«Los placeres que colman suelen ser aquellos tan humildes que no les conocemos usualmente el nombre» –2333
«Aún los gobernantes más austeros acaban asistiendo al circo para complacer a la muchedumbre» –2782
«Liberar al hombre es sujetarlo a la codicia y al sexo» –2070
«Una cosa fundamental en la vida es saber lo que se quiere. Primero buscarlo como el que se asfixia busca el aire y finalmente pagar el precio» – Fernando González
«My Dear,
Find what you love and let it kill you.
Let it drain you of your all.
Let it cling onto your back and weigh you down into eventual nothingness.
Let it kill you and let it devour your remains.
For all things will kill you, both slowly and fastly, but it’s much better to be killed by a lover.
«Entre sus varios seres posibles, cada hombre siempre encuentra uno que es su ser genuino y auténtico. La voz que lo llama a ese ser auténtico es lo que denominamos “vocación”. Pero la mayoría de los hombres se dedican a silenciar esa voz de la vocación y negarse a oírla. Consiguen hacer ruido en ellos […] para distraer su atención a fin de no escucharla; y se defraudan sustituyendo su ser genuino por un falso curso de vida» – José Ortega y Gasset
Séneca recomienda Lucilio, como a todos sus lectores postreros, el llevar una vida frugal, sin las distracciones de la ostentación para dedicarnos a tiempo completo a filosofar sin tener que esperar la jubilación, que probablemente nunca llegue, menos bajo un Estado cleptocrático y populista.
«Solo vive su vida el que la observa, la piensa, y la dice; a los demás su vida los vive» – NGD
«Desiderata
Go placidly amid the noise and the haste, and remember what peace there may be in silence. As far as possible, without surrender, be on good terms with all persons.
Speak your truth quietly and clearly; and listen to others, even to the dull and the ignorant; they too have their story.
Avoid loud and aggressive persons; they are vexatious to the spirit. If you compare yourself with others, you may become vain or bitter, for always there will be greater and lesser persons than yourself.
Enjoy your achievements as well as your plans. Keep interested in your own career, however humble; it is a real possession in the changing fortunes of time.
Exercise caution in your business affairs, for the world is full of trickery. But let this not blind you to what virtue there is; many persons strive for high ideals, and everywhere life is full of heroism.
Be yourself. Especially do not feign affection. Neither be cynical about love; for in the face of all aridity and disenchantment, it is as perennial as the grass.
Take kindly the counsel of the years, gracefully surrendering the things of youth.
Nurture strength of spirit to shield you in sudden misfortune. But do not distress yourself with dark imaginings. Many fears are born of fatigue and loneliness.
Beyond a wholesome discipline, be gentle with yourself. You are a child of the universe no less than the trees and the stars; you have a right to be here.
And whether or not it is clear to you, no doubt the universe is unfolding as it should. Therefore be at peace with God, whatever you conceive Him to be. And whatever your labors and aspirations, in the noisy confusion of life, keep peace in your soul. With all its sham, drudgery and broken dreams, it is still a beautiful world. Be cheerful. Strive to be happy.» –Max Ehrmann. From The Poems of Max Ehrmann edited by Bertha Ehrmann published by Bruce Humphries, Inc. 1948
De esta carta lo más importante es la invitación de Séneca a no posponer la búsqueda de la sabiduría hasta tener cubiertas nuestras necesidades materiales. Pensemos ahora, contemplemos ahora, seamos sabios ya. Pero…¿ pensar sobre qué? ¿cómo busco la sabiduría con el estómago vacío, sin techo?
Otro tema ya recurrente la invitación de Séneca a diferenciarnos de la muchedumbre en su búsqueda de placeres concupiscencias, carnales y terrenos, como nuestras ambiciones que nos alejan de la sabiduría. Veo en esto la búsqueda elusiva de la autenticidad, de ser nosotros mismos, de vivir para nosotros mismos, a no disfrutar de las mismas cosas que disfruta la chusma (así suene feo), ¿cómo el disfrutar de la sobriedad y la austeridad nos diferencia del vulgo?
«La pobreza es la única barrera al tropel de vulgaridades que relinchan en las almas.» –103
«La vulgaridad consiste en pretender ser lo que no somos.» –67
La respuesta, parece ser, el disfrutar sin excederse, en la justa medida entre la carencia y el exceso, pero sin temer la carencia de la carestía que puede traer la Fortuna, el azar.
SENECA LUCILIO SUO SALUTEMExulto quotiens epistulas tuas accipio; implent enim me bonā spe, et iam non promittunt de te sed spondent. Ita fac, oro atque obsecro – quid enim habeo melius quod amicum rogem quam quod pro ipso rogaturus sum? Si potes, subduc te istis occupationibus; si minus, eripe. Satis multum temporis sparsimus: incipiamus vasa in senectute colligere! Numquid invidiosum est? In freto viximus, moriamur in portu. Neque ego suaserim tibi nomen ex otio petere, quod nec iactare debes nec abscondere; numquam enim usque eo te abigam generis humani furore damnato ut latebram tibi aliquam parari et oblivionem velim: id age ut otium tuum non emineat sed appareat. Deinde videbunt de isto quibus integra sunt et prima consilia an velint vitam per obscurum transmittere: tibi liberum non est. In medium te protulit ingenii vigor, scriptorum elegantia, clarae et nobiles amicitiae; iam notitia te invasit; ut in extrema mergaris ac penitus recondaris, tamen priora monstrabunt. Tenebras habere non potes; sequetur quocumque fugeris multum pristinae lucis: quietem potes vindicare sine ullius odio, sine desiderio aut morsu animi tui. Quid enim relinques quod invitus relictum a te possis cogitare? Clientes? Quorum nemo te ipsum sequitur, sed aliquid ex te; amicitia olim petebatur, nunc praeda; mutabunt testamenta destituti senes, migrabit ad aliud limen salutator. Non potest parvo res magna constare: aestima utrum te relinquere an aliquid ex tuis malis. Utinam quidem tibi senescere contigisset intra natalium tuorum modum, nec te in altum fortuna misisset! Tulit te longe a conspectu vitae salubris rapida felicitas, provincia et procuratio et quidquid ab istis promittitur; maiora deinde officia te excipient et ex aliis alia: quis exitus erit? Quid exspectas donec desinas habere quod cupias? Numquam erit tempus. Qualem dicimus seriem esse causarum ex quibus nectitur fatum, talem esse *** cupiditatum: altera ex fine alterius nascitur. In eam demissus es vitam quae numquam tibi terminum miseriarum ac servitutis ipsa factura sit: subduc cervicem iugo tritam; semel illam incidi quam semper premi satius est. Si te ad privata rettuleris, minora erunt omnia, sed affatim implebunt: at nunc plurima et undique ingesta non satiant. Utrum autem mavis ex inopiā saturitatem an in copiā famem? Et avida felicitas est et alienae aviditati exposita; quamdiu tibi satis nihil fuerit, ipse aliis non eris. ‘Quomodo’ inquis ‘exibo?’ Utcumque. Cogita quam multa temere pro pecuniā, quam multa laboriose pro honore temptaveris: aliquid et pro otio audendum est, aut in istā sollicitudine procurationum et deinde urbanorum officiorum senescendum, in tumultu ac semper novis fluctibus quos effugere nullā modestiā, nullā vitae quiete contingit. Quid enim ad rem pertinet an tu quiescere velis? Fortuna tua non vult. Quid si illi etiam nunc permiseris crescere? Quantum ad successus accesserit accedet ad metus. Volo tibi hoc loco referre dictum Maecenatis vera in ipso eculeo elocuti: ‘Ipsa enim altitudo attonat summa’. Si quaeris in quo libro dixerit, in eo qui Prometheus inscribitur. Hoc voluit dicere, attonita habet summa. Est ergo tanti ulla potentia ut sit tibi tam ebrius sermo? Ingeniosus ille vir fuit, magnum exemplum Romanae eloquentiae daturus nisi illum enervasset felicitas, immo castrasset. Hic te exitus manet nisi iam contrahes vela, nisi, quod ille sero voluit, terram leges. Poteram tecum hāc Maecenatis sententiā parem facere rationem, sed movebis mihi controversiam, si novi te, nec voles quod debeo ‹nisi› in aspero et probo accipere. Ut se res habet, ab Epicuro versura facienda est. ‘Ante’ inquit ‘circumspiciendum est cum quibus edas et bibas quam quid edas et bibas; nam sine amico visceratio leonis ac lupi vita est’. Hoc non continget tibi nisi secesseris: alioquin habebis convivas quos ex turbā salutantium nomenclator digesserit; errat autem qui amicum in atrio quaerit, in convivio probat. Nullum habet maius malum occupatus homo et bonis suis obsessus quam quod amicos sibi putat quibus ipse non est, quod beneficia sua efficacia iudicat ad conciliandos animos, cum quidam quo plus debent magis oderint: leve aes alienum debitorem facit, grave inimicum. ‘Quid ergo? Beneficia non parant amicitias?’ Parant, si accepturos licuit eligere, si collocata, non sparsa sunt. Itaque dum incipis esse mentis tuae, interim hoc consilio sapientium utere, ut magis ad rem existimes pertinere quis quam quid acceperit. Vale.
SENECA SALUTA IL SUO LUCILIOEsulto ogni volta che ricevo tue lettere; mi riempiono infatti di buona speranza e ormai non fanno promesse su di te, ma danno garanzie. Fai così, ti prego e ti scongiuro – che cosa di meglio ho infatti da chiedere a un amico di ciò che sto per supplicare per lui stesso? Se puoi, sottraiti a codeste occupazioni; se no, strappati da loro. Abbiamo sprecato abbastanza tempo; incominciamo nella vecchiaia a raccogliere i bagagli! È forse una cosa spiacevole. Siamo vissuti in mezzo al mare, moriamo nel porto! Né io vorrei convincerti a cercare notorietà da una vita ritirata, che non devi né esibre né nascondere; mai infatti ti isolerò, condannando la follia del genere umano, fino al punto da volere che per te si prepari un qualche nascondiglio e una qualche segregazione: fai in modo che la tua vita ritirata non sia in evidenza ma sia visibile. Poi decideranno a proposito di questo coloro per i quali sono ancòra da prendere e agli inizi le decisioni (per stabilire) se vogliono trascorrere la vita nell’oscurità: per te non è una cosa libera. Te hanno spinto in mezzo il vigore dell’ingegno, l’eleganza degli scritti, le amicizie illustri ed elevate; ormai la notorietà si è impadronita di te; per quanto tu ti immerga in luoghi lontanissimi e ti nasconda completamente, tuttavia le azioni precedenti ti metteranno in vista. Non puoi rimanere nelle tenebre; ti seguirà dovunque fuggirai molto della luce precedente: puoi rivendicare la tranquillità senza l’odio di nessuno, senza rimpianto o rimorso del tuo animo. Che cosa infatti lascerai che tu possa pensare contro voglia che sia stato lasciato da te? I clienti? Nessuno di loro cerca proprio te, ma qualcosa da te; una volta si desiderava l’amicizia, adesso il profitto; i vecchi abbandonati cambieranno i testamenti, quello che viene a salutare al mattino migrerà ad un’altra porta. Non può costare poco una cosa importante: valuta se preferisci lasciare te stesso o qualcosa dei tuoi beni. Volesse il cielo che in realtà ti fosse capitato di invecchiare entro la condizione dei tuoi natali e la sorte non ti avesse condotto in alto! Ti ha portato lontano dalla visione di una vita salutare un rapido successo, l’amministrazione di una provincia e l’incarico di procuratore e tutto ciò che ci si aspetta da codesti incarichi; poi ti accoglieranno impegni maggiori e da alcuni altri: quale sarà il risultato? Che cosa aspetti finché tu la smetta di avere qualcosa da desiderare? Non sarà mai il momento. Quale diciamo essere la serie delle cause dalle quali dipende il fato, tale essere *** dei desideri: l’uno nasce dalla fine dell’altro. Sei stato condotto a una vita tale che mai è destinata a realizzare essa stessa per te la fine delle miserie e della schiavitù: sottrai il collo logorato dal giogo; è meglio che esso sia tagliato una volta per tutte piuttosto che sia sempre oppresso. Se ti ricondurrai agli impegni privati, tutti i vantaggi saranno meno importanti, ma soddisferanno abbondantemente: invece adesso, numerosissimi e raccolti da ogni parte non saziano. D’altra parte preferisci forse la sazietà in séguito alla povertà oppure la fame nell’abbondanza? Il successo è sia avido sia esposto all’avidità altrui; finché nulla sarà abbastanza per te, tu stesso non lo sarai per gli altri. ‘Come’ dici ‘ne uscirò?’ In qualsiasi modo. Tieni presente quante cose tu hai tentato sconsideratamente per il denaro, quante cose affannosamente per la carriera: qualcosa bisogna osare anche per una vita ritirata, oppure bisogna invecchiare in questa preoccupazione degli incarichi e poi degli impegni della città, nell’agitazione e in sempre nuove burrasche che non si riesce ad evitare con nessuna modestia, con nessuna tranquillità del modo di vivere. Che cosa importa infatti se tu vuoi stare tranquillo? La tua sorte non lo vuole. Che cosa poi se le permetterai anche adesso di crescere? Quanto si aggiungerà ai successi si aggiungerà alle paure. Voglio a questo punto riferirti una frase di Mecenate che disse cose vere proprio nella tortura: ‘Infatti l’altezza stessa colpisce con i fulmini le cime’. Se chiedi in quale libro lo ha detto, in quello che si intitola Prometeo. Voleva dire questo, l’altezza comporta i colpi della sorte. Vale allora la pena una qualche potenza tanto che sia per te così da ubriaco il discorso? Quell’uomo fu ricco d’ingegno, destinato a dare un grande esempio all’eloquenza romana se il successo non lo avesse snervato, anzi, castrato. Ti aspetta questa fine se ormai non ammainerai le vele, se, cosa che egli volle (troppo) tardi, non sceglierai la terraferma. Potrei con questa frase di Mecenate saldare il conto con te, ma mi solleverai una questione, se ti conosco, e non vorrai accettare ciò di cui sono debitore ‹se non› in valuta ruvida e pregiata. Come si presenta la cosa, bisogna realizzare un prestito da Epicuro. ‘Bisogna guardare bene’ dice ‘con quali persone mangi e bevi prima di che cosa mangi e bevi; infatti senza un amico la vita è uno sbranamento da leone e da lupo’. Questo non ti andrà a buon fine se non ti ritirerai: altrimenti avrai come convitati quelli che, dalla folla di coloro che vengono a salutarti, indicherà lo schiavo addetto ai nomi; d’altra parte sbaglia chi cerca un amico nell’atrio e lo valuta nella sala da pranzo. Un uomo indaffarato e assediato dai suoi beni non ha nessun malanno più grave del fatto che considera amici nei propri confronti coloro nei confronti dei quali non lo è lui stesso, del fatto che ritiene efficaci per conciliare gli animi le proprie buone azioni, mentre alcuni quanto più sono debitori tanto più odiano: un debito di poco conto crea un debitore, uno grosso un nemico. ‘Che dunque? Le buone azioni non procurano amicizie?’ Le procurano, se è stato possibile scegliere persone capaci di accettare, se sono assegnate a ragion veduta, non sparse a caso. Quindi mentre incominci ad essere padrone del tuo modo di pensare, nel frattempo metti in pratica questo consiglio dei saggi, di ritenere che chi ha ricevuto sia più importante di che cosa. Stammi bene.
«El poder no corrompe, libera la corrupción larvada» –2152
«El alma naturalmente demócrata siente que ni sus defectos ni sus vicios, ni sus crímenes, afectan su excelencia substancial. El reaccionario, en cambio, siente que toda corrupción fermenta su alma» –221d
«La sociedad moderna abriga el peculiar propósito de cambiar sistemáticamente las autoridades sociales por autoridades políticas. Es decir: las instancias civilizadoras por cargos administrativos» –562
«En las sociedades donde el cargo social, en lugar de adherir a la persona, constituye meramente un transitorio encargo, la envidia se desboca.
“La carrière ouverte aux talents” es el hipódromo de la envidia» –1263
«Los hombres se dividen en mudos altruistas, ocupados en corregir a los demás, y pocos egoístas ocupados en adecentarse a sí mísmos» –2462
«Llamamos egoísta a quien no se sacrifica a nuestro egoísmo» –114
«El egoísmo individual se cree absuelto cuando se compacta en egoísmo colectivo» –391
«’Patriota’, en las democracias, es aque que vive del Estado; ‘egoísta’, aquel de quien el Estado vive» –1141
«El egoísta posiblemente no sepa lo que le conviene, pero no actúa, por lo menos, como si supiera lo que conviene a los demás» –1173
«En la sociedad sana, el estado es órgano de la clase dirigente; en la sociedad contrahecha el estado es instrumento de una clase burocrática» –2949
«”Renunciar al mundo” deja de ser hazaña, para volverse tentación a medida que el Progreso progresa» –1139
«Una burocracia le resulta al pueblo siempre más costosa que una clase alta» –2986
«La sociedad hasta ayer tenía notables y hoy solo tiene notorios» –3002
«La inteligencia aisla, la estupidez congrega» –2414
«Todos debemos resignarnos a no bastar primero y a sobrar después» –EII 376c
«Las cosas no son vanas sino esquivas. Vana es nuestra precaria posesión» –NEI 51f
«Un solo ser puede bastarte.
Pero que jamás te baste el Hombre» –EI 2688
«Resulta imposible convencer al hombre de negocios de que una actividad rentable pueda ser inmoral» –2445
«El que no se agita sin descanso, para hartar su codicia, siempre se siente en la sociedad moderna un poco culpable» –1860
«Stealth is wealth»
Séneca aconseja a Lucilio buscar el retiro después de una vida entregada al público. Lo insta a dejar atrás las cargas de la vida pública, recordándole los logros conseguidos. ¿Cuándo es momento de descansar? ¿Cómo descansar? ¿Cómo dedicarnos al ocio?
Pregunto esto porque Séneca parece decir que el descanso es merecido sólo después de haber conseguido logros, hasta fama, esplendor.
Pero, ¿cómo se descansa cuando todo, hasta el ocio y el juego son mera preparación para más trabajo? Séneca parece sugerir dos formas de ocio: el desprendimiento de las riquezas y la amistad con otros hombres virtuosos.
SENECA LUCILIO SUO SALUTEMExulto quotiens epistulas tuas accipio; implent enim me bonā spe, et iam non promittunt de te sed spondent. Ita fac, oro atque obsecro – quid enim habeo melius quod amicum rogem quam quod pro ipso rogaturus sum? Si potes, subduc te istis occupationibus; si minus, eripe. Satis multum temporis sparsimus: incipiamus vasa in senectute colligere! Numquid invidiosum est? In freto viximus, moriamur in portu. Neque ego suaserim tibi nomen ex otio petere, quod nec iactare debes nec abscondere; numquam enim usque eo te abigam generis humani furore damnato ut latebram tibi aliquam parari et oblivionem velim: id age ut otium tuum non emineat sed appareat. Deinde videbunt de isto quibus integra sunt et prima consilia an velint vitam per obscurum transmittere: tibi liberum non est. In medium te protulit ingenii vigor, scriptorum elegantia, clarae et nobiles amicitiae; iam notitia te invasit; ut in extrema mergaris ac penitus recondaris, tamen priora monstrabunt. Tenebras habere non potes; sequetur quocumque fugeris multum pristinae lucis: quietem potes vindicare sine ullius odio, sine desiderio aut morsu animi tui. Quid enim relinques quod invitus relictum a te possis cogitare? Clientes? Quorum nemo te ipsum sequitur, sed aliquid ex te; amicitia olim petebatur, nunc praeda; mutabunt testamenta destituti senes, migrabit ad aliud limen salutator. Non potest parvo res magna constare: aestima utrum te relinquere an aliquid ex tuis malis. Utinam quidem tibi senescere contigisset intra natalium tuorum modum, nec te in altum fortuna misisset! Tulit te longe a conspectu vitae salubris rapida felicitas, provincia et procuratio et quidquid ab istis promittitur; maiora deinde officia te excipient et ex aliis alia: quis exitus erit? Quid exspectas donec desinas habere quod cupias? Numquam erit tempus. Qualem dicimus seriem esse causarum ex quibus nectitur fatum, talem esse *** cupiditatum: altera ex fine alterius nascitur. In eam demissus es vitam quae numquam tibi terminum miseriarum ac servitutis ipsa factura sit: subduc cervicem iugo tritam; semel illam incidi quam semper premi satius est. Si te ad privata rettuleris, minora erunt omnia, sed affatim implebunt: at nunc plurima et undique ingesta non satiant. Utrum autem mavis ex inopiā saturitatem an in copiā famem? Et avida felicitas est et alienae aviditati exposita; quamdiu tibi satis nihil fuerit, ipse aliis non eris. ‘Quomodo’ inquis ‘exibo?’ Utcumque. Cogita quam multa temere pro pecuniā, quam multa laboriose pro honore temptaveris: aliquid et pro otio audendum est, aut in istā sollicitudine procurationum et deinde urbanorum officiorum senescendum, in tumultu ac semper novis fluctibus quos effugere nullā modestiā, nullā vitae quiete contingit. Quid enim ad rem pertinet an tu quiescere velis? Fortuna tua non vult. Quid si illi etiam nunc permiseris crescere? Quantum ad successus accesserit accedet ad metus. Volo tibi hoc loco referre dictum Maecenatis vera in ipso eculeo elocuti: ‘Ipsa enim altitudo attonat summa’. Si quaeris in quo libro dixerit, in eo qui Prometheus inscribitur. Hoc voluit dicere, attonita habet summa. Est ergo tanti ulla potentia ut sit tibi tam ebrius sermo? Ingeniosus ille vir fuit, magnum exemplum Romanae eloquentiae daturus nisi illum enervasset felicitas, immo castrasset. Hic te exitus manet nisi iam contrahes vela, nisi, quod ille sero voluit, terram leges. Poteram tecum hāc Maecenatis sententiā parem facere rationem, sed movebis mihi controversiam, si novi te, nec voles quod debeo ‹nisi› in aspero et probo accipere. Ut se res habet, ab Epicuro versura facienda est. ‘Ante’ inquit ‘circumspiciendum est cum quibus edas et bibas quam quid edas et bibas; nam sine amico visceratio leonis ac lupi vita est’. Hoc non continget tibi nisi secesseris: alioquin habebis convivas quos ex turbā salutantium nomenclator digesserit; errat autem qui amicum in atrio quaerit, in convivio probat. Nullum habet maius malum occupatus homo et bonis suis obsessus quam quod amicos sibi putat quibus ipse non est, quod beneficia sua efficacia iudicat ad conciliandos animos, cum quidam quo plus debent magis oderint: leve aes alienum debitorem facit, grave inimicum. ‘Quid ergo? Beneficia non parant amicitias?’ Parant, si accepturos licuit eligere, si collocata, non sparsa sunt. Itaque dum incipis esse mentis tuae, interim hoc consilio sapientium utere, ut magis ad rem existimes pertinere quis quam quid acceperit. Vale.
SENECA SALUTA IL SUO LUCILIOEsulto ogni volta che ricevo tue lettere; mi riempiono infatti di buona speranza e ormai non fanno promesse su di te, ma danno garanzie. Fai così, ti prego e ti scongiuro – che cosa di meglio ho infatti da chiedere a un amico di ciò che sto per supplicare per lui stesso? Se puoi, sottraiti a codeste occupazioni; se no, strappati da loro. Abbiamo sprecato abbastanza tempo; incominciamo nella vecchiaia a raccogliere i bagagli! È forse una cosa spiacevole. Siamo vissuti in mezzo al mare, moriamo nel porto! Né io vorrei convincerti a cercare notorietà da una vita ritirata, che non devi né esibre né nascondere; mai infatti ti isolerò, condannando la follia del genere umano, fino al punto da volere che per te si prepari un qualche nascondiglio e una qualche segregazione: fai in modo che la tua vita ritirata non sia in evidenza ma sia visibile. Poi decideranno a proposito di questo coloro per i quali sono ancòra da prendere e agli inizi le decisioni (per stabilire) se vogliono trascorrere la vita nell’oscurità: per te non è una cosa libera. Te hanno spinto in mezzo il vigore dell’ingegno, l’eleganza degli scritti, le amicizie illustri ed elevate; ormai la notorietà si è impadronita di te; per quanto tu ti immerga in luoghi lontanissimi e ti nasconda completamente, tuttavia le azioni precedenti ti metteranno in vista. Non puoi rimanere nelle tenebre; ti seguirà dovunque fuggirai molto della luce precedente: puoi rivendicare la tranquillità senza l’odio di nessuno, senza rimpianto o rimorso del tuo animo. Che cosa infatti lascerai che tu possa pensare contro voglia che sia stato lasciato da te? I clienti? Nessuno di loro cerca proprio te, ma qualcosa da te; una volta si desiderava l’amicizia, adesso il profitto; i vecchi abbandonati cambieranno i testamenti, quello che viene a salutare al mattino migrerà ad un’altra porta. Non può costare poco una cosa importante: valuta se preferisci lasciare te stesso o qualcosa dei tuoi beni. Volesse il cielo che in realtà ti fosse capitato di invecchiare entro la condizione dei tuoi natali e la sorte non ti avesse condotto in alto! Ti ha portato lontano dalla visione di una vita salutare un rapido successo, l’amministrazione di una provincia e l’incarico di procuratore e tutto ciò che ci si aspetta da codesti incarichi; poi ti accoglieranno impegni maggiori e da alcuni altri: quale sarà il risultato? Che cosa aspetti finché tu la smetta di avere qualcosa da desiderare? Non sarà mai il momento. Quale diciamo essere la serie delle cause dalle quali dipende il fato, tale essere *** dei desideri: l’uno nasce dalla fine dell’altro. Sei stato condotto a una vita tale che mai è destinata a realizzare essa stessa per te la fine delle miserie e della schiavitù: sottrai il collo logorato dal giogo; è meglio che esso sia tagliato una volta per tutte piuttosto che sia sempre oppresso. Se ti ricondurrai agli impegni privati, tutti i vantaggi saranno meno importanti, ma soddisferanno abbondantemente: invece adesso, numerosissimi e raccolti da ogni parte non saziano. D’altra parte preferisci forse la sazietà in séguito alla povertà oppure la fame nell’abbondanza? Il successo è sia avido sia esposto all’avidità altrui; finché nulla sarà abbastanza per te, tu stesso non lo sarai per gli altri. ‘Come’ dici ‘ne uscirò?’ In qualsiasi modo. Tieni presente quante cose tu hai tentato sconsideratamente per il denaro, quante cose affannosamente per la carriera: qualcosa bisogna osare anche per una vita ritirata, oppure bisogna invecchiare in questa preoccupazione degli incarichi e poi degli impegni della città, nell’agitazione e in sempre nuove burrasche che non si riesce ad evitare con nessuna modestia, con nessuna tranquillità del modo di vivere. Che cosa importa infatti se tu vuoi stare tranquillo? La tua sorte non lo vuole. Che cosa poi se le permetterai anche adesso di crescere? Quanto si aggiungerà ai successi si aggiungerà alle paure. Voglio a questo punto riferirti una frase di Mecenate che disse cose vere proprio nella tortura: ‘Infatti l’altezza stessa colpisce con i fulmini le cime’. Se chiedi in quale libro lo ha detto, in quello che si intitola Prometeo. Voleva dire questo, l’altezza comporta i colpi della sorte. Vale allora la pena una qualche potenza tanto che sia per te così da ubriaco il discorso? Quell’uomo fu ricco d’ingegno, destinato a dare un grande esempio all’eloquenza romana se il successo non lo avesse snervato, anzi, castrato. Ti aspetta questa fine se ormai non ammainerai le vele, se, cosa che egli volle (troppo) tardi, non sceglierai la terraferma. Potrei con questa frase di Mecenate saldare il conto con te, ma mi solleverai una questione, se ti conosco, e non vorrai accettare ciò di cui sono debitore ‹se non› in valuta ruvida e pregiata. Come si presenta la cosa, bisogna realizzare un prestito da Epicuro. ‘Bisogna guardare bene’ dice ‘con quali persone mangi e bevi prima di che cosa mangi e bevi; infatti senza un amico la vita è uno sbranamento da leone e da lupo’. Questo non ti andrà a buon fine se non ti ritirerai: altrimenti avrai come convitati quelli che, dalla folla di coloro che vengono a salutarti, indicherà lo schiavo addetto ai nomi; d’altra parte sbaglia chi cerca un amico nell’atrio e lo valuta nella sala da pranzo. Un uomo indaffarato e assediato dai suoi beni non ha nessun malanno più grave del fatto che considera amici nei propri confronti coloro nei confronti dei quali non lo è lui stesso, del fatto che ritiene efficaci per conciliare gli animi le proprie buone azioni, mentre alcuni quanto più sono debitori tanto più odiano: un debito di poco conto crea un debitore, uno grosso un nemico. ‘Che dunque? Le buone azioni non procurano amicizie?’ Le procurano, se è stato possibile scegliere persone capaci di accettare, se sono assegnate a ragion veduta, non sparse a caso. Quindi mentre incominci ad essere padrone del tuo modo di pensare, nel frattempo metti in pratica questo consiglio dei saggi, di ritenere che chi ha ricevuto sia più importante di che cosa. Stammi bene.
«La hipocresía no es la herramienta del hipócrita sino su prisión» –519
«El desdén con el que miramos al fariseo es un fariseísmo de segundo grado» –EII 444b
«¿Predican las verdades en que creen o las verdades en que creen que deben creer?» –203
«Por mezquina y pobre que sea, toda vida tiene instantes dignos de grandeza» –641
«Se fundó el matrimonio para que el hombre y la mujer puedan ser cómplices ilesos y satisfechos de todas las mezquindades, las injusticias y las vilezas; para que sean sin temor ávidos, hipócritas y egoístas.» —Notas p. 217
Las personas pecamos mucho de hablar demasiado, no sólo prometer en vano a otros, sino también traicionar nuestra palabra con nosotros mismos. Construimos con palabras propósitos muy nobles a los que nuestros actos les quedan cortos y luego tenemos que tragarnos nuestras palabras.
“Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”
En la Divina Comedia, Infierno – Círculo Octavo: Fraude – Canto 23 (Aro Sexto): reciben los hipócritas un castigo único frente a los anteriores condenados del infierno –los pusilánimes, los no bautizados, los lujuriosos, los golosos, los avaros y pródigos, los iracundos y perezosos, los heréticos, los violentos, los fraudulentos– a quienes Virgilio y Dante dejaron atrás en su descenso. Todos los condenados sufren desnudos sus castigos, mientras que los hipócritas deambulan eternamente con pesados mantos de plomo, dorados al exterior:
«Aquí encontramos seres muy pintados, que giraban muy lenta, lentamente, llorando, y por la pena marchitados.
Capa con capuchón lleva esta gente, cual por los monjes de Colonia usada, y les cubre los cuerpos y la frente.
Por fuera, resplandece muy dorada, pero es toda de plomo, y pesa tanto, que la de Federico era aliviada.
¡Oh, cuan eterno y fatigoso manto! Nos dirigimos por la izquierda nuestra, de ellos al son y de su triste llanto.
Bajo el peso de capa tan siniestra, y con su andar tan lento, en su mesura, cada paso otra sombra al lado muestra.»
Esta imagen de los hipócritas en el infierno, asemeja muy bien el peso que sentimos los que nos hemos condenado en vida a este restrictivo atavío que nos retrasa y hasta nos desvía en la búsqueda de la sabiduría que finalmente nos libere de tan pesada carga.
«facere docet philosophia, non dicere, et hoc exigit, ut ad legem suam quisque vivat, ne orationi vita dissentiat vel ipsa inter se vita; ut unus sit omnium actionum color. Maximum hoc est et officium sapientiae et indicium, ut verbis opera concordent, ut ipse ubique par sibi idemque sit. = la filosofía, en cambio, enseña a obrar, no a decir, y exige que cada cual viva conforme a la ley que se impuso, que la vida no esté en desacuerdo con las palabras, ni ella consigo misma, que sea única la impronta de todos los actos. Éste es el cometido más importante de la sabiduría y su indicio: que las obras concuerden con las palabras, que el sabio sea en todas partes coherente e igual a sí mismo.» –Seneca-Epistula ad Lucilium XX (Sen. Luc. XX)
Séneca aconseja a Lucilio escoger su propia regla y vivir por ella, para que no sea “luz para la calle y oscuridad para la casa”, como dice mi Padre que hacemos mucho, especialmente en Navidad en que las personas adornan sus casas con resplandecientes luces, pero adentro viven en las sombras.
Carolina Sanín, quien me inculcó el amor a Dante, en uno de sus monólogos semanales dice otra cosa que, a pesar de su rancio femisionismo, me parece muy cierto de la hipocresía de los colombianos: “del hacer por hacer y del hacer «como si«. Lo interpreto como esa actitud que tenemos de hacer todo por salir del paso, o por aparentarnos estar ocupados, pero que en realidad nos condena a una profunda improductividad, no solo económica, sino también espiritual.
Esto va muy de acuerdo con la inconstancia de la que somos muy culpables de formularnos propósitos a los que no luchamos o abandonamos muy pronto, reincidiendo siempre en lo mismo, como si se tratara de una amnesia y analgesia moral adictivas en nuestro carácter, en el mío, porque no he sido capaz de ser honesto conmigo mismo y dejar de hablar en tercera persona como si no se tratara de mí, cuando en realidad vivo disipando mirarme al espejo y saber lo que en realidad quiero para luchar por ello, en lugar de vivir dejando a mi paso fracasos, abandonos, abortos, corazones rotos. Cada día más que pase eludiendo enfrentarme va a ser más difícil superarme.
„Wer ein Warum zum Leben hat, erträgt fast jedes Wie” = «Quien tiene un porqué en la vida puede soportar casi todo» –Friedrich Nietzsche
Ya en la tercera semana del Book Club Like No Other anunciado por el filósofo y cineasta turcoalemán Atesh Atici residente en Milwaukee, WI (acceptingtheuniverse.com) en su canal de YouTube a fin de ir reflexionando acerca de cada una de las 124 Epístolas Morales a Lucilius (Epistulae morales ad Lucilium o Cartas a Lucilio), organizadas en 20 libros, como una manera de reflexionar sobre sus lecciones, examinar nuestra vida y de hacer de la filosofía una verdadera práctica de cada día.
En estas últimas semanas he tenido la oportunidad de reflexionar sobre cada uno de los temas de las cartas y extraer de ellas sus principales lecciones que demuestran, una vez más, lo claves que son para el pensamiento estoico, junto a las Meditaciones (Τὰ εἰς ἑαυτόν) de Marco Aurelio y el Manual de Vida o Enquiridion de Epicteto.
Estas se resumen en darle valor y aprovechar el tiempo (Ep. Luc. I); no aficionarse a los viajes, codiciar demasiado ni indigestarse en leer demasiados autores, sin digerir ninguna lección (II); saber elegir como amigos únicamente aquellos en quienes podamos confiar nuestros asuntos como los confiamos a nosotros mismos después de una cuidadosa reflexión que no dé lugar a extremos como confiarse a cualquiera o no confiarse a ninguno (III); encontrar un punto medio entre el temor a la muerte como el apego a la vida (IV); guardar la frugalidad, pero no tirarse a la pereza ni al desaliño en la apariencia, ya que el porte del filósofo es argumento o contraargumento frente a sus postulados (V); hay que ser amigable con nuestros amigos y procurar para ellos lo mejor que podamos darles, compartir las enseñanzas que aprendemos para crecer en conjunto (VI); rehuir las multitudes y los espectáculos, para no dejarnos influenciar negativamente ni caer en los vicios de la turba, mas preferir la compañía de unas cuantas mentes selectas o, en su defecto, de uno mismo (VII); que retirarnos del mundo y sus ostentaciones sirva a los demás al servirnos a nosotros mismos, de modo que la filosofía nos libere de la esclavitud de los apetitos y las ambiciones sirva para construir nuestra sabiduría y conocimiento a fin de luego compartirlos con los demás (VIII); que querer amigos no signifique necesitarlos y que no necesitarlos no signifique que no los buscamos, porque la amistad es un don que solo podemos dar a otros desinteresadamente si somos primero nuestros propios amigos (IX); vivir para uno mismo, procurando la búsqueda de la salud del espíritu, de la mente y del cuerpo (X); conocer y aceptar sabiamente aquello que no podemos cambiar para enfocarnos en lo que sí y elegir hombres virtuosos que sean modelos de vida (XI); aceptar la brevedad de nuestra juventud y disfrutar la sabiduría que puede traernos la vejez, si estamos preparados para la muerte (XII); los temores no tienen fundamento en la realidad, sino en un mal imaginado, futuro y, por tanto, son falsos (XIII); el filósofo debe procurar no despertar la ira del poderoso ni la envidia del vulgo, para evitar perder su vida o sus bienes (XIV); y cultivar la voz, el cuerpo, la mente y el espíritu mediante el ejercicio físico, la lectura, la escucha, la conversación, el descanso y el reproche a los vicios (XV).
SENECA LUCILIO SUO SALUTEMLocutus est mecum amicus tuus bonae indolis, in quo quantum esset animi, quantum ingenii, quantum iam etiam profectus, sermo primus ostendit. Dedit nobis gustum, ad quem respondebit; non enim ex praeparato locutus est, sed subito deprehensus. Ubi se colligebat, verecundiam, bonum in adulescente signum, vix potuit excutere; adeo illi ex alto suffusus est rubor. Hic illum, quantum suspicor, etiam cum se confirmaverit et omnibus vitiis exuerit, sapientem quoque sequetur. Nulla enim sapientiā naturalia corporis aut animi vitia ponuntur: quidquid infixum et ingenitum est lenitur arte, non vincitur. Quibusdam etiam constantissimis in conspectu populi sudor erumpit non aliter quam fatigatis et aestuantibus solet, quibusdam tremunt genua dicturis, quorundam dentes colliduntur, lingua titubat, labra concurrunt: haec nec disciplina nec usus umquam excutit, sed natura vim suam exercet et illo vitio sui etiam robustissimos admonet. Inter haec esse et ruborem scio, qui gravissimis quoque viris subitus adfunditur. Magis quidem in iuvenibus apparet, quibus et plus caloris est et tenera frons; nihilominus et veteranos et senes tangit. Quidam numquam magis quam cum erubuerint timendi sunt, quasi omnem verecundiam effuderint; Sulla tunc erat violentissimus cum faciem eius sanguis invaserat. Nihil erat mollius ore Pompei; numquam non coram pluribus rubuit, utique in contionibus. Fabianum, cum in senatum testis esset inductus, erubuisse memini, et hic illum mire pudor decuit. Non accidit hoc ab infirmitate mentis sed a novitate rei, quae inexercitatos, etiam si non concutit, movet naturali in hoc facilitate corporis pronos; nam ut quidam boni sanguinis sunt, ita quidam incitati et mobilis et cito in os prodeuntis. Haec, ut dixi, nulla sapientia abigit: alioquin haberet rerum naturam sub imperio, si omnia eraderet vitia. Quaecumque adtribuit condicio nascendi et corporis temperatura, cum multum se diuque animus composuerit, haerebunt; nihil horum vetari potest, non magis quam accersi. Artifices scaenici, qui imitantur adfectus, qui metum et trepidationem exprimunt, qui tristitiam repraesentant, hoc indicio imitantur verecundiam: deiciunt enim vultum, verba summittunt, figunt in terram oculos et deprimunt: ruborem sibi exprimere non possunt; nec prohibetur hic nec adducitur. Nihil adversus haec sapientia promittit, nihil proficit: sui iuris sunt: iniussa veniunt, iniussa discedunt. Iam clausulam epistula poscit. Accipe, et quidem utilem ac salutarem, quam te adfigere animo volo: «Aliquis vir bonus nobis diligendus est ac semper ante oculos habendus, ut sic tamquam illo spectante vivamus et omnia tamquam illo vidente faciamus». Hoc, mi Lucili, Epicurus praecepit; custodem nobis et paedagogum dedit, nec inmerito: magna pars peccatorum tollitur, si peccaturis testis adsistit. Aliquem habeat animus quem vereatur, cuius auctoritate etiam secretum suum sanctius faciat. O felicem illum qui non praesens tantum sed etiam cogitatus emendat! O felicem qui sic aliquem vereri potest ut ad memoriam quoque eius se componat atque ordinet! Qui sic aliquem vereri potest cito erit verendus. Elige itaque Catonem; si hic tibi videtur nimis rigidus, elige remissioris animi virum Laelium. Elige eum cuius tibi placuit et vita et oratio et ipse animum ante se ferens vultus; illum tibi semper ostende vel custodem vel exemplum. Opus est, inquam, aliquo ad quem mores nostri se ipsi exigant: nisi ad regulam prava non corriges. Vale.
SENECA SALUTA IL SUO LUCILIOHa parlato con me un tuo amico di buon carattere, nel quale quanto ci fosse di animo, quanto di ingegno, quanto già di maturità lo hanno dimostrato le prime parole. Ci ha dato un assaggio, al quale terrà fede; infatti non ha parlato in seguito a premeditazione, ma colto all’improvviso. Mentre si riprendeva, a stento è riuscito a far scomparire la timidezza, segno positivo in un giovane; a tal punto il rossore gli si è diffuso dal profondo! Questo, per quanto immagino, lo seguirà anche quando si sarà irrobustito e si sarà spogliato di tutti i difetti, anche diventato saggio. Grazie a nessuna saggezza infatti i difetti naturali del corpo o dell’animo si abbandonano: tutto ciò che è radicato e congenito viene attenuato dall’impegno, non viene sconfitto. Ad alcuni anche molto capaci di autocontrollo al cospetto della folla fuoriesce sudore non diversamente da quanto accade di solito alle persone affaticate ed accaldate, ad alcuni tremano le ginocchia quando stanno per parlare, ad alcuni battono i denti, la lingua si indebolisce, le labbra si attaccano: queste manifestazioni non le eliminano mai né l’esercizio né l’esperienza, ma la natura fa il suo effetto e con quel difetto ammonisce della propria presenza anche i più forti. Tra questi difetti so che c’è anche il rossore, che si diffonde improvviso anche in uomini molto autorevoli. In realtà appare di più nei giovani, nei quali c’è sia più calore sia fronte delicata; nondimeno tocca sia anziani sia vecchi. Alcuni non sono mai da temere più di quando sono arrossiti, come se avessero perso ogni pudore; Silla allora era più che mai violento, quando il sangue aveva irrorato la sua faccia. Nulla era più dolce del volto di Pompeo; non ci fu nessuna occasione in cui non arrossì davanti a più persone, soprattutto nei discorsi in pubblico. Fabiano, essendo stato introdotto in senato come testimone, mi ricordo che arrossì, e questo pudore gli si confaceva mirabilmente. Questo non accade in seguito a debolezza d’animo, ma in seguito alla straordinarietà di una situazione, che i non esercitati, anche se non li sconvolge, li emoziona, inclini (come sono) per la naturale disposizione fisica a questo; infatti come alcuni sono di sangue normale, così alcuni sono di (sangue) agitato e mobile e che affluisce presto al volto. Queste caratteristiche, come ho detto, nessuna saggezza le fa sparire: in caso contrario avrebbe sotto il suo potere la natura, se cancellasse tutti i difetti. Tutti gli aspetti che la condizione del nascere e la costituzione fisica ci hanno attribuito, per quanto l’animo si sia controllato molto e a lungo, persisteranno; nessuno di questi aspetti può essere messo a tacere, non più di quanto possa essere provocato. Gli artisti teatrali, che imitano gli stati d’animo, che esprimono paura e trepidazione, che rappresentano tristezza, con questo segno imitano il pudore: abbassano infatti il volto, pronunciano sommessamente le parole, fissano verso terra lo sguardo e lo tengono abbassato: il rossore non possono provocarselo; questo né viene tenuto lontano né viene richiamato. Nulla di fronte a queste situazioni la saggezza promette, nulla giova: sono di propria delibera: senza comando vengono, senza comando se ne vanno. Ormai la lettera richiede una chiusura. Accetta, e in verità come utile e salutare, quella che voglio che tu imprima nell’animo: «Dobbiamo scegliere qualche uomo onesto e tenerlo sempre davanti agli occhi, per vivere così come se egli ci guardasse e fare tutto come se egli vedesse». Questo, o mio Lucilio, lo insegna Epicuro; ci ha dato un custode e un pedagogo, e non a torto: gran parte delle scorrettezze si elimina, se a coloro che stanno per compierle sta vicino un testimone. L’animo abbia qualcuno da rispettare, grazie alla cui autorevolezza rendere più pura anche la propria coscienza. Beato quello che corregge non soltanto (quando è) presente, ma anche (quando è) pensato! Beato chi può rispettare qualcuno così da comporsi e ordinarsi anche al suo ricordo! Chi può rispettare così qualcuno, presto sarà da rispettare. Scegli dunque Catone; se costui ti sembra troppo rigido, scegli Lelio, uomo di animo più condiscendente. Scegli colui del quale ti è sembrata buona e la vita e la parola e la stessa fisionomia che presenta davanti a sé l’animo; quello mostralo sempre a te o come custode o come esempio. C’è bisogno, dico, di qualcuno al quale i nostri comportamenti stessi si adattino: i difetti non li correggerai se non in base a una regola. Stammi bene.
«Nuestros proyectos deben ser modestos, nuestras esperanzas desmesuradas» – Nicolás Gómez Dávila. ESCOLIOS A UN TEXTO IMPLÍCITO Selección. VILLEGAS EDITORES: Bogotá, 2001. pág 112 # 1388
«El que acepta el rango que la naturaleza le fija se convierte en la mera ausencia de lo que no es. Aún lo más modesto tiene en su sitio un precio inestimable» – #325
«Quien mira sin admirar ni odiar, no ha visto» – #839
«Negarse a admirar es la marca de la bestia» – Ernesto Volkening. Diario de lectura de los escolios de Nicolás Gómez Dávila. Universidad de los Andes, Facultad de Artes y Humanidades, Departamento de Humanidades y Literatura; Universidad EAFIT, 2020. Cuaderno I 18
«El estoicismo es el único sustituto noble de la esperanza» – C 1 I, 19
«Ser aristócrata quiere decir que no creemos que todo depende de la voluntad»
„Gott, gib mir die Gelassenheit, Dinge hinzunehmen, die ich nicht ändern kann,
den Mut, Dinge zu ändern, die ich ändern kann,
und die Weisheit, das eine vom anderen zu unterscheiden. Amen“ – Das Gelassenheitsgebet von Reinhold Niebuhr
«La vulgaridad consiste en pretender ser lo que no somos» – Escolios a un texto implícito p. 34 y Selección p. 14 #67
«Condenarse a sí mismo no es menos pretencioso que absolverse» –p. 310
Séneca advierte en esta carta que, por más entrenamiento y autoexigencia que un hombre tenga, no se pueden superar todas sus barreras genéticas o físicas, apenas minimizar lo máximo posible la influencia negativa que esos defectos ejercen sobre nosotros.
Es importante reconocer con realismo nuestras fortalezas y debilidades , el material del que estamos hechos y moldearnos lo máximo posible por la sabiduría, la disciplina y la lucha, que son lo mismo a fin de cuentas.
Sabio es también aceptar esto y actuar en consecuencia. Ir contra la realidad es contraproducente.
«El que renuncia parece impotente al que es incapaz de renunciar» – EI 25b
«Todos debemos resignarnos a no bastar primero y a sobrar después» – EII 376c
«Aliquis vir bonus nobis diligendus est ac semper ante oculos habendus, ut sic tamquam illo spectante vivamus et omnia tamquam illo vidente faciamus» – Epícuro citado por Séneca en Epistula ad Lucilium XI (Se. Ep. Luc. XI)
Séneca nos invita como invita a Lucilio de llevar una conducta que no nos avergüence frente a los grandes que admiramos. El “imperativo categórico”, según Séneca, exige una estética de la conducta.
«La disciplina no es tanto una necesidad social como una urgencia estética» – #478
«La ética debe ser la estética de la conducta» –#993
SENECA LUCILIO SUO SALUTEM[1] Quocumque me verti, argumenta senectutis meae video. Veneram in suburbanum meum et querebar de impensis aedificii dilabentis. Ait vilicus mihi non esse neglegentiae suae vitium, omnia se facere, sed villam veterem esse. Haec villa inter manus meas crevit: quid mihi futurum est, si tam putria sunt aetatis meae saxa? [2] Iratus illi proximam occasionem stomachandi arripio. ‘Apparet’ inquam ‘has platanos neglegi: nullas habent frondes. Quam nodosi sunt et retorridi rami, quam tristes et squalidi trunci! Hoc non accideret si quis has circumfoderet, si irrigaret.’ Iurat per genium meum se omnia facere, in nulla re cessare curam suam, sed illas vetulas esse. Quod intra nos sit, ego illas posueram, ego illarum primum videram folium. [3] Conversus ad ianuam ‘quis est iste?’ inquam ‘iste decrepitus et merito ad ostium admotus? foras enim spectat. Unde istunc nanctus es? Quid te delectavit alienum mortuum tollere?’ At ille ‘Non cognoscis me?’ inquit; ‘Ego sum Felicio, cui solebas sigillaria afferre; ego sum Philositi vilici filius, deliciolum tuum’. ‘Perfecte’ inquam ‘iste delirat: pupulus, etiam delicium meum factus est? Prorsus potest fieri: dentes illi cum maxime cadunt.’ [4] Debeo hoc suburbano meo, quod mihi senectus mea quocumque adverteram apparuit. Complectamur illam et amemus; plena est voluptatis, si illa scias uti. Gratissima sunt poma cum fugiunt; pueritiae maximus in exitu decor est; deditos vino potio extrema delectat, illa quae mergit, quae ebrietati summam manum imponit; [5] quod in se iucundissimum omnis voluptas habet in finem sui differt. Iucundissima est aetas devexa iam, non tamen praeceps, et illam quoque in extremā tegulā stantem iudico habere suas voluptates; aut hoc ipsum succedit in locum voluptatium, nullis egere. Quam dulce est cupiditates fatigasse ac reliquisse! [6] ‘Molestum est’ inquis ‘mortem ante oculos habere.’ Primum ista tam seni ante oculos debet esse quam iuveni; non enim citamur ex censu; deinde nemo tam senex est ut improbe unum diem speret. Unus autem dies gradus vitae est. Tota aetas partibus constat et orbes habet circumductos maiores minoribus: est aliquis qui omnis complectatur et cingat: hic pertinet a natali ad diem extremum; est alter qui annos adulescentiae excludit; est qui totam pueritiam ambitu suo adstringit; est deinde per se annus in se omnia continens tempora, quorum multiplicatione vita componitur; mensis artiore praecingitur circulo; angustissimum habet dies gyrum, sed et hic ab initio ad exitum venit, ab ortu ad occasum. [7] Ideo Heraclitus, cui cognomen fecit orationis obscuritas, ‘unus’ inquit ‘dies par omni est’. Hoc alius aliter excepit. Dixit enim parem esse horis, nec mentitur; nam si dies est tempus viginti et quattuor horarum, necesse est omnes inter se dies pares esse, quia nox habet quod dies perdidit. Alius ait parem esse unum diem omnibus similitudine; nihil enim habet longissimi temporis spatium quod non et in uno die invenias, lucem et noctem, et in alternas mundi vices plura facit ista,* * * non alias contractior, alias productior. [8] Itaque sic ordinandus est dies omnis tamquam cogat agmen et consummet atque expleat vitam. Pacuvius, qui Syriam usu suam fecit, cum vino et illis funebribus epulis sibi parentaverat, sic in cubiculum ferebatur a cena ut inter plausus exoletorum hoc ad symphoniam caneretur: ‘βεβίωται βεβίωται!’ [9] Nullo non se die extulit. Hoc quod ille ex mala conscientia faciebat nos ex bona faciamus, et in somnum ituri laeti hilaresque dicamus,Vīxi, ēt, quēm dĕdĕrāt cūrsūm fōrtūnă, pĕrēgī.Crastinum si adiecerit deus, laeti recipiamus. Ille beatissimus est et securus sui possessor qui crastinum sine sollicitudine exspectat; quisquis dixit ‘vixi’ cotidie ad lucrum surgit. [10] Sed iam debeo epistulam includere. ‘Sic’ inquis ‘sine ullo ad me peculio veniet?’ Noli timere: aliquid secum fert. Quare aliquid dixi? Multum. Quid enim hacvoce praeclarius quam illi trado ad te perferendam? ‘Malum est in necessitate vivere, sed in necessitate vivere necessitas nulla est.’ Quidni nulla sit? Patent undique ad libertatem viae multae, breves faciles. Agamus deo gratias quod nemo in vita teneri potest: calcare ipsas necessitates licet. ‘Epicurus’ inquis ‘dixit: quid tibi cum alieno?’ Quod verum est meum est; perseverabo Epicurum tibi ingerere, ut isti qui in verba iurant nec quid dicatur aestimant, sed a quo, sciant quae optima sunt esse communia. Vale.
SENECA SALUTA IL SUO LUCILIO[1] Dovunque mi giro, vedo prove della mia vecchiaia. Ero andato nella mia villa di periferia e mi lamentavo delle spese dell’edificio diroccato. Il fattore mi dice che non è colpa della sua trascuratezza, che lui fa tutto, ma la villa è vecchia. Questa villa crebbe tra le mie mani: che cosa accadrà a me, se i sassi della mia età sono così fradici? [2] Arrabbiato con lui, colgo la prima occasione di sfogarmi. «Si vede» dico «che questi platani sono trascurati: non hanno fronde. Quanto sono nodosi e contorti i rami, quanto sofferenti e squallidi i tronchi! Questo non accadrebbe se qualcuno li zappasse intorno, se li irrigasse.» Giura sul mio genio tutelare che lui fa tutto, che in nessuna cosa la sua cura viene meno, ma che quelli sono vecchi. Che resti tra noi, io li avevo piantati, io ne avevo visto il primo fogliame. [3] Rivoltomi verso la porta «Chi è costui?» dico «questo decrepito e giustamente avvicinato all’ingresso? Infatti guarda fuori. Da dove hai fatto venire costui? Che piacere ti ha preso di far sepellire un morto altrui?» Ma quello «Non mi conosci?» dice; «Io sono Felicione, al quale eri solito portare le statuette; io sono il figlio del fattore Filosito, il tuo amico di giochi.» «Costui» dico «è completamente fuori di senno: uno spauracchio è diventato anche mio amico preferito? Certamente può capitare: gli cadono proprio adesso i denti.» [4] Devo questo alla mia villa di periferia, (cioè) il fatto che dovunque mi fossi rivolto mi è apparsa evidente la mia vecchiaia. Abbracciamola e amiamola; è piena di piacere, se la sai sfruttare. Graditissimi sono i frutti quando se ne vanno; la bellezza della puerizia è massima alla sua fine; a quelli che sono dediti al vino piace l’ultimo bicchiere, quello che inebria, che dà l’ultimo ritocco all’ubriachezza; [5] ciò che di più piacevole ogni piacere ha in sé lo differisce alla fine di sé. È piacevolissima l’età già in discesa, che tuttavia non precipita, e anche quella che sta sull’ultima tegola penso che abbia i suoi piaceri; oppure proprio questo si sostituisce in luogo dei piaceri, il fatto di non sentire bisogno di nessun piacere. Quanto è dolce aver esaurito ed abbandonato le passioni! [6] «È sgradevole» dici «avere la morte davanti agli occhi.» Innanzitutto costei deve trovarsi davanti agli occhi tanto per un vecchio quanto per un giovane; infatti non siamo chiamati in base all’anagrafe; e poi nessuno è così vecchio da sperare ingiustamente un solo giorno. D’altra parte un solo giorno è un gradino della vita. Tutta l’esistenza è fatta di parti e ha dei cerchi più grandi messi attorno a (cerchi) più piccoli: ce n’è uno che abbraccia e circonda tutti: questo si estende dal giorno della nascita all’ultimo giorno; ce n’è un altro che esclude gli anni della giovinezza; ce n’è uno che racchiude con la sua circonferenza tutta la fanciullezza; c’è poi per conto suo l’anno che contiene in sé tutte le stagioni, dalla cui ripetizione è composta la vita; il mese è racchiuso da un cerchio più stretto; il giorno ha il giro più angusto, ma anche questo va dall’inizio alla fine, dall’alba al tramonto. [7] Perciò Eraclito, al quale l’oscurità dello stile assegnò il soprannome, «un solo giorno» dice «è pari a ogni giorno». Questo chi lo interpretò in un modo, chi in un altro. Disse infatti che è pari per le ore, né dice il falso; infatti se il giorno è il tempo di ventiquattro ore, è inevitabile che tutti i giorni siano pari tra loro, perché la notte ha quello che il giorno ha perso. Un altro dice che un solo giorno è pari a tutti per somiglianza; nulla infatti ha l’intervallo di un tempo lunghissimo che tu non possa trovare anche in un solo giorno, luce e notte, e per le alterne vicende dell’universo fa più cose questa,* * * non qualche volta più ridotta, altre volte più allungata. [8] E quindi ogni giorno deve essere disposto così come se radunasse la schiera e terminasse e riempisse la vita. Pacuvio, che fece propria la Siria con lo sfruttamento, dopo che aveva offerto a se stesso i doni per i defunti con vino e con quei (suoi) banchetti funebri, veniva trasportato dalla cena nella stanza da letto così che tra gli applausi degli amasii questo si cantava a suon di orchestra: «è vissuto, è vissuto!» [9] In nessun giorno fece a meno di celebrare il proprio funerale. Questo, che egli faceva per cattiva coscienza, noi facciamolo per buona (coscienza), e quando stiamo per andare a dormire diciamo lieti ed allegriHo vissuto ed ho concluso il percorso che la sorte (mi) aveva assegnato.Se la divinità aggiungerà il domani, accettiamolo lieti. Felicissimo e sicuro possessore di se stesso è colui che attende l’indomani senza sollecitudine; chiunque ha detto ‘ho vissuto’ ogni giorno si alza per un guadagno. [10] Ma ormai devo concludere la lettera. «Così» dici «giungerà a me senza alcuna mancia?» Non temere: porta con sè qualcosa. Perché ho detto «qualcosa»? Molto. Che cosa infatti di più nobile di questa frase che le affido da consegnare a te? «È male vivere nella necessità, ma di vivere nella necessità non c’è nessuna necessità.» Perché non dovrebbe essercene nessuna? Sono spalancate da ogni parte molte strade verso la libertà, brevi, facili. Rendiamo grazie a dio perché nessuno può essere trattenuto in vita: è possibile calpestare addirittura le necessità. «Epicuro» dici «ha detto (questo): che cosa hai a che fare con un estraneo?» Ciò che è vero è mio; continuerò a propinarti Epicuro, affinché codesti che giurano sulle parole di qualcuno e non danno importanza a che cosa si dica, ma da chi, sappiano che le cose che sono le migliori sono di tutti. Stammi bene.
«Envejecer es catástrofe del cuerpo que nuestra cobardía convierte en catástrofe del alma» – EI 92a
«Hoy el anciano es tan inútil como el animal viejo. Donde no hay alma que los años tal vez ennoblezcan, sólo queda un cuerpo fatalmente envilecido» – EII 76d
«El que no se anticipa a la vejez no prolonga su juventud, sino corrompe hasta sus recuerdos» – EII 107a
«Ya no existen ancianos, sino jóvenes decrépitos» – EII 381a
«La adolescencia logra sin haber deseado; la juventud desea y logra; la vejez comienza deseando sin lograr y termina deseando desear» – Notas p. 159
«Menos temida que la muerte, menos maldecida que la vejez, sin embargo la edad madura es la más sucia de las edades humanas: allí es donde el hombre acepta todas las humillaciones que le impone la vida y se instala en ellas» – Notas p. 163
«Todo joven despierta en mí la envidia; hasta que descubro, escondidos detrás de su juventud, los rasgos del ser lamentable que será» – Notas p. 163
«Sólo la madurez perfecta cumple las promesas de la carne; sólo la vejez perfecta las promesas del espíritu» – Notas p. 474
«La imbecilidad se deposita en el alma como un sedimento de años» – #313
«El que se abandona a sus instintos envilece su rostro tan obviamente como su alma» – #477
«De cada cual depende que su alma, despojada por los años de sus múltiples pretensiones, se revele como rencor amargo o como humildad resignada» – #550
«La serenidad es el fruto de la incertidumbre aceptada» –#551
«Sólo al contemplativo no se le muere el alma antes que el cuerpo» – #1291
Séneca sugiere a Lucilio que la muerte, por más incómoda que sea su vista, debe ser mirada al rostro tanto por los viejos como por los jóvenes.
Su vista no es sólo amarga, sino que la vejez permite disfrutar la vida de una manera diferente a la juventud al no haber ya apetitos que nos distraigan de la contemplación lúcida de la vida y nos permite apreciar mejor los días de regalo que cada día recibimos porque sabemos, tardíamente, que son finitos y la clepsidra de cinza dobla como las campanas.
«El hombre echa las suertes, pero el Señor es quien lo decide todo» – Proverbios 16:33
„Meine Formel für die Größe am Menschen ist amor fati: Dass man Nichts anders haben will, vorwärts nicht, rückwärts nicht, in alle Ewigkeit nicht. Das Nothwendige nicht bloß ertragen, noch weniger verhehlen, sondern es lieben.” – Nietzsche, Ecce Homo
«Solo hay instantes» – NGD
«Envejecer con dignidad es tarea de todo instante» – Nicolás Gómez Dávila. Scholia to an Implicit Text: Bilingual Selected Edition. Villegas Editores: Bogotá, 2013. p. 58
«Los jóvenes se enorgullecen de su juventud como si no fuese un privilegio que hasta el más bobo ha tenido» – CI 292
Epistula XIII. On groundless fears.
SENECA LUCILIO SUO SALUTEMMultum tibi esse animi scio; nam etiam antequam instrueres te praeceptis salutaribus et dura vincentibus, satis adversus fortunam placebas tibi, et multo magis postquam cum illā manum conseruisti viresque expertus es tuas, quae numquam certam dare fiduciam sui possunt nisi cum multae difficultates hinc et illinc apparuerunt, aliquando vero et propius accesserunt. Sic verus ille animus et in alienum non venturus arbitrium probatur; haec eius obrussa est. Non potest athleta magnos spiritus ad certamen adferre qui numquam suggillatus est: ille qui sanguinem suum vidit, cuius dentes crepuere sub pugno, ille qui subplantatus adversarium toto tulit corpore nec proiecit animum proiectus, qui quotiens cecidit contumacior resurrexit, cum magnā spe descendit ad pugnam. Ergo, ut similitudinem istam prosequar, saepe iam fortuna supra te fuit, nec tamen tradidisti te, sed subsiluisti et acrior constitisti; multum enim adicit sibi virtus lacessita. Tamen, si tibi videtur, accipe a me auxilia quibus munire te possis. Plura sunt, Lucili, quae nos terrent quam quae premunt, et saepius opinione quam re laboramus. Non loquor tecum Stoicā linguā, sed hac summissiore; nos enim dicimus omnia ista quae gemitus mugitusque exprimunt levia esse et contemnenda. Omittamus haec magna verba, sed, di boni, vera: illud tibi praecipio, ne sis miser ante tempus, cum illa quae velut inminentia expavisti fortasse numquam ventura sint, certe non venerint. Quaedam ergo nos magis torquent quam debent, quaedam ante torquent quam debent, quaedam torquent cum omnino non debeant; aut augemus dolorem aut praecipimus aut fingimus. Primum illud, quia res in controversiā est et litem contestatam habemus, in praesentiā differatur. Quod ego leve dixero tu gravissimum esse contendes; scio alios inter flagella ridere, alios gemere sub colapho. Postea videbimus utrum ista suis viribus valeant an inbecillitate nostrā. Illud praesta mihi, ut, quotiens circumsteterint qui tibi te miserum esse persuadeant, non quid audias sed quid sentias cogites, et cum patientiā tuā deliberes ac te ipse interroges, qui tua optime nosti, «Quid est quare isti me conplorent? Quid est quod trepident, quod contagium quoque mei timeant, quasi transilire calamitas possit? Est aliquid istic mali, an res ista magis infamis est quam mala?» Ipse te interroga, «numquid sine causā crucior et maereo et quod non est malum facio?» «Quomodo» inquis «intellegam, vana sint an vera quibus angor»? Accipe huius rei regulam: aut praesentibus torquemur aut futuris aut utrisque. De praesentibus facile iudicium est: si corpus tuum liberum et sanum est, nec ullus ex iniuriā dolor est, videbimus quid futurum sit: hodie nihil negotii habet. «At enim futurum est.» Primum dispice an certa argumenta sint venturi mali; plerumque enim suspicionibus laboramus, et inludit nobis illa quae conficere bellum solet fama, multo autem magis singulos conficit. Ita est, mi Lucili: cito accedimus opinioni; non coarguimus illa quae nos in metum adducunt nec excutimus, sed trepidamus et sic vertimus terga quemadmodum illi quos pulvis motus fugā pecorum exuit castris aut quos aliqua fabula sine auctore sparsa conterruit. Nescio quomodo magis vana perturbant; vera enim modum suum habent: quidquid ex incerto venit coniecturae et paventis animi licentiae traditur. Nulli itaque tam perniciosi, tam inrevocabiles quam lymphatici metus sunt; ceteri enim sine ratione, hi sine mente sunt. Inquiramus itaque in rem diligenter. Verisimile est aliquid futurum mali: non statim verum est. Quam multa non exspectata venerunt! Quam multa exspectata nusquam comparuerunt! Etiam si futurum est, quid iuvat dolori suo occurrere? Satis cito dolebis cum venerit: interim tibi meliora promitte. Quid facies lucri? Tempus. Multa intervenient quibus vicinum periculum vel prope admotum aut subsistat aut desinat aut in alienum caput transeat: incendium ad fugam patuit; quosdam molliter ruina deposuit; aliquando gladius ab ipsā cervice revocatus est; aliquis carnifici suo superstes fuit. Habet etiam mala fortuna levitatem. Fortasse erit, fortasse non erit: interim non est; meliora propone. Nonnumquam, nullis apparentibus signis quae mali aliquid praenuntient, animus sibi falsas imagines fingit: aut verbum aliquod dubiae significationis detorquet in peius aut maiorem sibi offensam proponit alicuius quam est, et cogitat non quam iratus ille sit, sed quantum liceat irato. Nulla autem causa vitae est, nullus miseriarum modus, si timetur quantum potest. Hic prudentia prosit, hic robore animi evidentem quoque metum respue; si minus, vitio vitium repelle, spe metum tempera. Nihil tam certum est ex his quae timentur ut non certius sit et formidata subsidere et sperata decipere. Ergo spem ac metum examina, et quotiens incerta erunt omnia, tibi fave: crede quod mavis. Si plures habebit sententias metus, nihilominus in hanc partem potius inclina et perturbare te desine ac subinde hoc in animo volve, maiorem partem mortalium, cum illi nec sit quicquam mali nec pro certo futurum sit, aestuare ac discurrere. Nemo enim resistit sibi, cum coepit inpelli, nec timorem suum redigit ad verum; nemo dicit «vanus auctor est, vanus: aut finxit aut credidit.» Damus nos aurae ferendos; expavescimus dubia pro certis; non servamus modum rerum, statim in timorem venit scrupulus. Pudet me sic tecum loqui et tam lenibus te remediis focilare. Alius dicat «fortasse non veniet» – tu dic «quid porro, si veniet? Videbimus uter vincat; fortasse pro me venit, et mors ista vitam honestabit.» Cicuta magnum Socratem fecit. Catoni gladium adsertorem libertatis extorque: magnam partem detraxeris gloriae. Nimium diu te cohortor, cum tibi admonitione magis quam exhortatione opus sit. Non in diversum te a naturā tuā ducimus: natus es ad ista quae dicimus; eo magis bonum tuum auge et exorna. Sed iam finem epistulae faciam, si illi signum suum inpressero, id est aliquam magnificam vocem perferendam ad te mandavero. «Inter cetera mala hoc quoque habet stultitia: semper incipit vivere.» Considera quid vox ista significet, Lucili virorum optime, et intelleges quam foeda sit hominum levitas cotidie nova vitae fundamenta ponentium, novas spes etiam in exitu inchoantium. Circumspice tecum singulos: occurrent tibi senes qui se cum maxime ad ambitionem, ad peregrinationes, ad negotiandum parent. Quid est autem turpius quam senex vivere incipiens? Non adicerem auctorem huic voci, nisi esset secretior nec inter vulgata Epicuri dicta, quae mihi et laudare et adoptare permisi. Vale.
SENECA SALUTA IL SUO LUCILIOSo che tu hai molto coraggio; infatti anche prima che tu ti attrezzassi con precetti salutari e capaci di superare le situazioni difficili, eri abbastanza contento di te di fronte alla sorte, e molto di più dopo che sei venuto alle mani con lei e hai messo alla prova le tue forze, che mai possono dare garanzia sicura di sé se non quando molte difficoltà sono apparse di qua e di là, qualche volta poi anche si sono accostate più vicino. Così si mette alla prova quel coraggio vero e non destinato a giungere sotto l’arbitrio altrui; questa è la sua prova del fuoco. Non può portare grandi energie alla gara un atleta che non è mai stato colpito: quello che ha visto il proprio sangue, i cui denti hanno scricchiolato sotto un pugno, quello che messo a terra ha sopportato l’avversario con tutto il corpo e, caduto, non ha fatto cadere il proprio coraggio, che ogniqualvolta è caduto si è rialzato più aggressivo, va al combattiento con grande speranza. Quindi, per proseguire questa similitudine, molte volte già la sorte è stata sopra di te, né tuttavia tu ti sei arreso, ma ti sei rialzato e hai ripreso posizione più combattivo; il coraggio infatti, quando è provocato, aggiunge molto a se stesso. Tuttavia, se ti pare, accetta da me i rinforzi con cui poterti proteggere. Sono più, Lucilio, le cose che ci spaventano di quelle che ci minacciano, e soffriamo più spesso per la nostra opinione che per la situazione. Non parlo con te col linguaggio stoico, ma con questo, più sommesso; noi infatti diciamo che sono di poco conto e da considerare con disprezzo tutte queste cose che fanno emettere gemiti e sospiri. Lasciamo stare queste parole grandi ma, o dei buoni, vere; questo ti raccomando, di non essere infelice anzitempo, siccome quelle cose che hai paventato come imminenti forse non arriveranno mai, certamente non sono arrivate. Alcune cose dunque ci tormentano più di quanto devono, alcune ci tormentano prima di quando devono, alcune ci tormentano pur non dovendo assolutamente; o aumentiamo il dolore o lo provochiamo o lo immaginiamo. Quel primo punto, poiché la cosa è in controversia e abbiamo un contenzioso in atto, per il momento sia rinviato. Ciò che io avrò definito irrilevante, tu contesterai essere molto grave; so che alcuni tra le frustate ridono, altri gemono dopo uno schiaffo. Vedremo dopo se queste cose siano impegnative per le loro forze o per la nostra debolezza. Questo concedimi, (cioè) che, ogniqualvolta verranno intorno persone che vogliono persuaderti che tu sei infelice, tu tenga presente non che cosa ascolti ma che cosa senti dentro di te, e con la tua capacità di sopportazione tu decida e tu stesso, che conosci benissimo i tuoi interessi, ti interroghi «Che motivo c’è per cui costoro mi debbano compiangere? Che motivo c’è per cui debbano stare in ansia, per cui debbano temere addirittura il contatto con me, come se la sventura potesse passare a loro? C’è lì qualcosa di male oppure questa cosa è più impopolare che cattiva?» Interrogati tu stesso, «Forse mi tormento e piango senza motivo e considero un male ciò che non lo è?» «In che modo» dici «posso comprendere se siano vane o vere le cose per cui mi affliggo?» Accetta una regola per questa cosa: ci tormentiamo o per cose presenti o future o per entrambe. Sulle cose presenti il giudizio è facile: se il tuo corpo è autosufficiente e sano, e non c’è nessun dolore in séguito a violenza, vedremo che cosa succederà: oggi non ha nessun problema. «Ma effetivamente accadrà.» Innanzitutto considera se ci siano indizi sicuri di un male che sta per arrivare; il più delle volte infatti soffriamo per dei sospetti e si prende gioco di noi quella diceria, che è solita determinare la sorte di una guerra, ma molto di più determina la sorte dei singoli. È così, mio Lucilio: rapidamente diamo sèguito all’opinione; non smascheriamo quelle cose che ci inducono alla paura e non ce le scuotiamo di dosso, ma ci agitiamo e voltiamo le spalle così come quelli che il polverone sollevato dalla fuga delle pecore ha allontanato dall’accampamento o che qualche chiacchiera messa in circolazione senza autore ha spaventato. Non so come, turbano di più quelle infondate; quelle vere infatti hanno una loro misura: tutto ciò che viene dall’incertezza si arrende alla congettura e all’arbitrio di un animo spaventato. Quindi nessun timore è tanto dannoso, tanto incontrollabile quanto il timor panico; le altre forme infatti sono senza ragione, queste senza senno. Indaghiamo dunque attentamente sulla questione. È verosimile che accadrà qualosa di male: non è immediatamente vero. Quante cose non aspettate sono arrivate! Quante cose aspettate non sono apparse da nessuna parte! Anche se capiterà, che cosa giova correre incontro al proprio dolore? Soffrirai presto abbastanza quando arriverà: intanto ripromettiti cose migliori. Che guadagno farai? Tempo. Interverranno molti fatti grazie ai quali un pericolo vicino oppure accostato nei paraggi o potrebbe scostarsi o potrebbe venir meno o potrebbe passare ad una testa altrui: un incendio ha lasciato il passaggio verso la fuga; alcuni un crollo li ha appoggiati delicatamente; qualche volta una spada è stata ritirata proprio dalla nuca; qualcuno è stato superstite al proprio carnefice. Anche la cattiva sorte ha instabilità. Forse sarà, forse non sarà: intanto non è; prospèttati cose migliori. Talvolta, pur non apparendo nessun segno che preannunci qualcosa di male, l’animo si rappresenta false immagini: o distorce in peggio qualche parola di significato incerto o si figura l’offesa di qualcuno più grande di quanto è, e considera non quanto quello sia adirato, ma quanto è lecito ad uno adirato. Ma non c’è nessun motivo di vita, nessun limite delle sventure, se si teme quanto può. Qui giovi la saggezza, qui con la robustezza dell’animo rifiuta la paura anche se credibile; se no, respingi una debolezza con una debolezza, tempera il timore con la speranza. Nulla di quelle cose che si temono è così sicuro che non sia più sicuro e imbrogliare le cose temute e ingannare le cose sperate. Quindi esamina speranza e paura, e ogniqualvolta tutte le cose saranno incerte, sii favorevole a te stesso: credi quello che preferisci. Se il timore avrà più argomenti, nondimeno propendi piuttosto da questa parte e smettila di turbarti e subito dopo rimedita questo nell’ animo, cioè che la maggior parte dei mortali, nonostante per lei né ci sia alcunché di male né per certo sia destinato ad esserci, si agita e corre qua e là. Nessuno infatti resiste a se stesso quando ha iniziato ad inquietarsi, né riconduce al vero il proprio timore; nessuno dice «è inaffidabile chi lo dice, inaffidabile: o se l’è immaginato o ci ha creduto.» Ci consegnamo al vento per essere trasportati; paventiamo le cose dubbie come certe; non rispettiamo la misura delle cose, sùbito un’incertezza si trasforma in timore. Mi vergogno di parlare così con te e di rincuorarti con rimedi tanto lievi. Un altro potrebbe dire «forse non verrà» – tu di’ «che dunque, se verrà? Vedremo chi dei due vince; forse viene in mio favore, e questa morte onorerà la mia vita.» La cicuta rese grande Socrate. A Catone strappa la spada rivendicatrice della libertà: gli avrai tolto gran parte della gloria. Troppo a lungo ti esorto, mentre per te c’è bisogno di un richiamo più che di un’esortazione. Non ti guidiamo in una direzione diversa dalla tua natura: sei nato per queste cose che diciamo; tanto più accresci e abbellisci il tuo bene. Ma ormai porrò fine alla lettera, a patto di imprimerle il suo sigillo, cioè (se le) affiderò una bella massima da consegnare a te. «Tra gli altri mali anche questo ha la stoltezza: incomincia sempre a vivere.» Considera che cosa significhi questa frase, Lucilio, ottimo tra gli uomini, e comprenderai quanto turpe sia la superficialità delle persone che ogni giorno pongono nuove fondamenta della loro vita, che concepiscono nuove speranze anche in punto di morte. Guardali tra te uno per uno: ti si presenteranno dei vecchi che più che mai si preparano alla propaganda politica, ai viaggi, a mercanteggiare. D’altra parte che cosa c’è di più brutto di un vecchio che incomincia a vivere? Non aggiungerei l’autore per questa frase, se non fosse troppo poco conosciuta e non tra le massime ben note di Epicuro, che mi sono permesso e di apprezzare e di fare mie. Stammi bene.
«Fortis fortuna adiiuvat»
«Mens sana in corpore sano»
«An irishman’s philosophy:
There are only two things to worry about: either you are well or you are sick.
If you are well, then there’s nothing to worry about. But if you are sick, there are two things to worry about: either you get well or you will die.
If you get well, then there’s nothing to worry about.
But if you die, there are two things to worry about: either you will go to heaven or to hell.
If you go to heaven, then you have nothing to worry about.
But if you go to hell, you’ll be so busy shaking hands with all your friends that you won’t have time to worry!»
«Complicar es la más alta prerrogativa del hombre» – NGD, Scholia, p. 116
«Plura sunt, Lucili, quae nos terrent quam quae premunt, et saepius opinione quam re laboramus.» – Seneca-Epistula ad Lucilium XIII (Sen. Ep. Luc. XIII)
«Basta que unas alas nos rocen para que miedos ancestrales » – C1 56
«El miedo es el motor secreto de las empresas de este siglo» – C1 312 – EI 213d
«Corroídos por la angustia, la desesperación, nos destruiría, si la ciencia de nuestra condición no fuese un fulgor que raya en el sosiego de la consciencia desasiada» – Textos I # 10
«Lo que nos detiene es usualmente el miedo.
«No es la vida lo que falsifica nuestro ser, sino nuestra inmortal pereza» – Notas p. 197
«El miedo de perder la libertad es una de las causas de la tiranía» – Notas p. 298
«La brevedad de la vida no angustia cuando en lugar de fijarnos metas nos fijamos rumbos» – NEII 104g
«La imparcialidad es hija de la pereza y el miedo» – 2227
«El que no sabe condenar sin temor no sabe apreciar sin miedo» – 2227
«¿Quién no compadece el dolor del que se siente repudiado? – ¿Pero quién medita sobre la angustia del que se teme elegido?» – 205
«El hombre se vive a sí mismo como angustia o como criatura» – 311
«El mejor paliativo de la angustia es la convicción de que Dios tiene sentido del humor» – 1027
«En el hombre inteligente la fe es el único remedio de la angustia. Al tonto lo curan ‘razón’, ‘progreso’, ‘alcohol’, ‘trabajo’» – 2839
«Limitar nuestro auditorio limita nuestras claudicaciones. La soledad es el único árbitro insobornable» EI p.15.
En medio del camino que Dante recorrió, presenció cosas horribles para poder llegar al paraíso.
Al comienzo, en los primeros círculos, Dante se desmayó (Canto III y V), lloró, temió, pero no abandonó.
¿Fueron estos tormentos reales o imaginarios para Dante? Hay que ser como Dante.
Pienso que esta es una de las cartas centrales para la filosofía de la Stoa. Es más, describe lo que definimos como ser estóico: quien no se deja asustar por temores imaginarios.
Procrastinamos y evadimos la realidad por temor al fracaso, a vernos como perdedores por nuestros pares, ser incapaces de alimentarnos y alimentar a nuestros dependientes, morir prematura o estúpidamente por y para nada.
Séneca confirma una vez más que la actitud con la que asumimos puede magnificar o minimizar nuestros problemas. Nuestra mente es la fuente de nuestros sufrimientos o de nuestras dichas, dependiendo de la actitud que asumamos, porque a fin de cuentas somos nuestro mayor enemigo o nuestro mejor aliado enfrentando nuestros problemas o construyendo oportunidades.
Epistula XIV. On the reasons for withdrawing from the world.
SENECA LUCILIO SUO SALUTEMMultum tibi esse animi scio; nam etiam antequam instrueres te praeceptis salutaribus et dura vincentibus, satis adversus fortunam placebas tibi, et multo magis postquam cum illā manum conseruisti viresque expertus es tuas, quae numquam certam dare fiduciam sui possunt nisi cum multae difficultates hinc et illinc apparuerunt, aliquando vero et propius accesserunt. Sic verus ille animus et in alienum non venturus arbitrium probatur; haec eius obrussa est. Non potest athleta magnos spiritus ad certamen adferre qui numquam suggillatus est: ille qui sanguinem suum vidit, cuius dentes crepuere sub pugno, ille qui subplantatus adversarium toto tulit corpore nec proiecit animum proiectus, qui quotiens cecidit contumacior resurrexit, cum magnā spe descendit ad pugnam. Ergo, ut similitudinem istam prosequar, saepe iam fortuna supra te fuit, nec tamen tradidisti te, sed subsiluisti et acrior constitisti; multum enim adicit sibi virtus lacessita. Tamen, si tibi videtur, accipe a me auxilia quibus munire te possis. Plura sunt, Lucili, quae nos terrent quam quae premunt, et saepius opinione quam re laboramus. Non loquor tecum Stoicā linguā, sed hac summissiore; nos enim dicimus omnia ista quae gemitus mugitusque exprimunt levia esse et contemnenda. Omittamus haec magna verba, sed, di boni, vera: illud tibi praecipio, ne sis miser ante tempus, cum illa quae velut inminentia expavisti fortasse numquam ventura sint, certe non venerint. Quaedam ergo nos magis torquent quam debent, quaedam ante torquent quam debent, quaedam torquent cum omnino non debeant; aut augemus dolorem aut praecipimus aut fingimus. Primum illud, quia res in controversiā est et litem contestatam habemus, in praesentiā differatur. Quod ego leve dixero tu gravissimum esse contendes; scio alios inter flagella ridere, alios gemere sub colapho. Postea videbimus utrum ista suis viribus valeant an inbecillitate nostrā. Illud praesta mihi, ut, quotiens circumsteterint qui tibi te miserum esse persuadeant, non quid audias sed quid sentias cogites, et cum patientiā tuā deliberes ac te ipse interroges, qui tua optime nosti, «Quid est quare isti me conplorent? Quid est quod trepident, quod contagium quoque mei timeant, quasi transilire calamitas possit? Est aliquid istic mali, an res ista magis infamis est quam mala?» Ipse te interroga, «numquid sine causā crucior et maereo et quod non est malum facio?» «Quomodo» inquis «intellegam, vana sint an vera quibus angor»? Accipe huius rei regulam: aut praesentibus torquemur aut futuris aut utrisque. De praesentibus facile iudicium est: si corpus tuum liberum et sanum est, nec ullus ex iniuriā dolor est, videbimus quid futurum sit: hodie nihil negotii habet. «At enim futurum est.» Primum dispice an certa argumenta sint venturi mali; plerumque enim suspicionibus laboramus, et inludit nobis illa quae conficere bellum solet fama, multo autem magis singulos conficit. Ita est, mi Lucili: cito accedimus opinioni; non coarguimus illa quae nos in metum adducunt nec excutimus, sed trepidamus et sic vertimus terga quemadmodum illi quos pulvis motus fugā pecorum exuit castris aut quos aliqua fabula sine auctore sparsa conterruit. Nescio quomodo magis vana perturbant; vera enim modum suum habent: quidquid ex incerto venit coniecturae et paventis animi licentiae traditur. Nulli itaque tam perniciosi, tam inrevocabiles quam lymphatici metus sunt; ceteri enim sine ratione, hi sine mente sunt. Inquiramus itaque in rem diligenter. Verisimile est aliquid futurum mali: non statim verum est. Quam multa non exspectata venerunt! Quam multa exspectata nusquam comparuerunt! Etiam si futurum est, quid iuvat dolori suo occurrere? Satis cito dolebis cum venerit: interim tibi meliora promitte. Quid facies lucri? Tempus. Multa intervenient quibus vicinum periculum vel prope admotum aut subsistat aut desinat aut in alienum caput transeat: incendium ad fugam patuit; quosdam molliter ruina deposuit; aliquando gladius ab ipsā cervice revocatus est; aliquis carnifici suo superstes fuit. Habet etiam mala fortuna levitatem. Fortasse erit, fortasse non erit: interim non est; meliora propone. Nonnumquam, nullisapparentibussignis quae mali aliquid praenuntient, animus sibi falsas imagines fingit: aut verbum aliquod dubiae significationis detorquet in peius aut maiorem sibi offensam proponit alicuius quam est, et cogitat non quam iratus ille sit, sed quantum liceat irato. Nulla autem causa vitae est, nullus miseriarum modus, si timetur quantum potest. Hic prudentia prosit, hic robore animi evidentem quoque metum respue; si minus, vitio vitium repelle, spe metum tempera. Nihil tam certum est exhis quae timentur ut non certius sit et formidata subsidere et sperata decipere. Ergo spem ac metum examina, et quotiens incerta erunt omnia, tibi fave: crede quod mavis. Si plures habebit sententias metus, nihilominus in hanc partem potius inclina et perturbare te desine ac subinde hoc in animo volve, maiorem partem mortalium, cum illi nec sit quicquam mali nec pro certo futurum sit, aestuare ac discurrere. Nemo enim resistit sibi, cum coepit inpelli, nec timorem suum redigit ad verum; nemo dicit «vanus auctor est, vanus: aut finxit aut credidit.» Damus nos aurae ferendos; expavescimus dubia pro certis; non servamus modum rerum, statim in timorem venit scrupulus. Pudet me sic tecum loqui et tam lenibus te remediis focilare. Alius dicat «fortasse non veniet» – tu dic «quid porro, si veniet? Videbimus uter vincat; fortasse pro me venit, et mors ista vitam honestabit.» Cicuta magnum Socratem fecit. Catoni gladium adsertorem libertatis extorque: magnam partem detraxeris gloriae. Nimium diu te cohortor, cum tibi admonitione magis quam exhortatione opus sit. Non in diversum te a naturā tuā ducimus: natus es ad ista quae dicimus; eo magis bonum tuum auge et exorna. Sed iam finem epistulae faciam, si illi signum suum inpressero, id est aliquam magnificam vocem perferendam ad te mandavero. «Inter cetera mala hoc quoque habet stultitia: semper incipit vivere.» Considera quid vox ista significet, Lucili virorum optime, et intelleges quam foeda sit hominum levitas cotidie nova vitae fundamenta ponentium, novas spes etiam in exitu inchoantium. Circumspice tecum singulos: occurrent tibi senes qui se cum maxime ad ambitionem, ad peregrinationes, ad negotiandum parent. Quid est autem turpius quam senex vivere incipiens? Non adicerem auctorem huic voci, nisi esset secretior nec inter vulgata Epicuri dicta, quae mihi et laudare et adoptare permisi. Vale.
SENECA SALUTA IL SUO LUCILIOSo che tu hai molto coraggio; infatti anche prima che tu ti attrezzassi con precetti salutari e capaci di superare le situazioni difficili, eri abbastanza contento di te di fronte alla sorte, e molto di più dopo che sei venuto alle mani con lei e hai messo alla prova le tue forze, che mai possono dare garanzia sicura di sé se non quando molte difficoltà sono apparse di qua e di là, qualche volta poi anche si sono accostate più vicino. Così si mette alla prova quel coraggio vero e non destinato a giungere sotto l’arbitrio altrui; questa è la sua prova del fuoco. Non può portare grandi energie alla gara un atleta che non è mai stato colpito: quello che ha visto il proprio sangue, i cui denti hanno scricchiolato sotto un pugno, quello che messo a terra ha sopportato l’avversario con tutto il corpo e, caduto, non ha fatto cadere il proprio coraggio, che ogniqualvolta è caduto si è rialzato più aggressivo, va al combattiento con grande speranza. Quindi, per proseguire questa similitudine, molte volte già la sorte è stata sopra di te, né tuttavia tu ti sei arreso, ma ti sei rialzato e hai ripreso posizione più combattivo; il coraggio infatti, quando è provocato, aggiunge molto a se stesso. Tuttavia, se ti pare, accetta da me i rinforzi con cui poterti proteggere. Sono più, Lucilio, le cose che ci spaventano di quelle che ci minacciano, e soffriamo più spesso per la nostra opinione che per la situazione. Non parlo con te col linguaggio stoico, ma con questo, più sommesso; noi infatti diciamo che sono di poco conto e da considerare con disprezzo tutte queste cose che fanno emettere gemiti e sospiri. Lasciamo stare queste parole grandi ma, o dei buoni, vere; questo ti raccomando, di non essere infelice anzitempo, siccome quelle cose che hai paventato come imminenti forse non arriveranno mai, certamente non sono arrivate. Alcune cose dunque ci tormentano più di quanto devono, alcune ci tormentano prima di quando devono, alcune ci tormentano pur non dovendo assolutamente; o aumentiamo il dolore o lo provochiamo o lo immaginiamo. Quel primo punto, poiché la cosa è in controversia e abbiamo un contenzioso in atto, per il momento sia rinviato. Ciò che io avrò definito irrilevante, tu contesterai essere molto grave; so che alcuni tra le frustate ridono, altri gemono dopo uno schiaffo. Vedremo dopo se queste cose siano impegnative per le loro forze o per la nostra debolezza. Questo concedimi, (cioè) che, ogniqualvolta verranno intorno persone che vogliono persuaderti che tu sei infelice, tu tenga presente non che cosa ascolti ma che cosa senti dentro di te, e con la tua capacità di sopportazione tu decida e tu stesso, che conosci benissimo i tuoi interessi, ti interroghi «Che motivo c’è per cui costoro mi debbano compiangere? Che motivo c’è per cui debbano stare in ansia, per cui debbano temere addirittura il contatto con me, come se la sventura potesse passare a loro? C’è lì qualcosa di male oppure questa cosa è più impopolare che cattiva?» Interrogati tu stesso, «Forse mi tormento e piango senza motivo e considero un male ciò che non lo è?» «In che modo» dici «posso comprendere se siano vane o vere le cose per cui mi affliggo?» Accetta una regola per questa cosa: ci tormentiamo o per cose presenti o future o per entrambe. Sulle cose presenti il giudizio è facile: se il tuo corpo è autosufficiente e sano, e non c’è nessun dolore in séguito a violenza, vedremo che cosa succederà: oggi non ha nessun problema. «Ma effetivamente accadrà.» Innanzitutto considera se ci siano indizi sicuri di un male che sta per arrivare; il più delle volte infatti soffriamo per dei sospetti e si prende gioco di noi quella diceria, che è solita determinare la sorte di una guerra, ma molto di più determina la sorte dei singoli. È così, mio Lucilio: rapidamente diamo sèguito all’opinione; non smascheriamo quelle cose che ci inducono alla paura e non ce le scuotiamo di dosso, ma ci agitiamo e voltiamo le spalle così come quelli che il polverone sollevato dalla fuga delle pecore ha allontanato dall’accampamento o che qualche chiacchiera messa in circolazione senza autore ha spaventato. Non so come, turbano di più quelle infondate; quelle vere infatti hanno una loro misura: tutto ciò che viene dall’incertezza si arrende alla congettura e all’arbitrio di un animo spaventato. Quindi nessun timore è tanto dannoso, tanto incontrollabile quanto il timor panico; le altre forme infatti sono senza ragione, queste senza senno. Indaghiamo dunque attentamente sulla questione. È verosimile che accadrà qualosa di male: non è immediatamente vero. Quante cose non aspettate sono arrivate! Quante cose aspettate non sono apparse da nessuna parte! Anche se capiterà, che cosa giova correre incontro al proprio dolore? Soffrirai presto abbastanza quando arriverà: intanto ripromettiti cose migliori. Che guadagno farai? Tempo. Interverranno molti fatti grazie ai quali un pericolo vicino oppure accostato nei paraggi o potrebbe scostarsi o potrebbe venir meno o potrebbe passare ad una testa altrui: un incendio ha lasciato il passaggio verso la fuga; alcuni un crollo li ha appoggiati delicatamente; qualche volta una spada è stata ritirata proprio dalla nuca; qualcuno è stato superstite al proprio carnefice. Anche la cattiva sorte ha instabilità. Forse sarà, forse non sarà: intanto non è; prospèttati cose migliori. Talvolta, pur non apparendo nessun segno che preannunci qualcosa di male, l’animo si rappresenta false immagini: o distorce in peggio qualche parola di significato incerto o si figura l’offesa di qualcuno più grande di quanto è, e considera non quanto quello sia adirato, ma quanto è lecito ad uno adirato. Ma non c’è nessun motivo di vita, nessun limite delle sventure, se si teme quanto può. Qui giovi la saggezza, qui con la robustezza dell’animo rifiuta la paura anche se credibile; se no, respingi una debolezza con una debolezza, tempera il timore con la speranza. Nulla di quelle cose che si temono è così sicuro che non sia più sicuro e imbrogliare le cose temute e ingannare le cose sperate. Quindi esamina speranza e paura, e ogniqualvolta tutte le cose saranno incerte, sii favorevole a te stesso: credi quello che preferisci. Se il timore avrà più argomenti, nondimeno propendi piuttosto da questa parte e smettila di turbarti e subito dopo rimedita questo nell’ animo, cioè che la maggior parte dei mortali, nonostante per lei né ci sia alcunché di male né per certo sia destinato ad esserci, si agita e corre qua e là. Nessuno infatti resiste a se stesso quando ha iniziato ad inquietarsi, né riconduce al vero il proprio timore; nessuno dice «è inaffidabile chi lo dice, inaffidabile: o se l’è immaginato o ci ha creduto.» Ci consegnamo al vento per essere trasportati; paventiamo le cose dubbie come certe; non rispettiamo la misura delle cose, sùbito un’incertezza si trasforma in timore. Mi vergogno di parlare così con te e di rincuorarti con rimedi tanto lievi. Un altro potrebbe dire «forse non verrà» – tu di’ «che dunque, se verrà? Vedremo chi dei due vince; forse viene in mio favore, e questa morte onorerà la mia vita.» La cicuta rese grande Socrate. A Catone strappa la spada rivendicatrice della libertà: gli avrai tolto gran parte della gloria. Troppo a lungo ti esorto, mentre per te c’è bisogno di un richiamo più che di un’esortazione. Non ti guidiamo in una direzione diversa dalla tua natura: sei nato per queste cose che diciamo; tanto più accresci e abbellisci il tuo bene. Ma ormai porrò fine alla lettera, a patto di imprimerle il suo sigillo, cioè (se le) affiderò una bella massima da consegnare a te. «Tra gli altri mali anche questo ha la stoltezza: incomincia sempre a vivere.» Considera che cosa significhi questa frase, Lucilio, ottimo tra gli uomini, e comprenderai quanto turpe sia la superficialità delle persone che ogni giorno pongono nuove fondamenta della loro vita, che concepiscono nuove speranze anche in punto di morte. Guardali tra te uno per uno: ti si presenteranno dei vecchi che più che mai si preparano alla propaganda politica, ai viaggi, a mercanteggiare. D’altra parte che cosa c’è di più brutto di un vecchio che incomincia a vivere? Non aggiungerei l’autore per questa frase, se non fosse troppo poco conosciuta e non tra le massime ben note di Epicuro, che mi sono permesso e di apprezzare e di fare mie. Stammi bene.
«Acepto de todo corazón el motto (lema o divisa) de que “el mejor gobierno es el que gobierna menos”, y me gustaría verlo puesto en práctica con más rapidez y sistemáticamente. De tal manera, finalmente conduciría a esto, en lo que también creo, de que “el mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto”; y cuando los hombres estén preparados para ello esa será la clase de gobierno que tendrán. El gobierno es, a lo sumo, sólo una conveniencia; pero la mayoría son por lo general, y todos alguna vez, inconvenientes» – Henry David Thoreau. Sobre el deber de la desobediencia civil. Programa “Palabras rodantes”. Metro de Medellín y Comfama, 2011
«El imbécil no descubre la radical miseria de nuestra condición sino cuando está enfermo, pobre o viejo» – p. 88
«A la humanidad no le curan los males sino las catástrofes que la diezman.
El hombre nunca ha sabido renunciar oportunamente» – p. 407
«“Renunciar al mundo” deja de ser hazaña, para volverse tentación, a medida que el Progreso progresa.» – #1139
«Aun cuando la humildad no nos salve del Infierno en todo caso nos salva del ridículo» – NGD
«EL que renuncia parece impotente al que es incapaz de renunciar» (EI, 25b).
«SE acostumbra pregonar derechos para poder violar deberes» (SE, 21i).
«LA estadística es la herramienta del que renuncia a comprender para poder manipular» (EI, 419d).
Al que dice que «El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente», Nicolás Gómez Dávila le responde que «El poder no corrompe indefectiblemente sino al revolucionario que lo asume» (#1559). De resto, el poder corrompe a todos para quienes el poder no es natural, porque no son aristocracia: el poder corrompe a las mayorías del pueblo que tiranizan sobre las minorías; el poder corrompe al demócrata que se vuelve cleptócrata y llega a enriquecerse como los aristócratas a quienes envidia; los socialistas en el poder quieren comer, beber y follar como burgueses; los revolucionarios terminan siendo los más automáticos burócratas…
A quien más tiene el peligro de corromper el poder es al individuo. Séneca previno en cartas anteriores los peligros de las multitudes, y lo que estas ejercen sobre los individuos a quienes idiotiza. Pero una de las mayores amenazas, es también el poder envilecedor que el Estado de la Chusma, la kakistocracia, puede ejercer sobre nuestros cuerpos.
Un gobierno corrupto necesita de individuos corrompidos para eternizarse. Corrompidos moral, espiritual y físicamente. Es más fácil tiranizar hombres gordos, débiles, lerdos y arrechos; que sobre hombres esbeltos, fuertes, ágiles y enfocados.
«Por ello, esforcémonos en evitar las ofensas. Unas veces es el pueblo al que hemos de temer; otras, si tal es la constitución de la ciudad que la mayor parte de los asuntos los dilucida el senado, serán los miembros prestigiosos de éste; otras una sola persona a quien se le ha otorgado el poder de manos del pueblo en favor del pueblo. Tener como amigos a todos ellos es empresa difícil, basta con no tenerlos por enemigos. Así, pues, el sabio jamás provocará la cólera de los poderosos, antes bien la esquivará, no de otra suerte que el navegante la tempestad.» = Demus itaque operam, abstineamus offensis. Interdum populus est quem timere debeamus; interdum, si ea civitatis disciplina est ut plurima per senatum transigantur, gratiosi in eo viri; interdum singuli quibus potestas populi et in populum data est. Hos omnes amicos habere operosum est; satis est inimicos non habere. Itaque sapiens numquam potentium iras provocabit, immo declinabit, non aliter quam in navigando procellam.» – Seneca-Epistula ad Lucilium XIV (Sen. Ep. Luc. XIV)
A fin de evitar ser tiranizados por la chusma, el vulgo, la turba iracunda, Séneca nos previene de no temer la pobreza, porque nuestras ambiciones por cosas que podemos perder en cualquier momento pueden convertirse en nuestra mayor debilidad. Y es cierto, he visto numerosos disidentes que, en nuestro sistema de “crédito social” (social credit) son baneados de un momento a otro de cualquier poder adquisitivo para contrarrestar sus opiniones: son baneados de Facebook/Instagram/Twitter/YouTube/TikTok para no poder relacionarse con sus pares, Tinder para no follar, Linkedin para no poder buscar trabajo, Uber para no poder transportarse, Airbnb para alojarse, no pueden tener cuentas de bancos, les cancelan sus tarjetas, son expulsados de Colegios y Universidades, despedidos de sus empleos…
“Si quieres saber quién te controla, mira a quién no puedes criticar”. Por el ostracismo, la amenaza de violencia, la expropiación y el miedo es como ejerce poder el vulgo que se organiza en una Mafia llamada “Estado Democrático-Social de Derecho”.
Para protegerse de esta tiranía de los números, Séneca nos sugiere no codiciar muy abiertamente el poder, lo que evoca la Primera Ley del Poder: «Ley Nº 1 – Nunca le hagas sombre a tu amo.». Para evitar estar bajo la mira y la ira del poder ejercido por el vulgo, es mejor no competir con él para no sucumbir ante su violencia injusta, pero legitimada en “leyes”, “derechos” y “solidaridad”. A fin de cuentas, las leyes sin violencia que la respalden, son solo palabras. “La Violencia es Dorada”.
También Séneca nos sugiere no codiciar lo mismo que el vulgo, ni poseer nada que nos puedan arrebatar. En este Estado significa, eludir el atraco a mano armada por parte del recaudador, de ese care soya del tal Mr Taxes. Eludir impuestos es un imperativo moral en un Estado en que los impuestos se usan para costear los lujos de la coya, del kakas, de la elicottero, de la vergónica y todos sus enchufados que maman de la teta del erario que más nos exprime. Toca no dar papaya, ni tener mucho; no sea que un veneco chavista o un ñero petrista venga y se lo quite a uno por pura envidia y resentimiento.
«Más repulsivo que el futuro que los progresistas involuntariamente preparan, es el futuro con que sueñan.» –#52
«El acto de despojar de sus bienes a un individuo se llama robo, cuando otro individuo lo despoja. Y justicia social, cuando una colectividad entera lo roba.» – #973
«“Justicia social” es el término para reclamar cualquier cosa a que no tengamos derecho.» #1624
«El vulgo sólo cree pensar libremente cuando su razón capitula en manos de entusiasmos colectivos.» #733
«El pobre no envidia al rico las posibilidades de comportamiento noble que le facilita la riqueza, sino las abyecciones a que lo faculta.» #460
«Habiendo promulgado el dogma de la inocencia original, la democracia concluye que el culpable del crimen no es el asesino envidioso, sino la victima que despertó su envidia.» #798
«Al vulgo no le importa ser, sino creerse, libre. Lo que mutile su libertad no lo alarma, si no se lo dicen.» –#368
«La libertad, para el demócrata, no consiste en poder decir todo lo que piensa, sino en no tener que pensar todo lo que dice.» – #689
«El estado social no crea, sino favorece, tal o cual tipo de hombre.» – Notas p. 77
«A medida que el Estado crece, el individuo disminuye.» – Notas p. 79
SENECA LUCILIO SUO SALUTEMMos antiquis fuit, usque ad meam servatus aetatem, primis epistulae verbis adicere ‘si vales bene est, ego valeo’. Recte nos dicimus ‘si philosopharis, bene est’. Valere enim hoc demum est. Sine hoc aeger est animus; corpus quoque, etiam si magnas habet vires, non aliter quam furiosi aut frenetici validum est. Ergo hanc praecipue valetudinem cura, deinde et illam secundam; quae non magno tibi constabit, si volueris bene valere. Stulta est enim, mi Lucili, et minime conveniens litterato viro occupatio exercendi lacertos et dilatandi cervicem ac latera firmandi; cum tibi feliciter sagina cesserit et tori creverint, nec vires umquam opimi bovis nec pondus aequabis. Adice nunc quod maiore corporis sarcinā animus eliditur et minus agilis est. Itaque quantum potes circumscribe corpus tuum et animo locum laxa. Multa sequuntur incommoda huic deditos curae: primum exercitationes, quarum labor spiritum exhaurit et inhabilem intentioni ac studiis acrioribus reddit; deinde copiā ciborum subtilitas impeditur. Accedunt pessimae notae mancipia in magisterium recepta, homines inter oleum et vinum occupati, quibus ad votum dies actus est si bene desudaverunt, si in locum eius quod effluxit multum potionis altius in ieiuno iturae regesserunt. Bibere et sudare vita cardiaci est. Sunt exercitationes et faciles et breves, quae corpus et sine morā lassent et tempori parcant, cuius praecipua ratio habenda est: cursus et cum aliquo pondere manus motae et saltus vel ille qui corpus in altum levat vel ille qui in longum mittit vel ille, ut ita dicam, saliaris aut, ut contumeliosius dicam, fullonius: quoslibet ex his elige. Quidquid facies, cito redi a corpore ad animum; illum noctibus ac diebus exerce. Labore modico alitur ille; hanc exercitationem non frigus, non aestus impediet, ne senectus quidem. Id bonum cura quod vetustate fit melius. Neque ego te iubeo semper imminere libro aut pugillaribus: dandum est aliquod intervallum animo, ita tamen ut non resolvatur, sed remittatur. Gestatio et corpus concutit et studio non officit: possis legere, possis dictare, possis loqui, possis audire, quorum nihil ne ambulatio quidem vetat fieri. Nec tu intentionem vocis contempseris, quam veto te per gradus et certos modos extollere, deinde deprimere. Quid si velis deinde quemadmodum ambules discere? Admitte istos quos nova artificia docuit fames: erit qui gradus tuos temperet et buccam edentis observet et in tantum procedat in quantum audaciam eius patientiā et credulitate produxeris. Quid ergo? a clamore protinus et a summā contentione vox tua incipiet? usque eo naturale est paulatim incitari ut litigantes quoque a sermone incipiant, ad vociferationem transeant; nemo statim Quiritium fidem implorat. Ergo utcumque tibi impetus animi suaserit, modo vehementius fac vitiis convicium, modo lentius, prout vox te quoque hortabitur; modesta, cum recipies illam revocarisque, descendat, non decidat; nec hoc indocto et rustico more desaeviat. Non enim id agimus ut exerceatur vox, sed ut exerceat.Detraxi tibi non pusillum negotii: una mercedula ad haec beneficia accedet. Ecce insigne praeceptum: ‘stulta vita ingrata est, trepida; tota in futurum fertur’. ‘Quis hoc’ inquis ‘dicit?’ idem qui supra. Quam tu nunc vitam dici existimas stultam? Babae et Isionis? Non ita est: nostra dicitur, quos caeca cupiditas in nocitura, certe numquam satiatura praecipitat, quibus si quid satis esse posset, fuisset, qui non cogitamus quam iucundum sit nihil poscere, quam magnificum sit plenum esse nec ex fortunā pendere. Subinde itaque, Lucili, quam multa sis consecutus recordare; cum aspexeris quot te antecedant, cogita quot sequantur. Si vis gratus esse adversus deos et adversus vitam tuam, cogita quam multos antecesseris. Quid tibi cum ceteris? Te ipse antecessisti. Finem constitue quem transire ne possis quidem si velis; discedant aliquando ista insidiosa bona et sperantibus meliora quam assecutis. Si quid in illis esset solidi, aliquando et implerent: nunc haurientium sitim concitant. Mittantur speciosi apparatus; et quod futuri temporis incerta sors volvit, quare potius a fortunā impetrem ut det, quam a me ne petam? Quare autem petam? oblitus fragilitatis humanae congeram? in quid laborem? Ecce hic dies ultimus est; ut non sit, prope ab ultimo est. Vale.
SENECA SALUTA IL SUO LUCILIOFu abitudine per gli antichi, mantenuta fino ai miei tempi, aggiungere alle prime parole di una lettera «Se tu stai bene, va bene, io sto bene». Giustamente noi diciamo: «Se ti dedichi alla filosofia, va bene.» Stare bene infatti dopo tutto è questo. Senza questo l’animo è malato; anche il corpo, anche se ha grandi forze, è sano non diversamente dal corpo di un pazzo o di un forsennato. Quindi cura soprattutto questa salute, poi anche quell’altra; la quale non ti costerà molto, se vorrai stare in buona salute. Infatti è sciocca, mio Lucilio, e per nulla conveniente per un uomo letterato l’occupazione di esercitare i muscoli e di dilatare il collo e di irrobustire i fianchi; quando pure l’ingrasso ti sarà riuscito con successo e i muscoli saranno cresciuti, non uguaglierai mai né le forze né il peso di un bue ben nutrito. Aggiungi ora il fatto che da un maggiore carico del corpo l’animo è schiacciato ed è meno agile. Perciò per quanto puoi tieni sotto controllo il tuo corpo e lascia spazio allo spirito. Molti inconvenienti capitano a coloro che sono dediti a questa occupazione: innanzitutto gli allenamenti, la cui fatica estenua lo spirito e lo rende inadeguato alla concentrazione e a occupazioni più impegnative; poi dall’abbondanza dei cibi viene impedita la lucidità. Si aggiungono schiavi di pessimo livello ingaggiati per l’allenamento, uomini occupati tra l’olio e il vino, per i quali la giornata è stata trascorsa conformemente al desiderio se hanno sudato bene, se al posto di ciò che è trasudato hanno recuperato molta bevanda che andrà più in profonità in un corpo digiuno. Bere e sudare è vita da ammalato di stomaco. Ci sono esercizi e facili e brevi, che sia spossano senza indugio il corpo sia risparmiano tempo, del quale bisogna tenere conto particolare: la corsa e il movimento delle mani con qualche peso, e il salto, o quello che solleva in alto il corpo o quello che lo manda in lunghezza o quello, per così dire, tipico dei Salii o, per esprimermi in modo più volgare, tipico del lavandaio: scegli quali vuoi tra questi. Qualunque cosa tu farai, ritorna presto dal corpo allo spirito; esercitalo notte e giorno. Esso si rafforza con poca fatica; non il freddo, non il caldo impedirà questo allenamento, neppure la vecchiaia. Cura quel bene che diventa migliore col tempo. Né io ti impongo di stare sempre su un libro o sulle tavolette: è da concedere qualche pausa allo spirito, tuttavia in modo che non si svigorisca, ma si riprenda. Una passeggiata in lettiga sia stimola il corpo sia non è dannosa allo studio: puoi leggere, puoi dettare, puoi parlare, puoi ascoltare, attività delle quali nessuna neppure una camminata impedisce che si svolga. Né tu devi trascurare l’intonazione della voce, che ti sconsiglio di innalzare per gradi e per intervalli regolari e poi abbassare. Che dire se tu volessi poi imparare come passeggiare? Ingaggia quelli cui la fame hai insegnato nuovi mestieri: ci sarà chi regola i tuoi passi e sorveglia la bocca mentre mangi e si spinge tanto avanti quanto incoraggerai la sua audacia con la tua tolleranza e credulità. Che dunque? La tua voce inizierà subito da un urlo e da un’intonazione molto elevata? Che si innalzi gradualmente è naturale fino al punto che anche coloro che litigano incominciano dal discorso e passano alle grida; nessuno implora subito la protezione dei Quiriti. Quindi, in qualsiasi modo l’impeto del tuo animo ti indurrà, ora fai rimprovero ai vizi con più veemenza, ora con più calma, a seconda di come anche la voce ti esorterà. Quando la riprenderai e l’avrai richiamata, cali moderatamente, non precipiti; né infierisca secondo questa abitudine da maleducato e rozza. Infatti non facciamo in modo che la voce venga educata, ma che educhi.Ti ho evitato un fastidio non trascurabile: a questi vantaggi si aggiungerà un solo piccolo compenso. Ecco un insegnamento straordinario: «Una vita sciocca è spiacevole, inquieta; è proiettata tutta al futuro.» «Chi afferma questo?» dici. Lo stesso di prima. Ora quale vita tu pensi che si definisca sciocca? (Quella) di Baba e di Isione? Non è così, si definisce (stolta) quella di noi stessi, che una cieca avidità precipita verso cose destinate a nuocere, che certo non sazieranno mai, noi per i quali, se qualcosa potesse essere abbastanza, lo sarebbe stato, (noi) che non pensiamo quanto sia piacevole non chiedere nulla, quanto sia meraviglioso essere soddisfatti e non dipendere dalla sorte. Perciò Lucilio, ricorda costantemente quanti vantaggi hai conseguito; quando guarderai quanti ti precedono, considera quanti ti seguono. Se vuoi essere grato agli dèi e alla tua vita, considera quanti hai superato. Che cosa c’è (in comune) per te con gli altri? Hai superato te stesso. Proponiti una meta che tu neppure possa oltrepassare se lo volessi; se ne vadano finalmente questi beni pieni di insidie e migliori per coloro che sperano (di ottenerli) che per coloro che li hanno ottenuti. Se in quelli vi fosse qualcosa di solido, prima o poi anche soddisferebbero: ora eccitano la sete di coloro che bevono. Si lascino da parte gli sfarzi appariscenti; e ciò che la sorte incerta del tempo futuro porta con sé, perché dovrei implorare dalla fortuna di darmelo, piuttosto che di non chiederlo a me stesso? Perchè, poi, dovrei chiedere? Dovrei ammucchiare, dimentico della fragilità umana? A quale scopo dovrei affaticarmi? Ecco, questo giorno è l’ultimo; ammesso che non lo sia, è vicino all’ultimo. Stammi bene.
«Mens sana in corpore sano»
«Sólo al contemplativo no se le muere el alma antes que el cuerpo.» #1291
«El alma no está en el cuerpo, sino el cuerpo en ella. Pero es en el cuerpo donde la palpamos. El absoluto no está en la historia, sino la historia en él. Pero es en la historia donde lo descubrimos.» #1412
«Las almas envilecen cuando los cuerpos se arrellanan.» 1513
«I believe that just as physical training will transform supposedly involuntary muscles into voluntary ones, so a similar transformation can be achieved through training the mind. Both body and mind, through an inevitable tendency that one might almost call a natural law, are inclined to lapse into automatism, but I have found by experience that a large stream may be deflected by digging a small channel.» – Yukio Mishima
«La promiscuidad sexual es la propina con que la sociedad aquieta sus esclavos» – EI p. 251
«Librar al hombre es sujetarlo a la codicia y al sexo» – p. 322
«Yukio Mishima dijo que él no podía concebir la idea del romance si él no era fuerte. El romance es una pasión tan fuerte y abrumadora que un cuerpo débil no puede sostenerla por mucho tiempo. Por mi mente pasan los pensamientos más románticos cuando estoy con El Hierro. Una vez amé a una mujer. Pensaba más en ella cuando el dolor del ejercicio corría por mi cuerpo.» – El Hierro y el Alma por Henry Rollins
«Aquellos progresistas-pacifistas de nuestros días que elogian a Grecia deberían saber que allí se rendía culto a la fuerza, a la fiereza y a la violencia además de a la sabiduría. Los griegos filosofeaban y eran «civilizados», sí… pero cuando hacía falta (o simplemente como pasatiempo) sabían ser unos perfectos animales. Era su dualidad — una dualidad de unión, no de separación; una dualidad que buscaba la inserción perfecta de espíritu en cuerpo, luz en oscuridad, superando su separación. En todas las luchas, combates, competiciones y juegos, los instructores ponían gran atención para distinguir si los gritos de cada niño eran de rabia, esfuerzo o agresividad, o bien de dolor y miedo, en cuyo caso se les castigaba. Si un niño se quejaba a su padre de que otro niño le había pegado, su padre le daba una paliza por chivato y por no haberse buscado la vida: «El quejarse no sirve absolutamente para nada: es algo que procede de la debilidad». Y esa debilidad, en un espartano, era inaceptable.» – Eduardo Velasco, Esparta y su Ley, Evropa Soberana. Disponible en https://westsdarkesthour.com/wp-content/uploads/2022/12/ES_2.pdf y https://pdfcoffee.com/esparta-y-su-ley-pdf-free.html
«Strength is the ability to exert one’s will over oneself, over nature and over other people.
As we move from the dire circumstances of the survival gang to luxurious life in a civilized society, the concept of strength doesn’t change so much as it expands and becomes a metaphor. The word strength can describe a wide range of abilities and powers without losing its primal meaning or cachet. Strength is the corporeal equivalent of power. Strength is having 300 tanks to use against your enemy’s 200 tanks. Strength is the arsenal, but no guarantee that the arsenal will be used. Strength, in this broader sense, is a desirable commodity. Geing stronger—increasing strength—means increasing your ability, as an individual, a gang or a nation, to do as you wish with relative impunity. What is freedom, if not the ability to do what one wishes?
Strength is the ability to move, and greater strength moves more. However, just as muscles can make isometric contractions, strength can also be the ability to stand against outside pressure. Strength is also the ability to HOLD FAST—a taoo once found on the knuckles of sailors whose lives (and the lives of the gang of men on their ship) depended on their ability to hold on and weather a storm. That strength means both the ability to move and the ability to become immovable is no more a contradiction than the mechanics of a muscle are a contradiction.
Physical strength is the defining metaphor of manhood because strength is a defining characteristic of men. An increased aptitude for physical strength differentiates most males from most women, and this difference, though less important in times of safety and plenty, has defined the role of men for all of human history.
Strength can be put to a variety of uses, but when it is put to no use, it is like a powerful engine collecting dust in a garage or a beautiful singing voice that no one ever hears. A sports car that never puts rubber to the road is just a prey hunk of metal. To experience the joy of his natural talent, a singer must sing. The experience of being male is the experience of having greater strength, and strength must be exercised and demonstrated to be of any worth. When men will not or cannot exercise their strength or put it to use, strength is decorative and worthless.» – Jack Donovan, The Way of Men
«La lectura matutina de Homero, con la serenidad, el sosiego, la honda sensación de bienestar moral y físico, de salud perfecta, que nos infunde, es el mejor viático para soportar las vulgaridades del día.» – Nicolás Gómez Dávila, Notas. p. 210
«Utilitas, justi prope mater et aequi, dice Horacio, regla de la mayor parte de los hombres. La fuerza, en fin, la fuerza física, brutal e impúdica, es la más común realidad de la historia.» – Notas, p. 206
«El acto justo existe -independiente de toda consideración utilitaria-, pero no se realiza sino cuando la fuerza cae en manos de aquellos a quienes favorece.» – Notas, p. 207